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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacado pecho de los aranceles que ha impuesto a sus socios comerciales, y que han entrado en vigor este mismo miércoles, y ha asegurado que el resto de países le llaman para "besarle el culo".

"Estos países nos están llamando, besándome el culo, están locos por llegar a un acuerdo: 'por favor, señor, lleguemos a un acuerdo, haré cualquier cosa, cualquier cosa señor'", ha ironizado Trump en su discurso en un acto del Comité Nacional Republicano en el Congreso.

"Esta es la mayor transacción en la historia de nuestro país", ha añadido Trump, que ha rechazado dejarla en manos del Congreso, como le piden algunos congresistas republicanos. "Tú no negocias como yo negocio", les ha dicho.

Foto: REUTERS/Nathan Howard

Desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, desató la guerra arancelaria contra sus socios comerciales, pero en especial contra China, el presidente chino, Xi Jinping, no ha vuelto a hablar con él. No responde a sus mensajes ni entra en su juego. La táctica de la presión funcionó con Japón y Corea del Sur, pero no con Pekín, que considera el ultimátum un chantaje inaceptable. El gigante asiático es claro: si Washington cumple su amenaza, China contraatacará sin dudarlo.

"El cielo no se va a caer", afirmaba el Diario del Pueblo, medio afín al régimen chino, mientras recordaba que el país lleva años preparándose para este escenario. La proporción de exportaciones chinas a EE.UU. ha caído del 3,5% al 2,9% del PIB entre 2018 y 2023. China tiene la seguridad que la agresividad de Trump puede volverse en su contra, dado que los clientes que pierda podrían acabar en manos de Pekín.

Además, la economía estadounidense depende de componentes fabricados en China, lo que se suma a su dominio sobre minerales estratégicos y del 3% de la deuda pública estadounidense. Aunque es improbable que Pekín la venda de golpe, el país asiático se mantiene desafiante ante la presión comercial estadounidense.

"Es la principal relación comercial del planeta", explica Daniel Flores de RTVE.es Datos. "Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones europeas y, en bloque, la Unión Europea es el principal comprador de productos estadounidenses", comenta Flores.

Añade que la mayoría de los países miembros de la UE tienen un saldo comercial favorable con EE.UU., pero si se "examina país por país esa relación comercial no es tan intensa entre unos y otros", aclara.

Los superávit comerciales son muy pronunciados en países como Alemania, Italia o Irlanda, pero no lo son tanto en Países Bajos, Polonia o la propia España.

El impacto de estos aranceles será desigual, "dependerá de la exposición de cada país y de cada sector a las ventas a Estados Unidos", comenta Flores. Entre los productos más afectados se encuentra el sector automovilístico europeo, con países expuestos como Alemania o Italia, pero los gravámenes tendrán un efecto muy amplio sobre toda la cadena de producción.

En el caso de España, el 4,6% de las exportaciones nacionales tienen como destino los EE.UU. y no es de los más expuestos. "Pero, si se examina por sectores, por ejemplo, el vino, el año pasado fue su segundo mercado", declara. Supone un 10% de sus ventas, 256 millones de euros.

"Es la principal relación comercial del planeta", explica Daniel Flores de RTVE.es Datos. "Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones europeas y, en bloque, la Unión Europea es el principal comprador de productos estadounidenses", comenta Flores.

Añade que la mayoría de los países miembros de la UE tienen un saldo comercial favorable con EE.UU., pero si se "examina país por país esa relación comercial no es tan intensa entre unos y otros", aclara.

Los superávit comerciales son muy pronunciados en países como Alemania, Italia o Irlanda, pero no lo son tanto en Países Bajos, Polonia o la propia España.

El impacto de estos aranceles será desigual, "dependerá de la exposición de cada país y de cada sector a las ventas a Estados Unidos", comenta Flores. Entre los productos más afectados se encuentra el sector automovilístico europeo, con países expuestos como Alemania o Italia, pero los gravámenes tendrán un efecto muy amplio sobre toda la cadena de producción.

En el caso de España, el 4,6% de las exportaciones nacionales tienen como destino los EE.UU. y no es de los más expuestos. "Pero, si se examina por sectores, por ejemplo, el vino, el año pasado fue su segundo mercado", declara. Supone un 10% de sus ventas, 256 millones de euros.