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El primer vuelo comercial regular entre Estados Unidos y Cuba desde 1961 ha aterrizado en el aeropuerto Abel Santamaría de la ciudad central de Santa Clara. Se trata del vuelo 387 de la aerolínea estadounidense JetBlue, que despegó desde la localidad de Fort Lauderdale, en Florida, con turistas, periodistas y autoridades a bordo, entre ellos el secretario norteamericano de Transporte, Anthony Foxx. La llegada del avión marca un nuevo hito en el proceso de deshielo entre ambos países, que anunciaron la normalización de sus relaciones en diciembre de 2014 tras cinco décadas de enemistad.

En ese escrito, Fidel Castro agradece también las muestras de respeto y cariño que ha recibido estos días por su 90 cumpleaños. Hay expectación en la isla por una posible reaparición pública del líder histórico de la revolución cubana, retirado desde hace diez años. Carteles callejeros, maquetas y hasta el habano más largo del mundo son algunos de los homenajes que pueden verse estos días en la isla caribeña. También exposiciones y libros celebran al comandante, al que los cubanos vieron por última vez en abril durante el congreso del partido comunista. Aunque hace ya diez años que se retiró del poder, Fidel Castro está estos días más presente que nunca para los cubanos. Convertido en un mito casi desde el triunfo de la revolución, pocos habrían imaginado que llegaría a nonagenario.

Siempre se mostró contrario al culto a la personalidad pero rendirle culto es justo lo que hace Cuba con el Comandante Fidel, el estratega que consiguió acabar con la dictadura de Batista, el líder que logró construir un estado comunista a las mismas puertas de EEUU, en plena guerra fría. Pero los disidentes lo detestan por haber implantado un régimen de partido único, al estilo soviético y por haber restringido las libertades, y le acusan de haber cometido violaciones de derechos humanos. Se retiró de la escena pública hace diez años por motivos de salud y cedió el poder a su hermano, pero ha mantenido su influencia con colaboraciones en la prensa oficial y apariciones esporádicas. Y aunque hay quien dice que no le gustan, no se ha opuesto públicamente a los cambios que impulsa su hermano Raúl, de apertura económica y restablecimiento de relaciones con Washington, su histórico enemigo. Todo indica que su herencia será controvertida, y estará lejos de la glorificación que recibe en los medios oficiales de Cuba.

Colombia y las FARC han firmado este jueves en La Habana un histórico acuerdo por el que ambas partes se comprometen a un alto el fuego bilateral y definitivo. El político y abogado Humberto de la Calle, en nombre de la delegación del Gobierno colombiano, y el guerrillero Iván Márquez, por parte de las FARC, han sido los primeros en rubricar el acuerdo, a las 19:30 hora española.

Les han seguido a título de mediadores y garantes, los representantes de Cuba y Noruega, para finalizar como acompañantes, dos firmantes de Venezuela y Chile. "El proceso de paz no tiene vuelta atrás", ha afirmado el presidente de Cuba, Raúl Castro. "Será la victoria de toda Colombia, pero también de toda América", ha dicho.

La firma pone fin a medio siglo de hostilidades que se han cobrado 300.000 muertos, 45.000 desaparecidos y decenas de millones de afectados, entre ellos más de seis millones de desplazados, según informes oficiales. El documento despeja el camino hacia el acuerdo definitivo de paz.

Las delegaciones las han encabezado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en representación de su Gobierno, y el máximo líder de las FARCRodrigo Londoño "Timochenko".

Colombia y las FARC han firmado este jueves en La Habana un histórico acuerdo por el que ambas partes se comprometen a un alto el fuego bilateral y definitivo. El político y abogado Humberto de la Calle, en nombre de la delegación del Gobierno colombiano, y el guerrillero Iván Márquez, por parte de las FARC, han sido los primeros en rubricar el acuerdo, a las 19:30 hora española.

Les han seguido a título de mediadores y garantes, los representantes de Cuba y Noruega, para finalizar como acompañantes, dos firmantes de Venezuela y Chile. "El proceso de paz no tiene vuelta atrás", ha afirmado el presidente de Cuba, Raúl Castro. "Será la victoria de toda Colombia, pero también de toda América", ha dicho.

La firma pone fin a medio siglo de hostilidades que se han cobrado 300.000 muertos, 45.000 desaparecidos y decenas de millones de afectados, entre ellos más de seis millones de desplazados, según informes oficiales. El documento despeja el camino hacia el acuerdo definitivo de paz.

Las delegaciones las han encabezado el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en representación de su Gobierno, y el máximo líder de las FARCRodrigo Londoño "Timochenko".