Los ataques israelíes no cesan en el Líbano, forzando a miles de personas a desplazarse. Más de un millón han tenido que abandonar sus casas. Ese éxodo está poniendo a prueba las capacidades del país, que ha tenido que habilitar escuelas y estadios para acoger a los desplazados.
El Gobierno de Israel ha anunciado nuevos bombardeos sobre miembros de la cúpula del régimen iraní y ha incluido entre los dirigentes "eliminados" al principal jefe de Seguridad, Alí Larijani, y al responsable de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani. Irán no ha confirmado ni desmentido ninguna de estas muertes, que habrían ocurrido dentro de una nueva campaña de bombardeos.
Larijani lleva años siendo una de las principales figuras del régimen e Israel ha asegurado incluso que es el "líder de facto" desde la muerte de Alí Jameneí el 28 de febrero.
“No es nuestra guerra”. Con estas palabras, la Unión Europea descarta por ahora sumarse a una operación en el estrecho de Ormuz y recuerda además que no se trata de territorio de la OTAN.
“Europa no forma parte de esta guerra. No la hemos empezado y sus objetivos políticos no están claros”, ha afirmado la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.
Bruselas no quiere implicarse en una acción militar, aunque reconoce que hay intereses en juego. Según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, desde el inicio del conflicto los países europeos han gastado ya 6.000 millones de euros más en combustibles fósiles.
Los 27 han debatido la posibilidad de ampliar la misión europea Aspides, que actualmente opera en el mar Rojo, pero no hay consenso. Países como España, Alemania o Italia han descartado, por el momento, extender esa operación.
“No nos planteamos una intervención militar. Queremos soluciones políticas”, ha señalado el canciller alemán. La misma petición han repetido otros ministros europeos, entre ellos el titular de Exteriores italiano o el ministro español, José Manuel Albares.
Por ahora, la Unión Europea se resiste a dar un paso militar y confía en que se abra una vía distinta: la diplomática.
La gala de los Oscar se celebró bajo la sombra de un conflicto bélico incierto para Estados Unidos. Aunque la mayoría de las estrellas evitaron menciones directas en sus discursos, Javier Bardem rompió el silencio con un mensaje político explícito, destacando en una ceremonia marcada por la tensión internacional. FOTO: AMPAS / AL SEIB
Además de la imagen de los bombardeos, el conflicto también se da, de otra manera, en el sur de Irán. El estrecho de Ormuz, por el que se transporta una quinta parte del petróleo mundial, es la baza de Irán para forzar a Estados Unidos e Israel a abandonar los ataques.
Poco a poco, la comunidad internacional se va descolgando de la propuesta de Trump de formar una alianza internacional que permita que sus barcos pasen por el estrecho sin ser atacados.
El presidente estadounidense., Donald Trump, ha lamentado la "falta de entusiasmo" de algunos aliados que se han negado a participar en una misión para mantener abierto el estrecho de Ormuz, en el marco de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán.
"Hemos animado a otras economías que dependen mucho más de este estrecho, porque nosotros solo obtenemos un 1 % - ha dicho Trump durante un acto en la Casa Blanca - Queremos que vengan y nos ayuden con el estrecho. Ya nos hemos encargado de Irán, pero como un único terrorista podría echar algo en el agua o poner un misil, porque es una zona estrecha y lo usan como un arma... Eso ya no lo van a poder hacer. Muchos países me han dicho que están en camino, algunos con entusiasmo y otros no. Algunos países a los que hemos protegido durante muchos años no han mostrado tanto entusiasmo, y el nivel de entusiasmo para mí importa mucho".
Trump ha asegurado haber "aniquilado" la Fuerza Aérea y la Marina iraní, al igual que sus fábricas de drones, "sus radares y sus líderes", y que el país ya no puede ni lanzar misiles ni drones. "Irán ya no es nada", ha zanjado.
Desde Irán insisten en que el estrecho de Ormuz está abierto para los paises que no estén implicados en el conflicto. Hoy ha permitido pasar a un petrolero paquistaní. Toda la cúpula dirigente de Irán está en el punto de mira de Estados Unidos e Israel, así que no es fácil que sus líderes se expongan. Un equipo de RTVE ha podido entrevistar al viceministro de Exteriores, doctor Majid Takht Ravanchi, que participó en las conversaciones con EE.UU. "Cualquiera que coopere con América o Israel contra nosotros deberá asumir las consecuencias", afirma.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus mensajes para sumar a la comunidad internacional a una hipotética operación para garantizar la navegación por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, por ahora ha encontrado poco eco en los principales bloques internacionales, ya que tanto la OTAN como la UE han optado por la cautela a la espera de lo que puedan hacer los gobiernos a título individual.
China, aludida por Trump, se pone de perfil en este tema, mientras que España insiste en que no se sumará a nada que tenga que ver con esta "guerra ilegal", como ha esgrimido de nuevo la ministra de Defensa, Margarita Robles.
El Ejército de Israel intensifica sus operaciones terrestres "limitadas y selectivas" mediante la incursión de la 91.ª División en el sur del Líbano, una ofensiva apoyada por intensos bombardeos aéreos que busca desmantelar la infraestructura de Hizbulá y establecer una zona de seguridad para el norte del país. Esta escalada, que ya deja más de 830 muertos y cerca de un millón de desplazados libaneses. (Foto: AP)
La guerra que ya ha entrado en su tercera semana ha vuelto a poner el foco en la estrategia de Donald Trump. En una entrevista en Las mañanas de RNE con Juan Ramón Lucas, el catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá y director del Instituto Franklin, José Antonio Gurpegui, ha analizado la actuación de Trump, que cree que ha estado marcada por la improvisación y la falta de un plan claro, ya que el presidente norteamericano “siguió la estela, se dejó convencer por Netanyahu de que esto iba a ser una victoria rápida”. Una expectativa que, según Gurpegui, habría dejado a Washington sin una estrategia alternativa: “Por eso no había ningún otro plan B, ni ningún otro plan para el fin de la guerra”. Algo que justificaría, en su opinión, ha recordado, el discurso cambiante de Trump durante el conflicto. Gurpegui también ha advertido de un creciente desgaste político para el presidente estadounidense. “Yo creo que por primera vez advierto un cierto nerviosismo de Donald Trump”, ha señalado, al tiempo que ha apuntado al descenso en el apoyo de parte de su base electoral. Aun así, el analista ha considerado poco probable que la guerra se prolongue demasiado. “No le encuentro sentido a la duración de la guerra, por ninguna de las dos partes”, ha concluido, sugiriendo que antes o después ambas partes acabarán buscando una negociación.