Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

La vitamina C es uno de los micronutrientes más conocidos y valorados por sus efectos en la salud. Actúa como un potente antioxidante, ayuda en la formación de colágeno, apoya el funcionamiento del sistema nervioso e inmunológico, y mejora la absorción de hierro. Todo esto podría hacer pensar que tomar suplementos es una buena idea para reforzar nuestra salud… pero no es así.

La realidad es que nuestras necesidades diarias de vitamina C son muy bajas: entre 60 y 95 mg para un adulto sano. Y alcanzar estas cantidades es sorprendentemente fácil con una dieta equilibrada. Por ejemplo, una sola naranja contiene alrededor de 70 mg, y medio pimiento rojo puede aportar hasta 95 mg. En ese contexto, la suplementación no solo es innecesaria, sino que no ha demostrado aportar beneficios si no existe una deficiencia clínica diagnosticada.

Tomar suplementos de vitamina C sin necesidad real no mejora la salud ni previene enfermedades. Y si bien no suele haber efectos adversos en dosis moderadas, es un gasto que podrías ahorrarte. Si no te han indicado específicamente que los tomes por una deficiencia comprobada, lo mejor es que apuestes por una buena alimentación. Tu cuerpo —y tu bolsillo— lo agradecerán.

Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.

Este video ofrece una guía práctica sobre el uso del glucómetro y el control de la glucosa en personas con diabetes tipo 2. Se explican los pasos necesarios para realizar una medición correcta de la glucemia capilar: lavado y secado de manos, uso de lancetas, aplicación de la gota de sangre en la tira reactiva y registro de resultados.

También se abordan aspectos clave como los valores normales, qué hacer ante una hipoglucemia (glucosa <70 mg/dL) o hiperglucemia persistente (>300 mg/dL), y la importancia de personalizar los objetivos de control con el equipo de salud. Además, se presenta la monitorización continua de glucosa como una alternativa avanzada al pinchazo diario, que ya se está ofreciendo a algunos pacientes con diabetes tipo 1 y tipo 2 que utilizan insulina. Una forma de mejorar el autocuidado y control de la diabetes con apoyo profesional y herramientas accesibles.

Un vídeo avalado por la Sociedad Española de Diabetes.

Este video trata sobre los tipos de hidratos de carbono y su impacto en el control de la diabetes tipo 2. Los alimentos ricos en carbohidratos influyen en los niveles de glucosa en sangre, especialmente después de las comidas. Además, se introduce el concepto de índice glucémico (IG), que clasifica los alimentos según la velocidad con la que elevan la glucosa.

Destacan los alimentos con IG alto, como productos procesados, azucarados y refinados, y se recomienda limitar su consumo. En contraste, se promueve el consumo de alimentos con IG bajo, como verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales, por su efecto más gradual sobre la glucosa y sus beneficios nutricionales. La finalidad es ayudar a las personas con diabetes a elegir mejor los hidratos de carbono para mantener niveles estables de glucosa y favorecer una alimentación equilibrada y saludable.

Un vídeo avalado por la Sociedad Española de Diabetes.

En este vídeo desmontamos muchos de los mitos más comunes sobre las dietas populares. Desde la dieta de la piña hasta la dieta horaria, vivimos en una búsqueda constante del método perfecto para comer bien, cuando en realidad la base de una alimentación saludable es más simple de lo que parece. La clave no está en contar calorías ni en hacer sumas y restas, sino en centrarse en la calidad de los alimentos que elegimos.

Comer no es solo una necesidad fisiológica, también influye el disfrute, la ansiedad y otros factores emocionales. Por eso, reducir nuestra alimentación a una fórmula matemática no tiene mucho sentido. Se trata de elegir bien: basar la dieta en alimentos de origen vegetal, productos frescos y de temporada, legumbres y verduras y moderar el consumo de productos animales, priorizando el pescado. También es importante evitar los alimentos ultraprocesados y limitar el alcohol.

Aunque todo esto ya lo sabemos, seguimos atrapados por modas alimentarias que nos prometen soluciones mágicas. Este vídeo es una invitación a volver a lo básico: no existen productos milagrosos, pero sí elecciones inteligentes que impactan directamente en nuestra salud. Llenar la despensa con buenos productos es llenar el cuerpo con lo mejor.

Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.

Durante años se ha dicho que la leche es imprescindible para una dieta equilibrada y una buena salud, pero… ¿es realmente así? En este vídeo desmontamos mitos y revisamos lo que dice la evidencia científica más actual. La leche es un alimento interesante por su alta densidad nutricional: contiene proteínas, grasas, carbohidratos y micronutrientes esenciales. Sin embargo, no es insustituible.

Todos sus nutrientes pueden obtenerse también de otros alimentos. Por ejemplo, el calcio —uno de los componentes más destacados— está presente en alimentos como las sardinas enlatadas, la col rizada o productos vegetales enriquecidos. Además, las dietas sin lácteos o incluso las dietas completamente vegetales pueden ser perfectamente saludables y adecuadas para todas las etapas de la vida, incluyendo la infancia.

Eso sí, todo esto no significa que la leche sea perjudicial. Si te gusta y te sienta bien, puedes seguir incluyéndola dentro de una dieta equilibrada. La clave está en saber que no es obligatoria ni milagrosa: hay alternativas y, como siempre, lo más importante es la calidad global de la alimentación.

Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.

En los últimos años se ha hecho más conocida la intolerancia al gluten no celiaca, también llamada sensibilidad al gluten no celiaca. Aunque solo alrededor del 1 % de la población sufre celiaquía y entre un 3 % y un 6 % presenta intolerancia, más del 25 % ha empezado a seguir dietas sin gluten sin un diagnóstico médico. Pero eliminar el gluten sin necesidad médica no es una decisión inocua: puede conllevar deficiencias nutricionales importantes.

¿Tienes síntomas como cansancio, dolor abdominal o alteraciones en las deposiciones tras consumir gluten? Lo primero es acudir a un profesional sanitario. Solo así se puede aplicar el protocolo correcto: descartar celiaquía y alergia al trigo, observar si los síntomas mejoran al retirar el gluten y, finalmente, ver si reaparecen al reintroducirlo. No se trata de demonizar el gluten, sino de entender cuándo realmente está afectando a nuestra salud. Tomar decisiones informadas es esencial para evitar riesgos innecesarios.

Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.

Los antibióticos son clave para tratar infecciones, pero también afectan a la flora intestinal, compuesta por bacterias beneficiosas esenciales para la digestión, la inmunidad y la salud general. Su uso puede provocar disbiosis, un desequilibrio que se manifiesta con diarrea, gases o mayor riesgo de infecciones.

Para minimizar este impacto, una estrategia eficaz es tomar probióticos durante el tratamiento. Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio intestinal y reducir los efectos secundarios de los antibióticos, como la diarrea. No todos los probióticos son iguales: es importante elegir cepas con eficacia probada y adaptadas a cada caso. Por eso, se recomienda consultar con un médico o farmacéutico para encontrar el más adecuado según el tipo de antibiótico, la duración del tratamiento y el estado de salud. Proteger tu microbiota durante el uso de antibióticos es una forma eficaz de cuidar tu bienestar intestinal.

Un vídeo avalado por la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP).

El cáncer de mama, como muchas otras enfermedades, está relacionado con nuestro estilo de vida. Aunque hay factores internos que influyen, las causas externas —como la exposición a sustancias químicas, radiación o los hábitos cotidianos— juegan un papel que puede ser determinante. Entre ellos, la alimentación.

Tener un peso por encima del recomendado se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hasta trece tipos diferentes de cáncer, incluido el cáncer de mama. Pero más allá del peso, la calidad de la dieta es un factor crucial, tanto en la prevención como en la evolución de la enfermedad. Se ha demostrado que ciertos hábitos como el consumo de alcohol aumentan el riesgo, mientras que prácticas como la lactancia materna o seguir una dieta rica en vegetales, cereales integrales, frutas, semillas y pescado pueden tener un efecto protector.

En pacientes que ya han sido diagnosticadas, la dieta también influye en el pronóstico: quienes mantienen una alimentación más saludable tienden a tener una mejor calidad de vida. En cambio, las dietas ricas en azúcares, grasas poco saludables y carnes rojas se asocian con peores resultados. Además, los suplementos no han mostrado beneficios claros. En cambio, moverse más y comer mejor sí puede marcar la diferencia.

Te lo contamos con el aval de la Dra. Diana Díaz Rizzolo, profesora titular de la Facultad de Ciencias de la salud de la Universitat Oberta de Catalunya (Barcelona) e investigadora en la Unidad de Endocrinología del Departamento de Medicina de la Universidad de Columbia (Nueva York). Además, forma parte de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Sociedad Española de Diabetes, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad, la Sociedad Europea de Obesidad y la Sociedad Internacional de Obesidad.

Mara Peterssen y el dietista y nutricionista Julio Basulto presentan ‘Todos gordos. Tratar la obesidad en un mundo diseñado para engordar’. El libro expone las causas de la obesidad, lucha contra el estigma que recae sobre las personas que la padecen y explica cómo prevenirla y

Sacarlos de la nevera, calentar y comer. El consumo de platos preparados en España ha aumentado un 3,8%, tal y como indica el balance de 2025 de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE), que cifra en 18 kilos la cantidad media por persona en un año. Entre los más populares están las pizzas, las patatas congeladas y los platos con base de pasta.

Foto: GETTY IMAGES

Desde el Mercat de Sant Antoni, en Barcelona, justo delante de un establecimiento emblemático, la Frutería Giró, Carles Mesa conversa con el dietista-nutricionista Julio Basulto, referente de la alimentación sana en nuestro país. Acaba de publicar el libro Todos gordos (con perdón). Tratar la obesidad en un mundo diseñado para engordar (Ed. Vergara).

El Gobierno de Estados Unidos ha revisado la pirámide nutricional para introducir recomendaciones que chocan con el criterio mayoritario. El secretario de Salud de la Administración de Donald Trump, Robert Kennedy Jr., apuesta por los alimentos "de verdad" y pone especial foco en la ingesta de proteínas.

Esta nueva pirámide prioriza el consumo de carne, por encima del pescado, mientras que la mantequilla pasa a ser una alternativa supuestamente sana para cocinar los alimentos.

Foto: Justin Sullivan/Getty Images

En España, al igual que ocurre en muchos países de nuestro entorno, crece el interés por llevar una nutrición sana y equilibrada. El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades derivadas se han convertido en un problema de salud que afecta a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo. Muchos expertos señalan la necesidad de poner en marcha medidas educativas sobre la nutrición para evitar enfermedades y tener una buena salud.

La nutrición deportiva trata de la relacion entre la práctica deportiva y una correcta alimentación. Hay que tener en cuenta muchos detalles como el deporte que se realiza, las necesidades, el objetivo, la capacidad física de la persona, etc. Se busca una alimentación equilibrada y en consonancia con esta actividad física teniendo en cuenta los nutrientes esenciales en la dieta para lograr la energía necesaria y que el deportista haga su ejercicio bien preparado en esta materia. Intentamos dar ideas, siempre con el objetivo de ver, fundamentalmente, la importancia de una buena alimentación para la práctica deportiva y para la vida. Hablamos con Juan Rodríguez, médico y vocal del Comité de nutrición de la Asociación Española de Pediatría, y con Sol Velasco, nutricionista.

La obesidad se ha convertido en el primer problema de malnutrición infantil en el mundo y cada vez más niños lo padecen. Los médicos alertan de una mayor precocidad y gravedad de la obesidad, por lo que consideran adecuado calificarlo como una pandemia. Los ultraprocesados y las bebidas azucaradas tienen una gran penetración en las clases medias y bajas, con importantes consecuencias para la salud.

Fotografía: GETTY

Un informe publicado recientemente por UNICEF ha señalado que el índice de obesidad en niños y adolescentes supera por primera vez al de bajo peso en todo el mundo, lo que convierte a esta enfermedad en la forma más predominante de malnutrición, a excepción de Asia meridional. En España, la organización valora positivamente que exista un plan nacional para reducirla. En 'Mediodía en RNE' analizamos las consecuencias de este estudio con el Director global de Investigación y Programas de la Fundación Gasol, Santi Gómez.

El experto ha detallado que "la obesidad se ha declarado pandemia", y posteriormente Gómez ha explicado que esto se debe a que "a nivel científico se ha demostrado que ya no es una cuestión que afecte únicamente a los países de altos ingresos".

Horas de entrenamiento, exigencia, sacrificio. La presión a la que se ven sometidos los deportistas de élite puede hacer que desarrollen trastornos de la conducta alimentaria. De hecho, uno de cada cinco de estos deportistas sufre alguno, la mayoría mujeres. Un estudio del Hospital de Bellvitge alerta de la estrecha relación entre la presión deportiva y los trastornos de la conducta alimentaria. El deporte cuando se lleva a niveles extremos va asociado a una exigencia necesaria si queremos obtener una serie de resultados pero no está libre de situaciones de riesgo. A ello se suma la presión, sobre todo en las redes sociales. Por ello es cada vez más importante el papel de los psicólogos deportivos.

En la sección de Cristina Capella, dietista y nutricionista especializada en alimentación, salud y bienestar, hablamos de mitos que hemos ido escuchando como que "el pan engorda", "la fruta por la noche engorda", "los productos light adelgazan" o "la miel es más sana que el azúcar".

Explica Cristina que los alimentos no engordan, sino el exceso de ellos. En el caso de la fruta, sí recomienda consumir frutas por la noche que no sean ácidas, por ejemplo un bol de sandía o melón. El pan es un alimento con hidratos de carbono que puede incluirse en una dieta equilibrada, especialmente el integral. Hay creencias también acerca de saltarse la cena, y puede suponer un desequilibrio en el apetito.