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Elecciones generales 2019

Del cara a cara a los debates a cuatro: las dos eras de los debates electorales en España

  • Repasamos 25 años de debates electorales televisados, que empezaron González y Aznar en 1993
  • El debate antes del debate por el escenario, los participantes, y las reglas se ha complicado aún más con los años

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Historia de los debates electorales: Del cara a cara a los debates a cuatro

España es políticamente adulta tras más de cuatro décadas seguidas en democracia, y los debates ya forman parte del paisaje habitual de las elecciones generales. No se han convertido aún en una constante normalizada, y, aunque cada año se insiste en la necesidad de regularlos dentro de la ley electoral, se convierten en cada edición en una fuente de polémica, que casi desborda la campaña en estos comicios del 28 de abril.

Es el punto y seguido de la evolución experimentada por los debates electorales, consecuencia de la que ha experimentado el propio sistema político: del bipartidismo y los cara a cara (1993-2011) al multipartidismo del último lustro y los debates múltiples. Este es un breve repaso a 25 años de debates electorales en la televisión española:

Los González-Aznar de los noventa

Así fueron los anteriores cara a cara en las elecciones generales en España

Esta historia empezó en la década de los noventa, con Felipe González y José María Aznar, coincidiendo también con el nacimiento de las televisiones privadas. El primer cara a cara entre los principales candidatos a presidir el Gobierno, un fenómeno made in USA, llegó a nuestras pantallas en 1993.

Toda una novedad y una manifestación de la personalización de la comunicación política y de la "presidencialización" de la política española -nuestras elecciones generales son legislativas, no eligen directamente al presidente del Gobierno, como en Estados Unidos o Francia-.

Las negociaciones fueron arduas y a punto estuvieron de no fructificar. Finalmente, hubo dos debates, que acogieron las dos cadenas generalistas privadas, uno en Antena 3 -moderado por Manuel Campo Vidal- y otro una semana después, en Telecinco -moderado por Luis Mariñas-.

La expectación fue máxima. Del primero, que vieron nueve millones de espectadores, salió victorioso un Aznar que dio la sorpresa y se le dio por ganador ante un González que minusvaloró a su rival. Sin embargo, una semana después, el presidente del Gobierno tomó nota y salió vencedor del segundo debate, que vieron aún más espectadores, 10,5 millones de personas. Las elecciones las ganó el PSOE.

Quince años sin debates hasta los Zapatero-Rajoy

Primer debate Zapatero-Rajoy 2008 (integro)

Salto temporal hasta las elecciones generales de 2008. Hubo que esperar cuatro legislaturas, 15 años, a que volviera a celebrarse un debate electoral en España, de nuevo a dos vueltas. Y de nuevo, con negociaciones interminables, hasta última hora y hasta el detalle en apariencia más insignificante: los turnos, el reparto de tiempos, la temperatura del plató, hasta la altura de las sillas, y el escenario de la contienda. Una cuestión, la de dónde se celebrarán los debates, que ha perdido toda la inocencia y que es fuente de controversia elección tras elección.

Finalmente, hubo otro doble cara a cara entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en la Academia de Televisión, que ofrecería su señal de forma gratuita para las cadenas que quisieran emitirla -Antena 3 y Telecinco se negaron-. De nuevo, Manuel Campo Vidal moderó este debate.

Los candidatos, debutantes en un debate, sacaron a relucir muchos datos y papeles que traían preparados, aunque quizá por lo que más se recuerda es por la metáfora-cuento de "la niña de Rajoy", una niña nacida en España para la que el candidato del PP quería "una familia, una vivienda y unos padres con trabajo".

Segundo debate electoral entre Zapatero y Rajoy (integro)

El segundo debate lo moderó Olga Viza. En esta ocasión, la anécdota la puso Zapatero al despedir su última intervención con la frase "buenas noches y buena suerte" que hizo famosa el periodista estadounidense Ed Murrow en los años de la "caza de brujas" del senador McCarthy. El primer debate lo vieron 13 millones de personas, y este algo menos, 12 millones. No hubo cambio de Gobierno, las elecciones las ganó el PSOE

Rajoy y Rubalcaba, un único debate en 2011

Rajoy insiste en la austeridad mientras Rubalcaba apuesta por los estímulos

Las tornas cambiaron en las elecciones anticipadas de otoño de 2011. Los contendientes eran de nuevo Mariano Rajoy y un Alfredo Pérez Rubalcaba que se presentaba por el PSOE siendo el vicepresidente del Gobierno, al rechazar Zapatero optar a la reelección. Campo Vidal volvió a moderarlo, de nuevo con la Academia de Televisión como lugar 'neutral' para el debate.

Con la crisis y el paro en el centro de la discusión -el bloque económico fue el primero y el más largo del debate-, lo poco que tuvieron en común ambos aspirantes fueron sus acusaciones mutuas de mentir y su compromiso a colaborar por el fin de ETA. Ante este debate se reunieron 12 millones de espectadores. Mariano Rajoy se convirtió en presidente del Gobierno con mayoría absoluta

2015: llegan los "multidebates"

La entrada en el tablero político de otros dos jugadores, Podemos y Ciudadanos, nuevos actores relevantes por sus resultados en las elecciones europeas, municipales y autonómicas, cambió las reglas del juego. En atención a que ya eran un "grupo político significativo" por superar el 5% del voto en las elecciones de 2014, lograron su derecho para participar en los debates.

Las puertas giratorias y el contrato único, los puntos calientes del debate entre Sánchez, Rivera e Iglesias

En contraste a la sequía de décadas anteriores, los debates electorales brotaron como setas, incluidos dos celebrados en precampañauno entre los emergentes Pablo Iglesias y Albert Rivera en la Universidad Carlos III de Madrid, y otro de aspirantes, entre estos dos y Pedro Sánchez, organizado por el diario El País.

Rivera e Iglesias se enzarzan con el terrorismo yihadista y se echan en cara sus pactos con Bildu y la "ultraderecha"

Atresmedia convocó a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, aunque el presidente del Gobierno desestimó participar, para centrarse en su cara a cara con el líder del PSOE, y mandó a su vicepresidenta y número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, a un formato muy a la americana: de pie, sin atril y con 300 personas de público que evidenció lo que hoy ya conocemos: la dificultad para ponerse de acuerdo en torno a un candidato o unas ideas que no sean las propias.

Los candidatos de PSOE, Pedro Sánchez, de Podemos, Pablo Iglesias, de Ciudadanos, Albert Rivera, y la número 2 del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, en un debate electoral a cuatro en Atresmedia.

Sánchez, Iglesias, Rivera, Sáenz de Santamaría, en un debate electoral a cuatro en Atresmedia. PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP

Ese mismo año, Pablo Casado, entonces vicesecretario de Comunicación del PP, participó en TVE en un debate a nueve, emitido en TVE con los candidatos de los cuatro principales partidos, además de Izquierda Unida, UPyD, ERC, Democràcia y Llibertat (CDC) y PNV, un formato complicado por la multiplicación de las voces y la necesidad de un control férreo de los tiempos.

Rajoy y Sánchez, duro cara a cara en 2015

Sánchez acusa de "no ser decente" a Rajoy, que le responde que es una acusación "mezquina"

Hubo espacio, no obstante, para celebrar un debate en TVE, de nuevo un formato cara a cara en la Academia de Televisión, en diciembre de 2015, con la sempiterna moderación de Manuel Campo Vidal.

Este debate fue en el que quiso participar Mariano Rajoy como interlocutor, que se enfrentaba por primera vez a Pedro Sánchez, el tercer líder socialista con el que parlamentaba en un debate electoral, pero esta vez instalado como inquilino de la Moncloa y como poseedor de una mayoría absoluta, lo que no tuvo ningún candidato en un debate precedente.

Fue con diferencia el cara a cara más bronco. Entre retratos políticos opuestos de una España azotada por la crisis, Pedro Sánchez llamó "indecente" y "mentiroso" a Mariano Rajoy, que tachó al candidato socialitas de "mezquino", "ruin" y "miserable".

Se consolidan los debates a cuatro

Rajoy repele las críticas en un debate que no aclara cómo evitar unas terceras elecciones

La repetición de las elecciones generales en 2016 por la imposibilidad de formar gobierno tras los anteriores comicios llevó también a replicar las fórmulas de las elecciones anteriores. Es decir, volvió a haber un debate a cuatro, volvió a ser en la Academia de Televisión, dirigida por Manuel Campo Vidal, pero fue conducido y moderado a seis manos por periodistas de TVE (Ana Blanco), Antena 3 (Vicente Vallés) y Telecinco (Pedro Piqueras).

Esta vez sí estuvo Mariano Rajoy, que defendía desde el Gobierno la posibilidad de tratar de encabezarlo de nuevo. Tuvo que hacer lo que no hizo en 2015, aplicarse en repeler las críticas de Sánchez, Iglesias y Casado, pero el debate, que se esperaba como medio para saber si habría un modo de evitar unas terceras elecciones, no sirvió para aclarar la incógnita.

Las pullas por la corrupción y los rifirrafes entre Sánchez e Iglesias marcaron un debate con poca intensidad. Demasidas expectativas para una cita que finalmente no proporcionó grandes sorpresas. Los candidatos se empeñaron más por no ser el perdedor que por ser el ganador.

2019: un doble cara a cara con historia

Todo preparado en RTVE para el debate entre los cuatro principales candidatos a las generales

La historia de los debates electorales en la que serán las decimocuartas elecciones elecciones generales de la democracian aún está por escribir, pero ha tenido un prólogo más enrevesado que nunca.

Tras cuatro días de polémica, en el que se pasó de la posibilidad de dos debates a ninguno en absoluto, se celebrarán dos cara a cara en solo 24 horas, el lunes 22 de abril en RTVE y el martes 23 en Atresmedia, con idénticos protagonistas: Pedro Sánchez, Pablo Casado, Pablo Iglesias y Albert Rivera, después de que el rechazo de la Junta Electoral Central a la participación del líder de Vox, Santiago Abascal, desatara una tormenta política que ha terminado cuando Sánchez ha aceptado por fin participar en dos debates.

Como siempre, un evento políticamente trascendental que atraerá a millones de espectadores y a las puertas de unas elecciones de incierto pronóstico. Eso casi siempre ha sido también una constante de los debates electorales en España.

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