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Brasil y la desinformación electoral: las 'fake news' saltan a la mensajería móvil

  • La irrupción de las 'noticias falsas' en redes sociales brasileñas marca los resultados electorales
  • Tras el autocontrol de plataformas como Facebook por las polémicas relacionadas con Rusia, Whatsapp surge como opción

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La campaña electoral en Brasil, el último laboratorio de las 'fake news'

La imagen del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro acuchillado durante un acto de campaña en Brasil, no solo fue el relato visual de una agresión violenta hacia un político. La foto del apuñalamiento explotó en las redes sociales para beneficio de sus partidarios, y también de sus detractores: mientras la imagen real un épico Bolsonaro resistía agonizante, otra foto falseada denunciaba una presunta maniobra propagandística.

Bolsonaro arrasó en la primera vuelta en los comicios, y según los expertos, el vídeo de su ataque no solo fue una munición electoral perfecta. También se ha convertido en un ejemplo casi académico del fenómeno conocido como 'fake news', noticias falsas o desinformación. Esta práctica permite alterar la percepción de la realidad mediante la difusión masiva de un relato modificado a conveniencia.

Redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter han sido hasta ahora el ecosistema preferido por los creadores de estos contenidos tóxicos. Pero tras la polémica desatada por la presunta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016 y en procesos electorales que han llevado al poder a populistas radicales en la Unión Europea (UE), estas plataformas anunciaron contramedidas para atajar los daños.

Sin embargo, el fenómeno ha mutado y sobrevive. En la virulenta campaña electoral de las elecciones brasileñas de este año, las 'fake news' han saltado de Facebook y Twitter a algo mucho más íntimo para el destinatario, y más eficaz, su red de contactos del servicio de mensajería, principalmente Whatsapp. Una marea de mensajes podría estar detrás de los resultados de esta primera vuelta que han dado la victoria a Bolsonaro, en lo que se considera el último laboratorio de la desinformación con fines electorales.

Apuñalado el candidato ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro en un acto electoral

Brasil, la campaña de los "memes"

"Los mentirosos evolucionan y ahora han pasado a tener prioridad servicios de mensajería instantánea como Whatsapp, donde la verificación es mucho más difícil", explica a TVE Myriam Redondo, experta en el tema y autora del libro Verificación digital para periodistas (UOC Media, 2018). La propia naturaleza de este servicio como herramienta personal lo ha consolidado como medio de difusión ideal: "En Brasil Whatsapp funciona como una red social porque muchas compañías telefónicas la ofrecen a sus clientes incluso si no tienen tarifa de internet", explica Redondo.

Pero el gran salto, en potencia y simplificación, lo han promovido las prestaciones audiovisuales de los smartphones. El poder instantáneo de la imagen se impone al tedio de la lectura: "Hay una evolución en el formato, entre las noticias falsas, cada vez hay menos piezas informativas textuales y más imágenes y mas 'memes'", señala la experta y periodista.

La preferencia por el multimedia no es casual: "Los elementos audiovisuales, imágenes, son un foco de atracción para la atención de los internautas y dispara la probabilidad de clickear en estos contenidos, y compartirlos, multiplicando así la difusión y la recepción", explica Pedro Gómez, coordinador SEO en RTVE.es.

El SEO, siglas en inglés de "Optimización para el Motor de Búsqueda" son las pautas que hacen visibles los contenidos a los buscadores en Internet, como Google, promoviendo el posicionamiento, y "la primera recomendación es la inclusión de imágenes", señala Gómez. Entre ellas, los 'memes', variaciones de una foto para acentuar un mensaje casi siempre crítico.

La desinformación en redes sociales móviles empaña el proceso electoral en Brasil

El poder de las 'fake news'

La desinformación es tan vieja como la capacidad de comunicarse. Algunos cronistas romanos la emplearon para adecentar miserias del Imperio con redacciones oficiales de su Historia.

Pero las 'fake news' entraron en el siglo XXI cuando Washington hizo pública la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. En esos comicios Donald Trump logró un triunfo que quedó en duda por el bombardeo a los votantes de mensajes tóxicos desde perfiles falsos en redes, principalmente Facebook y Twitter.

Aunque la intromisión fue confirmada por la Inteligencia estadounidense, Redondo pone el acento en la prudencia: "No sabemos todavía completamente cuáles pueden ser las consecuencias en cuanto al cambio de voto que puede tener en los ciudadanos", subraya. No obstante, reconoce como una vieja verdad el contenido letal de la desinformación: "Lo que sí sabemos es que una mentira llega mucho más lejos que una verdad y mucho más lejos que un desmentido".

En el análisis de la experta, la mensajería como Whatsapp sale ganando: "Hay otras muchas variables que pueden afectar, como la comunicación interpersonal, las conversaciones con tus amigos", aunque definitivamente, "un cálculo matemático de causa efecto, cambio de voto, no está demostrado".

La mensajería telefónica, un arma secreta

La evolución de los servicios de mensajería experimentaron un salto cualitativo a partir de la copia china de Whatsapp ("qué pasa"), llamada Wechat ("hablamos"), desarrollada por Tencent. Wechat era un Whatsapp mejorado que permitía conversaciones en grupo, facilidades multimedia, videoconferencia y un gran potencial de creación de comunidades afines. Hasta tal punto que grupos disidentes chinos empezaron a usarlo por la posibilidad de sortear el estrecho control estatal sobre Internet mediante la difusión de mensajes internos entre personas con vínculos comunes -léase ideológicos-. Ante el rotundo éxito de la modalidad china, se produjo un efecto inverso, Whatsapp implementó las mismas prestaciones de su copia oriental.

Este tipo de servicios permite "personalizar la campaña propagandística. Son agencias que recopilan teléfonos de la web y después dirigen su mensaje, por ejemplo, a un ayuntamiento vendiendo a un candidato que puede ayudar a resolver un gran problema, local, entonces el destino está muy claro", explica la experta.

Volviendo a Brasil, en un clima electoral crispado por el veto judicial a Lula da Silva, los escándalos de corrupción, el auge de la ultraderecha y la reacción de la izquierda, la potencia del mensaje visual e instantáneo convierte la imagen manipulada en una munición perfecta para agitar lo que se ha convertido en un avispero emocional. La analista conecta los resultados: "Los partidarios de Bolsonaro han sido más en Whatsapp, han empezado antes, han estado mejor organizados, y han llegado más lejos".

Para poner coto a estos riesgos, una de las vías es reducir las prestaciones implementadas, "la limitación de mensajes ha pasado de 256 conversaciones a las que puedes enviar un mensaje simultáneamente, a solo 20, aunque los expertos están pidiendo que se reduzca incluso más, hasta cinco, y también se han mejorado filtros antispam contra las campañas más masivas", indica Myriam Redondo.

Finalmente, la escritora y periodista insiste en lo que parece la solución más eficaz: "Creo que la principal herramienta a nuestro alcance para frenar la desinformación es la educación. Puede parecer una vía lenta, pero en ultima instancia es la más consistente porqiue se dirige al último dique de contención, que es el ciudadano. Si el ciudadano está formado para el dialogo publico y sabe tener prudencia y detenerse ante un mensaje confuso polivalente, esa información va a ir mucho más lenta".

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