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La Liga Árabe condena la injerencia de Irán en Oriente Medio en una cumbre centrada en Jerusalén

  • Rechaza la decisión de EE.UU. de reconocer Jerusalén como capital de Israel
  • "Jerusalén permanecerá como la capital de la Palestina árabe", subraya
  • El rey saudí donará 50 millones a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos

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Foto de familia de los asistentes a la reunión de la Liga Árabe en Riad
Foto de familia de los asistentes a la reunión de la Liga Árabe en Riad. EFE Ahmed Yosri

La XXIX cumbre de la Liga Árabe celebrada en Arabia Saudí ha servido para reiterar el apoyo de los países a los palestinos y para condenar nuevamente la injerencia de Irán la región de Oriente Medio.

En el comunicado final de la cumbre, la Liga ha reafirmado la prioridad de la cuestión palestina para "toda la nación árabe y la identidad árabe" y ha rechazado nuevamente la decisión "ilegal" de la administración estadounidense de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

"Jerusalén permanecerá como la capital de la Palestina árabe. Además, advertimos sobre la toma de cualquier medida que tenga como objetivo cambiar el estatus legal actual de Jerusalén, ya que esto repercutirá en Oriente Medio", se indica en el comunicado final de la cumbre.

En esta cita celebrada en Al Zahran, en el este de Arabia Saudí, y bautizada como "la cumbre de Jerusalén", el rey saudí, Salman bin Abdelaziz, anunció que donará 150 millones de dólares para el programa de apoyo de los bienes islámicos en Jerusalén Este y otros 50 millones a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

La UNRWA, que ofrece servicios básicos a cinco millones de refugiados palestinos, se enfrenta a una importante crisis económica desde hace años, agudizada tras la decisión de Estados Unidos de bloquear 65 de los 125 millones de dólares que iba a abonar a principios de 2018.

Rechazo a la injerencia de Irán

Además, los países participantes, que han hecho un llamamiento para consolidar y fortalecer la acción árabe conjunta, han rechazado una vez más la injerencia de Irán en "los asuntos internos de los países árabes".

El rey de Arabia Saudí -aliado de Washington- ha acusado a Teherán de ser una "amenaza a la seguridad nacional árabe" y por sus "intentos de desestabilización de la seguridad" y de difundir "el sectarismo".

Asimismo, el organismo ha condenado a las milicias chiíes hutíes de Yemen, apoyadas por Irán, por el lanzamiento de misiles, que se ha intensificado en las últimas semanas, contra varias ciudades de Arabia Saudí, incluida la capital, Riad.

El ataque a Siria no estaba en la agenda

En el encuentro, ningún líder ha hecho mención a la ofensiva lanzada ayer por EE.UU., Francia y el Reino Unido contra Siria en respuesta a un supuesto ataque químico ocurrido el pasado 7 de abril en Duma, a las afueras de Damasco.

El secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abulgueit, se ha limitado a culpar al Gobierno sirio de lo que está ocurriendo en el país y ha afirmado que Damasco tiene "gran responsabilidad en el colapso de la patria y en la pérdida de la dignidad" de sus ciudadanos.

En el texto final, la entidad ha subrayado "la necesidad de encontrar una solución política para el final de la crisis siria", la única opción para "detener el derramamiento de sangre" en Siria, un país que lleva vetado en el organismo desde 2011, la última decisión importante que tomó la Liga Árabe.

Ausencia del emir de Catar

Otra de las ausencias destacadas fue la del emir de Catar, Tamim bin Hamad al Zani, que no ha acudido a la cita en un momento en el que el cuarteto árabe -Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Baréin- bloquean desde el pasado junio al pequeño emirato por su apoyo a Irán y al "terrorismo", una cuestión que Doha niega.

No obstante, fuentes del organismo han indicado a Efe que Arabia Saudí envió una petición al emir de Catar, quien finalmente ha sido representado por su enviado permanente en la Liga Árabe.

Al término de la cumbre, Abulgueit ha indicado que tanto Rusia como China enviaron un mensaje en el que muestran su deseo conjunto de "estrechar relaciones" con los países árabes.

Después, el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, ha tomado la palabra para anunciar que, "por el compromiso de Túnez de defender los asuntos comunes de los países árabes", su país albergará la próxima sesión de la cumbre árabe, en 2019.

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