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Elecciones en Italia

Berlusconi y el Movimiento Cinco Estrellas buscan aprovechar el desgaste de la izquierda en Italia

  • La coalición de derechas es la que tiene mayores posibilidades de gobernar
  • Los antisistema, sin embargo, son el partido con mayor intención de voto del país
  • El Partido Democrático intenta frenar el descontento tras años en el Gobierno
  • Las encuestas apuntan a un Parlamento fragmentado y sin mayorías definidas

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Una mujer pasa ante varios carteles electorales en Roma
Una mujer pasa ante varios carteles electorales en Roma. REUTERS

El habitualmente caótico panorama político de Italia se ha reconfigurado, de cara a las elecciones legislativas del próximo 4 de marzo, en torno a tres polos diferenciados: la derecha liderada por Silvio Berlusconi, el centro izquierda que trata de frenar el desgaste sufrido tras cinco años en el Gobierno y los antisistema del Movimiento Cinco Estrellas, sin que las encuestas sean capaces de dilucidar cuál de los tres se impondrá en los comicios.

De hecho, aunque el Partido Democrático y sus aliados, perjudicados por la fragmentación de la izquierda, parecen en desventaja respecto a la derecha y los antisistema, los pronósticos apuntan a que cada bloque obtendrá en torno a un tercio de los votos, lo que, unido al novedoso sistema electoral que se estrena en estas elecciones, con un complejo reparto de escaños, envuelve cualquier vaticinio sobre el resultado final en una enorme incertidumbre.

Desde el pasado viernes 15, está prohibida la publicación de encuestas, así que la campaña electoral aún puede deparar sorpresas. Estas son las principales coaliciones que se presentan a las elecciones legislativas italianas, en las que se renuevan tanto la Cámara de los Diputados como el Senado.

La derecha que lidera Berlusconi: Forza Italia, Liga, Hermanos de Italia y Nosotros con Italia

A sus 81 años, Silvio Berlusconi cabalga de nuevo, en su enésima resurrección política. Aunque no puede presentarse a las elecciones -está inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta 2019 por una condena de fraude fiscal-, el exprimer ministro y líder de Forza Italia encabeza la coalición de derechas, que obtendría un 36,8 % de los votos, según el promedio de encuestas de You Trend, y sería la mejor colocada para formar gobierno.

El exprimer ministro y líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi, antes de una entrevista en la RAI

El exprimer ministro y líder de Forza Italia, Silvio Berlusconi, antes de una entrevista en la RAI. EFE EFE

Berlusconi no oculta que sería él quien moviera los hilos de ese posible gobierno: es su imagen la que preside la propaganda electoral del partido e incluso se ha permitido cierta displicencia al hablar de quien ocuparía el sillón del primer ministro: "Quería esperar a que el candidato, que ocupa un altísimo cargo, me diera permiso para anunciar su nombre", declaraba hace unos días.

Los rumores apuntan a su amigo Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, aunque aún está por ver que Il Cavaliere tenga la última palabra, porque da síntomas de fragilidad. Su principal socio, la Liga, le pisa los talones en las encuestas y su líder, el eurodiputado Matteo Salvini, ha prometido que si su partido obtiene "un voto más", él será el primer ministro.

El último promedio de encuestas le da un 16,4 % a Forza Italia y un 13,4 % a la Liga, que prescinde por primera vez de su tradicional apellido 'Norte' y ha llevado su campaña incluso al sur del país, que antes despreciaba, en un intento de ampliar su base electoral con un mensaje de rechazo frente a la inmigración, el gran asunto de la campaña. El mismo que azuzan los ultraderechista de Hermanos de Italia, tercera pata de la coalición, que lidera Georgia Meloni y que obtendrían un 4,6 %.

El partido que encabeza las encuestas: Movimiento Cinco Estrellas

Casi una década después de su creación, el Movimiento Cinco Estrellas es el partido más popular de Italia y las encuestas le sitúan como el más votado el 4 de marzo, con un 28,1 % de intención de voto. Sin embargo, estarían lejos del 40 % que, según los analistas, se necesitan para contar con los diputados suficientes para formar gobierno.

Aunque el cómico Beppe Grillo sigue siendo su inspirador, el año pasado perdió las primarias y el candidato de la formación antisistema es Luigi di Maio, de solo 31 años, quien aspira a convertirse en el primer ministro más joven de la historia de Italia. Para ello, sin embargo, el Movimiento Cinco Estrellas deberá aparcar su crítica al bipartidismo y poner fin a su tradicional rechazo a los pactos, algo a lo Di Maio ya se ha mostrado favorable, aunque no ha apuntado si hacia la izquierda o hacia la derecha.

El candidato del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi di Maio, poco antes de un mitin en Nápoles

El candidato del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi di Maio, poco antes de un mitin en Nápoles. REUTERS REUTERS

Por el momento, se presentan al margen de cualquier coalición y han suavizado un tanto su cuestionamiento de la Unión Europea. Su programa se centra en medidas "anticasta", como reducir los privilegios de los políticos y establecer controles para evitar la corrupción y los conflictos de intereses, aunque también incluye aspectos sociales como adelantar la edad de jubilación y establecer una renta universal de 780 euros.

Sobre inmigración, el Movimiento Cinco Estrellas aboga por gestionar la afluencia de refugiados con una "reubicación automática y obligatoria" en los socios de la Unión Europea, apelando a los acuerdos comunitarios.

La izquierda en torno a Renzi: Partido Democrático, +Europa, Juntos y Lista Cívica Popular

El exprimer ministro Matteo Renzi lidera el intento del Partido Democrático de revalidar el Gobierno, tras cinco años en los que se han sucedido tres primeros ministros, incluido él mismodimitido en diciembre de 2016 tras su derrota en el referéndum para reformar la Constitución.

Para ello, Renzi reivindica el legado de una legislatura en la que se ha superado, con altibajos, la crisis económica y promete mejoras sociales -introducir un salario mínimo, elevar las pensiones mínimas a 750 euros con 20 años de contribución, ayudas a las familias con hijos pequeños- que se financiarían, entre otras cosas, renegociando el pacto fiscal con la Unión Europea, para ralentizar el ritmo de reducción del déficit.

Las encuestas, sin embargo, revelan el desgaste del centro izquierda, ya que el Partido Democrático pierde fuelle a media que pasan las semanas: el último promedio de encuestas del instituo You Trend le otorga el 22,8 % de los votos.

El exprimer ministro y líder del Partido Democrático, Matteo Renzi, durante un mitin en Nápoles

El exprimer ministro y líder del Partido Democrático, Matteo Renzi, durante un mitin en Nápoles. REUTERS REUTERS

La coalición se completa con +Europa, herederos del Partido Radical y liderados por la excomisaria europea Emma Bonino, los progresistas de Juntos y los centristas de Lista Cívica Popular, que encabeza la ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzin; en total, los sondeos les otorgan un 27,4 % de intención de voto.

La izquierda de la izquierda: Libres e Iguales

Del resto de formaciones, más allá de la novedad del modesto movimiento antisitema y feminista Poder al Pueblo, que se ha convertido en una de las revelaciones de la campaña, destaca la alianza de partidos progresistas Libres e Iguales, que lidera el exjuez antimafia Piero Grasso.

Muchos de sus integrantes son antiguos miembros del Partido Democrático, como el propio Grasso, que aún ejerce como presidente del Senado, o la todavía presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini. Ambos formaban parte del ala más a la izquierda del partido y, ante las reformas de Renzi y el actual primer ministro en funciones, Paolo Gentiloni, han preferido coaligarse al Movimiento Democrático y Progresista de otros dos antiguos primeros ministros, Massimo d’Alema y Luigi Bersani.

Las encuestas les dan un 5,7 % de intención de voto, que explica parte de la caída del Partido Democrático y, al mismo tiempo, abre la puerta a posibles pactos tras las elecciones del 4 de marzo, aunque hasta ahora las posturas han estado muy enconadas y parece improbable que hallen puntos de consenso.

Todo es posible, no obstante, en la política italiana, donde la norma es la fragmentación parlamentaria y la búsqueda de acuerdos incluso con enemigos aparentemente acérrimos para salvar las crisis recurrentes. Y todo apunta a que, en un par de semanas, habrá que hacer de esa costumbre una virtud o abocarse a una repetición de los comicios.

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