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La hermana de Kim Jing-un, Kim Yo-jong, saluda el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018
La hermana de Kim Jing-un, Kim Yo-jong, saluda el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018. AFP

Las dos Coreas se dan la mano en los Juegos Olímpicos de Invierno

  • La hermana de Kim Jong-un asiste a la inauguración de Pyeongchang 2018

  • Es la primera vez que un miembro de la dinastía Kim viaja al país vecino

  • También ha asistido el presidente honorífico de Corea del Norte, Kim Yong-nam

  • Los equipos olímpicos de las dos Coreas han desfilado juntos en la ceremonia

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La hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, Kim Yo-jong, y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, han escenificado con un simbólico saludo en el Estadio Olímpico de Pyeongchang el acercamiento entre ambas Coreas, dos países que técnicamente siguen en guerra pero que este viernes han desfilado bajo una misma bandera en los Juegos Olímpicos de Invierno, un hecho inédito en doce años que culmina los gestos de los últimos meses para rebajar la tensión en la península.

La presencia en la delegación norcoreana de Kim Yo-jong, que ocupa el cargo de vicedirectora del Departamento de Propaganda y Agitación del Partido de los Trabajadores y es considerada una figura de peso en el hermético régimen, muy cercana al líder, indica la relevancia del gesto, al ser el primer miembro de la familia Kim, la dinastía que rige los destinos de Corea del Norte desde hace siete décadas, que viaja a Corea del Sur.

Con todo, ella no es quien encabeza la comitiva de alto nivel enviada por Kim Jong-un a los Juegos, un papel que recae en el presidente de la Asamblea del Pueblo de Corea del Norte, Kim Yong-nam, que ejerce la jefatura del Estado, aunque el poder efectivo corresponda al líder supremo. En cualquier caso, es el dirigente norcoreano de mayor rango que ha pisado el territorio surcoreano desde la división de la península en 1945, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.

Tanto Kim Yong-nam como Kim Yo-jong han sido ubicados en el palco de autoridades del Estadio Olímpico de Pyeongchang, justo detrás del presidente surcoreano y su esposa. Desde allí han podido contemplar como los equipos olímpicos de ambos países han desfilado juntos, bajo una misma bandera con la península coreana en azul sobre un fondo blanco, en medio de una sonora ovación de los 35.000 espectadores que abarrotan el recinto.

Los atletas coreanos desfilan bajo la bandera unificada en el Estadio Olímpico de Pyeongchang Los atletas coreanos desfilan bajo la bandera unificada en el Estadio Olímpico de Pyeongchang

Un mensaje de paz

Los abanderados del equipo unificado, que vestía con abrigos blancos, han sido la jugadora norcoreana de hockey sobre hielo, Hwang Chung-gum, y el piloto surcoreano de bóbsled Won Yun-jong. Tras el desfile del equipo, se ha interpretado en el estadio el Arirang, la canción tradicional coreana por excelencia considerada el himno no oficial de los dos países, con una emocionante puesta en escena.

La última vez que los dos Coreas marcharon juntas en un desfile olímpico fue en los Juegos de Invierno de Turín, en 2006. Antes lo habían hecho en las ceremonias de inauguración de los Juegos de Verano de Sidney 2000 y de Atenas 2004.

Todos nos hemos emocionado y os apoyamos en este mensaje de paz

En su discruso, el presidente del Comité Olímpico Internacional, el alemán Thomas Bach, se ha dicho orgulloso del "poderoso mensaje de paz lanzado a todo el mundo" en la ceremonia.

"Todos los deportistas, los espectadores en el estadio y los que nos siguen por televisión, todos nos hemos emocionado y os apoyamos en este mensaje de paz. Unidos en nuestra diversidad somos más fuertes", ha argumentado Bach, entre los aplausos del estadio olímpico.

La hermana menor de Kim Jong-un viaja a Corea del Sur en la delegación norcoreana para los Juegos Olímpicos de Invierno

Un gesto de distensión

La delegación norcoreana, compuesta en total por 22 personas, habíaa aterrizado este mismo viernes, poco después del mediodía, a bordo de un jet privado en el aeropuerto de Incheon, donde ha sido recibida, entre otras autoridades, por el ministro surcoreano de Unificación, Cho Myoung-gyon, en medio de una enorme expectación mediática y de un dispositivo de seguridad excepcional compuesto por centenares de policías y fuerzas de élite.

Su presencia forma parte de la política distensión emprendida por ambos países con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno, ya conocidos como los "Juegos de la Paz". En este sentido, el envío de una figura de confianza del líder supremo ha sido muy valorada por Seúl, que considera que esta comitiva "muestra la voluntad del Norte para mejorar las relaciones".

La hermana del líder, quien suele aparecer en un discreto segundo plano en los actos donde acompaña a Kim Jong-un en Corea del Norte, se ha mostrado sonriente y distendida durante su llegada al aeropuerto, al igual que en la recepción que les han ofrecido allí las autoridades surcoreanas, según las imágenes del encuentro. 

Enfundada en un abrigo negro, la hermana del líder ha acaparado todos los focos pese a la presencia de Kim Yong-nam, quien incluso pretendía dejarle a ella el asiento central para la reunión con el ministro surcoreano de Unificación, aunque ella ha declinado el ofrecimiento.

El presidente honorífico de Corea del Norte, Kim Yong-nam, saluda al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la recepción previa a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang El presidente honorífico de Corea del Norte, Kim Yong-nam, saluda al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en la recepción previa a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pyeongchang

Saludo oficial entre jefes de Estado

La delegación, flanqueada por agentes de seguridad norcoreanos, se ha desplazado después en un tren de alta velocidad hasta la ciudad de Pyeongchang, para asistir a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos. Con todo, antes han participado en la recepción que el presidente surcoreano ha ofrecido a las delegaciones oficiales que se han desplazado hasta la sede olímpica.

Allí se ha producido el histórico apretón de manos entre Moon Jae-in y Kim Yong-nam, el primer saludo entre los jefes de Estado de las dos Coreas en suelo surcoreano, ya que las dos cumbres previas intercoreanas, en las que participaron los máximos dirigentes de ambos países, se celebraron en Pyongyang en 2000 y 2007.

El presidente de la Asamblea del Pueblo, que nunca había viajado al Sur, ha coincidido con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, aunque ambos han evitado saludarse, así como con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, entre otros mandatarios internacionales.

La delegación norcoreana volverá a Seúl el sábado para participar en un almuerzo y una reunión con el presidente surcoreano, que se celebrará probablemente en la oficina presidencial; el encuentro, según los medios locales, podría servir para que los representantes norcoreanos trasladen a Moon algún mensaje de Kim Jong-un o que incluso le inviten a asistir a una cumbre en la capital norcoreana. Ya el domingo, la comitiva oficial regresará a Corea del Norte.

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