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Fotograma que muestra el cadáver del expresidente yemení Alí Abdalá Saleh AFP AFP
Conflicto en Yemen

Los rebeldes hutíes matan al expresidente de Yemen Alí Abdalá Saleh tras quebrarse la alianza que mantenían

  • Los milicianos chiíes han asaltado su comitiva a las afueras de Saná, la capital

  • Salah y los hutíes estaban aliados desde 2012 y combatían al actual presidente

  • Ese pacto se rompió hace varios días, desatando violentos enfrentamientos

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El expresidente de Yemen Alí Abdalá Saleh, que rigió los destinos del país árabe durante más de tres décadas, ha sido asesinado este lunes por milicianos hutíes tras quebrarse la alianza rebelde que mantenían hasta este sábado para combatir al presidente reconocido por la comunidad internacional, Abdo Rabu Mansur Hadi, lo que abre un nuevo escenario en la guerra civil que desangra el territorio yemení desde 2015.

La muerte de Saleh ha sido avanzada por los medios estatales en manos de los rebeldes hutíes, que controlan gran parte del país, incluida la capital, Saná: "El Ministerio de Interior anuncia el fin de la milicia de la traición y la muerte de su jefe [Alí Abdulá Saleh] y de varios de sus elementos criminales", afirmaba la televisión estatal, Al Massirah, que ha emitido un vídeo que muestra el cadáver de un hombre que parece el expresidente.

Su fallecimiento ha sido después confirmado por su propio partido, el Congreso General del Pueblo: "Ha muerto como un mártir defendiendo la República", aseguraba una portavoz, Faika al Sayyed, quien ha explicado que tanto el expresidente como varios altos responsables del partido han sido atacados cuando salían de Saná hacia zonas controladas por fuerzas leales.

Según fuentes militares citadas por Reuters y AFP, los milicianos hutíes han asaltado la comitiva del expresidente, formada por cuatro vehículos, a unos 40 kilómetros al sur de Saná. Tras bloquear su paso con lanzagranadas, han abatido a tiros a Saleh, así como al secretario general adjunto del Congreso General del Pueblo, Yasser al Awadi; el secretario general del partido, Aref al Zuka, habría resultado herido.

Tras el asalto, los hutíes han volado por los aires la casa de Saleh, que se encuentra en el barrio Al Siasi de Saná, según ha informado Efe. Los testigos han explicado que varios hombres armados han irrumpido en la vivienda a medio día y que, después, han colocado explosivos en distintas zonas de la casa.

El expresidente de Yemen Alí Abdalá Saleh, durante un mitin celebrado en Saná en 2011 El expresidente de Yemen Alí Abdalá Saleh, durante un mitin celebrado en Saná en 2011

Combates entre las facciones rebeldes

El asesinato de Saleh tiene lugar en medio de los enfrentamientos desatados en los últimos días entre ambas facciones rebeldes, que dejan ya al menos 125 muertos y 238 heridos, según el Comité Internacional de la Cruz Roja. El portavoz de la organización, Adnan Hazam, ha precisado a Efe que esos son los datos de los tres hospitales de la capital con los que colabora, los centros Al Kuwait, Al Yumhuriya y Al Zaura, por lo que la cifra podría ser aún mayor.

En cualquier caso, los rebeldes hutíes han dado por concluida la crisis en el bando rebelde con la muerte de Saleh y lo que su líder, Abdelmalek al Huti, ha calificado en un discurso televisado como la derrota de las "milicias traidoras y criminales". Al Huti ha asegurado que "la gran crisis que amenazaba la seguridad del país fue superada" y ha destacado que se ha abortado una "gran conspiración" que representaba una "amenaza para el Yemen", indicando que detrás de ella había terceras partes, aunque sin nombrarlas.

Por su parte, Abdo Rabu Mansur Hadi ha pedido que los yemeníes se levanten contra los rebeldes para retomar Saná y "abrir una nueva página" en la historia del país. "Unámonos en los esfuerzos para acabar con estas bandas de criminales y emprender la construcción de un nuevo Yemen federal en el que reinará la justicia, la dignidiad, la estabilidad y el desarrollo", ha prometido en un discurso pronunciado desde Riad, la capital de Arabia Saudí, donde vive exiliado.

Mientras tanto, los combates se han recrudecido este lunes en Saná, al igual que los bombardeos de la coalición internacional, hasta el punto de que el coordinador humanitario de la ONU para el Yemen, Jamie McGoldrick, ha pedido a "todas las partes en conflicto a posibilitar una pausa humanitaria el martes 5 de diciembre, entre las 10:00 y las 16:00 hora local, para permitir a los civiles que abandonen sus casas y busquen asistencia y protección, y para facilitar el movimiento de los trabajadores humanitarios".

Las calles de Saná se han convertido en un campo de batalla y la gente está atrapada en sus casas

"Las calles de Saná se han convertido en un campo de batalla y la gente está atrapada en sus casas, sin poder salir en busca de seguridad o de cuidados médicos, ni para acceder a suministros básicos como comida, combustible y agua potable", denuncia el representante de la ONU en un comunicado, que detalla que las ambulancias y los equipos médicos no pueden llegar a los heridos debido a los choques e, incluso, algunos de ellos han sido blanco de la violencia, por lo que los trabajadores humanitarios no pueden moverse.

En la guerra de Yemen han muerto unas 10.000 personas

Un superviviente político

Alí Abdalá Saleh, de 75 años, era un superviviente político que había logrado mantenerse en la cúspide del poder yemení desde hacía más de tres décadas. Militar de carrera, ascendió por toda la escala castrense hasta convertirse en presidente de Yemen del Norte en 1978, y en 1990 fue uno de los artífices de la reunificación con el hasta entonces socialista Yemen del Sur.

Se mantuvo como presidente del territorio reunificado hasta finales de 2011, cuando se vio forzado a renunciar al cargo tras más de un año de protestas en las calles del país, al calor de las Primaveras árabes que prendieron en varios países de la región. Le sucedió su vicepresidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, aunque Saleh, que obtuvo inmunidad para él y para su familia, nunca aceptó de buen grado su salida del poder.

Así, su deseo de venganza le llevó a aliarse con los rebeldes hutíes, una guerrilla chií aliada de Irán a la que él mismo había combatido desde la presidencia entre 2004 y 2010 -pese a que pertenecen a su misma minoría, los zaidíes, la rama del islam chií más próxima al credo suní-.

De hecho, la toma de Saná por los rebeldes en 2014 y sus avances posteriores en el noroeste del país no habrían sido posibles sin la participación activa de unidades militares fieles al expresidente ni sin sus poderosos contactos en la administración estatal.

Durante la guerra civil, que Naciones Unidas ha calificado como la "mayor crisis humanitaria del mundo"Saleh ha permanecido siempre en la región de Saná, desplazándose discretamente de un lugar a otro para garantizar su propia seguridad, según expertos consultados por AFP: "No confía en nadie", explicaba uno de ellos en 2016.

Un grupo de rebeldes hutíes custodian una calle de Saná, en las inmediaciones de la casa del expresidente Saleh Un grupo de rebeldes hutíes custodian una calle de Saná, en las inmediaciones de la casa del expresidente Saleh

La última alianza

Él presumía de su hazaña: "Jamás abandonaré Saná", decía, mientras su rival Hadi se veía obligado a refugiarse en Arabia Saudí. Su instinto de supervivencia era legendario, pese a que él mismo comparaba el ejercicio del poder en Yemen a una "danza sobre cabezas de serpientes".

Un documento desclasificado de la CIA y fechado en junio de 1990 afirmaba que, aunque la unión entre Yemen del Norte y del Sur facasara, "Saleh probablemente conservaría su poder".

Pese a todo, después de tres años de colaboración, la alianza con los hutíes ha terminado por volverse contra Saleh: el pasado jueves, los milicianos chiíes se lanzaron contra la capital, en plena tensión por el control de las finanzas y otros resortes del poder, agravada por las sospechas de que el expresidente habría mantenido contactos con Riad.

El sábado, ya desatados los enfrentamientos, Saleh se dijo dispuesto a abrir "una nueva página" en sus relaciones con los saudíes, a quienes había convertido en enemigos al propiciar la guerra civil: Arabia Saudí lidera la coalición internacional árabe que respalda al presidente Hadi, con el fin de impedir el avance de los hutíes, aliados de su gran rival, Irán. Los hutíes calificaron ese paso como una "gran traición", aunque el Congreso General del Pueblo quiso desmentir los contactos con Riad, los combates entre ambas facciones se intensificaron.

Al final, Saleh no ha podido volver a cambiar de bando a tiempo y los hutíes han acabado con la vida del jerarca que había logrado superar con éxito los numerosos vaivenes políticos que han sacudido en las últimas décadas ese país inestable, sometido a las estructuras tribales y casi siempre violento que es Yemen.

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