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Una de las protestas celebradas en Túnez contra el desempleo y la carestía de la vida
Una de las protestas celebradas en Túnez contra el desempleo y la carestía de la vida. EFE

Túnez decreta el toque de queda en todo el país mientras intenta controlar las protestas sociales

  • Se extienden las manifestaciones para reclamar trabajo, a veces con disturbios

  • La muerte de un joven eliminado en una oposición desató las protestas

  • El primer ministro, Habib Essid, asegura que la situación está "controlada"

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El Gobierno de Túnez ha decretado el toque de queda a partir de este viernes en todo el territorio nacional desde las 20:00 horas hasta las 05:00 horas de la madrugada, en un intento de controlar las protestas contra la carestía de la vida y en demanda de trabajo que han sacado a las calles a miles de tunecinos en la última semana.

El Ministerio de Interior ha explicado en un comunicado que la medida responde a la extensión de las manifestaciones a las principales ciudades de todo el país a lo largo del jueves, cuando numerosas comisarías de policía y otros edificios oficiales fueron atacados.

Un grupo de manifestantes sostiene un dibujo del joven parado cuya muerte ha dado origen a las protestas Un grupo de manifestantes sostiene un dibujo del joven parado cuya muerte ha dado origen a las protestas

En los barrios pobres de la capital de Intilaka y Tadamen, dominados por salafistas, se produjeron actos de vandalismo, así como robos a comercios y a un banco.

La oleada de protestas empezó el pasado sábado, cuando murió electrocutado un joven que protestaba por haber visto desaparecer su nombre de un concurso de contratación de profesores para la región de Kaserín.

Los jóvenes, soliviantados por el paro

El toque de queda que fue decretado el martes en Kaserín no fue respetado y la ola de disturbios se ha ido ampliando a todo el paísel único de los países en los que prendió la denominada primavera árabe en el que ha fraguado un sistema democrático [Especial: Voces de Túnez]

Para todos los públicos En portada - Si un pueblo quiere vivir - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Viejos versos del poeta tunecino Abu al-Qasim al-Shabbi,

recordados en la más reciente de las revoluciones,

aquella primavera prematura de 2011,

que con sed de cambio alentó al mundo árabe.

(Gritos)

Los jóvenes ocuparon las calles con viejas demandas,

tantas veces exigidas como defraudadas.

"Pan, trabajo, justicia, libertad, dignidad",

gritaron desde El Aaiún a Yemen.

(Gritos)

Frente a la represión, la fortuna de estas protestas fue desigual,

algunas dieron paso a pequeñas e insuficientes reformas.

Otras, fueron cercenadas antes de cuajar,

o acabaron en una nueva dictadura, incluso en guerra.

(Gritos)

(Disparos)

(Música)

Cinco años después, las primaveras se sienten traicionadas.

(Música)

(Música)

Sidi Bouzid,

una pequeña localidad del centro de Túnez.

Un lugar, como otros muchos de la zona, cuya tranquilidad

aparente esconde descontento, frustración, y quizá,

los rescoldos de nuevas revueltas,

como la que protagonizó a finales de 2010.

De aquellos días de revuelta, que hicieron de Sidi Bouzid

un símbolo, quedan aún algunas huellas.

La sede incendiada de la Agrupación Constitucional Democrática,

el partido del dictador Ben Ali,

algunas pintadas,

y el recuerdo de un joven de 26 años, Mohamed Bouazizi.

Mohamed, como su primo, y otros muchos jóvenes tunecinos,

se enfrentaba al paro, a trabajos de supervivencia,

a la falta de perspectivas de futuro.

Un carro de piedra en el centro de Sidi Bouzid

recuerda el medio que Mohamed encontró para ganarse la vida:

la venta ambulante de fruta y verduras.

Hasta aquella mañana del 17 de diciembre de 2010, cuando la Policía

le requisó el carro por carecer de permiso, y le multó.

No era la primera vez, pero aquel día ya no aguantó más.

(Música)

Y se inmoló frente a la puerta de la Gobernación.

Se incendió la mecha de la revolución.

Las protestas se extienden.

Kasserine, la zona minera de Gafsa...

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

(Gritos, llantos)

En Sidi Bouzid,

el entierro de Mohamed Bouazizi, muerto tras 19 días de agonía,

se convirtió en una gran manifestación.

El presidente Ben Ali respondió con represión, muerte y censura,

pero la sublevación popular era imparable.

(Gritos)

(Disparos)

(Gritos)

Y aparecieron las primeras grietas dentro del régimen,

y Ben Ali hizo un último intento para apaciguar la calle.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Era ya demasiado tarde. El 14 de enero, una gran manifestación

ocupó el centro de la capital, al grito de: "Ben Ali, lárgate".

(Gritos)

El Ejército se negó a intervenir.

El jefe de la Guardia Presidencial advirtió a Ben Ali

que no podía garantizar su seguridad, y siguió su consejo,

huyó con su familia a Arabia Saudí. Un exilio dorado, e impune.

Terminaba un poder de 23 años.

La revolución tunecina sentó precedente,

e hizo imposible que volviesen a coincidir

los presidentes de Libia, Túnez, Egipto, Yemen y Siria.

En total, los cinco sumaban 125 años en el poder,

y no esperaban que una ola revolucionaria los desafiase.

Todas estas revoluciones, absolutamente todas, sin excepción,

empezaron en nombre de la democracia, sin contenido religioso.

Y fueron capaces, esencialmente los jóvenes,

planteaban la necesidad de cambiar un sistema social y económico,

en el que no había posibilidad de cambiar las cosas.

La plaza Tahrir, en El Cairo, se convirtió en símbolo

de la revolución egipcia.

Desde el 25 de enero de 2011,

miles de personas se manifestaron aquí,

y en las principales ciudades del país.

Protestas contra males endémicos: paro, falta de libertades,

una presidencia que pretendía perpetuarse

como un clan familiar en el poder, y corrupción.

¡Señor Mubarak, debería dejar el país ahora. Hoy, no mañana!

¡Hoy, no mañana!

Desde el primer momento la represión fue sangrienta,

y a lo largo de 18 días de protestas,

se cobró más de 800 vidas.

(Gritos)

La creciente tensión interna, la falta de apoyo militar,

y de respaldo internacional,

dejaron sin salida al presidente Hosni Mubarak.

(Gritos)

Mubarak terminó, tras 29 años en el poder,

enfermo y sentado en el banquillo

como acusado en varios procesos largos y accidentados.

En uno de ellos fue condenado a cadena perpetua

por la represión de las protestas populares.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

La suerte de la primavera libia fue más dramática.

Las protestas que comenzaron en febrero de 2011,

pronto degeneraron en una guerra,

en la que las fuerzas rebeldes contaron con el apoyo de la OTAN,

autorizado por la ONU.

(Disparos)

(GRITAN EN OTRO IDIOMA)

(Disparos)

El 22 de agosto las fuerzas rebeldes entraron en Trípoli,

pero no lograron capturar a Gadafi hasta el 20 de octubre, en Sirte.

(Gritos, disparos)

Las grabaciones que hicieron los captores con sus móviles

muestran un Gadafi herido, zarandeado y vejado.

(GRITAN EN OTRO IDIOMA)

(Disparos)

Dos tiros a quemarropa acabaron con su vida.

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

-Tanto en el caso libio como en el caso sirio,

nos encontramos con un patrón común, la descomposición del Estado,

un territorio partido entre señores de la guerra,

entre milicias armadas, y una falta de proyecto común

entre todos esos actores,

incapaces de resolver sus problemas,

y que parecen contentarse con gobernar partes del país.

Avenida Habib Burguiba, centro político y económico de Túnez,

testigo de los grandes acontecimientos del país,

incluida la revolución que acabó con Ben Ali.

Cualquiera de sus cafés sirve a Lina Ben Mhenni

para dar cuenta en las redes, y en su blog, "Tunician girl"

de las últimas noticias sobre Túnez.

Nominada al Nobel de la Paz de 2011,

Lina difundió la inmolación de Bouazizi.

Recorrió el país, participó en las protestas,

fue una de los ciberactivistas que rompió el bloqueo informativo

de una revolución que empezó en las calles,

pero que quizá hubiese sido distinta sin los nuevos medios.

Los blogueros y los ciberactivistas jugaron el papel

que solían desempeñar, y fue mostrar la realidad.

Hay que resaltar que ya incluso antes,

se había intentado denunciar el régimen dictatorial.

Y también hay que recordar que a mediados de 2010,

los blogueros pasaron de un estado de militancia en Internet,

a un estado de militancia sobre el terreno.

(HABLA EN FRANCÉS)

Pese a su delicada salud, persiste en la batalla por las libertades,

una lucha que aún hoy, le depara amenazas de muerte,

pero también, reconocimiento y apoyo.

Todos recordamos que las personas que salieron a las calles

en diciembre de 2010 y enero de 2011, pedían empleo, libertad, dignidad.

Por desgracia, si observamos la situación actual,

percibimos que ninguno de esos objetivos se ha cumplido.

Tenemos personas que se van a hacer la yihad,

o cruzan el Mediterráneo para buscar fuera una vida mejor.

Eso muestra la desesperanza de los jóvenes tunecinos,

que han salido a la calle para conseguir la dignidad,

y se sienten decepcionados por la clase política tunecina.

(Música)

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Los ciberactivistas y las redes tuvieron además

un medio más tradicional, que multiplicó su voz:

la cadena qatarí de televisión Al Jazeera.

Prohibida entonces en Túnez, contó sin embargo

con el trabajo de periodistas tunecinos, como Lutfi Hajji,

que rompieron así el cerco de la censura.

Quienes hacen una relectura de la historia,

dicen que Al Jazeera fue un actor,

pero no fue realmente un actor.

Fue un medio de comunicación que hizo su trabajo.

Cinco años después de la Primavera,

los tunecinos reconocen casi como único logro

libertades como la de expresión.

En las calles, Javier Martín, buen conocedor de la región,

percibe desilusión, nuevas preocupaciones, viejos problemas.

Cuando te sientas en un café como este, y hablas con los jóvenes,

las palabras que más oyes son paro, fracaso...

Oyes, en una sociedad tunecina, que nunca ha ocurrido,

ganas de emigrar, sueño europeo...

decepción, evidentemente,

pero también ha desaparecido de las calles,

y creo que eso es muy importante,

la palabra... resignación.

El islam como fe, como norma de vida,

pero también como guía de todo gobierno.

Las formaciones islamistas han jugado un papel político importante,

y donde ha habido elecciones, han ganado.

(Tumulto)

Dos semanas después de la huida de Ben Ali,

más de 3000 personas aclamaron al líder islamista Rachid Ganuchi,

al regresar a Túnez tras 22 años de exilio.

Era la figura más destacada de la oposición tunecina.

Su partido, Ennahda, clandestino y reprimido,

no encabezó la revolución,

pero en las primeras elecciones democráticas tunecinas,

celebradas el 23 de octubre de 2011, consiguió más del 41 % de los votos.

Ennahda se presentó como formación islamista moderada,

pero abonó el conflicto cuando intentó que la sharía,

ley islámica, fuera el referente legal.

(Gritos)

(REZA EN OTRO IDIOMA)

El modelo de movimientos islamistas como Ennahda,

son los Hermanos Musulmanes de Egipto.

El régimen de Mubarak los trató con ambigüedad.

Oficialmente ilegales, unas veces los reprimió,

otras los toleró.

(REZA EN OTRO IDIOMA)

Bien organizados

y con una extensa red de ayuda social,

contaban con apoyo popular

y cuando cayó Mubarak,

se presentaron como el único grupo que podía llenar el vacío de poder.

Así, ganaron las primeras elecciones y, con menor apoyo,

las presidenciales en junio de 2012 con Mohamed Morsi como candidato.

Fue el gran momento del islam político.

¿Qué podemos pensar en un país de 80 millones como Egipto,

en el que solamente vota el 30 % de la población?

¿Qué son todos islamistas?

No, lo que tenemos que entender es que los únicos movimientos

que la dictadura permitió que se organizaran

o estuvieran organizados

o tuvieran una red de movilización de gente,

eran los movimientos islamistas.

-Todo el mundo tenía grandes esperanzas depositados en ellos,

pero su experiencia y Gobierno ha demostrado

que, en muchos de los casos, no tenían las claves para resolver

los problemas acuciantes que padecen los países árabes.

La presidencia de Morsi fue muy conflictiva.

Aunque anunció que no impondría una agenda islamista,

hizo lo contrario.

Sus detractores consideraron

que se estaba implantando una nueva dictadura,

esta vez, islamista.

(Explosión, gritos)

En julio de 2013, un golpe militar acabó con su mandato.

Preso desde entonces, Morsi tiene cinco procesos abiertos

y, en uno de ellos, ha sido condenado a muerte.

La Hermandad fue declarada grupo terrorista

y la represión cayó sobre los islamistas.

Se calcula que tras el golpe, más de 40 000 fueron detenidos

y unos 3000 murieron en los disturbios.

Tras la fallida experiencia islamista,

accedió a la presidencia el general Al-Sisi,

elegido en las urnas

tras haber encabezado el golpe contra Morsi.

Para mantener su cohesión ideológica,

para mantener su cohesión social y política,

utilizaron la religión como sistema cerrado

y quisieron imponer un modelo de organización de la sociedad

a partir de la deferencia a la religión.

Y eso provocó y esa es la consecuencia esencial, para mí,

de la Primavera Árabe,

provocó una ruptura dentro de la sociedad.

En Túnez, 2013 fue también un año crítico.

Con los islamistas de Ennahda en el Gobierno

y en medio de una gran tensión política y social,

las alarmas se dispararon

por los asesinatos de dos figuras de la oposición laica:

Chokri Belaid y Mohamed Brahmi.

Los atentados se atribuyeron a los salafistas

y provocaron multitudinarias protestas.

El asesinato político no existía en Túnez.

Si bien el régimen de Ben Ali era dictatorial

y él mismo era un policía convertido en dictador,

es cierto, no llegó a matar a la gente en plena calle

como es el caso de Chokri Belaid o el caso de Mohamed Brahmi.

A diferencia de Egipto,

la situación explosiva, de riesgo de enfrentamiento civil,

se superó en Túnez mediante la negociación

de un acuerdo entre los sectores laicos e islamistas,

que ha recibido el reconocimiento internacional

con el Nobel de la Paz 2015.

Este cuarteto para el diálogo nacional

lo integran cuatro organizaciones civiles:

la Liga Tunecina de Derechos Humanos,

la más antigua y activa de la región,

la Asociación Nacional de Abogados,

también muy combativa en la lucha por las libertades,

la Patronal

y la Unión General de Trabajadores Tunecinos,

el segundo sindicato más antiguo del continente africano.

El cuarteto marca una nueva etapa en la post Primavera.

Túnez era el único, de todos estos países,

donde, además del movimiento islamista,

había un movimiento sindicalista muy fuerte y muy asentado,

de muchos años,

que estaba ejerciendo la oposición a Ben Ali.

La UGTT, el gran sindicato tunecino,

ha jugado, desde antes de la independencia,

un papel fundamental

en la defensa de las libertades y causas sociales

y sus bases han demostrado una gran capacidad de movilización

y apoyaron desde el primer momento la revolución.

Estamos todavía en una situación muy difícil en lo económico,

en lo social, en la seguridad,

aunque se haya avanzado mucho,

aún hace falta mucho trabajo y muchos sacrificios

para que este proyecto siga y pueda salvar este país.

Se va a utilizar el Premio Nobel para mostrar a todo el mundo

que Túnez es un país de paz.

(Música)

Controles, seguridad reforzada, estado de emergencia...

Medidas con las que se intenta atajar el terrorismo salafista.

El Museo Nacional del Bardo,

uno de los lugares más visitados de la capital,

permanece casi desierto

desde el atentado yihadista de marzo de 2015.

(Disparos)

Un mosaico recuerda en la entrada a las víctimas:

un policía tunecino y 21 turistas, entre ellos, dos españoles.

Murieron, además, dos atacantes.

El Estado Islámico se responsabilizó del atentado.

Tres meses después, otro yihadista acabó con la vida de 38 turistas

en un hotel de Susa.

En noviembre, el objetivo fue la Guardia Presidencial

en el centro de Túnez, con el resultado

de 12 militares muertos y 20 heridos.

En el interior de Túnez,

los atentados y las acciones yihadistas

son frecuentes.

Este terrorismo salafista desafía el proceso democrático

y supone un mazazo para uno de los pilares económicos,

el turismo, que se ha reducido a casi la mitad.

Basta darse una vuelta por la Medina de la capital

para comprobar el vacío dejado por los turistas.

La avenida Bourguiba

es una de las zonas más vigiladas de la capital.

Cortada al tráfico en diversos tramos,

varios edificios oficiales cuentan con protección especial.

Al anochecer, la avenida y la plaza en la que desemboca

siguen siendo lugar de reunión, de encuentro y de paseo.

El nombre de la plaza rememora el 14 de enero,

la victoria de la Primavera, la huida de Ben Ali.

Cinco años después, reina la decepción.

Estamos volviendo al pasado, a las viejas formas,

a las viejas políticas de las que hablábamos,

de Ben Ali, de la dictadura, de la represión de los derechos,

del miedo, de la propaganda del miedo y, en ese sentido,

está jugando un papel esencial

grupos como el Estado Islámico o el yihadismo,

que está siendo utilizado por gran parte de estos Gobiernos

como barrera para no avanzar en esa justicia social

y en esos progresos, e ir más adelante en la revolución.

El sur tunecino, las zonas fronterizas con Libia y Argelia,

son zona de refugio y de operaciones de los grupos salafistas.

Lo que ocurre ahora en el mundo árabe es un combate.

Da igual que haya sangre, que afecte al turismo

o que haya movimientos violentos,

es un combate entre quienes quieren

los cambios necesarios para el mundo árabe

y aquellos que los rechazan.

-Se puede ganar y hay que ganar la guerra en contra del yihadismo,

en contra del islam militarizado,

pero no se puede ganar la guerra de las conciencias,

la guerra de la legitimidad del sistema político

sin dar a este sistema político un contenido social.

-El yihadismo está muy impregnado dentro de la sociedad tunecina.

Túnez es uno de los primeros países, aunque no lo pareciera,

donde el yihadismo prendió en los años 80

y se han juntado ese impacto del yihadismo

con ese momento de crisis económica y ese momento de crisis política,

que ha hecho que el actual Gobierno

esté dando pasos más hacia atrás que hacia delante.

Túnez es el país que más combatientes aporta a la Yihad.

Las autoridades tunecinas estiman que alrededor de 4000 tunecinos

se han unido a las filas del Estado Islámico.

Unos 500 habrían regresado

y otros 2000 habrían muerto luchando en Irak, Libia o Siria.

(Música)

(Explosión)

Siria,

donde la Primavera se ha ahogado en sangre.

La represión del régimen de Bashar al-Ásad,

de las protestas de 2011, degeneró en guerra.

Hoy en día, no podemos hablar de una guerra civil siria,

tenemos que hablar, más bien, de una guerra regional

que enfrenta a los principales actores.

Si no se hubiera metido a Arabia Saudí, Irán,

Hezbolá, Qatar, Turquía, Rusia ahora, EE. UU., el Dáesh,

probablemente, la guerra no hubiera llegado

al límite que ha llegado,

que ha sido la destrucción absoluta del país

con, prácticamente, la mitad de la población

convertida en refugiados o en desplazados.

Cada Primavera tiene sus redes y sus ciberactivistas,

como Lina en Túnez, Leyla, de origen sirio,

intenta con este blog y otras iniciativas en la red

dar espacio y altavoz a las voces de la revolución siria

y paliar la falta de cobertura de la prensa internacional.

Un intento de romper el muro de silencio e indiferencia

que rodea a este conflicto.

En un contexto en el que cada vez es más peligroso entrar,

cada vez es más difícil acceder, y ellos mismos, la propia ciudadanía,

sabe que si no cuentan, con sus propias herramientas,

lo que está ocurriendo, nadie más, probablemente, lo hará.

Un conflicto que ha provocado, hasta ahora, más de 250 000 muertos,

más de 7 millones de desplazados y 4 de refugiados.

Sin embargo, Europa solo parece haberse dado cuenta

cuando miles de refugiados han intentado cruzar sus fronteras.

Ahora, veo continuamente artículos

que tratan de explicar de qué huyen los sirios.

Es sorprendente que 5 años después no hayamos llegado a tener claro

de qué huyen los sirios, que huyen, principalmente,

de los barriles de dinamita que lanza el régimen de Bashar al-Ásad,

que es la principal causa de terror sobre la población,

luego, huyen del Estado Islámico.

Sigue habiendo comunicación desde dentro de Siria hacia el exterior,

pero la pregunta sería:

"¿Hay alguien ahí fuera escuchando a la población siria?"

(Gritos, llantos bebés)

Los versos de Abu al-Qasim al-Shabbi

resuenan de nuevo en el centro de Sidi Bouzid.

Poetas, pintores y fotógrafos reunidos en un acto por la vida

y contra el terrorismo.

Pero se respira desencanto, cansancio, decepción.

Los grandes problemas siguen sin resolverse

y algunos, incluso sienten nostalgia de la pasada dictadura.

En los cafés, en los que los hombres pasan las horas charlando

y viendo qué pasa, el sentir es el mismo.

Alrededor, las pintadas se empeñan en recordar

la revolución de hace cinco años.

En esta escuela estudió Mohamed Bouazizi,

pero no llegó a acabar sus estudios de Secundaria,

sin embargo, ni siquiera la escuela garantiza

la esperanza de un futuro mejor.

Más del 54 % de los tunecinos tiene menos de 30 años

y el paro es uno de sus grandes problemas.

Jóvenes sin trabajo, sin esperanza.

El nivel de violencia en Túnez ha aumentado con relación al 2010,

incluso antes del 2010,

y también son víctimas del terrorismo y del yihadismo.

Hay mucha gente, sobre todo de Sidi Bouzid,

que se ha ido a Siria e Irak para participar en una guerra

que no se sabe por qué ha sido declarada.

¿Cómo se explica este incremento

de nivel de violencia y de yihadistas?

La única explicación que encuentro es que hay desesperanza.

Este joven visita el cementerio de sus antepasados,

de sus parientes como Mohamed,

el mártir que prendió la mecha de una revolución,

de la esperanza de un tiempo nuevo.

Una muerte recordada entre ciento olvidadas,

un mártir rememorado como símbolo de todos aquellos que lucharon

y luchan por un futuro mejor.

Pan,

trabajo,

justicia,

libertad,

dignidad.

Demandas de rebelión,

parecen acalladas,

pero sacarán a la calle a más jóvenes árabes,

como Mohamed Bouazizi

y escribirán el futuro.

(Música)

(Música créditos)

En portada - Si un pueblo quiere vivir

Sin embargo, Túnez sufre una aguda crisis económica que ha elevado el paro del 12% a un 15,4% en los últimos tres años, aunque en las regiones más pobres, como Kaserín o Sidi Buzid, se supera el 30%, en su mayoría de jóvenes con licenciaturas universitarias.

La situación empeoró tras los atentados yihadistas perpetrados el pasado año, que afectaron al turismo, segundo pilar de la economía tunecina tras la agricultura.

En el plano político, los disturbios coinciden con una crisis política y las divisiones del partido en el poder, Nidá-Tunis, que se abrió desde que asumió la dirección Hafed Said Esebsi, hijo del al presidente de Túnez, Beyi Said Esebsi.

El primer ministro promete un programa de desarrollo económico

El primer ministro tunecino, Habib Essid, ha acortado su gira europea a cauda de las protestas y regresará a su país tras participar en el Foro de Davos y pasar por Francia.

El primer ministro tunecino, Habib Essid, saluda al presidente francés, François Hollande, a su llegada al Elíseo El primer ministro tunecino, Habib Essid, saluda al presidente francés, François Hollande, a su llegada al Elíseo

Con todo, este viernes ha querido trasmitir tranquilidad, durante su visita a París, donde se ha reunido con el presidente de Francia, François Hollande. Así, Essid ha asegurado que "la situación se calma y actualmente está bajo control".

El líder del Ejecutivo ha reconocido que se trata de "un problema económico, de reclamaciones de empleo", por lo que ha prometido una nueva batería de medidas "en el marco de un programa de desarrollo".

No tenemos una varita mágica, no podemos resolver todos los problemas de empleo de una sola vez

"No tenemos una varita mágica, no podemos resolver todos los problemas de empleo de una sola vez", ha admitido, solicitando tiempo para implementar las medidas gubernamentales.

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