Enlaces accesibilidad

Arthur Miller, 100 años de legado vivo

Por
100 años del nacimiento de Arthur Miller

Fue y es longevo. Arthur Miller murió en 2005 con 89 años y ahora mismo es el segundo autor en lengua inglesa más representado tras Shakespeare. El 17 de octubre se cumplen 100 años de su nacimiento en Nueva York y Broadway aprovecha para celebrarle con la revisión de alguno de sus clásicos.

Muerte de un viajente, Las brujas de Salem, Panorama desde el puente o Todos eran mis hijos dan fe de que Miller tenía talento y además estaba en el lugar y el sitio. El Broadway de los años 40 y 50 fue el auténtico reducto de la intelectualidad de izquierdas estadounidense. El teatro acogía temas y personajes que no cabían en Hollywood y directores de escena como Elia Kazan y una brillante generación de actores del método reinaban en las tablas.

Conciencia y maestría

El tiempo histórico de Miller se destila en su teatro. Tamizó el sufrimiento de su familia durante la Gran Depresión en Muerte de un viajante, se alimento de la utopía comunista que prendió en los 30, esquivó la II Guerra Mundial por una lesión juvenil en la rodilla pero retrató tangencialmente las miserias del negocio armamentístico en Todos eran mis hijos, y firmó la obra canónica de la histeria anticomunista de la postguerra en Las brujas de Salem.

OBIT ARTHUR MILLER

Junto a Marilyn Monroe. noticias

Pero aunque es el autor del compromiso y en sus piezas no falta mensaje, hay que recordar que sus tramas están armadas en torno a familias con personajes profundos, diálogos cargados, y progresiones dramáticas intensas. Un teatro naturalista y accesible para el espectador, que le convirtió en dramaturgo indiscutible de los años 50.

Héroe moral

La amistad entre Elia Kazan y Miller es una obra perfecta en tres actos. Cuando el senador Joseph McCarthy puso a desfilar la izquierda ante su comité, Kazan señaló nombres de sus compañeros de viaje en el Partido Comunista a cambio de salir él mismo indemne. Como consecuencia, los guionistas y directores señalados engrosaron la lista negra que, de facto, impedía trabajar en Hollywood.

Arthur Miller y Elia Kazan.

Arthur Miller y Elia Kazan. noticias

Kazan se defendió a través de obras maestras como La ley del silencio o Viva Zapata, en las que justificaba su delación a través de la identificación de revolución y crimen. Pero Miller no se quedó corto y retrato el malsano clima de la caza de brujas del macarthysmo y sus autos de fe en Las brujas de Salem. Como su protagonista, John Proctor, Miller fue llamado a declarar y, consecuentemente, se negó a dar nombres.

Cuando en 1999 medio Hollywood se levantó contra el Oscar honorífico a Kazan por su pasado delator, Miller fue uno de los que separó infamia de obra y pidió públicamente aplaudir a su examigo.

Celebrity intelectual

Miller ganó el Pulitzer por La muerte de un viajente con 32 años. Alto, atractivo y con barniz intelectual era ‘el gran autor americano’. Su matrimonio con Marilyn Monroe le colocó además en el centro de los focos de la fama mundial. Ejercía de Pigmalión y protector. Cuando Monroe rodaba La tentación vive arriba, su director, Billy Wilder, hizo público su descontento por los retrasos que la actriz provocaba en el rodaje. Miller cruzó unos iracundos telegramas en los que acusaba a Wilder de ser “un hombre cruel e injusto”. Wilder terminó por darle la razón como a un loco y autoculpándose sarcásticamente de ser “el monstruo de Bergen-Belsen” por criticar a la actriz.

Telegrama de Arthur Miller a Billy Wilder. noticias

Antes de certificar la incompatibilidad entre ambos, escribió para ella Vidas rebeldes, dirigida por John Houston. Un rodaje infernal en el que Miller entabló una relación con la fotógrafa Inge Morath, la última de sus tres mujeres.

Aunque en los 70, 80 y 90 sigue escribiendo y estrenando, el zeitgeist ya no corría por su obra y quedó como clásico vivo. Pero nada mejor para recordarle que ver sus obras. En Nueva York o en el mítico Estudio 1 de TVE.