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Liberia, después del ébola: ¿y ahora qué?

  • Liberia intenta volver a la normalidad tras el fin de la epidemia
  • Su economía y su sistema sanitario están destrozados
  • Las últimas supervivientes al virus cuentan qué esperan de su vida

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 Liberia intenta volver a la normalidad tras el peor brote de ébola de su historia.
Liberia intenta volver a la normalidad tras el peor brote de ébola de su historia. AP AP Photo/ Abbas Dulleh

Liberia, por fin, se ha sacudido de encima el peor brote de ébola desde que se detectó la enfermedad en 1976. El pasado 9 de mayo, después de 42 días sin ningún contagio, la OMS declaró que el país está libre de transmisión del virus. Han pasado 15 meses desde que se contabilizó el primer caso y se han perdido 4.716 vidas. Liberia ahora intenta volver a la normalidad. Pero a cuál, si sigue siendo uno de los países más pobres del mundo.

Béatrice Yardolo tiene 58 años y es la última superviviente de ébola en Liberia. Se contagió en febrero de este año y, después de pasar dos semanas en el centro que Médicos Sin Fronteras instaló en Monrovia, se curó. "Es un orgullo poder decirlo a pesar de que he perdido a dos de mis hijos y a una sobrina", se lamenta. "Pasé mucho miedo, siempre estaba sola. Sólo podía sentarme en una silla o estar tumbada".

Béatrice de pequeña quería ser enfermera pero la guerra civil que asoló su país durante 20 años le impidió ir a la universidad. Antes de caer enferma, trabajaba en un colegio privado en una de las zonas más castigadas por el virus. "No quiero volver a las aulas. Temo que los padres no quieran que les de clases a sus hijos. Así que voy a evitar esta situación tan embarazosa y buscaré otro trabajo". A Béatrice le gustaría abrir una pequeña tienda pero la situación económica de su país ha empeorado después de la epidemia: los precios se han disparado y hay mucho paro, sobre todo, entre los más jóvenes.

Béatrice Yardolo es la última superviviente de ébola en Liberia. Fuente: Adolphus Mawolo/MSF

Watta Jabateh también ha vencido al ébola aunque ya nada será como antes. "He perdido a nueve miembros de mi familia, incluida mi hija". Watta cuenta que se ha quedado sin su pequeño negocio de venta de ropa y que su marido tampoco tiene trabajo. "Tenía unos pequeños ahorros en casa pero me los robaron mientras estaba en el hospital, ahora vivimos de la caridad de nuestros familiares".

He perdido a nueve miembros de mi familia, incluida mi hija

Estas dos mujeres reconocen que aún padecen secuelas como dolores de cabeza y falta de concentración. Pero les queda superar la peor: la estigmatización y el rechazo de su comunidad. No podrán ganarse la vida en el mercado de Monrovia, por ejemplo, porque la gente tiene miedo a comprar sus productos por si contraen el virus.

Los niños, el eslabón más débil

Con 29 años, Siaffa Dolo ya conoce el olor de la muerte. Trabajó como conductor para MSF, desde agosto de 2014 hasta abril de 2015. Durante ese tiempo tuvo que transportar hasta 700 cuerpos al crematorio para ser incinerados. "En otras circusntancias no lo habría hecho pero en mi país había una grave crisis y todos teníamos que echar una mano".

Este joven cuenta que tuvo que pagar un precio muy alto porque su familia no le permitió volver a casa hasta que no acabara la epidemia. "Era muy desalentador. Lloraba cada día. Para mí lo más desgarrador era tener que llevar a incinerar a bebés de apenas dos meses". Siaffa Dolo ya ha podido volver con los suyos y después de varias semanas para recuperar el aliento, volverá a buscar otro trabajo.

Siaffa Dolo trabajó como conductor para Médicos Sin Fronteras. Se encargaba de llevar los cadáveres al crematorio. Fuente: Adolphus Mawolo/MSF

La peor parte se la llevan, como casi siempre, los niños. 2.591 menores han quedado huérfanos y, apenas, hay esperanza para ellos. El Director General de Plan Internacional en Liberia asegura que han movilizado 6 millones de dólares para dar respuesta urgente a la epidemia pero que "los niños y las niñas sufrirán efectos psicológicos a largo plazo".

Según Koala Oumarou aunque el brote haya acabado, el impacto del virus en el país ha sido muy profundo y habrá que hacer frente a las múltiples consecuencias en los próximos meses y años. Esta ONG resalta además, que ha habido un importante aumento de embarazos adolescentes en la zona. "El apoyo a la protección infantil, a la educación y la construcción de un sistema de salud resistente deben ser las máximas prioridades para asegurar que Liberia sale adelante y se recupera de este año horrible. Esto puede durar décadas, por lo que necesitaremos muchos recursos y apoyo", asegura Oumarou.

Los niños sufrirán efectos psicológicos a largo plazo

El país más azotado por el ébola

El representante de UNICEF en Liberia también ha advertido de que Liberia debe seguir en alerta. "Haber alcanzado cero casos es el primer paso, ahora el reto es permanecer en cero. La amenaza no habrá desaparecido mientras siga habiendo ébola en las vecinas Sierra Leona y Guinea", sostiene Sheldon Yett.

El ébola colapsó el ya de por sí mermado sistema sanitario de este país. Se cerraron escuelas mientras duró la epidemia y empezaron a escasear los alimentos, lo que agravó aún más la situación. Nimba es uno los niños que vive en una de las comunidades atendidas por Plan Internacional. "He perdido todo lo que tenía. Me siento muy miserable, el ébola me ha cambiado la vida", asegura. Otros testimonios infantiles cuentan cómo tienen que dormir en el suelo porque han quemado todas sus pertenencias para evitar riesgos de contagio. "Nuestros padres han dejado de trabajar, no tenemos dinero y sólo podemos comer una vez al día", afirman.

El reto ahora es permanecer en cero casos

Solos, sin padres ni familiares cercanos, muchos niños están expuestos a un gran riesgo de explotación. Plan Internacional asegura que las niñas, además, tienen más riesgo de explotación sexual, embarazos y matrimonios forzados debido a la extrema pobreza y a la falta de escolarización.

Un sistema de salud en ruinas

Otro temor para onegés como Médicos Sin Fronteras es que debido al ébola, las campañas de vacunación de bebés quedaron congeladas. Por lo que muchos menores corren grave riesgo de contraer malaria, sarampión o diarreas, enfermedades que pueden ser mortales sino se tratan a tiempo. "Este último año, han nacido muchos niños que no han sido vacunados según el calendario previsto y nos preocupa mucho que contraigan el sarampión y se extienda como un brote. Sería muy difícil de detener", explica a RTVE.es Luis Encinas, Responsable de Operaciones para África Occidental de MSF.

MSF montó el mayor centro de tratamiento de ébola, en Monrovia, jamás construIdo. De los 1.900 contagiados que recibieron atención en el "Elwa-3", 790 murieron y 514 se han recuperado. Ya no hay enfermos que tratar por lo que las gigantescas instalaciones han sido traspasadas a este país presidido por una mujer: Ellen Johnson-Sirleaf. Aunque Liberia esté libre de ébola, Luis Encinas advierte también que no se puede bajar la guardia.

"No podemos olvidar que el brote continúa en otros países fronterizos con Liberia y, por otro lado, hay que reconstruir su sistema de salud". Para este experto en ébola, con una larga experiencia en misiones internacionales, es importante aumentar los recursos humanos, el material y mejorar las infraestructuras de los diezmados hospitales pero, sobre todo, "que los habitantes recuperen la confianza en su sanidad".

Más de 800 médicos, enfermeros y auxiliares han muerto contagiados mientras asistían a otros pacientes en los países más afectados. "Estamos en una situación de postrauma porque el impacto del ébola ha sido brutal y muchos médicos y enfermeros tienen miedo de volver a trabajar a los hospitales", señala Encinas a RTVE.es. Liberia tiene 40 veces menos doctores que en un país del llamado primer mundo.

La OMS ha declarado a Liberia "país libre de ébola"

Demasiado poco, demasiado tarde

La cruzada contra el ébola que el África Occidental está llevando a cabo aún no ha terminado, año y medio después. Un grupo independiente de expertos lo achaca a que se dio demasiado tarde la "voz de alarma" y critica la incapacidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por no alertar a la comunidad internacional para evitar que el virus se convirtiera en una epidemia.

Si se hubiera actuado antes, se habría evitado la crisis

El informe de estos expertos, elaborado a petición del Consejo Ejecutivo de la propia OMS, es muy duro: "Si se hubiera actuado antes y los recursos hubieran llegado a tiempo, se habría evitado la crisis". Consideran que la OMS necesita una nueva cultura y crear un departamento que reaccione con rapidez y eficacia ante una emergencia sanitaria.

"Este es un informe para la acción y no para dejarlo en una estantería. Debe haber una respuesta contundente para que el mundo esté preparado para la próxima epidemia", concluyen.

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