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'Magia a la luz de la luna', cuando Woody encontró a Houdini

  • La película Magia a la luz de la luna se estrena en España el 5 de diciembre
  • RTVE.es ofrece un adelanto en exclusiva del último film de Woody Allen
  • Ambientada en los años 20, protagonizan la cinta Colin Firth y Emma Stone
  • La española Sonia Grande firma el diseño de vestuario

Por
De película - Woody Allen: "No estoy en contra del formato digital"

TÍTULO: Magia a la luz de la luna

TÍTULO ORIGINAL: Magic in the Moonlight

DIRECTOR/GUIONISTA: Woody Allen

ACTORES: Colin Firth, Emma Stone, Jacki Weaver, Marcia Gay Harden

DURACIÓN: 97 min

GÉNERO: Romance - Comedia - Drama

PAÍS: Estados Unidos

PRODUCTORES: Warner Bros, Perdido Productions, Harbor Picture Company

Hay cosas que nunca cambian en el universo de las relaciones humanas. El juego de la seducción, la necesidad de saber, la satisfacción de la risa, la impostura, la autenticidad, entre otros, son ingredientes perennes en el escenario social del homo sapiens y condimentos imprescindibles en el recetario de sus cronistas.

Otra cosa que parece ser constante, al menos en las últimas tres décadas, es el estreno anual de una obra del director de cine Woody Allen, uno de estos cronistas mencionados, y este año también cumplirá. El 5 de diciembre se estrena en las pantallas españolas su película Magia a la luz de la luna, una comedia ambientada en el delicioso período de entreguerras europeo de la que RTVE.es ofrece una secuencia como adelanto en exclusiva.

Secuencia de "Magia a la luz de la luna", de Woody Allen

Colin Firth (Un hombre soltero, 2009, El discurso del rey, 2010) se mete en el papel de un atildado mago británico que intenta desenmascarar a una presunta médium americana interpretada por Emma Stone (Supersalidos, 2007, El increíble Spiderman, 2012). Todo sucede durante la estancia en una mansión situada en la costa mediterránea francesa y ambos forman parte de un curioso grupo de personajes que vive peripecias entre el intangible mundo de ultratumba, la carnalidad de la codicia y la inevitable atracción entre seductores natos.

Para su nueva película, rodada en el sur de Francia, el director se inspiró en el célebre ilusionista húngaro Harry Houdini (Budapest, 1874-Detroit, 1926), y en la corriente de autoproclamados mediums que en los años veinte del pasado siglo "engañaban a la gente por su dinero" mientras invitaban a "profesores de renombre de universidades como Harvard o Yale, en Estados Unidos" a intentar desvelar sus secretos, ha explicado el director en declaraciones trasladadas por la agencia EFE. "Pero se dieron cuenta de que no podían engañar a los magos que les veían. Incluso los magos mediocres podían ver rápidamente dónde estaban los problemas. Houdini fue particularmente activo en ir por diferentes sitios destapando a todos estos impostores", ha afirmado Allen.

Un buen rato, jazz y vestuario "español"

Música de jazz en la banda sonora y elegantes trajes al estilo de El gran Gatsby ponen piel a un Allen previsible pero genuino, que entrega una historia sin sorpresas, perfectamente "woodyana" en las formas. Surrealismo cómico en un tejido cinematográfico que se disfruta con la garantía de lo que ya es clásico, pero que podría aburrir a quienes esperan giros inesperados de un autor idolatrado cuyas pretensiones parece que no van más allá del puro entretenimiento.

Allen apuesta por un elenco fiable en pantalla, y para vestirlo ha puesto por cuarta vez su confianza en la diseñadora de vestuario española Sonia Grande quien explica a RTVE.es que en Magia a la luz de la luna "lo más complicado ha sido el exceso de trabajo. Es una película que hemos preparado en 7 semanas más luego el rodaje (...) Rodamos en Niza y construimos el vestuario en Inglaterra. Diseñar, construir, probar, definir (...) diseñar los años 20 para Woody Allen es muy distinto que diseñarlos para otro director".

En ese mundo cambiante que era la Europa antes de la Segunda Guerra Mundial, Stanley Crawford (interpretado por Colin Firth) se gana la vida haciéndose pasar por el hechicero chino Wei Ling Soo, uno de los magos más populares de su época, pero el británico es un personaje gruñón y arrogante que siente aversión por los falsos espiritistas que afirman poder hacer magia de verdad. Una de esas embaucadoras es la vidente Sophie Baker (Emma Stone) y la pugna entre ambos consumirá el celuloide de esta cita anual con la que el director de Hannah y sus hermanas cumple en 2014.

Simon McBurney (El topo, 2011, Jane Eyre, 2011) es Howard Burkan, el amigo que convence a Stanley para desenmascarar a la joven Sophie que se aloja con su madre, encarnada por Marcia Gay Harden (Lo que no se ve, 2007, El atraco, 2009) en la mansión de la familia Catledge. En la casa aguardan las víctimas de la estafa, la matriarca Grace, interpretada por Jacki Weaver (Reclaim, 2014, The haunt, 2013) y sus hijos Brice (Hamish Linklater) y Caroline (Erica Leerhsen).

La magia no existe

Woody Allen no cree en los hechizos y derivas sobrenaturales, pero sí en la fuerza de las ilusiones ópticas, que a punto estuvieron de convertirse en su profesión. Así lo ha recordado este martes en París durante la promoción de la película: "Cuando era un chaval me interesaba mucho la magia. Solía practicar todo el día frente a un espejo de tres caras con cartas, monedas, pañuelos, cuerdas... esto continuó obsesivamente" pero "no me convertí en mago porque no le veía futuro".

Con solo 16 años ya despuntaba como cómico y empezó a firmar contratos para escribir guiones de televisión. Aunque desde entonces nunca se separó de la pantalla, tampoco abandonó su afición por crear ilusiones. "Es el mismo principio en las películas. Creas una ilusión falsa para el público. Cuando ves a Fred Aster y Ginger Rogers bailando y bebiendo champán... la verdad es que estaban hasta media noche, les dolían los zapatos, sudaban, lo odiaban... pero la ilusión cuando lo ves es soberbia", comenta.

Allen presume de que en cincuenta años no ha leído una sola crítica o entrevista que le hayan hecho y que nunca ve sus propias películas después de terminarlas. El director supera su angustia vital con distracciones y, sobre todo, haciendo más películas. "Si te distraes, si ves baloncesto, si practicas magia, si ves películas, si intentas escalar una montaña, te centras en eso y no piensas en lo demás. Si no hago películas me quedo en casa, no hago nada y tengo esos pensamientos horribles. Así que hacer películas es una distracción magnífica", ha confesado.

El año pasado fue Blue Jasmin y de la entrega del próximo aún no conocemos el título, pero aunque no haya sorpresas, lo más probable es que Woody siga siga siendo Woody.