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El presidente del CSIC propone crear 'cátedras de empresa' en los centros de investigación

  • Emilio Lora-Tamayo aboga por involucrar al sector privado en investigación
  • Las empresas tendrían "un acceso privilegiado" a los resultados de estudios
  • En 2013 el gasto público y privado en I+D cayó un 4,2%

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El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, durante su intervención en el desayuno informativo del Foro Innova.
El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, durante su intervención en el desayuno informativo del Foro Innova.

El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, ha propuesto este lunes crear "cátedras de empresa" en los centros de investigación con el objetivo de "involucrar" al sector privado en la investigación y "compartir así sus riesgos y beneficios".

Así lo ha enunciado Lora-Tamayo en el Foro España Innova, quien ha explicado que estas cátedras son un tipo de acuerdos de colaboración que las universidades y las empresas ya utilizan y "conocen bien" pero que nunca se han puesto en marcha con centros de investigación.

Las cátedras de empresa se articulan a través de un convenio de colaboración por el que una empresa financia a un grupo investigador o a un científico para que trabaje en una determinada línea y, a cambio, esa compañía adquiere "un acceso privilegiado" a los resultados de la investigación, según ha explicado Lora-Tamayo.

Experiencia en el CSIC

Según ha revelado el presidente del CSIC, las experiencias piloto que han desarrollado en la institución han servido para constatar que esta colaboración puede ser "muy beneficiosa" porque cuando los investigadores de la empresa están en un laboratorio: "Son capaces de ver algo que tú no has visto, porque a veces los científicos no intuyen las aplicaciones que sí puede ver esa persona del mundo de la empresa".

Además, para Lora-Tamayo es "imprescindible" poner en marcha iniciativas como esta para impulsar la colaboración público-privada porque la capacidad de convertir los resultados de la investigación científica en productos útiles para el mercado es todavía una asignatura pendiente.

La colaboración clásica entre la investigación y la empresa está basada en contratos de formación, licencia de patentes o creación de spin off, es decir, empresas nacidas a partir de una investigación.

En opinión del máximo responsable del CSIC hay que añadir instrumentos más novedosos como las cátedras de empresa o las "estructuras mixtas basadas en nuevos modelos de colaboración público-privada que involucren a la empresa en las etapas de generación de conocimiento y a los investigadores en las etapas de desarrollo e industrialización".

Estas interacciones, ha subrayado el presidente del CSIC, "son oportunidades para trabajar por los anhelos de la sociedad" pero, sobre todo, una colaboración necesaria "porque el conocimiento socialmente útil no siempre resulta barato de adquirir y, por tanto, debe ser financiado por todos".

Gasto en I+D en España

Lora-Tamayo se ha mostrado convencido de que en España existe un importante grupo de empresas y centros públicos de investigación que "sienten la necesidad de colaborar y trabajar por el bienestar de la sociedad" y un buen número de empresas que pese a la crisis "mantiene su apuesta por la innovación como motor de competitividad".

Así ha indicado que cada año se firman más de 4.000 contratos de investigación entre el CSIC y el sector privado y que, aunque en los años de la crisis han sido de menor cuantía, no dejan de firmarse, "lo que muestra el interés de las compañías por la innovación y la transferencia de conocimiento".

Sin embargo, según los datos difundidos por la Fundación Cotec este verano, España está más de 20 puntos por debajo de la media de los cinco países que más gastan en I+D, Alemania, Francia, Italia, Polonia y Reino Unido, cuyo gasto aumentó un 16,4% en 2012 respecto al año anterior, mientras que en España cayó un 4,2%.

El director de Cotec, Juan Mulet, expuso en su día que 2013 ha sido el año en el que más ha caído el gasto en I+D desde que empezó la crisis y que, aunque España tuvo una "evolución muy buena" en gasto en investigación y desarrollo hasta que llegó la crisis, pero después empezó a alejarse de los países que más invierten, ya que "no está aprovechando el conocimiento como lo hacen otras economías" mundiales.