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Portugal coloca 3.000 millones en deuda después de que S&P baje la nota de siete bancos lusos

  • El Tesoro luso logra bajar el interés y capta la mayor cantidad desde el rescate
  • S&P rebaja dos escalones la calificación del Santander Totta

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Los mercados dan un respiro a Portugal en su última emisión de deuda, pero las agencias de calificación siguen castigando a sus bancos. En concreto S&P ha rebajado la nota a sus cinco principales bancos y a dos filiales. Una de cal y otra de arena en una jornada en la que la troika visita Portugal. Los negociadores vuelven a Lisboa para comprobar si se cumplen las condiciones impuestas en el rescate.

El Tesoro luso ha colocado en el mercado de deuda 3.000 millones de euros, la mayor cantidad subastada desde que solicitara ayuda exterior en 2011, a cambio de menores intereses que en las últimas emisiones precedentes y en todos los plazos.

Especialmente significativa fue la línea de deuda con vencimiento a un año, en la que los inversores exigieron una rentabilidad del 4,94% para comprar 1.500 millones de euros, un punto menos que en la última ocasión, en abril de 2011, el mismo día que anunció que debía recurrir al rescate financiero.

Portugal también ha captado 1.200 millones a seis meses con un interés del 4,33%, una décima menos que hace quince días, y a tres meses vendió otros 300 millones de euros con un interés del 3,84%, dos décimas inferior a la de la anterior subasta equivalente.

S&P rebaja la nota a siete bancos

La agencia de calificación Standard & Poor's recorta en dos escalones las notas del Banco Santander Totta, el Banco Comercial Portugués (BCP), la estatal Caixa Geral de Depósitos (CGD), el Banco Portugués de Inversiones (BPI) y una subsidiaria de este último.

También disminuye, aunque sólo en un nivel, el rating del Banco Espirito Santo (BES) y una de sus subsidiarias especializadas en inversiones.

De esta forma, todas las entidades financieras pasan a ser inversiones poco recomendables debido a su alto riesgo, es decir, como "bono basura", incluido el Santander Totta, que hasta ahora permanecía un escalón por encima, aunque su caída "refleja sólo la bajada de la nota de la deuda soberana" de Portugal del pasado 13 de enero.

Con la decisión de la agencia, el Banco Santander Totta -filial de la entidad española- pasa de "BBB-" a "BB", la CGD de "BB+" a "BB-", el BCP -participado por el Sabadell- de "BB" a "B+", mientras que el BPI -participado por La Caixa- y su subsidiaria lo hicieron de "BB+ a "BB-" y el BES y su subsidiaria de "BB" a "BB-".

La agencia justifica la rebaja por el deterioro de la credibilidad de la capacidad de facilitar crédito de estas instituciones y recuerda "el difícil futuro económico y financiero al que se enfrenta Portugal".

Pérdidas históricas

Los principales bancos lusos cerraron el ejercicio 2011 con pérdidas históricas superiores en conjunto a los 1.500 millones de euros, con la única salvedad del Totta, que registró beneficios de 68,6 millones de euros.

En parte, estos malos resultados se deben a su exposición a deuda soberana portuguesa y griega, dependiendo de la entidad, así como a la necesidad de estas entidades de ajustarse a las exigencias de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que pide mayores rátios de capital.

Para lograrlo están inmersos en planes de recapitalización, que en algunos casos pueden incluso incluir el recurso a fondos públicos, tal y como ya anunció que haría el BCP.

La banca portuguesa tiene reservada una línea de 12.000 millones de euros de los 78.000 prestados por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a Portugal por su rescate financiero y que fue acordado en mayo del pasado año a cambio de un severo programa de ajustes y reformas en el país.

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