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El tarsero filipino, el único primate que se comunica con ultrasonidos

  • Descubren que se comunican en frecuencias muy altas de sonidos
  • Lo hacen para cazar y para esquivar a los depredadores

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  Un tarsier filipino en la reserva para estos animales en la isla de Bohol, en Filipinas.
Un tarsier filipino en la reserva para estos animales en la isla de Bohol, en Filipinas. VANESA RODRÍGUEZ

¿Sabías qué...?

El tarsero filipino mide unos 15 centímetros de largo. Tiene el récord de ser el mamífero con los ojos más grandes en proporción con su cuerpo. En sus largos dedos tienen almohadillas en las yemas para agarrarse mejor a las ramas de los árboles y pueden girar la cabeza 180º. Durante muchos años, han sido símbolo de mala suerte en Indonesia, lo que les ha hecho situarse en riesgo de extinción. Se estresan con facilidad. De hecho en cautividad pueden llegar a suicidarse por la angustia, por lo que los turistas tienen prohibido tocarles en la reserva de la isla de Bohol.

El tarsero es uno de los primates más pequeños del mundo. Sus enormes ojos contrastan con el tamaño de su cuerpo, tan pequeño que cabe en la palma de la mano. Son miedosos y se estresan con facilidad, quizá por ello han desarrollado la capacidad para comunicarse con ultrasonidos entre ellos y así 'cifrar' sus comunicaciones ante los depredadores.

Los ultrasonidos del tarsero filipino

Una nueva investigación publicada en la revista Science revela que es el único primate que se comunica con ultrasonidos. De hecho son muy pocos los mamíferos que utilizan estas frecuencias que escapan a la percepción del sonido humano, por eso son tan eficaces. Los murciélagos son uno de estos animales que utilizan las ondas para orientarse.

Los investigadores descubrieron el secreto de los tarseros filipinos tras observar un comportamiento estraño. Cuando se sienten amenazados los ojos aumentan de tamaño, casi parece que se les vayan a salir de las órbitas, y abren la boca como si fueran a gritar. Pero nadie oye ese chillido.

La coautora del estudio, Sharon Gursky-Doyen, antropóloga y bióloga, usó un micrófono utilizado para grabar los sonidos de los murciélagos para captar los sonidos en una selva filipina donde habitan estos primates.

Están gritando y hablando a distancia, y simplemente no se sabía

Se creía que estos animales eran tranquilos, apenas se mueven durante el día en las ramas de los árboles, sin embargo "están gritando y hablando a distancia, y simplemente no se sabía", afirma Marissa Ramsier, otra de las investigadoras responsables del estudio.

Para profundizar en la comunicación entre los pequeños tarseros, Ramsier y sus colegas atraparon a seis. Después monitorizaron sus ondas cerebrales y vieron que registraban sonidos por encima de los 90 kilohercios, el doble del límite de cualquier primate estudiado hasta la fecha.

El equipo registró también como se comunicaban entre ellos. Sus llamadas eran similares a las usadas por otros primates, con la excepción de que eran mucho más altas, en torno a los 70  kilohercios.

Para comer y evitar ser comidos

Los investigadores señalan que los tarseros utilizan los ultrasonidos para comer y para evitar ser comidos. Estos animales se alimentan exclusivamente de pequeños insectos que también se comunican en frecuencias altas de sonido. Su sensibilidad auditiva, les permite interceptar las 'charlas' de su comida durante la noche.

Pero a la vez tienen que evitar ser 'espiados' y no llamar la atención en la selva. La comunicación con ultrasonidos impide que los depredadores les escuchen.

Los científicos señalan que esta habilidad probablemente se ha mantenido desde la aparción de los primeros mamíferos, que utilizaban los ultrasonidos para esconderse de los voraces dinosaurios.

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