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La discriminación laboral por tener VIH, reflejo del rechazo de la sociedad al sida

  • No se puede exigir a un trabajador la prueba de VIH, pero a veces se hace
  • Las enfermedades de transmisión sexual, motivo de exclusión para ser policía
  • El miedo a la exclusión y la baja percepción del riesgo, retrasan el diagnóstico
  • Especial 30 años del virus del sida en RTVE.es

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Los médicos alertan de que se está bajando la guardia en la prevención del VIH

El virus de sida, el VIH, no se contagia por compartir mesa en el trabajo, ni por usar los mismos baños de la oficina ni porque tosan o estornuden a nuestro lado. Sin embargo, "sigue habiendo discriminación en el ámbito laboral, que no es más que el reflejo de la sociedad", explica a RTVE.es Julio Gómez, coordinador de la Federación Trabajando en Positivo con motivo del Día Mundial de lucha contra el sida.

No en vano, un 20% de la población estaría de acuerdo con que la ley obligara a separar a las personas con VIH en ciertos lugares y el 18% cree que deberían hacerse públicos sus nombres, según el estudio de Seisida sobre Creencias y actitudes de la población española hacia las personas con VIH.

Ninguna empresa puede exigir a un trabajador que se haga una prueba de VIH (menos aún hacerla sin su consentimiento) ni que informe sobre si es portador o no del virus del sida o sobre sus prácticas sexuales, pero la realidad es que se hace.

En la convocatoria de las oposiciones al Cuerpo Nacional de Policía de este año, por ejemplo, figuraba todavía entre los motivos de exclusión, fijados en una orden de 1989, las enfermedades de transmisión sexual, como denuncia Juan Beltrán, del Observatorio de Derechos y VIH/sida.

El 26% de las consultas que este organismo recibió el año pasado tenían que ver con el mundo laboral.

Julio Gómez, de la Federación Trabajando en Positivo, explica que los casos que ellos ven van desde despidos, reducciones de horarios, cambios a puestos de menor remuneración, dificultades para ascender en la empresa. Se puede dar incluso situaciones de acoso por parte de otros compañeros.

Solo una mínima parte llega a los juzgados

Solo una mínima parte de los casos de discriminación llega a los juzgados por dos motivos fundamentalmente, según explica Julio Gómez, de Trabajando en Positivo. Primero porque "hay que demostrar que te han despedido por VIH" y eso no fácil; y segundo, porque acudir a un juzgado supone para esa persona hacer público que es seropositivo. "Es algo que frena a muchas personas".

Beltrán explica que uno de los casos que están actualmente en la justicia es el de un trabajador que fue despedido horas después de que mandara a un compañero un mail explicándole que tenía VIH y que acabó leyendo su jefe. En este caso, apunta el responsable del Observatorio, "la relación es muy directa".

Cuando existen indicios de discriminación se produce lo que se llama la carga inversa de la prueba. Es decir, es la empresa la que tiene que demostrar que no ha discriminado al trabajador con VIH.

No hay riesgo de transmisión del VIH en el trabajo

Desde el Observatorio de Derechos Humanos y VIH/sida ofrecen asesoramiento jurídico a las personas que se deciden a dar el paso, pero insisten en que hay que trabajar en la concienciación.

"No hay ningún riesgo de contagio", asegura Beltrán que recuerda que la Organización Internacional del Trabajo recoge entre sus recomendaciones que "no se debería exigir a ningún trabajador que se someta a una prueba de detención de VIH ni que revele su estado serológico".

El problema es que se sigue considerando un virus "fácilmente transmisible, cuando no lo es", Julio Gómez. El VIH solo se transmite por relaciones sexuales con penetración sin preservativo; por compartir jeringuillas, agujas, otro material de inyección o instrumento cortante que haya estado en contacto con sangre infectada o de madre a hijo en el momento del embarazo, el parto o la lactancia.

Beltrán señala que solo habría un caso en el que habría riesgo y sería el de un médico con VIH que fuera a realizar una cirugía invasiva. Nada más. "Estamos hablando de un 0,001% de los casos frente al 99,999%"

Diagnósticos tardíos por miedo al estigma

Es precisamente el estigma y la discriminación que aún rodea al VIH/sida el que hace que mucha gente evite hacerse la prueba. Este miedo a ser rechazado es uno de los motivos que están detrás de que el 45% de los nuevos diagnósticos de VIH/sida se hagan de forma tardía, según explica a RTVE.es el secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Tomás Hernández Fernández.

"Aunque nunca podremos tener un diagnóstico tardío cero porque la gente está asintomática muchos años podemos mejorar la oferta del diagnóstico y la sensibilización", explica.

Hernández lamenta que aún no han sido capaces de llevar a la población el mensaje de que basta una sola relación sexual con penetración (vaginal, anal u oral) sin preservativo con una persona de la que desconocemos su estado serológico (si es portador o no del VIH) para que sea necesario que la persona que se ha expuesto al riesgo se haga la prueba.

María José Fuster, la investigadora que realizó el estudio sobre las actitudes de la población española ante el sida está trabajando precisamente ahora en una nueva investigación sobre por qué los diagnósticos son tardíos. Y uno de los motivos que están viendo es el miedo al rechazo.

"Se les pasa por la cabeza que han estado en riesgo alguna vez, pero cuando algo nos atemoriza lo intentamos apartar", explica Fuster.

La prueba puede pedirse al médico de cabecera en cualquier centro de salud. Es completamente confidencial. En algunas comunidades, como Cataluña, País Vasco y Castilla y León, está disponible en las farmacias y también hay ONG dedicadas al VIH que hacen la prueba, al margen de los laboratorios privados.

Posible aumento de los casos de VIH/sida

Al margen del miedo a saber si se es portador del virus del sida, también juega en contra una menor percepción del riesgo a contagiarse de una enfermedad que en occidente se ha cronificado gracias a los tratamientos con retrovirales.

Según los datos difundidos por el Ministerio de Sanidad el martes con motivo del Día Mundial de la lucha contra el sida, el año pasado se notificaron 2.907 casos de VIH en 15 comunidades autónomas, Ceuta y Melilla (Andalucía y Valencia aún no aportan datos al registro nacional).

La media de edad era de 35 años y el 18% eran mujeres. Se observa un aumento de casos entre homosexuales (representan un 46% de los casos en 2010 frente al 40% de 2009). La vía heterosexual se estabiliza (33%) y disminuye entre los consumidores de drogas inyectadas (6%). Entre las mujeres la transmisión heterosexual (80%) supone la mayor parte de los casos.

El secretario del Plan Nacional sobre el Sida, Tomás Hernández Fernández, apunta a que estamos "viviendo un situación de estabilidad" pero que la tendencia es que vayan aumentando, sobre todo por el contagio en hombres que tienen relaciones con otros hombres.

Sanidad estima que uno de cada diez hombres homosexuales son portadores de VIH. Esta prevalencia hace que una práctica de riesgo entre esta población tenga más riesgo. Esto unido a que suelen hacerse más la prueba de VIH que el resto de la población explicaría el mayor peso en los casos nuevos.

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