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La crisis acaba con la narcosala de Las Barranquillas, pionera en España

  • El centro antidroga de Las Barranquillas echará el cierre el 31 de diciembre
  • El centenar de usuarios de esta narcosala se opone al cierre
  • La Agencia Antidroga afirma que lo clausura porque el poblado "ya no existe"

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Un drogodependiente, en el poblado de Las Barranquillas.
Un drogodependiente, en el poblado de Las Barranquillas. EFE

Atiende cada día a más de un centenar de drogodependientes de la Comunidad de Madrid pero a finales de año, la narcosala de Las Barranquillas -la primera de España- echará el cierre tras más de once años de funcionamiento.

El centro asistencial para drogadictos del poblado de Las Barranquillas, en funcionamiento desde el año 2000, cerrará sus puertas el próximo 31 de diciembre, debido principalmente a la crisis económica que se extiende ya a todos los sectores sociales, entre ellos a uno de los más vulnerables.

Y es que los recortes del Gobierno de la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre han reducido en un 35% las ayudas públicas destinadas a financiar programas, centros y actividades para los drogodependientes.

La directora gerente de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, Almudena Pérez Hernando, ha justificado en declaraciones a la agencia Efe esta decisión en la que dice tiene mucho que ver "el hecho de que en esa fecha acaba el contrato con la sociedad prestataria".

Lo cerramos porque allí ya no queda nada

La Comunidad de Madrid asegura que no la cierra por falta de presupuesto, sino porque allí "ya no queda nada" y apenas hay asentamientos. También se escudan en que el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha en la zona un plan de erradicación del chabolismo.

"El poblado está en avanzado estado de desmantelamiento, ahora apenas queda nada", ha declarado Almudena Pérez.

Pionera en España

La narcosala de Las Barranquillas fue la primera sala de consumo supervisado en España. Se abrió en Madrid en el poblado chabolista de Las Barranquillas en el año 2000 bajo la denominación de Dispositivo Asistencial de Venopunción, abriendo así el debate acerca de la conveniencia o no de este tipo de dispositivos.

Posteriormente otras ciudades tomaron ejemplo y se abrieron dispositivos de características similares en Barcelona y Bilbao.

En Bilbao se abrió en el año 2003 en un edificio adyacente a la ría y es administrada por Médicos del Mundo. De las 120 sobredosis que se han presentado en sus instalaciones, ninguna ha sido fatal, en parte gracias a la intervención de su personal sanitario.

El objetivo de estas salas es que los drogodependientes, la mayoría heroinómanos, tengan un refugio donde acceder con su dosis de droga para pincharse en condiciones medianamente higiénicas.

En la actualidad, existen más de 60 salas de consumo en países como Holanda, Suiza, Alemania, Australia, Canadá y España. Se están planteando proyectos de implantación en Francia, Dinamarca y Portugal, y numerosos equipos académicos de todo el mundo estudian sus posibilidades y viabilidad en el abordaje de problemas de drogodependencia y en la prevención de transmisión de enfermedades como el VIH, las hepatitis virales, así como las muertes por sobredosis.

Un dato relevante es que, por ejemplo en el Reino Unido - un país que precisamente lidera las estadísticas por muertes debido a sobredosis en Europa- no existen estas salas de consumo supervisado.

Perfil del usuario

En las dos últimas décadas se ha pasado de un tipo de drogadicto mayoritariamente dado a la heroína a otro policonsumidor, en el que predomina en su mayor parte el consumo de cocaína.

El perfil del drogodependiente corresponde ahora a un paciente de nivel socioeconómico medio, de entre 30 y 40 años e integrado en la sociedad, lejos del marginado de otras épocas como la década de los años 90.

El hecho de que el mundo de la adicción a las drogas sea cambiante ha llevado a relegar las estructuras de atención fijas a las móviles, como las existentes en el poblado chabolista de la Cañada Real de Madrid.

Se distribuyen jeringuillas, preservativos o metadona

Con ese criterio de movilidad en la atención, los centros asistenciales de reducción de daños llevan a cabo la distribución de jeringuillas, preservativos o metadona, pero también hacen seguimiento sobre el estado de salud de los usuarios y de posibles enfermedades e infecciones.

La Agencia Antidroga cuenta con una amplia red de centros, desde ambulatorios de primera asistencia a los de residencia para quienes requieren internamiento. Este organismo dio servicio el año pasado a unas 23.000 personas en la Comunidad de Madrid, una cifra que se ha mantenido estable en los últimos tres años.

Protestas frente a Sanidad

Las críticas y las quejas de los afectados por este cierre no han tardado. La semana pasada trabajadores, familiares y usuarios de los centros de atención al toxicómano de la Comunidad de Madrid se concentraron ante la Consejería de Sanidad para protestar por el desmantelamiento de la red de atención a drogodependientes.

Aseguran que esta decisión a la larga saldrá cara ya que desembocará en un aumento de enfermedades en el colectivo derivadas de su marginalidad. Además, recuerdan que este hecho supondrá el despido de al menos 200 trabajadores en la Comunidad de Madrid.

Las drogas dejan en Europa hasta 8.000 muertes al año por sobredosis, algo que intentan evitar o disminuir estas narcosalas. No hay que olvidarse que los drogadictos están considerados enfermos crónicos a los que hay que ayudar a desintoxicarse y a reincorporarse a la sociedad, algo que no siempre es posible. Mientras, los usuarios de esta narcosala de Las Barranquillas se preguntan ¿dónde irán ahora?

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