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La galería central del museo del Prado reorganizada

El Museo del Prado sitúa a Velázquez en su corazón en su nueva remodelación

       
  • La Galería Central reabre dotada de luz natural tras su remodelación

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  • Velázquez ocupa el centro del Prado y dialoga con otros maestros

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El que por muchos está considerado como el maestro más grande de la pintura universal ocupa ya el lugar que le corresponde en el museo que mayor parte de su obra conserva y una de las pinacotecas más importantes del mundo. Velázquez ha tomado el corazón del Museo del Prado, dentro de su plan de reoordenación de colecciones, que ha posibilitado un recorrido de ensueño por la historia de la pintura. 

El museo madrileño ha reabierto este lunes -desde el martes visitable por el público- la Galería Central de su planta principal tras concluir sus obras de remodelación, iniciadas a finales de 2010, que la han dotado de luz natural y han permitido establecer un nuevo discurso expositivo con Velázquez en diálogo con otros maestros, en el centro de la Galería y flanqueado por las dos grandes tradiciones pictóricas europeas, la italiana y la flamenca. Es la primera vez que se realiza un cambio tan sustancial, según confirman desde el Prado.

Esta reapertura es el "hito más importante" en el plan de reordenación "La Colección. La otra ampliación", que se inició en 2009 con la inauguración de la ampliación de los Jerónimos y concluirá en 2012 permitiendo abrir al público un 25% más de salas y exhibir un 50% más de obras. Hasta hoy, se han recuperado 25 nuevas salas, y quedan 11 más en la segunda planta, y se ha incrementado en más de 300 obras las colección permanente.  

Recorrido extraordinario

La nueva Galería Central acoge ahora un total de 59 obras, casi todas de gran formato, que suponen la "columna vertebral" de la nueva presentación de colecciones y el "recorrido más espectacular de la pintura europea que puede hacerse en cualquier museo", desde Tiziano a Velázquez y de Rubens a Goya, según el responsable de la reordenación, el director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, Gabriele Finaldi. 

En la antesala de la galería, en la sala 24, se presenta la pintura veneciana del siglo XVI, que arranca con retratos reales de Tiziano, como Felipe II e Isabel de Portugal. A continuación, el primer tramo de la Galería Central (salas 25-26), continúa con otras obras maestras de la pintura veneciana, como Entierro de Cristo, de Tiziano, el gran Lavatorio de Tintoretto o Venus y Adonis de Pablo Veronés, a lo que siguen algunas de las piezas maestras de artistas italianos del siglo XVII, como Venus, Adonis y Cupido, de Annibale Carraci, Moisés salvado de las aguas, de Orazio Gentileschi, o La Virgen de la silla, de Guido Reni.

La sala 27 es el centro de la galería, el corazón del Prado, donde Velázquez entronca con esa tradición veneciana y con las obras de Rubens, que ocupan el segundo tramo de la galería. Con la nueva ordenación, Las meninas y los demás retratos reales de Velázquez (sala 12) se encuentran visualmente con el principal retrato de Tiziano en el Prado, Carlos V en la batalla de Mühlberg, y los de Carlos V con su perro Felipe II, de forma que queda de manifiesto la deuda velazqueña con el retratista veneciano.

El segundo y último tramo de la galería (salas 28 y 29) muestran la pintura flamenca del siglo XVII, protagonizada en exclusividad por Rubens, a excepción de un Van Dyck, Coronación de espinas. En total hay 31 pinturas de Rubens de los importantes fondos del museo, desde unos pequeños bocetos de centímetros para la decoración de la Torre de la Parada, hasta su cuadro de mayor formato en el Prado, La adoración de los Reyes Magos, de cuatro metros, sin olvidar su obra más célebre, Las tres Gracias.

Además de permitir el novedoso baño de luz natural, la remodelación de este gran espacio, con el asesoramiento del arquitecto Rafael Moneo, autor de la ampliación de los Jerónimos, ha posibilitado el rescate de varios elementos arquitectónicos perdidos en remodelaciones del pasado, como una ventana dieciochesca que permanecía tapada desde hace años y que permite una nueva aportación de luz natural; una puerta que daba a la Galería Jónica (que se renovará en 2012 y expondrá esculturas) o la eliminación de un cierre sobre la gran puerta que da paso a la Rotonda de Goya y que permite contemplar lo capiteles jónicos del Palacio de Villanueva. 

El encuentro Tiziano-Rubens-Velázquez

El nuevo discurso expositivo en la primera planta ha provocado otros interesantes encuentros, como el del Adán y Eva de Tiziano con la versión realizada por Rubens, en el primer tramo de la Galería Central, y el de la copia de Rubens del Rapto de Europa de Tiziano (el original está en Boston) con Las Hilanderas de Velázquez, en el que, a su vez, se homenajea el cuadro de Tiziano representado en un tapiz hecho por Aracne en competición con la diosa Minerva.

Otro impacto en el visitante es la encrucijada de vistas que se producen en el tramo central de la Galería, con la perspectiva de tres de los retratos más importantes de la historia de la pinturaCarlos V en la batalla de Mühlberg, de Tiziano, mirado de frente por Las meninas de Velázquez La familia de Carlos V, de Goya, en la sala que conecta con el final de la galería.

La reabierta y luminosa Galería Central es la culminación de un largo proceso que ha afectado a la práctica totalidad de la planta principal del museo. Así, en el ala norte de las salas que flanquean la galería, Ribera y la versión española del naturalismo -Maíno, Zurbarán- concecta con la pintura barroca italiana; mientras que en la sur, se presentan los maestros españoles de la segunda mitad del siglo XVII, con Murillo, Cano o Carreño de Miranda. Finalmente, en este recorrido (consulte el recorrido ideal propuesto por el Prado), se muestra a Goya junto a la obra de los pintores que trabajaron para la nueva dinastía borbónica en el siglo XVIII.

El ambicioso Plan de Colecciones 2009-2012 concluirá dentro de un año y medio y seguro que aún deparará más sorpresas que demuestran que el Prado es un ente más vivo que nunca, pese a estar a punto de cumplir 200 años.

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