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Guerra contra las palomas a dos euros la pieza

  • El Ayuntamiento de Barcelona paga 118.000 euros para matar 65.000 palomas
  • Pretende eliminar el 25% de estas aves en la Ciudad Condal
  • El objetivo es controlar el censo para evitar daños materiales y sanitarios

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El Ayuntamiento de Barcelona ha convocado un concurso público por valor de 118.000 euros para eliminar un cuarto de la población de palomas que habitan en la ciudad condal. Se pretenden aniquilar, en un plazo de año y medio, casi 65.000 ejemplares de las más de 256.000 aves registradas en el último censo en la capital catalana.

En declaraciones a RTVE.es, fuentes de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB), han reconocido que "la población de palomas no ha dejado de crecer en los últimos años porque el entorno es muy favorable y siempre tienen comida a su disposición".  Desde la ASPB, la superpoblación de palomas está considerada como una "plaga" y señalan que, el concurso, "no es algo extradordinario, si no una práctica habitual que lleva muchos años en vigor".

Ante estas cifras, (matar 65.000 palomas en 18 meses), asociaciones ecologistas como ADDA (Asocación de defensa de los derechos del animal) se llevan las manos a la cabeza. Su presidenta, Carmen Méndez, ha declarado a RTVE.es, que "es un método contraproducente, porque cuando hay un vacío de población, los espacios se recolonizan, y llegarían más palomas, incluso de otras áreas".

Según ADDA, en Barcelona ya se han matado más de 400.000 ejemplares desde 1991, y el número de palomas no ha dejado de crecer. Hace 19 años habitaban 185.000 de estas aves en la ciudad condal, y ahora superan las 256.000, por lo que su población ha crecido casi un 40% desde que empezaron estas prácticas. "Apostar por capturar y matar palomas es malgastar recursos públicos", añade Méndez. En este concurso, la muerte de cada ejemplar, cuesta casi dos euros (1,82).

Las condiciones del concurso tiene que ser un método "indoloro, rápido e irreversible". Una vez atrapadas hay que matarlas, pero según Carmen Méndez, "no existen métodos incruentos, porque las palomas luchan por sobrevivir cuando son gaseadas con CO2, y hasta que se llena la cámara pasan por lo menos cuatro minutos".

Cómo afectan las palomas

Las palomas tienen defensores y, sobre todo, muchos detractores. Muchas veces podemos ver, habitualmente personas mayores, echando comida a las palomas, algo que otros critican por dar de comer a las ratas del aire. Pero, ¿qué es verdad y mentira de todo lo que se ha dicho sobre estas aves?

¿Pueden transmitir enfermedades? . Se conocen varias que afectan a los humanos, la Histoplasmosis (habitualmente en América del Norte), la Criptococosis, la Psitacosis y la Salmonella.

Habitualmente, reconoce Miguel Hermoso de Mendoza, catedrático de la Universidad de Extremadura (departamento de Sanidad Animal), "estar en contacto con las palomas representa un riesgo para la salud, sobre todo por la inhalación del polvo de sus excrementos, aunque depende mucho de la resistencia individual de cada uno".

¿Estropean edificios históricos? Sí. Alberto Bescós, director del Museo de Salamanca, reconoce que "sus heces son corrosivas por lo que dañan las fachadas de los edificios históricos, incluso algunos nidos -sobre todo de cigüeñas- han puesto en peligro torres de campanarios".

Habitualmente, señala Bescós, "el suelo está siempre manchado y hay que limpiar todos los días". Uno de los mayores problemas, para Bescós es proteger la fachada de la Universidad de Salamanca. "Los excrementos pueden eliminar la pátina que recubre toda la fachada, y si se estropea se pueden dañar unos relieves que se han conservado sorprendentemente bien desde que se crearon (primer tercio del siglo XVI)".

¿Provocan daños materiales en edificios? Sí. El depósito continuado de excrementos y la presencia de ejemplares muertos, acompañados frecuentemente de desagradables olores y plagas de insectos, van empeorando las condiciones higiénicas del entorno. Cristobal Ladrón de Guevara, gerente de la empresa AYT Soluciones Integrales, "la acción química de los excrementos desintegra cementos y hormigón, piedra caliza y deteriora gravemente el resto de materiales".

Pero sin duda, "una de las peores consecuencias de la actividad de las aves en los edificios deriva del progresivo acúmulo de excrementos en canalones y desagües que termina por provocar su taponamiento con la consiguiente aparición de goteras y humedades".

¿Causan daños en la chapa de los coches? Sí. Sus heces son corrosivas, por lo que al contacto directo con la chapa de los coches llega a comerse la pintura. Alberto Tejedor, jefe del taller de chapa y pintura Motorsport de Madrid, lo confirma. "Vienen muchos coches por este motivo, aunque no es el fundamental. Su ácido, igual que el de los gorriones, estropea el vehículo porque se come la chapa. Hay que lijarlo para quitar los restos, y si pasa mucho tiempo es peor para el coche".

Otras alternativas

En otras capitales europeas, como Basilea (Suiza) y París (Francia), las técnicas son diferentes. Se han construido palomares artificiales que permiten controlar la puesta de huevos de las palomas. En la capital francesa ya se han levantado 10 palomares desde hace 8 años y tienen previsto instalar uno en cada distrito.

Incluso en Barcelona se ha apostado por combatir a las palomas de forma natural. Se ha intentado reintroducir halcones peregrinos, pero según los últimos datos del consistorio catalán, estos depredadores no se bastan por sí mismos para controlar la población de palomas.

Para los ayuntamientos de las grandes ciudades españolas, la presencia de palomas no resulta "en absoluto indeseable", siempre y cuando se mantengan sus poblaciones en niveles razonables. Ése es el principal objetivo, frenar una plaga que cada vez es mayor, aunque para ello, como abogan los ecologistas, no haya que recurrir a las matanzas crueles, "porque no valen para nada".

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