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Pitohui, el único pájaro venenoso

Ciencia al Cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad. Emisión en Radio 5: Lunes a viernes 10:07; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

Papua Nueva Guinea es la isla de las sorpresas. Está en el Océano Pacífico, al norte de Australia y los animales que en ella habitan son especiales. Las expediciones que en estos últimos años se han hecho al interior de algunas de sus selvas han descubierto seres vivos asombrosos. Uno de ellos es un pájaro venenoso. El único que se conoce.

El ave venenosa se llama pitohui. Es una preciosidad. Su cabeza es negra brillante, azabache. Y el resto del cuerpo es de un vivo color. Es un pájaro cantor y mide poco más de 20 centímetros. El primero fue descubierto en 1989. Hay varias subespecies de distintos colores. Los más coloridos son los más venenosos. Las tribus locales lo llaman también `pájaro basura¿ porque no pueden comerlo.

Es un pájaro cantor de poco más de 20 centímetros

Su veneno es homobatracotoxina. Es habitual en las ranas de Centroamérica y Sudamericana. Algunas tribus de allí lo usan para fabricar dardos venenosos.Es una de las sustancias más tóxicas que se conocen. Es un neurotóxico. Afecta al funcionamiento del sistema nervioso central y ocasiona parálisis y muerte.

Para el descubridor del pitohui fue toda una sorpresa encontrar el veneno típico de una rana en un pájaro. Se llama Jack Dumbacher es ornitólogo en la Academia de Ciencias de California y sucedió, descubrió que el pitohui es venenoso por casualidad. Ni siquiera contemplaba la posibilidad. En una expedición a Nueva Guinea capturó un ejemplar y lo manipuló sin guantes. Entonces sus dedos se entumecieron y sufrieron quemaduras, se los chupo y la irritación se extendió a las mucosas nasales y bucales.

Dumbacher siguió estudiando al animal y averiguó que el tóxico se concentra en las plumas y la piel. Las más tóxicas son aquellas localizadas en la barriga, pecho y piernas. Y en el interior de su cuerpo se acumula levemente, en el corazón, el hígado y en último lugar los músculos. Aún no se han detectado las glándulas que lo generan.

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