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Un niño espera noticias de sus familiares en las afueras del Hospital General de Puerto Príncipe.
Un niño espera noticias de sus familiares en las afueras del Hospital General de Puerto Príncipe. EFE EFE

Tras una catástrofe, "la salida del país no siempre es lo mejor para la recuperación de un niño"

  • Unicef asegura que la prioridad en Haití es la reagrupación familiar

  • Las adopciones o las acogidas son una medida más a largo plazo

  • En caso de catástrofe se suspenden para evitar el tráfico de niños

  • España suspendió las adopciones con el país caribeño en 2004

  • Sólo quedan pendientes algunos expedientes en Cataluña y Murcia

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Sienten que sus grandes ojos les miran a través de la pantalla de la televisión, que les interpelan en busca de ayuda. Algunos sienten incluso una punzada en el estómago mientras comen viendo las terribles imágenes del terremoto de Haití en el Telediario y se preguntan ¿por qué no? ¿Por qué no adoptar o acoger a uno de esos niños?

Son gestos de "solidaridad real", más allá del ingreso de dinero, que organizaciones como Unicef agradecen, pero no es el momento, subraya el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.

"La salida del país no siempre es lo mejor para la recuperación del niño", explica a RTVE.es la directora de sensibilización de Unicef España, Marta Arias. De hecho, en estos casos la ley regula que se suspendan las adopciones para evitar el tráfico de menores. Lo mismo señalan desde la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (Adecop).

Ahora la prioridad es "encontrar a los propios niños y responder a sus necesidades básicas" como la alimentación o la atención sanitaria. "En paralelo", explica Arias, se toman medidas orientadas al reencuentro con sus familias.

"No podemos presuponer que todos los niños que vagan sólos por las calles son huérfanos", explica la directora de sensibilización de Unicef España. El terremoto ocurrió a una hora en la que muchos menores estaban en la escuela y sus padres trabajando o en las casas.

Para la búsqueda se crea un registro de los niños y otra base de datos de los padres u otros familiares que buscan a sus pequeños para luego cruzarlas. En Haití ya se ha comenzado esta tarea que Unicef está haciendo junto a Cruz Roja y Save the Children.

En el país caribeño, cerca de la mitad de la población tiene menos de 18 años. El 40% está por debajo de los 14.

La excepción, las adopciones ya avanzadas

Para Unicef sólo habría una excepción que serían las adopciones internacionales que se abrieron antes del seísmo y para las que ya se han hecho todas las comprobaciones y realizado todo el papeleo.

En ese caso, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia aboga por acelerar este proceso para que el niño pueda salir de Haití y vivir con sus padres adoptivos en otro país. Antes, no obstante, Unicef afirma que es necesario evaluar si el menor está o no en un estado de shock que no aconseje su traslado inmediato.

En el caso de España, sólo tienen casos de este tipo Cataluña y Murcia. En nuestro país se suspendieron las adopciones con Haití en 2004. Estas dos comunidades lo hicieron algo después y las familias que ahora esperan a sus hijos haitianos son de expedientes que todavía quedan pendientes.

Según explican a RTVE.es fuentes del Ministerio de Exteriores, se suspendieron porque el país no ofrecía garantías jurídicas suficientes. Desde el Gobierno aseguran que están dando "todos los pasos posibles" para traer a los menores de estas familias catalanas y murcianas.

Entre 2003 y 2007 se adoptaron en España a 23.035 niños de otros países. De ellos, 114 eran haitianos, según los dados de los que dispone el Ejecutivo.

Tres razones para no sacarles

Unicef da tres razones para no sacar a los niños de un país sumido en una catástrofe natural, en este caso Haití. La primera es que los menores están mejor con sus familias; la segunda, es que en un contexto específico de crisis sacarles puede aumentar su desorientación e influir en su recuperación; y la última es evitar el tráfico de niños.

Situaciones como las que vive ahora Haití "propician un caldo de cultivo para las mafias que se dedican al tráfico y explotación de niños" especializadas en hacerse pasar por lo que no son. "Hay que ser muy cuidadosos", apunta Arias.

Las adopciones o las acogidas son una solución más a largo plazo, cuando la situación de Haití se estabilice.

De hecho, la Ley 54/2007 que regula la adopción internacional recoge en su artículo 4 que las solicitudes "no se tramitarán" cuando el país del menor "se encuentre en conflicto bélico o inmerso en un desastre natural", para evitar la inseguridad jurídica, según recuerda el presidente de la Federación de Asociaciones de Adopción Internacional (Adecop), Miguel Góngora, a RTVE.es.

En el caso de las acogidas temporales, Góngora señala que también es necesaria la autorización del tutor o de los padres del niño que son los que firman la documentación necesaria para que se le conceda al menor el visado.

No todos comparten la opinión de Unicef

La delegada en Castilla y León de la Asociación para el Cuidado de la Infancia (ACI), Susana Morales, se muestra en contra de que no se puedan acoger niños, ni siquiera de forma temporal. "Nadie está hablando de adopciones", explica a RTVE.es y asegura que "lo ideal es que estén en su entorno", pero que la ayuda para atenderlos "no está llegando bien".

Morales lamenta que España no esté haciendo nada cuando "otros países, como Estados Unidos y Holanda, ya se están poniendo en marcha".

La portavoz de ACI, que tiene un hermano adoptivo de Haití, se queja de que España cerrara las adopciones con este país hace seis años y que no las haya vuelto a abrir. "Existen más garantías de adoptabilidad que en otros países", señala Susana Morales, que destaca que Francia adopta al año más de 700 pequeños de Haití.

Susana asegura que en este pequeño país se hacen hasta pruebas de ADN a los pequeños para asegurarse de que quien los da en adopción son verdaderamente familiares.

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