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En Portada. Perú. Menores. Trabajar para sobrevivir

  • Emitido el 28 de abril de 2006
  • Premio Derecho a la infancia y Periodismo 2006 y Premio Manos Unidas de TV

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En portada - Perú. Menores, trabajar para sobrevivir

No se concibe en nuestra sociedad que un niño no acuda a la escuela porque tiene que trabajar pero es la realidad para millones de niños y niñas en todo el planeta. Un equipo de "En Portada" recorrió Perú en 2006 durante varias semanas para conocer las causas y las consecuencias por las que más de 2 millones de menores trabajan cuando en vez de estar en la escuela y jugando.

Cerca de 250 millones de niños trabajan en el Mundo para sobrevivir ellos y sus familias. Sólo en América Latina más de 20 millones son explotados en trabajos, que en el mejor de los casos, les impide ir a la escuela con regularidad y en la mayoría de las ocasiones, supone un perjuicio para su salud y su desarrollo físico y psíquico.

Un equipo de EN PORTADA visitó las minas de oro de Ayacucho, donde los mineros nómadas arañan a los cerros las rocas, en un proceso donde participa toda la familia y especialmente los más pequeños. Ellos son los encargados de acarrear el mineral, seleccionarlo y decantarlo con mercurio, para extraer el oro. 

Las menores empleadas del hogar son explotadas, con condiciones de trabajo casi de esclavitud. Donde además de soportar jornadas de trabajo de más de 10 horas, sufren humillaciones y acoso sexual por parte de los hombres de la familia. 

El equipo también visitó el "deposito sanitario" de la ciudad de Trujillo. Es decir, un basurero en el que trabajan cientos de niños haciendo reciclaje, en una condiciones de salubridad inaceptables y donde tienen que competir todos los días en su trabajo con ciertos de cerdos que utilizan el vertedero como lugar para alimentarse.

Además compartieron jornadas con otros muchos menores que trabajan en los mercados como transportistas, picando piedras, vendiendo pequeñas mercancías, limpiando cristales en los semáforos o haciendo ladrillos de manera artesanal. Conociendo de primera mano las condiciones en las que trabajan, las causas por las se ven obligados a hacerlo y las ilusiones y los sueños que les animan a seguir levantándose todos los días antes del amanecer para ganar, en la mayoría de los casos, un salario miserable.