Así es la carrera por el Ártico: la vía comercial más codiciada en las próximas décadas
- La Ruta del Mar del Norte, una alternativa al canal de Suez que reduce el viaje euroasiático a casi la mitad
- El mar del Ártico alberga el 22% de las "reservas no descubiertas" de hidrocarburos del mundo
Hace tres meses, el portacontenedores Istanbul Bridge hizo historia. Zarpó del puerto chino de Ningbo-Zhoushan y, tan solo 20 días después, el 13 de octubre, llegó a su destino en Felixstowe, Reino Unido. Una hazaña marítima que redujo a la mitad los tiempos tradicionales de travesía y que fue posible gracias a la nueva ruta del Mar del Norte (NSR, por sus siglas inglés), también conocida como Ruta de la Seda Polar.
Esta vía marítima comienza a ser viable debido al deshielo que está sufriendo el Ártico como consecuencia del cambio climático. La región se está calentando tres veces más rápido que el resto del mundo, lo que no solo está abriendo nuevas rutas comerciales, sino que también está dejando al descubierto valiosos recursos naturales, incluidos minerales estratégicos, hidrocarburos y tierras raras.
Un competidor al canal de Suez: de 40 a 20 días de viaje
La travesía por el Ártico se presenta como una alternativa a la ruta tradicional que atraviesa el canal de Suez, acortando los tiempos en un 40% y los costes en un 20%. Así se constató con el Istanbul Bridge, cuyo viaje duró apenas 20 días y se convirtió en la antesala del “shipping deal” o tratado de Harbin, un acuerdo entre Rusia y China para la apertura comercial de la NSR. Aunque la alianza para explotar el Ártico entre ambas potencias empezó a gestarse en 2009, con los acuerdos entre Rosneft y la Corporación Petrolera Nacional China.
Desde entonces, la Ruta de la Seda Polar (NSR) comenzó a ver tráfico: en 2012 el rompehielos chino Snow Dragon fue el primer buque en navegar con éxito por la NSR. En 2013, el carguero Eternal Life se convirtió en el primer buque comercial en cruzarla; lo hizo en 33 días, unos tiempos todavía no competitivos. Además, en ambos casos, fue necesario el uso de escoltas rompehielos, lo que supuso un importante incremento en los costes de la travesía y, por tanto, la hace menos comercial.
10.05 min
Transcripción completa
Ya no solo de Trump, sino también de Rusia
y China, entre otros.
Por el mar del Ártico que rodea la isla danesa se abren rutas que en los
próximos años
pueden incrementar aún más los intereses comerciales.
Para entender por qué es la
isla codiciada, ya nos acompaña Belén Obregón, de Datos RTVE.
¿Qué tal? Buenas
tardes. ¿Cuáles son las rutas que tenemos en el
Ártico?
Pues mira, para entender las rutas que se están empezando a abrir, primero
tenemos que hablar de que no es lo mismo el verano ártico que el invierno
ártico.
En el verano tenemos 24
horas de sol y 45 grados más respecto al invierno.
¿45?
Por lo que se empieza a derretir el hielo y esto permite la navegabilidad.
Vamos a ver esas rutas
en forma gráfica aquí en esta pantalla aquí las tenemos perfecto pues mira
aquí tenemos las
rutas que se abren medio año vale durante medio año hasta septiembre
tenemos por un lado la ruta
del noroeste que pasa por la costa canadiense y por otro lado la ruta de
el mar del norte
que pasa por las costas rusas.
Esta en azul es una ruta a futuro que se prevé que se desarrollará
en las próximas décadas.
Y es claro, esta ruta depende del deshielo que se va a producir casi con
total seguridad según todas las
previsiones y por lo tanto, claro, se abrirá esta ruta que sobre todo lo que
va a hacer va a ser abaratar costes, imagino,
Es muy interesante.
Sí que es verdad que ahora mismo solo tenemos dos, pero esta tiene una
ventaja
clara sobre la de Canadá por la geografía del terreno.
Así que vamos a ver...
Vamos a ahondar en esas ventajas,
sí. ¿Qué más ventajas tiene?
Bueno, esta ruta de la que estamos hablando del Mar del Norte ha crecido..
durante la última década, pues se ha multiplicado por siete.
Por siete. El tránsito..
de esta ruta. Y lo que sabemos es que es estratégica
porque acorta
los tiempos respecto a la ruta tradicional por Suez a la mitad.
Entonces es un ahorro de costes
de dinero... Hemos hablado del interés de Donald
Trump, que no esconde de ninguna de las maneras..
pero Rusia también tiene mucho interés en esa nueva ruta ártica.
¿Por qué Rusia también está interesada?
¿Qué intereses
tiene allí? Pues fíjate, si podemos pasar al
siguiente gráfico, la
ruta del Mar del Norte pasa justamente por las costas, como decíamos, de las
costas árticas de Rusia y
especialmente por dos zonas clave que serían la cuenca de barent que está por
esta
región de aquí, perdón, y la cuenca de Siberia Occidental.
Son dos regiones de explotación
petrolífera y de gas.
Todos los puntos rojos son producción de gas y los puntos negros
son producción de petróleo.
Lo que está sombreado son las reservas a explotar en el
futuro. Claro, y tiene tanto interés porque le
permitirá explotar y mover lo que explote aquí
de forma mucho más económica.
La exportación, efectivamente.
Sabemos que el 50%
de los ingresos de Rusia dependen de la exportación de sus hidrocarburos
así que tener el control sobre la ruta del Ártico es fundamental.
Aquí hemos marcado reservas de gas
reservas de petróleo, pero claro, en el Ártico, y lo hemos hablado también
estos días, también tenemos bases militares
Claro, y eso es algo que tiene mucho que ver con esta ruta de la que estamos
hablando, puesto que
el objetivo de Rusia es defender esas reservas,
de hidrocarburos y también asegurar el control sobre esta ruta.
Por esto tenemos
un despliegue en rojo, tenemos todas las bases de Rusia en la región y en
azul hemos puesto las bases
de los aliados de la OTAN.
Yo de entrada diría que están a lo mejor un poquito más las de
la OTAN, pero vamos, tampoco hay tanta diferencia respecto a Rusia.
Bueno, Rusia por sí sola, así que es verdad que luego
esto lo podemos desgranar en los aliados de la OTAN porque Canadá tiene
bastantes, la zona de Alaska vemos que..
está la presencia estadounidense principalmente, en Groenlandia tenemos
pues la presencia
danesa y aquí al noroeste de la isla la presencia de una base de la OTAN en la
que también está Estados Unidos
Claro, es que se habla de los intereses de Estados Unidos, pero China también
tiene intereses, Rusia también,
acabamos de ver por qué, pero también Canadá.
Y ahora te pido que me acompañes porque vamos a analizar estos datos ahora con
la analista
en geopolítica que nos espera en la mesa, María Ramiro.
¿Qué tal? Muchas gracias.
Buenas tardes. Buenas tardes.
llamada del canal 24 horas.
Gracias a ti por acudir a la
Acabamos de ver el deshielo del que está abriendo
rutas, como por ejemplo la del noreste.
¿Estamos ante una oportunidad económica inevitable o ante un detonante
estructural de nuevas rivalidades estratégicas?
Claro, es que la idea es que todo hay un coste por medio
Si nos ponemos en esta situación, en este peor escenario de la crisis
climática en el
que es posible que en proyecciones de que a partir de la década de 2030 el
océano
Ártico sea posible que se navegue, evidentemente hay oportunidades
económicas de ello
Pero por otra parte, pues tenemos esa parte, pero si lo vemos desde otra
perspectiva, claro, esto también
crea una situación en la que a medida en que el ártico se va haciendo más
accesible
también va a avivar esta competencia por el control sobre esta región e
incluso
puede llegar a una situación en la que se crean ciertas dinámicas muy
peligrosas que puedan incluso
erosionar el orden internacional y es que además claro es un deshielo de
Belén que parece que
va a ir a más, ¿no?
Sí, tiene dos caras, el deshielo del Ártico, por un lado la medioambiental,
que
es la parte negativa, pero por otro lado, como hablábamos, pues todas esas
reservas
de petróleo y gas que se encuentran bajo el hielo ártico.
Hay que destacar que el Ártico se está calentando
tres veces más rápido que el resto del mundo así que es cuestión de años de
décadas
para que veamos el deshielo completo.
Tres veces más ahora, pero si el cambio climático va más, a lo mejor
esto incluso se acelera.
Vamos a ver ahora y analizar los distintos intereses de las rutas
árticas
Vamos a empezar por Rusia, que defiende la ruta del noreste como pasaje
doméstico, mientras la promociona como vía
internacional. ¿Qué implicaciones jurídicas y
geopolíticas tiene esta ambigüedad, defenderla como vía
doméstica, pero luego tratarla como vía internacional.
Claro, es que estamos ahí en
el limbo. Sí, sí, total, es que al final Rusia,
como hemos visto, defiende categóricamente los derechos que tiene
sobre esta ruta, porque
es fundamental para sus propias aspiraciones y ambiciones a nivel de
ser una
potencia geopolítica muy importante.
Entonces, por una parte, sí, dice que es
una vía que es de igual importancia estratégica que incluso ciertos puntos
o
shockpoints como el canal de Suez o el estrecho de Malaca.
Y por eso lo quiere posicionar así, también para obtener las
ventajas económicas que le puede suponer.
Pero por otra parte, como digo, Rusia es muy
receloso de esta vía.
Entonces, claro, busca ante todo defender su soberanía ante la misma
Todo esto tiene muchísimas complicaciones, puesto que este
desarrollo de esta ruta también necesita de..
ayuda de otros socios puesto que todavía hay muchos obstáculos a nivel
de técnicidades como
también a nivel de las propias cuestiones económicas de cómo fundar
esa ruta
Y por ello necesita la ayuda de China.
Por supuesto Rusia está
defendiendo esos derechos sobre la ruta...
...pero Belén, ¿por qué a Rusia le podría ir bien?
Bueno, como veíamos antes en el mapa..
tiene justamente lo que siempre ha querido Rusia, una salida al mar para
sus exportaciones
de gas y petróleo. Y esto lo está haciendo de la mano
estrechamente con China, que tiene su
socio principal, tiene un poder ahí también en la región, y llevan
siendo socios desde hace ya más de una década
Los intereses de China, los intereses de Rusia y en medio de todo esto
Estados Unidos ha pasado del multilateralismo a una postura
más unilateral en el Ártico con la presidencia del segundo mandato de
Donald Trump
¿Cómo afecta este giro a la estabilidad regional y a la gobernanza existente?
Pues claro, este giro de Estados Unidos tiene dos impactos principales...
...porque por una parte,
para Estados Unidos, este giro significa que se cierra este margen
que tenía estratégico y consigue dar un poco de ventaja sobre la situación
estratégica que tenía sobre el Ártico.
Pero por otra parte, claro, eso lleva a
que erosiona esta estabilidad regional con muchísimas creces al fragmentar la
gobernanza
basada en el derecho internacional.
Pues es que este unilateralismo al final puede..
ganar margen a nivel estratégico de Estados Unidos, pero lo hace a costa de
una gobernanza que puede ser más frágil y de una estabilidad regional muchísimo
más vulnerable
Bueno y Belén, ¿Estados Unidos qué tiene?
¿Qué es lo que tiene
ahora mismo ahí en el ártico en esta zona?
En cuanto a bases militares.
Efectivamente. Bueno, ahora mismo
Estados Unidos, como decíamos, está presente en Alaska, en Groenlandia
también, y su plan de
estrategia para la defensa del Ártico, es impulsar
las patrullas de fuerzas navales para defender la libertad de navegación de
esta ruta marítima
Y luego también esta misma semana Donald Trump estaba comentando en Davos
que están
construyendo esa cúpula dorada antibalística
con el objetivo de interceptar esos misiles balísticos intercontinentales
María Rémiro, analista de Geopolítica, Belén Obregón, de Datos RTVE.
Muchas gracias por ayudarnos a entender un poquito más por qué
Groenlandia es hoy en día la isla codiciada
El verdadero hito llega en 2017 con el metanero-rompehielos ruso Christophe de Margerie, el primer barco en realizar la ruta sin escolta. El buque, de 300 metros de eslora, transportó gas de Noruega a Corea del Sur en 19 días, un 30% más rápido que si se navegara por Suez.
En la última década, China y Rusia han ido trazando su propio mapa estratégico en el polo norte, desarrollando nuevos puertos e infraestructuras que se extienden a lo largo de los corredores árticos rusos. Cada avance en la apertura del mar del norte es una apuesta a largo plazo en un territorio que hasta hace poco pasaba desapercibido.
El propósito de ambos países es transformar la Ruta Marítima del Norte en un corredor euroasiático de pleno derecho, una vía continua por la que circulen no solo contenedores, sino también hidrocarburos y recursos naturales extraídos del Ártico ruso, conectándolo con los mercados del mundo.
Rusia, una salida al mar
El desarrollo de la Ruta del Mar del Norte (NSR) no es un proyecto aislado, sino la columna vertebral de una apuesta mayor. Para Rusia, esta vía ártica representa algo esencial: una salida directa al mar para su exportación energética, que conecte sus yacimientos con los mercados globales sin depender de pasos ajenos. No es una apuesta menor. La economía rusa descansa en gran medida sobre el gas y el petróleo. Estos recursos aportan al menos el 50% de los ingresos de su presupuesto.
La riqueza rusa brota principalmente de Siberia occidental y la región de Timan-Pechora, con el 14,1% de su producción petrolera y el 80,6% de su gas natural. Pero estos recursos se agotan, y en los últimos 20 años Rusia ha empezado a desplazar su producción hacia nuevas regiones costeras, incluido el Ártico.
Bajo ese hielo se esconde un tesoro de escala global: hasta 90.000 millones de barriles de petróleo y enormes volúmenes de gas natural. Según el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS), estas reservas representan el 13% del petróleo “no descubierto” del planeta, una cifra que explica por qué la gobernanza de la Ruta del Mar del Norte no es solo una cuestión de navegación, sino de poder, recursos y futuro.
China, un actor fundamental del comercio internacional
Para el gigante asiático, la apertura de la Ruta de la Seda Polar no es solo un atajo atractivo, también es una vía complementaria a los corredores tradicionales que cruzan el Sudeste Asiático. La vía por el Ártico le permitiría reducir su dependencia de puntos críticos como el estrecho de Malaca y el canal de Suez, cuellos de botella del comercio global.
Actualmente, el 60% de las exportaciones chinas atraviesan por Malaca, al igual que el 80% del crudo que importa. Una vulnerabilidad tan evidente que el propio gobierno chino la ha bautizado como el “dilema de Malaca”.
A este cálculo se suma un contexto de reciente inestabilidad en el mar Rojo por la piratería, el conflicto en Yemen y el estallido de la guerra en Gaza. La navegación por el canal de Suez llegó a caer hasta un 70% en 2023, y desde entonces se ha mantenido en esos niveles. Un bloqueo de facto que ha acelerado el interés por rutas alternativas, tanto entre las grandes navieras como entre exportadores de peso como China.
Estados Unidos busca su lugar en la región
El acercamiento creciente entre China y Rusia en el Ártico no ha pasado desapercibido para Washington. Ha sido, de hecho, el detonante del urgente interés de Donald Trump de hacerse con Groenlandia “por las buenas o por las malas”. Y esta misma semana ha insistido en Davos en sus planes para, ha dicho, “la seguridad nacional e internacional y para mantener a raya nuestros enemigos potenciales muy enérgicos y peligrosos en esa tierra".
Sin embargo, para expertos como el investigador del Real Instituto Elcano, Félix Arteaga, “lo que está en juego en Groenlandia para EE.UU. no parece que sea tanto un asunto de seguridad nacional, la seguridad de todos, como uno de codicia, la de la Administración actual y sus “élites afines”. “Si a EE.UU. solo le preocupa el aprovechamiento que Rusia y China puedan hacer de la nueva ruta transpolar a través de los antiguos hielos y de los recursos minerales que esconde el subsuelo marino del océano Ártico, entonces no se trata de seguridad sino de minerales críticos y recursos naturales”, añade.
En el marco del Foro Económico Mundial, el presidente de Estados Unidos, ha anunciado haber alcanzado un preacuerdo sobre Groenlandia y la región ártica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte: "Tenemos todo lo que queríamos", ha manifestado.
Rutte ha matizado que las conversaciones con EE.UU. seguirán abiertas y que el foco estará puesto en cómo reforzar su defensa del Ártico frente al avance de Moscú y Pekín.
“Tiene razón (Trump) en su visión sobre la región ártica, que los rusos y los chinos son cada vez más activos allí, entonces, ¿cómo podemos asegurar esa región? Vamos a trabajar juntos con los siete países que limitan con esa región”, ha señalado, sin entrar en detalles.
Además de los evidentes intereses comerciales, la posición clave de Groenlandia entre América del Norte y Europa la convierte en un punto estratégico militar y ya alberga infraestructuras militares esenciales para la defensa aérea y el sistema de alerta temprana de EE.UU. y la OTAN. En el otro frente ártico, en las costas del estrecho de Bering, Washington también cuenta con amplio despliegue de bases militares, al igual que Rusia. Por su parte, Moscú ha reforzado de forma sostenida su presencia militar en el Ártico en la última década, reabriendo bases soviéticas, desplegando sistemas de misiles y ampliando su flota de rompehielos. El Ártico es una zona de influencia codiciada y hacerse con su control es una carrera que ha empezado y continuará en las próximas décadas.