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Tour de Francia | Etapa 17

El Tour más ajustado se decide por encima de los 2.000 metros

  • La ronda gala se adentra en la alta montaña alpina con los favoritos en un puño
  • Froome lidera la carrera con solo 29 segundos de ventaja sobre el cuarto
  • Aru y Bardet, segundo y tercero, prometen batalla en las etapas alpinas
  • Tour 2017 en directo; etapa 17, miércoles a las 13:55h. en Teledeporte y RTVE.es

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Los favoritos del Tour, ante las etapas decisivas de la carrera.
Los favoritos del Tour, ante las etapas decisivas de la carrera. EFE

Dos semanas y media después de su inicio en Düsseldorf, el Tour sube por encima de los 2.000 metros, esas altitudes en las que los organismos se ponen al límite y donde los auténticos escaladores marcan las diferencias.

La ronda francesa ha reservado la alta montaña para su tramo final, tras haber puesto en su menú puertos más cortos y explosivos y con altitudes más moderadas. Una novedad en carrera francesa que también ha apostado por reducir las llegadas en alto, lo que he dado como resultado que la recta final se decida con la clasificación general más apretada de la historia.

Entre el maillot amarillo, el británico Chris Froome, y el cuarto, el colombiano Rigoberto Urán, hay solo 29 segundos y hasta el séptimo de la general, el británico Simon Yates, las diferencias son de 2.02.

Perfil de la 17ª etapa del Tour.

Perfil de la 17ª etapa del Tour.

"Las elevadas altitudes ponen a prueba a los organismos y, con frecuencia, suelen dar como resultado desfallecimientos que suelen abrir más diferencias", asegura el director deportivo del Tour, Thierry Gouvenou. Ni en los Vogos, ni en el Jura, ni en Pirineos, ni en el Macizo Central han superado los 2.000 metros que a partir de este miércoles se franquearán en varias ocasiones. "Es un factor nuevo a tener en cuenta, sobre todo porque los corredores vienen ya con fatiga en las piernas", sostiene el director del Trek, Alain Gallopin.

Los Alpes son la última ocasión para los escaladores de sacar tiempo a Froome, que a los 18 segundos que saca al italiano Fabio Aru y los 23 que tiene con el francés Romain Bardet suma la teórica diferencia que obtendrá en los 22,5 kilómetros de contrarreloj de la penúltima jornada el sábado en las calles de Marsella.

Froome: "Tenemos que estar preparados para los ataques"

"Lo van a intentar. Tenemos que estar preparados para los ataques", indica el líder, que responde así a las declaraciones de Bardet y de Aru, que prometen guerra en cada kilómetro. Aunque al que mira con más miedo es al colombiano Rigoberto Urán: "Resulta difícil elegir a un único rival. Pero si llegamos a la contrarreloj con estas diferencias, Urán es el más peligroso, creo que es después de mí el que mejor va contrarreloj".

Froome aseguró que afronta lo que queda del Tour en óptimas condiciones: "Mi objetivo era llegar a la tercera semana con las condiciones físicas que siento en estos momentos".

El italiano Fabio Aru (Astana) tiene claro que el Izoard "será el puerto más duro de los Alpes", una cima que el sardo conoce perfectamente, ya que habitualmente se entrena en Sestrieres. "Para mí el puerto más duro es el Izoard, lo conozco bien porque me entreno en Sestrieres y me queda muy cerca. También suelo subir el Galibier y creo que también es muy difícil, pero algo menos exigente. Si tengo piernas atacaré, ese es mi estilo", señaló.

Aru: Si tengo piernas, atacaré, ese es mi estilo

"Entre la etapa del Galibier y la del Izoard no veo que una sea más decisiva que la otra", señaló el vencedor de la Vuelta a España 2015, pero considera que "la combinación de ambas y el desgaste de la etapa de este martes será lo realmente peligroso".

Para la lucha de la general, el ciclista italiano asegura que nadie se puede confiar. "Ninguno puede estar seguro de nada, la clasificación está muy apretada. Respecto a otras grandes vueltas que he hecho nunca había estado en un margen tan estrecho de tiempo. Es una situación nueva", explicó.

Contador: "Quizá no gozo de la libertad de otros corredores"

Por su pate, el español Alberto Contador afronta la etapa 'tapado', a pesar de que el tiempo que perdió este martes le colocó undécimo a 7:10 del amarillo de Froome: "Es verdad que estoy a una diferencia muy grande en la general, pero quizá no gozo de la libertad de la que gozan otros corredores, entonces es complicado, además es una etapa larga"

En las dos etapas alpinas, el Tour acumula casi el 18 por ciento del desnivel total de la edición, 8.260 metros de los 46.450 totales, lo que añade el factor de la aclimatación al conjunto de dificultades. "Tener un mal día en estas etapas puede ser sinónimo de minutada en la meta", asegura el exciclista Jean-François Bernard, que considera "impensable" que no haya etapas así.

El excorredor cree que la etapa de este miércoles, con la meta situada en el descenso del Galibier, "ofrece más terreno para hacer estrategias". La etapa es un constante 'subeibaja' que asciende a algunos de los coles que han forjado la leyenda del Tour, la Croix de Fer, el Télégraphe y, sobre todo, el Galibier, la cima de esta edición a 2.642 metros sobre el nivel del mar.

Pero cuando superen esa cota, los ciclistas deberán descender 28 kilómetros más por la vertiente del Lautaret, una bajada técnica hacia Serre Chevalier, a 1.403 metros. "Este es un Tour con pocas llegadas en alto así que puede ganarse bajando", señala Bernard. El exciclista francés sostiene que Bardet es el mejor bajador y puede intentar un golpe de efecto en esa etapa.

Los escaladores ya no tendrán más que otra oportunidad de recortar tiempo a Froome, la etapa del jueves, última llegada en alto del Tour, en la estación de Izoard, un ascenso de 14,1 kilómetros con una pendiente media del 7,3 %.

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