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Mundial de Balonmano 2013 | España 35-19 Dinamarca

España es la campeona del Mundial de Balonmano

  • Los 'Hispanos' infligen a Dinamarca la mayor paliza en una final de un Mundial
  • El equipo escandinavo fue una caricatura ante el vendaval español
  • Es la 2ª vez que España se proclama campeona del mundo en su historia
  • Blog 'Rocas, el Hispano': El partido perfecto, por Albert Rocas

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España arrolla a Dinamarca para ganar 'su' Mundial

Ficha técnica:

35 - España (18+17): Sterbik (p); Rocas (-), Maqueda (5), Aguinagalde (5), Cañellas (7, 1p), García (2), Rivera (6) -equipo inicial-, Entrerríos (3), Tomás (1), Sarmiento (1), Montoro (2), Morros (1), Ruesga (-), Ariño (-), Guardiola (2) y Sierra (ps).

19 - Dinamarca (10+9): Landin (p); Eggert (3, 2p), Lindberg (1), René Toft (-), Mollgaard (4), Hansen (2), Nielsen (-) -equipo inicial-, Sondergaard (4), Mortersen (-), Markussen (2), Lauge (1), Noddesbo (1), Svan (-), Henrik Totf (1) y Green (ps).

Parciales cada cinco minutos:

3-1, 6-4, 8-5, 9-8, 14-9, 18-10 (descanso), 22-11, 26-12, 29-12, 30-15, 34-16, 35-19 (final).

Incidencias:

Final del Campeonato del Mundo de España 2013, disputado en el Palau Sant Jordi de Barcelona ante unos 14.000 espectadores.

Puede parecer que ha sido un partido amistoso si solo se mira el marcador final pero no es así, se trata de la final de un Mundial de Balonmano y España ha sido un torbellino ante el que nada ha podido hacer la irreconocible selección de Dinamarca. El marcador final de 35-19 lo dice todo.

Los 'Hispanos' entrenados por Valero Rivera han hecho historia al conquistar la segunda medalla de oro para el balonmano español en un Mundial gracias a un partido perfecto en el que han dominado y han ridiculizado a Dinamarca que suma así su segunda medalla de plata consecutiva en un campeonato del mundo.

Mundial de Balonmano - Final: España-Dinamarca

Eran muchas las cuentas pendientes que la selección española tenía que ajustar con Dinamarca. El equipo escandinavo fue el verdugo de España en el último Mundial y en el último Europeo y esta era la mejor ocasión para devolver la afrenta.

De las seis ocasiones en las que España se había enfrentado a Dinamarca en un campeonato del mundo, los 'vikingos' se habían impuesto en cuatro pero eso no pesó esta vez en el Sant Jordi. Un pabellón que lucía como nunca para acoger la cita más importante en la historia del balonmano español.

Los 'Hispanos' ya habían hecho lo más difícil en 'su' Mundial. Habían llegado a la final y con eso ya había dejado atrás toda la presión que se le exige al anfitrión, contra Dinamarca en la final tocaba disfrutar.

El comienzo fue arrollador, el soñado por Valero Rivera y sus ayudantes durante los últimos cuatro años: parcial de 3-0 a favor y el seleccionador danés Ulrik Wilbek obligado a pedir tiempo muerto en el minuto cuatro de partido.

Tras la pausa Dinamarca consiguió anotar su primer gol pero uno de sus pilares, la portería defendida por su estrella Landin, no funcionaba y por eso Wilbek dio entrada al otro guardameta Jannick Green. Ese era un síntoma claro de que algo no funcionaba en las huestes vikingas.

España se supo aprovechar del noqueo que afectaba a su rival. La defensa 6-0 se compenetró como nunca y los blocajes de Viran Morros y compañía se sucedieron ante las intentonas de figuras mundiales en el lanzamiento como Mikkel Hansen (nombrado mejor jugador del Mundial).

Era la primera vez en todo el torneo que Dinamarca se veía desbordada. Su defensa no funcionaba, su contraataque no existía y hasta jugadores infalibles como Eggert erraban ante la presencia de Arpad Sterbik.

Un nuevo parcial a favor, esta vez de 5 a 0, volvió a obligar al tiempo muerto danés cuando el electrónico marcaba el minuto 22 (13-8) pero esta vez no hubo reacción escandinava, todo lo contrario.

El vendaval hispano se agigantó aún más en los últimos minutos de la primera mitad y el marcador al descanso fue histórico: 18-10.

Dinamarca, una caricatura en la segunda mitad

Tras la reanudación Dinamarca siguió sin aparecer. A pesar de conseguir anotar su primer gol al contragolpe del partido, el equipo danés que saltó a la pista era una caricatura del combinado que venía arrasando durante todo el torneo. Tanto era así que España llegó a doblar en el marcador a su rival a los cuatro minutos (22-11).

La hemorragia no tenía cura. Los aficionados daneses se tenían que frotar los ojos para comprobar como su selección era incapaz de detener a los 'Hispanos' y encajaba parciales de la magnitud del 8-0 que colocó a España quince goles arriba: 26-11.

La diferencia más grande de goles hasta ahora en una final era de nueve goles y esa estadística estaba a punto de romperse porque España era imparable. Para colmo Sterbik echó la persiana en la portería y el desquicie de los jugadores escandinavos era mayúsculo.

La segunda estrella en el pecho ya se estaba estampando en las camisetas españolas a falta de quince minutos para el final del partido pero es que la película no iba a cambiar. Los jugadores y técnicos en el banquillo se miraban unos a otros y los bailes no tardaron en arrancar.

Cuando se cumplió el minuto 60, el marcador final de 35-19 constataba el hecho histórico que tanto se había anhelado. España conquistaba el título que se había ganado por primera vez hace ocho años en Túnez por un equipo en el que ya jugaban Albert Rocas y Alberto Entrerríos. Este último ha puesto el broche de oro a su carrera con el combinado nacional -anunció que tras la final no volverá a lucir más la camiseta de España- levantando el trofeo de ganador del primer Mundial que España organizaba en su casa en toda su historia.

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