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Anilina, el tinte azul que hace furor en las pistas de Whistler

  • Antes utilizaban pequeñas ramas de pino para marcar las pistas
  • Se disuelve en sólo unas hroas y no deja huellas en la nieve

Ver también: Especial Juegos Olímpicos de Vancouver 2010

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Croatia's Kostelic speeds down the course during the Downhill run of the men's Alpine Skiing Super Combined event at the Vancouver 2010 Winter Olympics in Whistler
Los esquiadores siguen el camino azul marcado con anilina en las pruebas de esquí alpino REUTERS RP/

En las imágenes que estos días inundan televisiones y ordenadores de las pistas de Whistler donde se celebran las pruebas de esquí de los Juegos de Invierno hay un elemento que destaca por encima de todos. Más llamativo que la nieve, que los paisajes o que algunos modelos de los esquiadores, es la pintura azul y a veces roja que sale en cada plano de cada bajada. Atrás quedaron los tiempos en los que los deportistas tenían que guiarse sólo con las puertas de colores. Ahora basta con seguir el 'caminito azul¿ marcado con anilina.

La anilina, fenilamina o aminobenceno, es un compuesto orgánico, líquido y generalmente incoloro, aunque puede colorearse, como es el caso. Sus ventajas al utilizarlo como tinte en las pistas de esquí son varias: la primera es que es soluble al agua, con lo que se disuelve rápidamente y no deja apenas huella. La segunda es que no se evapora fácilmente a temperatura ambiente. Y la tercera es que es un producto fácil de conseguir y no demasiado caro.

La anilina que se utiliza actualmente es una mezcla de este compuesto con agua, aproximadamente se usan cinco gramos por cada 25 litros de agua, y se diluye a las horas de terminada una prueba, con lo que no deja huella en el medio ambiente.

Suficiente para pintar todo el Pirineo

Según explicó Luis Roig, vicepresidente de la Federación Española de Esquí, la primera vez que se utilizó la anilina en España, y una de las primeras en todo el mundo, fue para el Mundial de Esquí de Sierra Nevada de 1996. 'No lo usaba casi nadie, y cuando tuve que comprar la anilina para marcar las pistas no teníamos ni idea de cuánta hacía falta, así que encargamos 100 kilos¿ pensando que nos quedaríamos cortos. Nuestra sorpresa vino luego, cuando recibimos el pedido y vimos la cantidad que hacía falta para marcar las pistas. 'Con cinco gramos hay para un descenso', decía el folleto. Teníamos anilina para pintar el Pirineo entero, de hecho todavía nos queda de aquella', explica.

Desde entonces este tinte, que se extiende fácilmente con pequeños difusores similares a los fumigadores, se ha popularizado en todo el mundo, especialmente en las pruebas de velocidad pura como el descenso. Antes, se utilizaban métodos más caseros, como pequeñas ramas de pino para orientar a los esquiadores, pero era un trabajo muy laborioso que fue rápidamente sustituido por la pintura.

La tintura de las pistas se ha convertido, con el paso de los años, en algo esencial a la hora de entrenar y hacer competiciones para los esquiadores. Sobre todo en días, como algunos que ha habido en Whistler, en los que la visibilidad es muy limitada. El único pero que ponen los deportistas es que este compuesto, en algunas ocasiones, se lleva parte de la suela de los esquís, pero en general, les supone más ayuda que perjuicio.

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