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El milagro del salto español

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El equipo español de saltos en Roma, (de izqda. a derecha), Javier Illana, Federico Morcillo - Fisioterapeuta-, Leyre Eizaguirre, Manuel Gandarias y Carlos Calvo. JORDI TOMÀS
Con ochenta fichas federativas en España, el salto de trampolín es sin duda uno de los deportes más minoritarios de nuestro país, que sólo cuenta con un vaso de saltos para practicar esta disciplina. Sorprendentemente, sus resultados sobrepasan con creces el ínfinmo peso que tiene esta disciplina en el deporte español.

"Lo que hemos hecho en el Mundial de Natación de Roma se puede clasificar de milagro. Hemos colocado a Javier Illana en dos modalidades de salto entre los ocho primeros del mundo. Además, Carlos Calvo y Leyre Eizaguirre también han estado dando batalla entre los mejores" afirma Manuel Gandarias responsable técnico del equipo español desde hace un año y medio.

"Estoy muy contento. Terminé sexto en los saltos de trampolín de un metro y séptimo en los saltos de tres metros", comenta Javier Illana, el mayor exponente de este deporte en España. "Cuando tenía seis años una monitora de natación se fijó en mi y me preguntó si quería dedicarme a los saltos. Como soy un cabra loca le dije que sí", afirma este chico de Leganés de 23 años.

"Haber acabado entre los ocho primeros me permitirá competir en las World Series la temporada que viene, que son el circuito internacional de saltos más importante", afirma Illana. "Mi sueño es conseguir acabar una serie de saltos consiguiendo más de 500 puntos, como los chinos", máximos dominadores de este deporte.

Tras el mundial, los tres integrantes del equipo español aprovecharon para ir a Ostia y participar en una exhibición de saltos benéfica. "Se trataba de recaudar fondos para la recosntrucción de l'Aquila, devastada por el reciente terremoto"afirma Leyre Eizaguirre.

Eizaguirre, de Las Palmas y con 29 años, fue la única mujer que representó en saltos a España en este mundial. "En principio iba a venir con Jennifer Bennítez, mi pareja en los saltos sincronizados, pero se lesionó en el hombro izquierdo y no pudo acompañarnos".

Pese a terminar entre las treinta primeras del mundo en los saltos de un metro y de tres metros, Leyre no acabó contenta el Mundial. "Pude hacer algo más", afirma la canaria.

Hasta la fecha Leyre se encargaba de una escuela de saltos en Villanueva de la Cañada. "Contrariamente a lo que pasa con muchas administraciones, el alcalde de Vilanueva, Luis Partida, nos echó una mano y accedió a crear una escuela de saltos, habilitando una piscina con trampolines. Hasta ahora tenía 45 chavales a mi cargo".

Eizaguirre deberá dejar ahora la escuela tras haber aprobado las oposiciones a policía nacional. "El Consejo Superior de Deportes me ha puesto un tutor. Estaré en la Academia de Ávila seis meses y mi intención es seguir entrenado el físico entre semana y saltar los fines de semana en las piscinas del Mundial 86", lugar donde se prepara el equipo español de saltos.


Carlos Calvo, el chico que recuperó Manuel Gandarias

"Hace poco más de un año, Carlos estaba fuera de la competición", afirmó hace poco Manuel Gandarias en una entrevista en TVE. "Es cierto, lo iba a dejar", reconoce Carlos Calvo, que terminó duodécimo del mundo en el salto de 1 metro y ocupó la misma posición en los saltos sincronizados desde tres metros con Javier Illana.

"Lo pasé muy mal con mis entrenadores, estaba bloqueado mentalmente. Manuel me ha dado la confianza que necesitaba. Ahora tengo 23 años y me veo luchando un día por las medallas".

De pequeño Carlos Calvo vio la competición de saltos de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 por la televisión. "Con ocho añitos les dije a mis padres que eso era lo que quería hacer y aquí estoy. Soy uno de esos locos en España que les da por dedicarse a los saltos", sentencia irónicamente Carlos.

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