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Francia respetará los acuerdos de Schengen sobre la circulación de personas. Así lo ha asegurado el ministro del Interior francés, Claude Gueant, de visita en Rumania. Francia detuvo el domingo un tren con inmigrantes tunecinos a los que Italia ha dado permiso de residencia tras llegar irregularmente a sus costas. "Aplicamos la letra y el espíritu de los acuerdos", ha dicho Gueant, quien no obstante ha recordado que, según dicho acuerdo, una regla que debe prevalecer es que "el país de entrada gestiona las poblaciones migrantes".

Gueant ha subrayado que los extranjeros a los que Italia de el permiso de residencia temporal deben demostrar que cuentan con los recursos financieros para que permanecer en el país de residencia y poder regresar a su país de origen. Sin estos recursos, "devolveremos una vez más a estas personas a Italia, que es el primer país de residencia", ha dicho Gueant.

El ministro también ha justificado la decisión de detener la llegada de trenes desde la ciudad italiana de Ventimiglia para evitar "un problema de orden público" porque había un grupo de personas protestando junto a los trenes.

Túnez sigue haciendo historia. Fue primer país donde triunfó la primera de las llamadas "revoluciones árabes". Ahora va a convertirse, no solo en el primero que acepta la paridad entre hombres y mujeres en sus listas electorales, sino en aceptar las "listas cremallera". Es decir, que deben alternarse candatos de ambos sexos. La Asamblea que redactará la nueva constitución, que se elegirá el próximo 24 de julio, contará, por tanto con casi tantos hombres como mujeres. Ni siquiera en Europa se ha dado nunca este paso.

Las mujeres también fueron protagonistas de la revolución en Egipto y, aunque los expertos dudan de que allí se apruebe un sistema electoral paritario, aseguran que el camino hacia la igualdad es imparable.

Aunque separadas de los hombres, las yemeníes han vuelto a pedir hoy al presidente Saleh que se vaya. Como las tunecinas o las egipcias, tienen formación académica y están preparadas para participar en el cambio, aunque sea más difícil en un país tan tradicional como Yemen.