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Cinco cara a cara entre Donald Trump y Vladímir Putin sin dejar grandes decisiones, pero desde el primero, en Hamburgo en 2017, quedó patente la especial sintonía entre ellos. Trump llevaba seis meses en la Casa Blanca y sus asesores y los servicios de inteligencia investigaban a Putin por supuesta injerencia en las presidenciales de 2016 para desprestigiar a Hillary Clinton.

Trump hizo caso omiso de su círculo más próximo y meses después en un Foro del Asia Pacífico en Vietnam siguió apoyando al presidente ruso. La bilateral de Helsinki de 2018 le valió numerosas críticas. La más fuerte llamaba a Trump "el caniche de Putin". Se reunieron a puerta cerrada, con la única compañía de los traductores, y en la comparecencia conjunta posterior, Trump dejó en evidencia al FBI y la CIA. Creía a Rusia cuando Putin decía que no habían intervenido. En 2018 iban a reunirse durante la cumbre del G20, pero se limitaron a mirarse. Trump canceló la bilateral por la captura rusa de un barco militar ucraniano.

Un exagerado apretón de manos es de la última reunión, en 2019, en Japón. No dejaron de bromear ante la prensa. Para muchos expertos, esa conexión se debe a que Trump admira a los tipos duros y autoritarios, porque se identifica con ellos.

Foto: ANATOLY MALTZEV

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha presidido en Washington una reunión ministerial para firmar el acuerdo de paz entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Se trata de un texto impulsado por Estados Unidos, que interviene en un contexto de tensiones persistentes en el este de la RD del Congo.

El acuerdo de paz consta de dos partes: seguridad y economía. El proyecto de acuerdo prevé, en primer lugar, el cese de las hostilidades entre los dos ejércitos nacionales. Ambos países se comprometerían a no cometer más agresiones, ya sean directas o indirectas, y a resolver sus diferencias por medios pacíficos. A continuación, el texto aborda la cuestión de los grupos armados, en particular las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y el AFC/M23. Los dos países se comprometen a no prestarles apoyo alguno.

Foto: Mark Schiefelbein/AP Photo — El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, junto al ministro de Exteriores de Ruanda, Olivier Nduhungirehe, y la ministra de Exteriores de la RD del Congo, Therese Kayikwamba Wagner

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha presidido en Washington una reunión ministerial para firmar el acuerdo de paz entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Se trata de un texto impulsado por Estados Unidos, que interviene en un contexto de tensiones persistentes en el este de la RD del Congo.

El acuerdo de paz consta de dos partes: seguridad y economía. El proyecto de acuerdo prevé, en primer lugar, el cese de las hostilidades entre los dos ejércitos nacionales. Ambos países se comprometerían a no cometer más agresiones, ya sean directas o indirectas, y a resolver sus diferencias por medios pacíficos. A continuación, el texto aborda la cuestión de los grupos armados, en particular las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) y el AFC/M23. Los dos países se comprometen a no prestarles apoyo alguno.

Foto: Mark Schiefelbein/AP Photo — El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, junto al ministro de Exteriores de Ruanda, Olivier Nduhungirehe, y la ministra de Exteriores de la RD del Congo, Therese Kayikwamba Wagner

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado su pleno respaldo a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al comisario Maroš Šefčovič en el marco de las negociaciones comerciales con Estados Unidos. Sánchez ha destacado que los Estados miembros están siendo informados sobre el estado de las conversaciones y ha subrayado su "total confianza" en las instituciones comunitarias, recordando que la política comercial es competencia exclusiva de la Unión Europea. En cualquier caso, ha defendido la relación transatlántica como “extraordinariamente positiva” para ambas partes y ha mostrado su deseo de alcanzar un acuerdo fructífero con la administración estadounidense. Asimismo, ha insistido en la importancia de cerrar cuanto antes el acuerdo con Mercosur y de avanzar en las negociaciones con India, Filipinas e Indonesia. Frente al proteccionismo, ha reivindicado una Europa abierta y comprometida con tejer alianzas comerciales que garanticen un crecimiento sostenible. Finalmente, ha asegurado que ha trasladado personalmente su apoyo a von der Leyen en todas las ocasiones que han hablado sobre este asunto.

FOTO: LIVIER HOSLET/EFE

Puede que lo haga o puede que no, decía, pero al final, Donald Trump ha atacado Irán. En campaña, el presidente estadounidense prometió no intervenir en conflictos en el exterior, tras el trauma de Irak y Afganistán.

Esta intervención podría llevar a una guerra larga, de desgaste y empujar a Irán a retomar su programa nuclear con más fuerza. Y es que Irán tiene sus instalaciones, algunas secretas, repartidas por todo el país.

Israel ha presionado a EE.UU. para que entrara en juego con un arma que ellos, no tienen: la GBU-57, una bomba antibúnker capaz de penetrar en instalaciones nucleares subterráneas como la de Fordow. En este ataque, EE.UU. ha movilizado bombarderos B2, los únicos capaces de transportarlas.

Trump quiere forzar así a Irán a que negocie, aunque la amenaza de un ataque iraní contra bases estadounidenses está más cerca que ayer.

Foto: REUTERS/Kevin Mohatt