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Un total de 3.343 estudiantes se han matriculado este año para realizar la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en Cantabria el 2, 3 y 4 de junio.

Muchos estudiantes que llevan todo el año preparando los exámenes atraviesan situaciones de ansiedad e incertidumbre. El acompañamiento de las familias y un adecuado descanso son muy importantes para afrontar la PAU con una mayor tranquilidad, según ha explicado Ramón Soto, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Cantabria, en RNE.

Quedan pocos días y mucho temario por repasar. A partir del 1 de junio 300.000 estudiantes se enfrentan al examen más importante, la PAU, la prueba de acceso a la universidad. Nueve de cada diez aprueban, pero en muchos casos se trata de alcanzar la nota de corte para hacer la carrera que quieren. Toca hincar codos. Las bibliotecas amplian el horario.

No importa que sea fin de semana. Las bibliotecas están llenas. Muchas amplian sus horarios en esta recta final antes los exámenes. Algunas incluso están abiertas las 24 horas del día. Los estudiantes quieren aprovechar el tiempo para refrescar todo lo aprendido durante el curso.

Quedan poco más de dos semanas para las Pruebas de Acceso a Universidad (PAU). Cada año, alumnos y docentes se enfrentan a nuevos retos. Este curso, los examinadores vigilarán los pinganillos, unos dispositivos que permiten a los alumnos recibir las respuestas al oído.

La Inteligencia Artificial ha irrumpido no solo en la forma de copiar, sino también en la forma de estudiar. El 89% de los alumnos la utiliza en su rutina. Algo que afecta en su pensamiento crítico y en su capacidad de asociación y memorística.

Para impedir las trampas durante la prueba de acceso a la universidad, en Cataluña se harán controles aleatorios con detectores de frecuencia para interceptar dispositivos ocultos. Una medida que también se aplicará en otras comunidades como Galicia, Murcia y Aragón.

Fotografía: Kike Rincon / Europa Press

El debate por las diferencias en la dificultad del los exámenes de la PAU vuelve a estar sobre la mesa. Un grupo de expertos, profesores que participan en la elaboración de los exámenes, proponen una solución: percentiles para ordenar, dicen, de forma más justa. En este nuevo modelo, lo importante no es la nota en bruto, sino la posición en la que esa nota deja al alumno frente al resto de estudiantes de su Comunidad.

Por ejemplo, si hay dos plazas para una carrera, en el modelo actual entrarían las dos personas con las notas más altas del país, pero con esta propuesta, accederían los que hayan quedado primeros de su región. Defienden que así se incentivaría a los que diseñan los exámenes a poner preguntas menos memorísticas y más de pensar.

Entre los docentes hay diversidad de opiniones, hay quienes piensan que el modelo actual provoca que entre gente "que luego tiene que abandonar la carrera", y hay quienes opinan que "hay que evaluar el peso de cada ejercicio".

Este modelo ya se utiliza en otros procesos selectivos como el MIR.

Educación y universidades dicen que estudiarán la propuesta como hacen con todas las que les llegan.

Fotografía: RTVE.

Con los pies metidos en el agua todo se ve desde otra perspectiva. Son miles los estudiantes recién examinados para los que por fin ha llegado su hora de desconectar. En Gandía, Mallorca o Málaga. Aunque incluso en la playa es difícil no pensar, la mayoría saben que en breve conocerán la nota.

Cerca de 270.000 alumnos de todas las comunidades, salvo Cataluña y Canarias, han comenzado este martes la prueba en la que se juegan su acceso a la Universidad. Este año los exámenes han perdido la flexibilidad que se estableció en 2020 por la pandemia. Los estudiantes tendrán que esperar hasta mediados de este mes los resultados de unos exámenes que determinarán el 40% de la nota final.

María Antonia Peña, presidenta de la comisión de Asuntos Estudiantiles de la CRUE y rectora de la Universidad de Huelva, ha estado en Las Mañanas de RNE con Josep Cuní con motivo del comienzo de la EBAU 2025 en la mayoría de comunidades autónomas, que viene con varios cambios para los estudiantes, y con especial fijación en los que sufrieron las consecuencias de la dana en Valencia en octubre. "Se hará todo lo posible para que los estudiantes puedan desarrollar sus exámenes con la mayor tranquilidad posible, pero tampoco pueden introducirse elementos distintos a la hora de corregir porque sería injusto con otros estudiantes que han hecho esfuerzos también", explica la rectora.

Sobre la nueva norma que penaliza las faltas ortográficas, la entrevistada advierte que se contempla en el propio decreto que regula la prueba: "Ya establece que una de las competencias a las que tiene que responder el estudiantado es saber escribir correctamente el castellano. Entonces, en esta PAU, pues se va a tener en cuenta eso de una manera regulada", comenta. "Lo que queremos desde CRUE es que, partir del año veintiséis, se apliquen esos criterios que hemos consensuado los representantes de las universidades con los representantes del bachillerato para que en toda España se evalúe la competencia ortográfica de la misma forma", explica Peña.