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En el sur de Francia hay un pueblo que rompe todos los moldes y demuestra que la vida con alzhéimer puede ser diferente. Allí, sus 120 vecinos conviven con la enfermedad. Tienen cuidados médicos, todos los servicios, y mantienen su autonomía. Un espacio creado y adaptado con todo a su alcance.

La doctora Marie Bailleaul es la jefa de neurología. Comenta a RTVE que les acompañan hasta el final de sus días si sus familias quieren. La condición para entrar en el pueblo es que hayan sido diagnosticados y puedan interactuar. "Aquí vemos que aunque no podamos frenar el deterioro cognitivo, logramos reducir la ansiedad y el síndrome depresivo que trae la enfermedad", nos explica.

Todo por entre 300 y 1.300 euros al año según su renta. Solo existe un pueblo similar en Países Bajos.

FOTO: Getty

La Casa Blanca dice estar estudiando invitar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a la cumbre entre el mandatario estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Alaska, el próximo viernes. En este sentido, los socios europeos recuerdan que la "paz de Ucrania no se puede decidir sin ella". Mientras, el gran obstáculo de las negociaciones de paz sigue siendo el mismo desde el inicio de la invasión: la cesión de territorio. El presidente ucraniano se niega a hacer concesiones, como ha propuesto Trump y exige Putin. Foto: Chip Somodevilla/Getty Images

En toda Europa, el debate migratorio se endurece, con políticas que van desde mayores controles fronterizos hasta restricciones culturales, generando apoyos y críticas por su impacto en derechos humanos y cohesión social. En el Reino Unido, el gobierno teme nuevos ataques contra centros de migrantes. La presión de la ultraderecha ha llevado al primer ministro laborista, Keir Starmer, a endurecer su discurso y pactar con Emmanuel Macron la devolución a Francia de quienes crucen en patera el canal de la Mancha, a cambio de acoger a solicitantes de asilo franceses.

En Francia, Macron ya había cedido a presiones similares prohibiendo la abaya en las escuelas, mientras Marine Le Pen propone también prohibir el velo en espacios públicos. Italia sigue la misma línea: Giorgia Meloni impulsa restricciones a lugares de culto musulmanes y ha abierto centros de detención en Albania para tramitar asilos y posibles deportaciones, sujetas a control judicial.

En Alemania, la extrema derecha populariza la "remigración", deportaciones masivas de migrantes, y el gobierno ha reforzado fronteras e inspecciones. Polonia suspendió el derecho de asilo para quienes cruzan desde Bielorrusia y su nuevo presidente, Karol Nawrocki, promete combatir la migración ilegal.

Los equipos arqueológicos de Pompeya, en el sur de Italia, han confirmado esta semana que la ciudad fue parcialmente repoblada tras la devastadora erupción del Vesubio, lo que reabre el debate sobre qué pasó tras la catástrofe.

Han encontrado "una especie de campamento, algo así como una favela", explica el director del parque. Se han hallado huellas de personas que se asentaron en los pisos superiores de las viviendas que sobresalían entre las cenizas. Las plantas bajas quedaron sepultadas por la lava. Los nuevos habitantes las aprovecharon y reconvirtieron en fogones.

Este asentamiento duró hasta el siglo V, momento en el que el terreno se abandonaría definitivamente.

Foto: Getty Images

Alemania ha suspendido hasta nuevo aviso de las exportaciones de armas a Israel que pudieran emplearse en la Franja después de que el Gobierno de Netanyahu aprobase un plan militar para ocupar la ciudad de Gaza. Al exministro de Asuntos Exteriores de Israel, Shlomo Ben Ami, no le sorprende esta decisión, ya que "la presión sobre el gobierno alemán no es fácil de resistir". "Refleja el inicio de un agotamiento de la opinión y la política alemana con la herencia del Holocausto", asegura en el informativo '24 Horas de RNE'. Ben Ami considera que si Israel recrudece la campaña invadiendo Gaza, el poco apoyo internacional que le queda desaparecerá por completo.

El exministro de Asuntos Exteriores destaca que una de las cosas más sorprendentes que han ocurrido en la reunión del gabinete es que el asesor de Seguridad Nacional se ha unido al jefe del Ejército "en apoyo a la posición más moderada". "El jefe del Ejército entiende muy bien que ir a por todas sería una emboscada mortal no solo para la población de Gaza, sino también para los rehenes y para el propio Ejército israelí", explica.

Ben Ami afirma que los israelíes no están conformes con lo que está haciendo su país: "Netanyahu representa a una minoría, el 80% de la población quiere parar la guerra y rescatar a los rehenes". Dice que no cabe casi duda de que se están cometido crímenes de guerra y contra la humanidad, pero apunta que no se atreve a calificarlo como "genocidio". "Tampoco quiero que Netanyahu me obligue a defenderle en el extranjero, pero no estoy en posición de decir que es un genocidio". Entrevista completa en RNE Audio.