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El presidente de EE.UU., Donald Trump, cumple este domingo 80 años y va a celebrarlo con un polémico espectáculo multitudinario a los pies de la Casa Blanca. Aprovechando el 250 aniversario de la independencia de EEUU, ha ordenado construir un ring de combate de casi 30 metros de altura y con un coste de 60 millones de dólares. Foto: Andrew Leyden / Zuma Press / Europa Press

Ha arrancado la gran fiesta mundial del fútbol, con 48 selecciones en juego -12 más que en la anterior- y un 60% más de partidos. España va a por todas. "Es una de las grandes favoritas", señala Marta Griñán, periodista deportiva del diario AS, "creo que está un peldaño por encima del resto junto a Francia y Argentina".

Por primera vez, se celebra en tres países que en los últimos tiempos han vivido su vecindad tensionada desde Washington. Estados Unidos, frente a México y Canadá, destaca como el principal anfitrión porque va a albergar el mayor número de sedes y de encuentros. El mundial ya ha arrancado con polémica porque, además de tener la entrada prohibida a los aficionados de 39 países (cuatro de ellos en competición: Irán, Haití, Costa de Marfil y Senegal), la sombra de los agentes antiinmigración del ICE se cierne sobre los aficionados extranjeros que residen allí y que desean ir a algún estadio, especialmente si pertenecen a la comunidad hispana.

Un árbitro somalí -el primero de su país que iba a arbitrar un partido a este nivel- ha tenido que regresar a Somalia tras prohibirle la entrada en Miami. También, hemos visto controles en pista a alguna selección como la senegalesa que, al menos, ha levantado sospechas.

Por su parte, el equipo iraní -cuya nación está ahora mismo en guerra con Washington- ha tenido que resituar su campo base en territorio mexicano y solo va a viajar a tierras estadounidenses cuando tenga que disputar algún partido. "Es una contradicción flagrante", asegura José Luis Pérez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y experto en ética deportiva: "una Copa del Mundo es un acontecimiento global, un acontecimiento inclusivo. Y sin embargo, el país anfitrión establece restricciones severas, injustificadas y arbitrarias". "Es un Mundial de los que pueden, no de los que quieren", añade Jean Michel Ruben, un futbolista haitiano que vive en nuestro país.

La actual política migratoria de los Estados Unidos de Trump ensombrece un evento mundial que, en un principio, estaba llamado únicamente a entretener a los seguidores y a animar la competitividad deportiva, pero -en todo este contexto- parece que este puede ser el campeonato más político de las últimas décadas... y eso que, después de Rusia y Catar, parecía difícil.

No solo Trump. También Pakistán, país mediador, cree que el acuerdo podría firmarse en horas. Teherán lo rebaja a una cuestión de días, aunque ya saca pecho por lo pactado.

Según el ministro de Exteriores iraní, su país recibirá de forma inmediata 24.000 millones de dólares y 300.000 millones más para la reconstrucción. El estrecho de Ormuz seguirá bajo su control y tendrá 30 días para reabrirlo.

Nada que ver con la versión de Washington, que habla de una reapertura automática del tráfico marítimo y de un levantamiento gradual de las sanciones, si Irán destruye su uranio enriquecido. Coinciden, eso sí, en que este Memorando es solo el primer paso, previo a un plazo de 60 días para firmar la paz definitiva.

Aún quedan muchos flecos, como el futuro de los misiles iraníes o su apoyo a Hizbulá. Ajeno a las conversaciones, Israel continúa atacando el sur del Líbano. El fuego cruzado tampoco cesa en Ormuz, donde Estados Unidos ha derribado más drones iraníes que hostigaban a buques comerciales.

Otro signo de que esta vez el acuerdo va en serio es el anuncio del funeral del líder supremo Alí Jamenei, que será del 4 al 9 de julio. Estados Unidos lo mató en febrero, al comienzo de la guerra, pero el régimen no lo ha enterrado aún por temor a que sus enemigos aprovechen para liquidar al resto de la cúpula.

Foto: Kent NISHIMURA/AFP — Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca

La muerte este sábado del líder de Tren de Aragua, conocido como Niño Guerrero, a manos de EE.UU. y en una operación coordinada con Venezuela es una muestra más de la influencia de la Casa Blanca en el país caribeño tras la captura de Nicolás Maduro el pasado mes de enero. "Los terroristas del Tren de Aragua ya no tienen refugio ni en Venezuela ni en ningún otro lugar", ha dicho el presidente estadounidense, Donald Trump.

Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, era el líder y fundador del Tren de Aragua, la organización criminal más poderosa de Venezuela.

Estando preso, convirtió la cárcel de Tocorón en su centro de mando, donde el Estado permitió que hiciera y deshiciera a su antojo. Tras sus muros ordenó construir un zoológico, una piscina y una discoteca. Se escapó dos veces y, en menos de una década, consiguió afianzar toda una estructura criminal por varios países latinoamericanos, una red con miles de miembros.

Secuestros, extorsiones, trata y explotación sexual de mujeres, tráfico de migrantes, ciberdelincuencia... son sólo algunas de las actividades ilegales con las que se lucran.

En los últimos años ha ido extendiendo sus tentáculos a Estados Unidos, que ha designado el Tren de Aragua como "organización terrorista extranjera". También ha llegado a países europeos como España. En 2024, fue detenido en Barcelona el hermano del líder. Pero esta organización criminal no ha logrado echar raíces en Europa.

Foto: Gobierno de Venezuela/EFE — Héctor Guerrero Flores, alias Niño Guerrero

Héctor Guerrero Flores llevaba casi tres años escondido. El líder de la organización criminal Tren de Aragua era uno de los delincuentes más buscados de América.

Estados Unidos le ha matado en una ataque rápido y letal en Venezuela, en el estado de Bolívar y con la cooperación del Gobierno de Caracas.

Apodado Niño Guerrero, estuvo 11 años al frente de esa organización. En 2018 le condenaron a 17 años de cárcel. Estaba en la prisión de Tocorón, pero una redada del Gobierno de Maduro en 2023 hizo que se escapara.

El grupo criminal se dedicaba a la trata de seres humanos, asesinatos, robos. Estados Unidos ofrecía cinco millones de dólares por información para detener a su líder. De hecho, la Administración Trump declaró al Tren de Aragua como organización terrorista y ha perseguido a sus miembros dentro del país.

No solo se expandieron hacia Estados Unidos, también extendieron sus tentáculos en Chile, Perú... en hasta ocho países de América Latina. Y sus redes han llegado hasta España, donde en 2024 detuvieron al hermano del Niño Guerrero.

Foto: Cuenta de Truth Social del presidente de Estados Unidos Donald Trump/AFP PHOTO — Fotograma del ataque mortal contra el líder del Tren de Aragua

Trump ha cerrado las puertas a los migrantes durante su mandato. Ahora que empieza el Mundial, ha prometido abrirlas a más de un millón de aficionados al fútbol, pero no a todos.

La Administración Trump le ha negado la entrada a un árbitro de Somalia, que iba ser el primero de su país en arbitrar un mundial.

Además, el gobierno ha publicado una lista de 39 países que tienen prohibida la entrada y, entre ellos, se encuentran Irán, Costa de Marfil, Haití y Senegal.

Las excepciones con la admisión se harán con los atletas y el staff administrativo de apoyo, pero no con los aficionados. Por ejemplo, los futbolistas iraníes dormirán en México y sólo pisarán Estados Unidos para jugar los partidos.

La afición hispana teme que se hagan redadas en los estadios.

FOTO: Ken Cedeno / AFP

Elon Musk es desde 2022 la persona más rica del mundo. Tiene una fortuna de 800.000 millones de dólares que con la salida a bolsa de SpaceX, también la mayor de la historia, podría escalar y situarse en un billón.

Si se cumple el pronóstico, el también dueño de Tesla y de la red social X, se convertirá en el primer trillonario del planeta, pero más allá de las cifras y de los hitos, el gran poder de Musk reside en lo que encarna: paradigma de los tecnoligarcas de Silicon Valley que consideran que el mundo está (o debería estarlo) a su merced.

FOTO: EP/ Paul Hennessy