Debido a su situación geográfica, Islandia es un actor muy relevante en la lucha por el control del Ártico. Hablamos de la OTAN, de la decisión de Trump sobre Groenlandia y de la importancia de este país con su embajador, Kristján Andri Stefánsson.
- El pueblo pesquero estaba en total decadencia hasta que el rodaje de una película lo situó en el mapa
- Ahora se ha convertido en lugar de culto para turistas de todo el mundo
- El Ártico y el Indo-Pacífico, nuevos tableros de la rivalidad global
- Rusia, China y Estados Unidos compiten por influencia y control estratégico
- Rusia tiene la mayor presencia mundial en el Ártico tanto en kilómetros de costa como de población
- El Kremlin sostiene que nada se les ha perdido en la estratégica isla ártica danesa que Trump quiere quedarse
Este pueblo pesquero ruso, a orillas del mar de Barents, estaba en total decadencia hasta que el rodaje de una película lo situó en el mapa.
Ahora se ha convertido en lugar de culto para turistas de todo el mundo.
Foto: ALEXANDER ZHUKOVSKY
- Se realizaron ciertos retoques en su interior para transformarlo en el año 2005 en un barco museo
- Actualmente, hay ocho en servicio, con los que Rusia ha conseguido garantizar la navegación ártica durante todo el año
El enorme rompehielos Lenin es el primero del mundo con propulsión nuclear. Se realizaron ciertos retoques en su interior para transformarlo en el año 2005 en un barco museo. RTVE se sube a bordo de un buque que, en sus 30 años de servicio, abrió paso por el congelado Ártico a unos 4000 cargueros.
Konstantin Demakov, especialista del Museo Rompehielos Lenin, muestra la cabina de mando y relata que el Lenin atravesaba bloques de hielo de hasta dos metros. Para ello, se apoyaba sobre él con la proa y lo rompía con su propio peso.
Foto: RTVE (Telediario 1)
Con el foco puesto sobre Groenlandia, el Ártico ruso se ha convertido en un objeto de deseo. Sus riquezas naturales y su estratégica posición geográfica hacen que las grandes potencias quieran hacerse con su control. Un equipo de RTVE ha viajado hasta allí donde ha entrevistado a personas como el capitán Kiril, que lleva años llevando a turistas a ver la costa ártica rusa. "Antes de la guerra venían de todo el mundo, ahora la mayoría son chinos y rusos", explica. La excursión incluye como punto fuerte una salida al mar de Barents, la parte del Ártico que no se congela en invierno. Ahí está lo que llaman el "fin del mundo", el último topónimo geográfico. "Más allá, hacia arriba ya no hay nadie", explica el capitán.
Rusia no solo tiene más de la mitad de la costa al océano Ártico, sus ciudadanos también son mayoría entre la población. Dos millones y medio de rusos viven en estos territorios. Toda la región es considerada como una reserva estratégica de recursos naturales. Lo cuenta Natalia, jefa del departamento de economía de la universidad ártica de Múrmansk. "Las cifras son asombrosas", asegura, "porque el ártico alberga por ejemplo el 70 por ciento del gas ruso o el 80 por ciento de sus metales raros".
Riquezas naturales que, además, son cada vez más accesibles por el deshielo provocado por el cambio climático. Eso y las preocupaciones en materia de seguridad han convertido al Ártico en escenario de pugna geoestratégica entre grandes potencias.
Foto: RTVE
Negociación difícil también la de Groenlandia y eso que se sigue sin conocer los detalles del pacto entre Donald Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Ya no se habla de anexión, pero las autoridades danesas y groenlandesas insisten en que no se toque la soberanía de la isla.
Trump llegó a Europa con ese órdago, el de hacerse con toda la isla, y regresa a Estados Unidos con un pacto con la OTAN del que se sabe bien poco. Dinamarca insiste en que el acuerdo respeta su soberanía sobre Groenlandia, que hoy mismo ha visitado la primera ministra danesa.
Foto: Mads Claus Rasmussen / Ritzau Scanpix / AFP.
La periodista Belén Obregón, del área de Datos RTVE, explica de forma detallada qué bases tiene EE.UU. y la OTAN establecidas en el Ártico y por qué el creciente deshielo de esta zona rica en recursos minerales está siendo observado detenidamente por las principales potencias mundiales, especialmente China, Estados Unidos y Rusia. Sobre este último país, la analista María Remiro también repasa los intereses del Kremlin en la denominada Ruta del Noreste, que promociona como pasaje doméstico y vía internacional.
China, aliada de Rusia, también busca repartirse el pastel estratégico que representan las aguas de Groenlandia, autodefiniéndose como "Estado cercano al Ártico", y Estados Unidos no quiere quedarse atrás en la pugna internacional. Entre unos y otros está la Unión Europea que, si bien no forma parte del llamado Consejo del Ártico, también quiere convertirse en un actor relevante en el futuro.
La pregunta es: ¿ha muerto definitivamente el llamado "excepcionalismo ártico" o todavía existen márgenes reales para mantener esta joya natural como un espacio de cooperación, pese al aumento de las tensiones geopolíticas?
Foto: EFE/Julio César Rivas.
"El Ártico es clave, pero Trump carece de estrategia"
Michele Testoni, profesor de la Escuela de Política, Economía y Asuntos Globales de IE University, considera que la tensión sobre Groenlandia ha entrado en una fase de tregua, gracias a una combinación de presión europea y factores internos en Estados Unidos. A su juicio, "por fin Europa ha mostrado un poco de carácter" con una respuesta coordinada, mientras que "una pequeña rebelión de senadores del Partido Republicano ha desactivado por el momento la amenaza". El investigador subraya que el comportamiento de Donald Trump es imprevisible y condicionado por múltiples variables, pero insiste en que el debate sobre el Ártico es estratégico y de largo plazo: "el tema del Ártico, de la seguridad del Atlántico del Norte, es un tema de muy larga duración en el debate estratégico". En ese contexto, anticipa un mayor despliegue militar en Groenlandia y relativiza el interés económico por los minerales debido a los plazos y a la complejidad de la explotación.
Sobre Gaza, Testoni traza un contraste radical entre los intereses geopolíticos en el Ártico y la lógica económica que percibe en Oriente Próximo. Afirma que en Gaza "sí que hay negocio" y describe el plan esbozado como una transformación profunda y polémica del territorio, orientada al turismo y la inversión: "crear en la franja de Gaza un sistema hotelero como si fuera el Caribe". Critica que los palestinos queden al margen del diseño del futuro del territorio, señalando que "arreglar Palestina sin los palestinos parece complicado", y advierte de las implicaciones "políticas, demográficas y éticas" de un proyecto que considera potencialmente disruptivo y altamente controvertido.
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Es una expedición china en el Ártico, según Pekín, de carácter científico, pero Occidente desconfía. Cree que los sensores submarinos que está instalando podrían llegar a utilizarse con fines de vigilancia y militares.
China reclama que los recursos del Ártico y las nuevas rutas comerciales sean accesibles para todos, no solo para los Estados colindantes con este océano, cada vez menos helado por el cambio climático.
De los ocho países que rodean al Ártico, Rusia es el que tiene mayor superficie de costa. Buena parte de los recursos inexplorados (gas, petróleo y minerales raros) están en la plataforma continental rusa. Vladímir Putin defiende su soberanía y es el principal impulsor de la militarización de la región.
Frente al dominio de Rusia y China en la zona, Trump reclama más parte del pastel. Apoderarse de Groenlandia es, dice, vital para la seguridad de Estados Unidos. Tradicionalmente partidarios de cooperar y proteger esta zona, medioambientalmente sensible, el resto de Estados árticos, como Noruega, Islandia o Canadá, todos parte de la OTAN, se ven arrastrados a la creciente militarización.
El Ártico ha pasado de ser una zona remota e inaccesible, a centro de la geopolítica mundial.
Foto: EFE / Julio César Rivas
Jan Kohler, nacido en Dinamarca, jugador aficionado de balonmano y 25 años viviendo en Groenlandia, en donde se ha casado y ha criado a sus dos hijas y un hijo.
Este vendedor de cocinas es uno de los organizadores de la probablemente mayor manifestación celebrada jamás en la isla.
"Teníamos que mandar un mensaje claro a Trump: se está volviendo cada vez más loco. Vivimos en 2026 y no se puede comprar a los pueblos", asegura. Miles de personas (en una ciudad de apenas 20.000) se lanzaron este sábado a la calle para insistir en que Groenlandia no está en venta.
Jan no se cree que Trump necesite la isla por razones de seguridad nacional. "Es completamente ridículo. Hay una base militar en el norte de Groenlandia y sabe que puede desplegar tantos soldados como quiera. Yo creo que se deja llevar por su ego".
Jan reconoce que en Nuuk hay gente que vive con miedo, porque teme que Trump incluso pueda intentar tomar la isla por la fuerza. Y lo que pide es que trate a los groenlandeses con "respeto y con humanidad".
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En su afán por hacerse con la isla del Ártico, Trump insiste en que Dinamarca no defiende bien Groenlandia. La última inversión militar danesa en el Ártico el pasado octubre fue de 3.700 millones de euros. Una cifra muy significativa, dicen expertos como Rasmud Grand, de la consultora Rasmussen Global, considerando que es un país de seis millones de habitantes. El analista reconoce que esa inversión podría haber sido mayor, pero asegura que Donald Trump tampoco pidió nada. Desde el punto de vista de este analista el problema tiene fácil solución, "instalando, entre otras cosas, sistemas antimisiles", lo que puede hacerse en el marco del tratado de defensa de 1951 o utilizando a la OTAN.
Respecto de la ayuda que están enviando los aliados, Grand la aplaude y dice que aunque "no es suficiente para sofocar una invasión estadounidense", al menos implica un mayor coste político para la Casa Blanca, dado que ya no se trataría de una disputa entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, sino de un problema interno de la Alianza Atlántica.
La primera ministra danesa ya dijo que de producirse un ataque de un aliado a otro sería el fin de la organización. Grand no es tan pesimista y considera que Trump sigue necesitando a la OTAN, pero señala que es un buen momento para que Europa acelere la construcción de un sistema defensivo propio de cara al futuro.
Foto: AP/John McDonnell
Los dos millones de kilómetros cuadrados de hielo y riquezas subterráneas de Groenlandia no están en venta, pero en Estados Unidos ya le han puesto precio. Estas son las opciones para hacerse con la isla "por las buenas", en palabras del presidente norteamericano, Donald Trump, en lo que él ha definido como "un acuerdo inmobiliario". Pero, ¿cuánto costaría esa operación? Según el American Action Forum, la compra de tierras y casas, tomando como referencia los precios de la vivienda en Islandia, que es lo más semejante, rondaría los tres billones de dólares.
En el siglo XXI todavía no se ha abierto ningún mercado para comprar o vender países y territorios. La legislación internacional no contempla ese negocio, pero el presidente estadounidense asegura que esas leyes no le importan porque el poder de la Casa Blanca sólo puede limitarlo él.
Foto: Getty Images
"Necesitamos Groenlandia", ha vuelto a repetir el presidente norteamericano, Donald Trump, para quien el Ártico, dicen los expertos, representa para el Estados Unidos de hoy lo que África para la Europa del siglo XIX, "un espacio que conquistar y descubrir". Para Estados Unidos Groenlandia está en su esfera de influencia, suficientemente lejos de Dinamarca o la Unión Europea y suficientemente cerca del territorio norteamericano, cuyos mandatarios desplegaron hace décadas distintas bases militares. Enfrente, Washington tiene a Copenhague, que no querrá romper la relación para establecer algún tipo de escisión de soberanía o algún tipo de acuerdo de colaboración con Estados Unidos por el que todos los asuntos de defensa y extracción de minerales se decidan en la Casa Blanca.
Foto: RTVE
El deshielo en el Ártico está abriendo nuevas autopistas comerciales que las grandes potencias tratan de aprovechar. Estados Unidos no quiere quedarse atrás frente a Rusia y China, que ya están sacando tajada a esas rutas marítimas.
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La mitad del carbono del planeta permanece guardado en los suelos helados del Ártico y Subártico, que cubren regiones como Groenlandia, Canadá, Alaska, Escandinavia o Islandia. Hasta ahora se sabía que, con el aumento de temperatura se libera más CO2 ya que los microorganismos que viven en este ecosistema están más activos, consumen más carbono y lo emiten a la atmósfera. Pero hasta ahora se creía que al menos parte de estas emisiones se compensaba con el crecimiento de las plantas. Sin embargo, ahora un estudio liderado por Sara Marañón, investigadora del CREAF y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), demuestra lo contrario: el nitrógeno se pierde, y sin suficiente nitrógeno, la vegetación crece menos de lo esperado y no es capaz de absorber tanto CO2 ni compensar las emisiones microbianas que se generan desde el suelo. Por lo que el calor está vaciando la despensa de nitrógeno del suelo Ártico y disparando las emisiones de CO2 de manera irreversible.
Esto se ha descubierto gracias a un experimento que el equipo ha llevado a cabo durante una década en praderas subárticas de Islandia, un laboratorio natural donde gracias a la actividad geotermal se consiguen aumentos de temperatura del suelo entre los 0,5°C a los 40°C por encima de la temperatura ambiente y puede observarse en directo qué pasa cuando el suelo de altas latitudes se calienta.
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El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha acudido de forma extraordinaria a Groenlandia tras el interés del presidente, Donald Trump, de incorporar este territorio a la soberanía estadounidense. Desde la base estadounidense de Pituffik, Vance ha dicho que "Groenlandia es un territorio fundamental para la seguridad de Estados Unidos, y ahora mismo es extremadamente vulnerable".
El vicepresidente estadounidense ha añadido que "les va a ir mejor si forman parte de nuestro paraguas de seguridad en lugar de Dinamarca". Vance ha señalado que Rusia, China y otros países están muy interesados en los pasajes árticos y en sus minerales y por ello "tenemos que asegurarnos de que Estados Unidos es líder en el Ártico porque si no somos nosotros serán otras naciones las que lo hagan".
Foto: Jim WATSON/POOL/AFP
El analista Marc Jacobsen es profesor del Real Colegio Danés de Defensa y autor del libro 'Groenlandia en la Seguridad Ártica'. A lo largo de distintos capítulos analiza los discursos en torno a la isla, los intereses de las grandes potencias en sus recursos, los debates internos centrados en la defensa de la identidad groenlandesa y en sus relaciones con el mundo exterior. Además analiza otras cuestiones como las consecuencias de cambio climático en la seguridad de la región.
Desde hace unos años algunas zonas del sur y del oeste de Groenlandia están registrando temperaturas más altas y más lluvias durante los meses de invierno. Uno de los glaciares cercanos a la capital Nuuk, se está quebrando a un ritmo nunca visto en pleno mes de febrero. En el este y en el norte también llueve y a veces el hielo de la banquisa no llega a asentarse, lo que impide a los habitantes de las poblaciones más tradicionales cruzar los fiordos helados con sus trineos de perros para ir a cazar y pescar.
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El deseo de Donald Trump de hacerse con Groenlandia ha puesto de manifiesto la pugna cada vez menos soterrada que libran potencias como Estados Unidos, China y Rusia por controlar el Ártico. ¿Qué impacto ha tenido la guerra de Ucrania en esa batalla? Lo analizamos con Pilar Requena, periodista de TVE y autora del documental 'Svalbard, deshielo y tensión', que analiza la situación de este archipiélago bajo soberanía noruega, el lugar habitado más al norte del planeta, y una pieza geoestratégica fundamental en la carrera por el Ártico.
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El Polo Norte se derrite a una velocidad sin precedentes. Según un estudio de Nature Communications, podríamos tener ya antes de 2030 el primer verano con hielo por debajo del umbral mínimo; este ocupará menos de un millón de kilómetros cuadrados. Esto tendría consecuencias desastrosas para la Tierra. Para poder revertir la situación, los expertos indican que es indispensable reducir la emisión de CO2.
Diario de Ucrania