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Los últimos accidentes de tren de Adamuz y Gelida, con apenas dos días de diferencia han abierto una crisis de confianza en la red ferroviaria, que lleva a muchos usuarios a preguntarse si es seguro utilizar este medio de transporte en España. Los expertos coinciden: hace falta inversión y mantenimiento.

FOTOGRAFÍA: ANA BELTRÁN / REUTERS

El centro de control de la estación madrileña de Atocha intentó contactar sin éxito con el maquinista del Alvia siniestrado en Adamuz (Córdoba) cuando ya se había producido la colisión con el Iryo y, en principio, el trabajador de Renfe ya había fallecido.

Así se desprende del audio publicado este miércoles por el diario El País, según el cual ante su falta de respuesta, el puesto de mando de Atocha consiguió hablar con la interventora, que en un visible estado de shock informó de que tenía "sangre en la cabeza" y que trataría de llegar a la cabina del maquinista.

En medio de la confusión, el puesto de mando de Atocha pregunta por "cómo está el material" y "cómo ha quedado el tren". Del audio no se aprecia ninguna respuesta por parte de su interlocutora, visiblemente confusa.

Imagen: EFE/ Guardia Civil

El maquinista del tren Iryo siniestrado este domingo en Córdoba a la altura de Adamuz advirtió en una llamada al centro de mando de Atocha que había sufrido "un enganchón" a la altura de Adamuz (Córdoba), mientras que en una segunda comunicación avisó de que el tren había sufrido un descarrilamiento y que estaba invadiendo la vía contigua, por lo que pidió parar el tráfico en las vías "urgentemente". Según el audio publicado por Cordópolis/eldiario.es extraído de la caja negra, el maquinista explica en una primera llamada al centro de mando de Atocha que había invadido la línea contigua. Desde Atocha aseguraban que no había ningún tren llegando en ese momento. Foto: Cabecera del tren Iryio siniestrado en el accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Códoba. EFE/Jorg Zapata.

Jesús, cardiólogo. María, fotógrafa. Pablo, maquinista. Carmen, profesora de instituto. Nombres que se dicen rápido y, sin embargo, sostenían una vida entera. Poco a poco, vamos conociendo a las víctimas de la tragedia que ha golpeado especialmente la provincia de Huelva. Hasta ahora son 42 cuerpos encontrados en el choque de trenes y 25 de ellos ya han sido identificados a través de las huellas dactilares. FOTO: EUROPA PRESS / EDUARDO BRIONES

Los comités de empresa de Renfe y Adif han convocado esta mañana concentraciones de cinco minutos de silencio en todos los centros de trabajo de las dos empresas. A las doce del mediodía el tiempo se ha parado en estaciones de tren como la de Burgos, pero también en talleres como los que Renfe tiene en Valladolid. "Los ferroviarios somos muy sentimentales", anunciaba el presidente del comité de empresa, Javier Zapico, y justificaba así la emoción que impregnaba el ambiente.

En estos talleres se realiza la llamada "gran reparación". Cada cierto tiempo -depende de los kilómetros, pero suele estar en torno a los ocho años-, desmontan por completo un tren para revisar y, si procede, reparar todas sus piezas y volver a montarlo. Más de 500 profesionales trabajan en estas naves y su conocimiento sobre la maquinaria de alta velocidad convierte su mirada en experta y, a la vez, sensible. En las imágenes del accidente ellos ven más allá que cualquier espectador. Hoy han querido enviar su recuerdo y su cariño a los compañeros fallecidos, a todas las víctimas y sus familiares y a los que trabajan para ayudar a restaurar la línea férrea tras el accidente de Aldamuz.

Hablamos con Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible

Óscar Puente: "Las víctimas merecen saber qué ha pasado y vamos a llegar hasta el final"

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha relatado en Las Mañanas de RNE la dureza personal y profesional experimentada tras el accidente ferroviario, subrayando que lo vivido "son días muy duros" y que lo peor fue conocer desde el primer momento "que la magnitud del accidente es muy grande y que hay muertos, la palabra que nunca quieres oír en un accidente ferroviario". Puente ha explicado el impacto emocional de visitar el lugar de los hechos y ha insistido en que, pese al cansancio extremo, su prioridad absoluta han sido siempre las víctimas y sus familias.

Sobre la investigación, el ministro ha pedido prudencia y tiempo, advirtiendo de que "pretender saber en 48 horas qué es lo que ha pasado es especular". Ha avanzado que, con los datos preliminares, se puede descartar el exceso de velocidad y, en principio, el factor humano, al circular los trenes "muy por debajo del margen de velocidad". Puente ha calificado el siniestro como "un accidente tremendamente complejo y extraño", destacando que el descarrilamiento por cola en una recta y a velocidad moderada es algo "muy raro" y que sólo puede explicarse por "algo verdaderamente excepcional".

En el plano político e institucional, Puente ha defendido la colaboración entre administraciones y la transparencia informativa, asegurando que la ciudadanía tiene "la plena garantía de que vamos a buscar la verdad de todas las formas y maneras posibles", y que se queda "con la actitud de mano tendida de Moreno Bonilla" frente al criticismo del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Ha rechazado hablar de un "fin del sueño2 de la alta velocidad, aunque ha reconocido que se trata de "un palo durísimo", y ha marcado como horizonte el 2 de febrero para la recuperación total del servicio. Mientras tanto, ha destacado los planes alternativos de transporte y la cooperación con Renfe e Iberia, con el objetivo de "volver a poner en marcha todo como estaba" lo antes posible.

Entrevista con Antonio Benítez Ostos , socio Director de Administrativando Abogados y letrado de las víctimas del Alvia

"Si se confirma un fallo en la vía, el responsable sería Adif y, en última instancia, el Estado"

El abogado Antonio Benítez Ostos, socio Director de Administrativando Abogados, ha explicado en Las Mañanas de RNE que, si la investigación preliminar confirma que el accidente se produjo por una rotura del carril, la responsabilidad legal recaería en Adif, como administrador de la infraestructura ferroviaria, y por tanto en el Estado. "Si es causa del descarrilamiento, el responsable presuntamente sería Adif", ha señalado, subrayando la importancia de distinguir entre una rotura previa o una consecuencia del choque. En caso de que el fallo estuviera en el tren, Benítez Ostos ha precisado que la responsabilidad directa frente a las víctimas sería de la empresa operadora, Iryo, 2porque es quien presta el servicio al público", sin perjuicio de que esta pueda reclamar posteriormente al fabricante si existiera un defecto de origen.

El letrado de las víctimas del Alvia también ha puesto el foco en el papel de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y su relación con la vía judicial. Ha recordado que sus conclusiones no vinculan a un juez, como ya ocurrió en el caso Alvia, donde inicialmente se culpó sólo al maquinista, pero años después la investigación penal derivó en la condena de un ex-responsable de seguridad de Adif. Sobre las indemnizaciones, ha advertido de que “pueden ser millonarias”, pero también de que no serán inmediatas: "En el caso Alvia han pasado once años y todavía están recurridas", ha lamentado, alertando de que estos procesos pueden alargarse durante décadas, con un alto coste humano para las víctimas y sus familias.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha pedido esperar a que se complete la investigación sobre la tragedia ferroviaria en Adamuz (Córdoba) que ha dejado al menos 40 personas muertas. "Es extrañísimo, un descarrilamiento de cola en una recta, sin excesos de velocidad y circulando bastante por debajo del límite que la vía permite. Es bastante extraño que en una recta el tren descarrile por la parte de atrás, todas las hipótesis están abiertas, tenemos que esperar a la investigación", ha señalado Puente en una entrevista en TVE.

Foto: EFE

Un cordón policial protege la entrada del Anatómico Forense de Córdoba, adonde han ido llegando los primeros cuerpos de los fallecidos para su identificación.

Los forenses tienen en cuenta los datos aportados por las familias: tatuajes, cicatrices o intervenciones médicas. Se ha activado el protocolo para catástrofes con múltiples víctimas, que exige la identificación con métodos científicos. El primer paso es el análisis de las huellas dactilares, un proceso que puede ser complejo por el estadio de los cuerpos.

Cuando no se pueden obtener huellas dactilares, la identificación se puede llevar a cabo por ejemplo a través de la odontología forense, que analiza empastes, caries, prótesis o fundas dentales. La identificación entonces podría demorarse hasta una semana.

Imagen: EFE/Salas