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Sigourney Weaver, la actriz a la que Yale dijo que no tenía talento

La Noche Temática - Sigouney Weaver
Sigourney Weaver, la actriz a la que Yale dijo que no tenía talento

En 1974, los profesores de la Escuela de Arte Dramático de Yale le dijeron a una joven licenciada que no tenía talento y que no llegaría a ningún lado. Aquella estudiante se llamaba Susan Alexandra Weaver. Cinco años después, con el nombre de Sigourney Weaver y sin apenas créditos en pantalla, protagonizó una de las películas más influyentes de la historia del cine. Se llamaba Alien, el octavo pasajero.

El documental Sigourney Weaver, heroína de acción, emitido en La Noche Temática y disponible en RTVE Play, repasa más de cuatro décadas de carrera a través de declaraciones de archivo de la propia actriz, del director James Cameron y de especialistas como el astrofísico Neil deGrasse Tyson, la historiadora de moda Valerie Steele y el crítico cinematográfico Carlo Chatrian.

Del rechazo en Yale a la alfombra roja

Weaver nació en Nueva York en 1949 con el nombre de Susan Alexandra Weaver. Durante su adolescencia decidió cambiarse el nombre: eligió Sigourney, tomado de un personaje secundario de El gran Gatsby de Scott Fitzgerald. "Sé que puede sonar a excéntrico, pero me parece un nombre bonito y yo estaba buscando uno que fuera más largo por ser tan alta", explica la actriz en el documental.

Tras graduarse en Literatura Inglesa en Stanford, obtuvo un máster en Bellas Artes en Yale, donde sus profesores le repitieron que no tenía talento. "Creo que los malos profesores pueden ejercer una mala influencia sobre sus alumnos. Es un abuso de poder", afirma Weaver. Sin dejarse desanimar, hizo pequeños papeles en obras experimentales de Broadway hasta que en 1977 consiguió un papel sin diálogos en Annie Hall de Woody Allen. Dos años después, protagonizó Alien.

La heroína que nadie esperaba

El papel de la teniente Ellen Ripley, oficial de seguridad de la nave Nostromo, fue concebido sin género. Fueron los productores quienes decidieron que fuera una mujer, y eligieron a una actriz de 29 años sin apenas experiencia en pantalla. "Al movernos en el campo de la ciencia ficción pudimos saltarnos algunas normas que aún seguían vigentes en el mundo del cine. Tuve la posibilidad de encarnar a una mujer de verdad que buscaba su propio camino", recuerda Weaver.

El impacto fue inmediato. De la noche a la mañana, Weaver se convirtió en estrella. Y Ripley, en un arquetipo: la mujer que sobrevive no por instinto ni por suerte, sino tomando decisiones. El astrofísico Neil deGrasse Tyson lo formula con precisión: "Ser capaz de hacer daño al malo cuando tú eres la buena es aún mejor. Podríamos decir que abrió una grieta en el techo de cristal."

Sigourney Weaver, en el documental 'Sigourney Weaver, heroína de acción'

La actriz Sigourney Weaver, en una entrevista para el documental 'Sigourney Weaver, heroína de acción'. Arte France

Dos nominaciones al Oscar el mismo año

El éxito de Alien abrió a Weaver las puertas de Hollywood, pero la actriz se negó a quedarse encasillada. En los años siguientes alternó la ciencia ficción con la comedia (Cazafantasmas, 1984), el drama político (El año que vivimos peligrosamente, 1982) y el cine de autor. En 1987, su interpretación de Ripley en Aliens, el regreso, dirigida por James Cameron, le valió la primera nominación al Oscar, la primera para una actriz de ciencia ficción, por la que cobró casi 30 veces más que en la primera entrega.

Pero fue 1989 el año que certificó su lugar en la historia del cine: recibió dos nominaciones simultáneas, a mejor actriz protagonista por Gorilas en la niebla, donde encarna a la primatóloga Dian Fossey, y a mejor actriz secundaria por la comedia Armas de mujer. Aquella noche se fue sin el Oscar, pero con dos Globos de Oro. "Me sentí muy honrada por ser nominada por dos papeles tan distintos entre sí", reconoce.

Más de 60 películas sin un papel convencional

En más de cuatro décadas de carrera, Weaver ha aparecido en más de 60 películas sin repetir registro: psicóloga con agorafobia en Copycat, primera dama en Dave, presidente por un día, astrobióloga en Avatar o estrella de Hollywood que se parodia a sí misma en una serie francesa. "Me da igual lo que sea, saldrá bien", afirma la actriz sobre su criterio para elegir proyectos.

El productor Dominique Besnehard resume lo que hace única a Weaver: "Continúa desarrollando una carrera muy ecléctica. Está dispuesta a asumir riesgos, algo que no es muy habitual en una actriz estadounidense." A sus 75 años, la reina de la ciencia ficción que Yale descartó sigue sin encontrar el papel que no quiera hacer.