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Por qué 'Alien, el octavo pasajero' sigue siendo imposible de imitar 47 años después de su estreno

'Alien', de Ridley Scott, es todo un clásico del cine

En mayo de 1979, una película de ciencia ficción rodada por menos de 9 millones de dólares recaudó diez veces más en su primer año y dejó a Spielberg frustrado durante años. Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott, no solo arrasó en taquilla: destruyó la idea de que el primer encuentro con extraterrestres podría ser algo amable. Casi cinco décadas después, sigue siendo la referencia del género.

El documental Alien, terror en el espacio, producción francesa de 53 minutos para Arte France, emitido en La Noche Temática y disponible en RTVE Play, recoge los testimonios de quienes estuvieron en el rodaje original y de críticos e investigadores que han analizado su impacto cultural.

Fotografía del elenco de

Claustrofobia, monstruo y corporación sin escrúpulos

En 2122, la nave espacial de carga Nostromo transporta a siete tripulantes cuando recibe una señal de origen desconocido. Al investigarla, desencadenan una pesadilla: una criatura alienígena que crece, muta y caza a la tripulación uno a uno en los pasillos cerrados de la nave, sin posibilidad de huida.

Buena parte del terror de Alien, el octavo pasajero nace antes de que aparezca el monstruo. Para conseguirlo, Ridley Scott mandó construir el Nostromo como una nave real en los Shepperton Studios de Londres, con pasillos mal iluminados y techos bajos que transmitían claustrofobia física a los actores. Tom Skerrit, uno de los protagonistas, recuerda la sensación: "Yo tenía la impresión de estar dentro de una aspiradora gigante. Todo era tan oscuro y tan grande."

El diseño de la criatura corrió a cargo del artista suizo H.R. Giger, cuya estética biomecánica, mezcla de huesos, órganos y metal, no se parecía a nada visto hasta entonces. El xenomorfo aparece menos de cuatro minutos en pantalla, pero se convierte en el monstruo más reconocible de la historia del cine. Como apunta el escritor Ian Nathan: "Si fracasaba con su monstruo, todo se desmoronaría."

Pero detrás del terror hay una segunda amenaza. La tripulación del Nostromo no solo lucha contra una criatura indestructible: lucha contra una corporación que los ha enviado a buscarla sabiendo que son prescindibles. La crítica cinematográfica Amy Nicholson lo resume con precisión: "El xenomorfo es el monstruo, pero el verdadero villano es la compañía." Ian Nathan va más allá y apunta algo que podría decirse hoy mismo: "Cuánto valoramos nuestras propias vidas y qué poco valor tienen para el sistema."

Ripley y el papel escrito sin género

La teniente Ellen Ripley, interpretada por la actriz Sigourney Weaver, es la oficial de seguridad del Nostromo y la única tripulante capaz de plantar cara al alien. Un personaje que, sin embargo, fue concebido sin género: cualquier actor o actriz podría haberlo interpretado. Fueron los productores Walter Hill y David Giler quienes decidieron que fuera una mujer. Cuando le preguntaron a Weaver por aquella decisión, su respuesta lo resumió todo: "Supongo que pensaron que era una buena estrategia comercial. Y funciona sin cambiar una sola línea de diálogo."

Con Ripley, el cine de terror estrenó un arquetipo que no existía: la mujer que sobrevive tomando decisiones. La franquicia ha sumado siete entregas. La más reciente, Alien: Romulus (2024), fue dirigida por Fede Álvarez y supervisada por el propio Ridley Scott. El universo que nació de una actriz sin créditos y un papel sin género definido sigue sin revelar, como concluye el documental, todos sus secretos.