Asunción Molinos Gordo reivindica el pensamiento campesino como forma de conocimiento
- La artista Asunción Molinos Gordo investiga los saberes rurales y la memoria del territorio
- El programa Metrópolis se emite la noche del lunes, a la 1.40 h, en La 2 y puedes verlo en cualquier momento en RTVE Play
Desde hace casi dos décadas, Asunción Molinos Gordo construye una práctica artística que sitúa en el centro los saberes del mundo rural, los conflictos que atraviesan la agricultura contemporánea y la relación entre conocimiento, territorio y poder. Su trabajo, a medio camino entre la investigación artística, la antropología visual y la instalación, propone una relectura crítica de la historia reciente del campo y de los sistemas que han transformado sus formas de vida.
En sus proyectos ha desarrollado el concepto de pensamiento campesino: una forma de conocimiento basada en la experiencia, la transmisión oral y la relación directa con el entorno, que reconoce a los agentes rurales no solo como productores de materias primas, sino como verdaderos productores de saberes. Frente al vaciamiento de los pueblos, la pérdida de tradiciones y la fragilidad de los ecosistemas, su obra reivindica la cultura rural como un espacio activo de pensamiento, de innovación y de resistencia.
Barruntaremos (ASunción Molinos Gordo, 2021) R
Del territorio al conocimiento
Buena parte de la obra de Asunción Molinos Gordo parte de una constatación histórica: la llamada Revolución Verde transformó radicalmente la agricultura y aceleró el desmantelamiento de los sistemas campesinos tradicionales. Desde ahí, la artista investiga cómo estos procesos han alterado las relaciones sociales, económicas y medioambientales.
En proyectos como Agricultura fantasma (Cultivo ilimitado de recursos) (2018) y Agricultura fantasma II (2019), aborda la desaparición progresiva del campesinado como sujeto político y la sustitución del trabajo agrícola por modelos productivos intensivos y deslocalizados.
Agricultura fantasma (Cultivo ilimitado de recursos) (2018) R
Esta crítica se amplía en De campesino a campesino, presentado en la Bienal de La Habana en 2019, donde la artista plantea un sistema de intercambio directo de conocimientos entre comunidades rurales de distintos contextos, proponiendo redes horizontales frente a los modelos institucionales de transferencia tecnológica.
Agua, ciencia y saberes situados
Otra de las líneas centrales de su trabajo es el diálogo entre conocimiento científico y conocimiento campesino. Lejos de oponer ambos campos, Asunción Molinos Gordo plantea una relación de complementariedad: la experiencia acumulada en el entorno rural se convierte en una forma de investigación empírica, capaz de aportar lecturas críticas sobre la gestión de los recursos, la sostenibilidad y los modelos de desarrollo.
Esta atención a los saberes no escritos atraviesa Barruntaremos (2021), un proyecto centrado en la intuición, la transmisión oral y la capacidad campesina de leer el entorno, anticipar cambios y tomar decisiones a partir de la observación cotidiana del territorio.
¡Cuánto río allá arriba! (Asunción Molinos Gordo, 2022) R
En otros proyectos como ¡Cuánto río allá arriba!, presentado en la Bienal de Cuenca en 2022, la artista trabaja con alfarería tradicional y dispositivos históricos vinculados al transporte, almacenamiento y uso del agua para reflexionar sobre su distribución equitativa y su valor como bien común. Las esculturas, construidas mediante ensamblajes cerámicos, funcionan como archivos materiales de saberes rurales y como metáforas de sistemas éticos de cooperación hoy amenazados.
Volver al origen: Guzmán (Burgos)
Para este programa, Metrópolis se ha desplazado hasta Guzmán, en la provincia de Burgos, el pueblo donde nació la artista. Allí, entre campos de cultivo y arquitectura rural, Asunción Molinos Gordo reflexiona sobre la influencia directa de su entorno de origen en su forma de mirar, investigar y producir.
El territorio no aparece en su obra como un simple paisaje, sino como un espacio de experiencia y de memoria desde el que se construyen formas alternativas de entender la economía, la convivencia y la relación con la naturaleza.
En ese espacio se encuentra Chozo de pastor (Guzmán, Burgos, 2009), una intervención sobre una construcción tradicional vinculada al pastoreo que pone en primer plano la arquitectura vernácula como depósito de conocimiento técnico y social. Con esta instalación realizada de forma colectiva con vecinos del pueblo, recupera y pone en valor los saberes tradicionales a la vez que reinventa la utilidad de estas construcciones en la actualidad.
Deja Vecu en el CA2M: una exposición clave
La exposición Deja Vecu, presentada en el Centro de Arte Dos de Mayo -Móstoles- en 2024, recorría varias de las investigaciones desarrolladas por la artista en los últimos años. En ella aparecen obras que abordan la transformación de los sistemas agrícolas, la gestión colectiva del agua, las arquitecturas rurales, los saberes transmitidos entre generaciones y los mecanismos de control que han modelado históricamente el territorio.
Aparecen aquí obras como Dunia, Mulk, Yabarut (2019), con su veleta simbólica sobre tierra y poder; Los antiguos (2024), una construcción de madera y nidos que evoca arquitecturas ligadas a la autosuficiencia; o Mil leches (2024), realizada con lana, que abordan el trabajo ganadero, los ciclos productivos y la economía invisible del campo.
Mil leches (Asunción Molinos Gordo, 2024) R
Entre las piezas expuestas se encuentran ensamblajes cerámicos vinculados a la cultura material del agua, estructuras que remiten a infraestructuras tradicionales de riego y dispositivos expositivos que funcionan como archivos abiertos del conocimiento campesino. La exposición pone en diálogo contextos geográficos diversos y revela cómo los conflictos rurales comparten problemáticas comunes a escala global: acceso a los recursos, sostenibilidad, desposesión y pérdida de autonomía de las comunidades.
Una práctica situada, crítica y necesaria
El trabajo de Asunción Molinos Gordo propone una mirada profundamente política sin renunciar a la poesía de los materiales, a la fuerza simbólica de los objetos ni a la dimensión sensible del territorio. Sus proyectos funcionan como espacios de traducción entre mundos: entre campo y ciudad, entre ciencia y experiencia, entre memoria y futuro.
En un contexto marcado por la crisis climática, el vaciamiento rural y la creciente mercantilización de los recursos naturales, su obra invita a repensar qué formas de conocimiento queremos preservar y qué modelos de convivencia deseamos construir.
Ciencia, archivo y conocimiento situado
El recorrido se completa con proyectos desarrollados en Egipto y Oriente Medio, como WAM – World Agriculture Museum (El Cairo, 2010) o En tránsito. Botánica de un viaje, presentado en el Jameel Arts Centre, donde la artista investiga la circulación de plantas, semillas y saberes botánicos como consecuencia de los desplazamientos humanos, las rutas comerciales y los procesos coloniales.
WAM – World Agriculture Museum (El Cairo, 2010) R
Esta línea de trabajo se retoma en la exposición El campesino, el académico, el ingeniero, en el mismo centro de Dubái, donde confronta explícitamente tres grandes figuras productoras de conocimiento: la experiencia campesina, la investigación académica y la ingeniería.
El trabajo de Asunción Molinos Gordo plantea una pregunta urgente: qué formas de conocimiento consideramos legítimas y cuáles seguimos relegando a los márgenes.
Su obra demuestra que el pensamiento campesino no pertenece al pasado, sino que sigue siendo una herramienta crítica imprescindible para imaginar otras maneras de habitar, producir y convivir.
Metrópolis