Máxima tensión en 'DecoMasters' por la actitud de Eduardo Navarrete: "No es admisible"
- Lorenzo Castillo estalla contra Eduardo Navarrete comentando una “falta de respeto monumental”
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El cuarto programa de DecoMasters dejó uno de los momentos más tensos de la edición con la actitud inesperadamente apática de Eduardo Navarrete. Desde el inicio de la prueba solidaria para la Fundación Balia, el diseñador se mostró descentrado. A lo largo de la jornada parecía tumbado y distraído, un comportamiento que marcó la atmósfera del taller desde el primer minuto.
Sus compañeros no tardaron en notarlo. Asraf le reprochó su actitud, ante lo que Navarrete respondió que lo que estaba era tranquilo y que “con un proyecto que no funcionaba, a él le daba todo igual”. La Terremoto de Alcorcón intentó animarlo pidiéndole que no estuviera tan cabreado y enfadado, pero no se generó el efecto esperado. Finalmente, Eduardo Casanova, como capitán, quiso entrar en acción para tratar de frenar esta situación pidiendo a Navarrete que se activara. Tristemente, la jornada fue a peor.
La tensión subió con la llegada de los jueces. Navarrete cuestionaba tareas, encontraba pegas a todo y acabó confesando que quería irse, justificando su actitud por un “día complicado”. Marta Riopérez y Lorenzo Castillo encontraron a Eduardo Navarrete subido a una escalera, con un sombrero mexicano y cantando. Castillo bromeó con que parecía “venir de Acapulco” y señaló que “alguno pensaba que estaba tomando el sol”. Al pedir que bajara, como signo de respeto, el diseñador se rio. El juez quiso recordarle que ya le había solicitado pintar esa pared el día anterior y que le sorprendía que ni se molestara en mirarle al decirle que no iba a seguir su consejo. El diseñador se disculpó alegando cansancio, pero Riopérez fue clara: “No es admisible”.
La reprimenda más dura
La situación estalló definitivamente antes del veredicto. Lorenzo Castillo pidió dirigirse a él en público y aseguró que ya había quedado claro que su opinión “no le importa nada”. Por eso, no iba a valorar su trabajo profesionalmente, sino su “pésima actitud personal”. Recordó que era una prueba solidaria y que ningún mal día justificaba esa postura. Para él, había sido una falta de respeto hacia los niños, hacia sus compañeros, los jueces y el propio programa. Además, había generado una “mala energía” que afectó al resultado final.
Navarrete volvió a disculparse apelando al cansancio acumulado, pero Castillo fue firme: “Esperaba un cambio de actitud, no hay una segunda oportunidad”. La Terremoto cerró la conversación asegurando que forman una pareja que “se quieren, se matan, se odian y se adoran”. Además, explicó que lo ocurrido no dejaba de ser un día malo dentro de una relación intensa.