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La expulsión que nadie vio venir: Eduardo Casanova y Canco Rodríguez abandonan 'DecoMasters' tras un duro veredicto

  • Dura reprimenda del jurado que marcó el destino del equipo de Canco y Edu Casanova y cambió el rumbo de la noche.
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El cuarto programa de DecoMasters dejó uno de esos giros que nadie vio venir: la expulsión de Canco Rodríguez y Eduardo Casanova. Un desenlace inesperado tras una de las noches más emotivas y tensas de toda la temporada. Además, la jornada quedó marcada por el serio aviso de Lorenzo Castillo a Navarrete ya que su actitud durante la prueba solidaria no fue la apropiada. Una reprimenda que terminó influyendo en uno de los veredictos más duros que se recuerdan y arrastrando a su equipo a la prueba de expulsión.

La visita a la sede madrileña de la Fundación Balia, por la infancia, abrió uno de los episodios más sensibles del programa. Los concursantes se enfrentaron al reto de transformar varias salas multiusos en las que la organización atiende cada día a niños y adolescentes en riesgo de exclusión social. La idea era ofrecerles así un entorno seguro para estudiar, reforzar su aprendizaje y luchar contra el fracaso escolar.

Infancia marcada por el acoso escolar

Asraf y Carlo se sintieron desde el principio conectados de una forma muy especial con esta iniciativa. Los concursantes confesaron que el reto les removió recuerdos de una infancia marcada por el rechazo y el acoso escolar. Sus testimonios, unidos al compromiso solidario de Palito, convirtieron la prueba en una de las más humanas de DecoMasters.

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Sin embargo, pese a todo esto, fue inevitable que la tensión llegara a DecoMasters y generara un terrible momento de conflicto. Eduardo Navarrete actuó de forma apática durante todo el primer reto de la noche, lastrando el trabajo de su equipo. Una situación que terminó con un severo toque de atención por parte del jurado como respuesta y arrastró a sus compañeros a la prueba de expulsión.

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Mientras tanto, el equipo liderado por Lucía Dominguín y Palito se alzó como claro ganador. Una decisión que Marta Riopérez justificó al destacar que “en el equipo reinaba la buena energía y eso se notaba solo con entrar en la zona de trabajo’’.

El reto oculto antes de la expulsión: decorar baños pequeños sin perder seguridad

Los concursantes se enfrentaron a una prueba tan doméstica como compleja: renovar cuatro baños con estilos completamente distintos para satisfacer las necesidades de toda la familia. Cada pareja contaba con 1.500 euros y apenas unos metros cuadrados. Un escenario en el que cada centímetro podía inclinar la balanza.

Aunque el reto de dar un giro decorativo a unos baños tan pequeños y condicionados no era sencillo, todas las parejas lograron resolverlo con propuestas sólidas y muy buenos resultados.

Trabajar en espacios tan reducidos como un baño acabó tensionando todavía más la dinámica de cada dúo. La prueba además tenía un nivel extra de dificultad porque redecorar un baño va mucho más allá de la estética: la seguridad se convirtió en un factor clave. La correcta instalación de materiales antideslizantes, la ventilación adecuada o la elección de la temperatura de la iluminación fueron elementos imprescindibles para garantizar baños funcionales, pero también seguros.

La apuesta de Canco y Casanova, más cercana a su propio estilo que al del cliente, resultó demasiado arriesgada para el jurado, convirtiéndolos finalmente en los expulsados de la noche.