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Salvador Dalí y el reflejo de la ciencia en su arte

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Dalí y la ciencia
Dalí y su mirada más científica

Cuando recordamos a Salvador Dalí, automáticamente nos viene a la mente su bigote, su excéntrica personalidad y la mirada surrealista con la que veía el mundo y la cuál reflejaba en sus cuadros. Sin embargo, más allá de su figura y obra, Dalí era un pintor con la mirada de un científico. Así nos lo han desvelado en Ahora o Nunca, el nuevo formato presentado por Mónica López.

Siendo quizá una de las facetas más desconocidas del pintor, la curiosidad de Dalí por la ciencia comienza desde su adolescencia, donde ya se le podía ver ojeando revistas y artículos científicos. Muchas de sus obras son un claro reflejo de su pasión por la física, la psicología o las matemáticas entre otras ramas. De hecho, el artista llegó a confesar en diversos eventos científicos que eran estos los que guiaban su imaginación.

El genio de Dalí y la ciencia

“La persistencia de la memoria”: Un reflejo de Einstein o el queso camembert

El surrealismo de los años 30 se vio influenciado por la física moderna. El propio Dalí aseguró que en su mítica obra La persistencia de la memoria, los relojes derretidos estarían inspirados en la teoría de la relatividad de Einstein. Para él son un símbolo inconsciente de la relatividad del espacio y el tiempo.

Aunque este no fue el único significado que el pintor le dio a los relojes, también dijo estar inspirado en los quesos Camembert y sus cualidades: “Tiernos, extravagantes, solitarios y paranoico-críticos”.

Dalí y la bomba atómica

"La explosión atómica del 6 de agosto de 1945 me había estremecido sísmicamente. Desde aquel momento, el átomo fue mi tema de reflexión preferido. Quiero ver y comprender la fuerza y las leyes ocultas de las cosas para apoderarme de ellas." Así empieza el período nuclear o atómico en la obra de Salvador Dalí.

Como explica Mónica López en el magacín de RTVE, si nos paramos a pensar en cuadros como La desmaterialización de la nariz de Nerón, 1947 o Leda Atómico, ¿qué tienen en común? Que todo flota. Y es que, después de la explosión de la bomba atómica, Dalí quedó fascinado con la idea de que, a nivel atómico, el núcleo de los átomos está rodeado de una nube de electrones que se repelen entre sí, nunca se tocan. Aunque, según la presentadora, hablar de “tocar” a nivel atómico no tiene mucho sentido si la física atómica nos dice que, en realidad, el tocar no existe, que entre dos átomos siempre hay una fuerza que los mantiene alejados.

Dalí y la ciencia