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Un verano para resolver crímenes

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Si lo tuyo son las series o películas de misterio, ficción y suspense, ¡estás de suerte! Porque en RTVE PLAY tenemos todo el material que necesitas para pasar un verano “de miedo” o mejor, como si fueras un auténtico agente secreto que tiene que ir descubriendo crímenes y enigmas… Apasionante, ¿verdad? ¡Pues no pierdas más tiempo y empieza el thriller!

Los bastardos de Pizzofalcone

Esta serie italiana (de cuyos úlitmos episodios puedes disfrutar en RTVE PLAY) está ambientada en una pequeña comisaría de Nápoles. Allí se instala un nuevo de equipo de policías enviado para reemplazar a los colegas a cargo de una historia relacionada con el tráfico de drogas, quienes heredan el apodo de "Los Bastardos". Crímenes que dan un giro inesperado y que te mantendrán en vilo todo el capítulo. 

El comisario Montalbano

Esta serie italiana basada en las novelas de detectives de Andrea Camilleri, te llevará hasta Sicilia y te invitará a convertirte en un auténtico policía junto al comisario Salvo Montalbano, un amante de la lectura y la gastronomía y caracterizado por su poca ortodoxia a la hora de resolver sus casos.

Aquí va uno de ellos: El comisario Montalbano encuentra un cadáver descuartizado en una bolsa. Todo apunta a un ajuste de cuentas, pero aquí nada es lo que parece… ¡Saca tu astucia y a resolver el crimen!

No recomendado para menores de 16 años El comisario Montalbano - El campo del alfarero - Ver ahora
Transcripción completa

EL CAMPO DEL ALFARERO

Sonido de lluvia intensa.

Tocan a la puerta.

-¡Montalbano!

Tocan fuerte.

¡Montalbano!

¿Quién es? -¡Montalbano!

Tocan fuerte.

¿Pero quién es?

-Soy el jefe de policía Alderighi, abra.

Pero, señor... -Déjeme entrar.

¿Qué ha pasado?

-¿Puedo esconderme en su casa?

¿Que le esconda?

¿Por qué debo esconderlo? -¿No se ha enterado de nada?

¿Qué tendría que saber? -La mafia tomó el poder anoche.

¿Pero qué dice?

-No podía terminar de otra manera nuestro desdichado país.

¿A dónde vamos a llegar?

Deme una toalla, por favor.

Sí.

(PENSATIVO) No puede ser...

(ASUSTADO) ¡Aaah!

-Buenas noches.

¡Totò Riina!

-Disculpe la hora y las formas, pero no tengo tiempo.

Fuera me espera un helicóptero para llevarme a Roma,

a formar gobierno.

Ya tengo algunos nombres, Bernardo Provenzano vicepresidente,

Leoluca Pagliarella en Defensa,

uno de los hermanos Caruana en exteriores...

Yo estoy aquí para pedirle algo,

y usted, comisario Montalbano,

tiene que decirme sí o no.

¿Quiere ser mi ministro de Interior?

Bueno, ¿qué me contesta?

-Comisario, si le dice que sí a este delincuente

le juro que le mato aquí mismo en persona personalmente.

(ATERRADO) ¡Aaaaah!

Golpean a la puerta.

-¡Comisario, abra la puerta, soy Catarella, comisario!

(BAJITO) Me cago en la leche. -¡Abra, estoy aquí en la puerta!

¡Está lloviendo y estoy empapado, comisario!

¡¿Qué coño pasa?! -Soy Catarella, comisario.

¡Estoy empapado, comisario, llueve mucho!

¡Comisario, comisario, es que...!

¡Silencio, Catarella, coño, silencio!

-Sí.

Prepárame un café, que sea fuerte,

luego me cuentas lo que quieras, yo me voy a duchar.

-No se preocupe, comisario. ¡Tira!

-¿Puedo hablar ahora, señor? Venga.

-¡Comisario, señor, han encontrado un muerto!

¿Un muerto? ¿Fresco del día?

-No sé, eso no me lo han dicho. ¿Dónde estaba?

-En el campo, en la zona de Pizzutello.

¿No ha ido nadie de los nuestros? -Fazio y Augello están ahí.

¿Y por qué vienes a molestarme?

-Disculpe, señor, pero me llamó Augello pidiéndome

que le dijera que su presencia en persona era imprescindible.

Y como usted no tiene un medio apropiado he cogido el jeep...

¿Jeep? ¿Por qué jeep?

-Porque solo se puede llegar con él. ¿Vamos a los arrozales de Vietnam?

-Eso no me lo han dicho, pero el subcomisario me dijo

que se ponga las botas, un buen gorro y que coja el impermeable.

Encima... -Sí.

Bien, bueno... ¿Queda un poco más? -Aquí tiene.

Gracias.

Será posible.

-¿Cuántas monedas me daréis si os lo entrego, eh?

¿Cuántas, cuántas monedas me daréis si os lo entrego, eh?

¿Cuántas monedas? Catarella, ¿qué coño dices?

-Señor, cuando conduzco siempre me pongo a repasar el papel.

Hace un mes que estoy en una agrupación gramática.

¿Que qué? -Agrupación gramática,

donde se interpretan las interpretaciones.

Ah, agrupación dramática. -Eso es.

Ah, ¿y qué preparáis?

-"La pasión de Cristo", o sea cuando mataron a Cristo en la cruz,

pero yo no hago de Jesús, soy bajito, moreno, ya me entiende.

Oye, ¿has dicho "cuántas monedas me daréis si os lo entrego"?

-Sí. (MOLESTO) ¿Haces de Judas?

-Señor, yo no quería hacer de Judas, se lo juro.

!Catarella, conduce con cuidado!

-Perdone, hay mucho barro, es resbaladizo y traicionero.

¿Qué hacemos, jugamos al escondite?

-Señor, me dijeron que detuviera cuando viera su jeep.

Toca la bocina.

-Ah, sí.

¡La bocina no funciona!

Madre mía. -No se enfade, yo voy a buscarles.

Como su jeep está aquí deben estar cerquita, cerquita.

Sí, perfecto.

(ASUSTADO) -¡Comisario! ¡Catarella!

¡Catarella!

-Comisario... ¿Pero qué haces?

-Perdóneme, señor, he dejado el jeep muy al borde y entonces...

Ya lo veo, ¿te has hecho daño? -No, señor, ¡siempre a sus órdenes!

Vale. Ahí está Fazio.

Comisario, estamos aquí. Sí, sí, paso por allí.

¿Qué has hecho? -He dejado el jeep al borde y...

Caray, mira cómo te has puesto.

Vamos.

¿Catarella?

-Gracias.

Fazio. Comisario.

Dime, versión resumida, que estoy harto.

El cuerpo lo ha encontrado Pasquale Ajena,

está aquí, el terreno es suyo, viene cada día.

¿Y dónde está el cuerpo?

Debería estar arriba, a unos 150 metros.

¡¿"Debería"?! ¿Aún no lo habéis visto?

Llovía y está todo embarrado,

el subcomisario Augello quería esperarle..

Ah, ha dicho que mejor esperarme.

Veamos, subcomisario, ¿podemos ir a ver dónde está el muerto?

No, yo aquí me lo paso muy bien. Vamos, venga.

Vamos, Sr. Ajena. No nos pasaremos todo el día aquí.

¿Quiere decir que la bolsa estaba enterrada

y que la lluvia la ha hecho subir?

-Sí, señor, eso mismo.

Yo pasaba por aquí para ir a mi casa y entonces vi...

la bolsa.

Una bolsa grande, negra, de las que se usan para la basura.

¿Y cómo ha sabido que tenía un muerto, la ha abierto?

-No ha hecho falta, la bolsa estaba rota

y por el agujero he visto un pie.

Entonces me he ido corriendo a casa a llamarles por teléfono.

¿Recuerda a qué hora ha sido eso?

-Serían sobre las seis de la mañana.

¿Y ha tardado dos horas en ir a casa y llamarnos por teléfono?

Hemos recibido su llamada sobre las ocho.

¿Qué ha hecho en ese rato? ¿No habrá llamado a alguien

para que viniera a por el muerto? -¿Pero qué dice?

No he llamado a nadie.

¿Y qué ha hecho todo ese rato?

-Me lo he pensado.

He pensado si era mejor avisarles o no.

¿Por qué?

-Porque uno siempre se pilla los dedos al tratar con los polis.

¿Cómo que polis?

¿Qué tono es ese? A mí no me hable así.

¡A mí no me llame poli! ¡Vamos, Mimi!

¡¿Cómo se atreve?! Mimi, tranquilo, hombre.

-Señor... Basta ya, hombre.

Señor Ajena, ¿usted cómo se explica que la bolsa ya no esté?

-Comisario, o el agua o la tierra lo han arrastrado hacia abajo...

o si no alguien ha venido a buscarlo.

Ya...

Está bien, venga, vámonos.

Gracias. -Encantado, comisario.

Por favor.

-¡Comisa...! ¡Aaaah!

¡Comisario, he resbalado, señor!

Catarella, ya lo he visto.

¡Comisario! (HARTO) ¿Qué?

-¡Comisario, lo he encontrado, lo he encontrado!

¿El qué? -El muerto, señor comisario.

Ah... Bien, Catarella.

Fazio ocúpate de esto.

Yo me voy.

¿Cómo que te vas? Habrá que investigar un poco, ¿no?

Mimi, usa el cerebro, si el muerto fuera fresco yo serviría de algo,

pero vete a saber cómo y cuándo lo mataron,

¿qué quieres que haga?

Llama al forense, al juez y a la científica.

Tardarán dos horas en llegar. ¿Qué quieres que haga?

No lo entiendo. ¿Y por qué has dicho a Catarella

que era imprescindible que yo viniera?

Porque pensaba que... No, no, no,

yo te lo diré, porque querías tocarme las pelotas.

Querías que estuviera enfangándome.

Nos teníamos que enfangar solo Fazio y yo, ¿no?

No contesto porque soy un caballero.

Eh, ¿sabes qué? Vete a tomar por culo.

Llaman al timbre.

Vaya, justo ahora, qué oportuno.

¿Quién es?

Soy Fazio, comisario. Ah, Fazio...

Pasa, pasa. Comisario, disculpe el retraso.

Es que me he duchado y cambiado. Tranquilo, ¿has comido?

No, gracias, coma usted. ¿Seguro?

Sí. ¿Y bien?

¿Habéis encontrado la bolsa? ¿Quiere saber algo, comisario?

¿Qué? Cuando hemos vuelto allí

otra vez diluviaba.

Con el juez, la científica, Pasquano...

donde Catarella había visto la bolsa ya no estaba.

Oye, menudo es este muerto, ¿y dónde estaba?

El barro lo había arrastrado diez metros más abajo,

la bolsa se había abierto y habían salido trozos.

¿Trozos de qué? Antes de meter el muerto dentro

lo cortaron en pedazos.

En muchos pedazos.

¿Le cortaron la cabeza? La cabeza también.

¿Y tú has visto la cabeza?

Sí, comisario, la he visto.

Pero no se intuía nada, no tenía cara.

Se la habían borrado a golpes de martillo

o de mazo o de algo parecido.

No querían que se le reconociera. Es muy probable.

También el índice de la mano derecha se lo habían cortado

y le quemaron las yemas de los dedos.

¿Y sabes qué significa eso?

Creo que sí. El muerto seguramente estaría fichado,

alguien con antecedentes que pudiera ser identificado.

¿Pasquano ha logrado saber cuándo le mataron?

Por lo menos hace dos meses, nos lo confirmará con la autopsia.

¿Cuándo la harán? Mañana por la mañana.

¿No come más? No, qué va.

De segundo tenía estofado.

-Comisario, anoche a las dos

a mi esposa le empezaron las contracciones.

La llevé en coche al hospital de Montelusa,

a la entrada de Vigata he visto a una mujer

que caminaba delante de mí, me daba la espalda.

En ese preciso instante llegó un coche a toda velocidad,

me adelantó casi tocándome y se tambaleó unos segundos.

Luego se dirigió hacia la mujer, ella debió darse cuenta del peligro,

seguro que oyó el ruido del motor

porque dio un salto y se tiró en la cuneta.

El coche se detuvo unos segundos y se fue quemando rueda.

En conclusión, no la atropelló.

-No, la mujer logró zafarse,

y yo me detuve, le pregunté si estaba herida y me dijo que no.

Me ofrecí a llevarla al pueblo, me dijo dónde dejarla y se bajó.

Me rogó que no dijera nada a nadie de lo sucedido.

Me dio a entender que había tenido una cita amorosa, vaya.

¿Qué edad debía tener?

-Unos 30 años, comisario.

Alta, guapa, un poco alterada, pero guapa,

comisario, unos ojos como dos luceros.

Los labios rojo Ferrari, un parachoques, una carrocería...

¿Vio el número de la matrícula? -Sí...

pero se me olvidó.

Solo recuerdo que comenzaba por AX.

¿Y cómo fue todo?

-¿Con la mujer? No, con la esposa.

-No le entiendo, comisario.

¿Ya ha sido padre o no?

-Ah, claro, un varón de 4 kg. Enhorabuena.

-Gracias.

¿Tú qué opinas?

Comisario, ¿qué podemos hacer si un conductor borracho

asusta a una chica haciéndola creer que la va a atropellar?

¿Crees que fue solo una broma?

¿Usted no lo cree?

¿Y fue un intento de asesinato?

¿Delante de testigos? Giacchetti estaba detrás de él.

¿Y qué hubiera podido contar Giacchetti si la hubieran matado?

Nos hubiera podido dar la matrícula.

¿Y si era un coche robado?

¿Debo investigarlo? Sí.

Pero sin perder mucho tiempo, como dices podría ser una tontería.

-Ah... Buenos días, doctor.

-Buenos días.

Vaya, vaya...

Ah, veo que ya se ha servido.

No, no. -¿Ah, no?

Me lo había parecido.

Pero vamos, siéntese. Gracias.

-Un vinito.

(CON LA BOCA LLENA) El relleno de ricotta es increíble.

A mí me gustan a veces con pasas y otras sin.

-Ajá. No, así son perfectos.

¿Qué hace, le pone almendras? -Pues claro.

Sí, el secreto es ese. (RÍE) -¿Qué serían sin almendras?

Y el barquillo es maravilloso.

Sí, ahora los hacen de otro modo y no son tan buenos como antes...

-No, con caña. Con la caña. ¡Muy bien! Claro, claro.

(DEGUSTAN AMBOS)

¿Qué me cuenta, doctor? -¿Sobre qué?

Del muerto de la bolsa. -Ah, ese.

Pues ha sido un asunto largo y laborioso.

Primero he tenido que montar el puzle.

¿En qué sentido? -He tenido que recomponer el cuerpo.

Lo descuartizaron, ¿no lo sabía? Sí, ¿en cuántos trozos?

-Muchos, no escatimaron esfuerzos en el despiece.

Primero lo mataron y luego... Por cierto, ¿cómo lo mataron?

-Con un solo disparo de arma de fuego en la nuca.

Ah, ¿y cuánto sucedió? -Hará un par de meses.

Como le decía le decapitaron, le cortaron las manos

y las piernas a la altura de la ingle.

Y también le cortaron el brazo y el antebrazo derechos,

pero dejaron intacto el antebrazo izquierdo,

¿no le parece extraño?

¿Y ha encontrado algo que pueda servir para identificarle?

-Ah, sí, le he encontrado en el estómago un puente.

¿Un puente, qué puente?

(RÍE) -Montalbano, el puente de Brooklyn.

Me refiero a los dientes.

Ah... -El desconocido quizá mientras comía

se le cayó el puente y sin darse cuenta se lo tragó.

Se lo he enviado inmediatamente a la científica.

Ay, tardarán por lo menos un mes en decirnos algo.

-Pues sí.

Montalbano, ¿otro cannolo?

No, gracias.

(RIENDO) Además se han acabado.

¿Diga? Salvo, ¿te has dormido en la butaca

como siempre? No, Livia, no.

Estaba tomando un aperitivo en la terraza.

Tengo que decirte algo, esta mañana antes de ir a trabajar he recibido

una larguísima llamada de Beba y está enfadada contigo.

¿Beba enfadada conmigo, por qué? Dice que tratas fatal a Mimi.

¿Yo? ¿Y qué le explica el subcomisario Augello a Beba?

¿No es verdad?

En absoluto, bueno, últimamente hemos tenido alguna discusión,

pero porque él está muy nervioso, pero de ahí a tratarle mal...

Vamos, es él quien está intratable.

¿Y tú no sabes el motivo de este nerviosismo?

Livia, no, ¿qué voy a saber?

¿Olvidas que este mes le has hecho hacer muchas vigilancias nocturnas?

Prácticamente una noche sí y una noche no.

Salvo, ¡Salvo!

Eh... ¿No dices nada?

¿Qué quieres que te diga, Livia?

Pues sigo yo. El otro día Mimi llegó a casa hecho polvo

después pasar el día bajo la lluvia

para recuperar un cadáver en una bolsa.

¿Es verdad o no? Eso es cierto.

Y tú por la noche le llamaste

y le obligaste a pasar la noche fuera,

¿no te parece que eres un poco sádico?

¿Salvo?

Eh... Sí, Livia. No...

No es sadismo, es que... Dime.

En este momento estamos realizando investigaciones muy complejas,

muy difíciles y no tengo muchos hombres de confianza.

Eso es, y por eso...

Pero le prometo a Beba que...

pronto llegará personal nuevo y dejaré de explotar a Mimi, ¿vale?

¿Me lo prometes, Salvo? Te lo prometo.

Cuento con ello, ¿eh? Adiós.

Adiós. No te preocupes, adiós.

Adiós.

¿Y bien?

No, nada...

Solo quiero saber cuáles son tus intenciones.

¿En qué sentido?

Hablo del muerto de la bolsa, lo sabes muy bien.

Hablemos claro, así no habrá ni equívocos, ni malentendidos.

¿Te vas a encargar tú o puedo encargarme yo?

Perdona, Mimi, ¿quién es el responsable de esta comisaría?

Bueno, si nos ponemos así no tenemos nada que decirnos.

La investigación es toda para ti. Pero ¿se puede saber qué te pasa?

¿Es que no te he dejado espacio? ¿De qué te quejas?

Sí, mucho, ¿para investigar qué?

Solo gilipolleces, el asalto al supermercado,

el atraco a la oficina de correos,

ese es mi espacio. ¿Y el asesinato del Dr. Cali?

¿Eso es un caso interesante? Sí.

Casi nos encontramos a la Sra. Cali con la pistola en la mano,

¿eso es una investigación?

Este del muerto en la bolsa es uno de esos casos

que te devuelven el amor por este trabajo.

¿Y bien? Que no quiero que me des el caso

y luego decidas quedártelo tú.

Las cosas claras, Salvo.

No me gusta cómo me hablas,

¿me puedes explicar qué te pasa?

Adiós, Salvo.

Pues hala, adiós.

Tocan a la puerta.

Adelante.

Pasa, pasa.

¿Ha hablado con el Dr. Pasquano?

Sí. ¿Y qué le ha dicho?

Que antes de descuartizar el cadáver

le pegaron un tiro en la cabeza. ¿En la cabeza?

¿Esto quiere decir...? Que fue una ejecución.

Esa es la firma de la mafia.

El procedimiento habitual, le ataron de pies y manos,

le arrodillaron y le dispararon a la cabeza. ¡Cabrones!

Exacto. Las preguntas son las mismas, ¿quién era ese hombre,

por qué le mataron, por qué querían que quedara irreconocible,

por qué lo cortaron en pedazos?

Quizá lo trocearon para facilitar el transporte.

¿Y tenía que ser en tantos pedazos? No, eso es verdad.

No entiendo por qué lo enterraron allí con tan poca tierra.

Con un poco de lluvia la bolsa ha salido a la superficie.

Yo creo que quien lo hizo quería que saliera al cabo de un tiempo.

Sí, ¿pero qué sentido tiene? No lo sé.

Por cierto, ¿qué sabes de la mujer de la que nos habló Giacchetti?

Se llama Dolores Alfano, 31 años,

casada, no tiene hijos y vive aquí en Vigata.

¿Dolores, es extranjera?

Sí, española, o quizás sudamericana.

Alfano la conoció en el extranjero cuando ella tenía 21 años,

se liaron y se casaron. ¿Y del marido qué dices?

Es capitán de barco.

Ahora está embarcado como segundo oficial

de un carguero, lleva dos meses fuera.

Por lo que me han dicho vuelve como mucho dos veces al año.

Llanto contenido.

Buenos días, Catarella.

-Buenos días, señor.

Buenos días.

(LLORA)

Catarella, ven un momento, por favor.

-Enseguida, comisario. Gracias.

Tocan a la puerta.

Adelante.

Pasa, pasa.

-Diga, comisario.

Siéntate, Catarella.

-¿Puedo? Por favor.

¿Tienes fiebre? -No, señor.

¿No? -No.

¿Y entonces qué pasa, has llorado?

-Un poquitín.

Nada...

¿Por qué?

-Por nada, por...

Comisario, nada... un poquitín de nada.

Por nada. -Sí, eso es.

¿Augello está en el despacho?

-Sí, y el inspector Fazio también.

Avisa a Fazio, por favor.

Comisario. ¿Sí?

Quiero comentarle un par de cosas. Un momento, quiero saber algo.

¿Por qué estaba llorando Catarella?

¿Se lo ha preguntado? Sí, pero no me ha contestado.

¿Y por qué me lo pregunta a mí?

¿Qué pasa en esta comisaría, por qué hay tan mal rollo?

No lo entiendo.

Perdona.

No, perdone, comisario, yo le he provocado.

Últimamente la comisaría es un lugar insoportable.

Ya está.

¿Augello? Ya se ha dado cuenta.

Yo... no sé qué le pasa.

De verdad que no lo sé.

Está muy cambiado, siempre nervioso, ofuscado,

se enfada por todo, riñe a todo el mundo, insulta...

El otro día el agente Spada quería llamar al sindicato.

Conseguí disuadirle, le dije que no era plan,

pero esto no puede seguir así.

¿Y por qué no me lo habías dicho? Porque, porque...

aquí a nadie le gusta hacer de chivato.

¿Y con Catarella qué ha pasado? Nada.

No ha pasado una llamada a Augello porque pensaba que no estaba.

Total, la tía ha vuelto a llamar. ¿La tía, era una mujer?

Sí, una mujer. ¿Y luego?

Luego, cuando Augello ha salido de su despacho

iba hecho una furia, gritaba,

ha cogido a Catarella por la pechera, comisario...

y le ha dicho que por qué coño no le había pasado la llamada.

No contento con eso le ha reñido e insultado delante de todos.

El pobre Catarella, se ha puesto a llorar.

Pues conmigo no lo ha hecho nunca.

¿Qué quiere que le diga? Cuando usted está aquí se controla.

Bueno, dime lo que me querías comentar.

Cuando le hablé de Dolores Alfano

me olvidé de algo importante que me dijo un viejo comerciante.

Resulta que Giovanni Alfano, el marido de Dolores

es el hijo de Filippo Alfano.

¿Y bien?

Pues que Filippo Alfano era un pez gordo de la familia Sinagra.

Vaya...

De repente el tal Filippo Alfano desapareció

para reaparecer en Colombia,

con su esposa y su hijo Giovanni que debía tener unos 15 años.

Todos creían que estaba allí

para llevar los asuntos de los Sinagra en Bogotá,

pero al cabo de poco tiempo le pegaron un tiro,

no se sabe quién ni por qué.

Ya está.

Bueno...

Salud.

-¿Hablamos ahora o mejor después?

¿De qué?

-Salvo, no finjas conmigo, solo me llamas cuando necesitas algo.

Tienes razón, te pido perdón.

-Oh, no te disculpes, eres así.

Y también me gustas mucho por eso.

(RÍEN AMBOS)

Bueno...

Sabes que Mimi está casado.

-Claro, con Beba, y también sé

que tienen un hijo que se llama Salvo, como tú.

Exacto.

Pues tengo motivos para pensar que Mimi tiene una amante.

¿Qué, no dices nada?

-Pero Salvo, sabiendo cómo es Mimi era bastante previsible.

Pero... -¿Qué pasa, eso te escandaliza?

Es normalísimo, ¿por qué te preocupas tanto?

Déjale en paz y todo terminará por si solo.

No puedo. No puedo porque...

Mimi le dice a Beba

que yo le utilizo siempre para investigaciones nocturnas.

Entonces Beba se lo cuenta a Livia y Livia me lo cuenta a mí,

y si sigue así pronto Beba me llamará directamente

y entonces ya no podré cubrir a Mimi y...

está nervioso, nervioso...

Se pelea con todos, el otro día hasta hizo llorar a Catarella.

-Pues o esta relación lo destroza porque ama a Beba y se siente mal,

o se está enamorando de verdad de esa mujer.

Ya... -¿Qué vas a hacer?

De momento comamos el pescado que se enfría.

(RÍE) -Sí.

¿Sirvo yo? -Sí.

No me gusta lo que me pide,

pero sobre todo no me gusta el tono de esta carta.

-¿En qué?

Ya te he dicho que Mimi está insoportable ahora,

pero el tono de esta carta es distinto, él...

explica sus razones

y luego pide ayuda.

Mimi no utilizaría nunca una palabra como esta así...

porque sí.

-¿Qué le vas a contestar? No lo sé,

necesito tiempo, encontrar una solución.

-¿Y yo cómo te puedo ayudar?

Bien, tú deberías intentar descubrir si Mimi tiene una amante

y quién es esa mujer, deberías seguirle.

Mañana seguro que sale,

ya le ha dicho a Beba que tiene vigilancia nocturna,

que obviamente es falsa. ¿Sabes dónde vive?

-Sí. ¿Y luego qué?

Pues luego nada, luego me llamas, a cualquier hora.

(RÍE)

-Debería estar celosa. ¿Por qué?

-¿Quién sabe si también te preocuparías tantísimo por mí?

(RIENDO) Bueno, tú no eres mi subcomisario.

(RÍE)

Adiós.

(ESCRIBE) "Apreciado Mimi, he leído con mucha atención tu carta,

no me ha sorprendido considerando tu actitud las últimas semanas.

Entiendo en parte los motivos que te llevaron a escribirla,

por ello me hubiera gustado ayudarte.

¿Pero no te parece que pedirme autonomía de investigación

precisamente en el caso del muerto del barrizal es un error?

Sabes que te considero un investigador hábil e inteligente,

pero el asunto del barrizal es un caso en el que incluso

un policía más brillante que tú y yo juntos se podría estrellar.

Si dudo en asignártelo es precisamente por ser tu amigo,

un fracaso tuyo conllevaría un sinfín de complicaciones

y no solo en nuestra relación personal, piénsalo.

Si insistes déjame unos días de tiempo para decidir.

Te abrazo con el afecto de siempre, Salvo".

(DESPECTIVO) -Mirad al Mesías,

¿el rey de los judíos?

-Decías que eras Dios y en cambio eres un loco.

Risas burlonas.

(CATARELLA) He derramado la sangre de un inocente.

Por 30 monedas he traicionado a un justo.

¡Soy un vendido, un Caín, un renegado!

Y lo seré por los siglos de los siglos.

Aplausos.

-A sus enemigos lo entregó Judas,

con un beso lleno de traición,

tentando por Satanás y por el vil dinero.

El juicio abandonó a Judas Iscariote,

que errante vaga por campos y valles

corroído por la culpa y la vergüenza.

Inquieto irrumpe Judas en el Sanedrín.

Golpes de tambores.

-¡Malditos! ¡Malditos seáis!

¡Por 30 monedas he traicionado a un justo,

he derramado la sangre de un inocente!

¡Vuestras promesas me han corrompido

y eternamente cargaré con la traición!

-¿Y qué nos importa?

Es asunto tuyo.

-Tomad...

coged vuestro fútil dinero,

el precio del terrible delito que ahora voy a pagar.

¡Qué bien lo ha hecho! ¡Fantástico!

-¡Quieto!

Este dinero está manchado de sangre.

No podemos ponerlo en el tesoro del templo,

comprad con él el campo del alfarero

para dar sepultura a los forasteros.

-¿Diga? Hola.

-¿Sí? Quería hablar con una persona.

-¿Qué desea? Soy el comisario Montalbano,

quisiera hablar con el Dr. Pasquano, por favor.

-Veré si puede ponerse. Gracias.

-No, no se puede poner, está jugando al póker,

no quiere que se le moleste. ¿Ah, sí?

Escuche, dígale que si no se pone inmediatamente al aparato

voy a ir con toda la banda de la policía

y le tocaremos "Aída" entera, con la marcha triunfal incluida.

-Entiendo, se lo digo enseguida. Gracias.

-¿Un caballero no puede vivir tranquilo sin que aparezca usted

continuamente a tocar las pelotas?

Montalbano, ¿qué necesidad tiene de joderme a mí?

¡¿Qué coño quiere?!

Buenos días, doctor, ¿ya se ha desahogado?

-Todavía no, ¡maldito pesado tocahuevos!

¿Puedo hablar?

-Sí, pero luego desaparezca de la faz de la Tierra

porque si le encuentro le haré la autopsia sin anestesia.

Oiga, doctor, necesitaría saber exactamente

en cuántos pedazos cortaron al muerto del barrizal.

-Ya no me acuerdo. Vamos, doctor, no me joda.

-Espere que lo cuento.

Los dedos de las manos y de los pies son 20,

luego las piernas, las orejas, en total 29.

-Espere, 30 pedazos. ¿30, seguro que 30?

Por eso no le cortaron el brazo, porque serían 31 pedazos,

tenían que ser 30, como las monedas de Judas. (RÍE)

-¿Qué gilipollez dice, Montalbano, se encuentra bien?

Muy bien, luego se lo cuento, ahora le agradezco su amable cordialidad,

gracias.

-Y, Montalbano, no me llame en un par de años.

-¡Comisario, comisario! ¡Catarella!

¡Muy bien! -Señor, qué alegría verle.

Muy bien, Catarella, un pedazo de actor!

-¿Ha visto? Es la agrupación gramática.

Deja la policía y métete a actor. -No, no, no.

Juro por la bandera que puedo hacer las dos cosas.

una y otra. No debes dejar la interpretación,

tienes talento, tienes mucho talento, Catarella.

-Señor, es un gran halago... ¿Qué dices? De verdad.

que... qué grandeza, qué potencia en la voz,

que... -Es el teatro dramático, señor.

Se nota, yo no me lo esperaba,

parecías ese actor, ese calvo, ¿cómo se llama...?

(LEE) "Judas el traidor, al ver que le habían condenado

devolvió las 30 monedas de plata a los jefes de los sacerdotes

y a los ancianos diciéndoles:

'He pecado acusando a un inocente'.

Ellos le contestaron:

'¿Y qué nos importa, eso es cosa tuya?'".

Me salto un trozo. "Los sacerdotes recogieron el dinero y dijeron:

'Este dinero está manchado de sangre,

no podemos ponerlo en el templo',

y acordaron comprar con él un terreno llamado

el campo del alfarero,

y destinarlo a cementerio para forasteros". ¿Lo entiendes?

La verdad es que no, comisario.

¿Recuerdas lo que dijo Ajena, el propietario del barrizal?

Él vende la arcilla a los que hacen vasijas y botijos.

El barrizal es el campo del alfarero.

¿Y qué?

Pues que debemos pensar en dos elementos.

El campo del alfarero y las 30 monedas.

Porque cortaron el cuerpo en 30 pedazos.

Exacto, el tiro en la nuca nos hizo pensar en la mafia,

pero ahora mismo tenemos un elemento nuevo,

que quien lo ha encargado o lo ha llevado a cabo,

sigue las reglas de la vieja mafia. ¿Qué hacía la vieja mafia?

Hablaba con símbolos.

Cuando alguien asesinado aparecía con piedras en la boca

significaba que había hablado demasiado,

si un muerto tenía un zapato en el pecho

significaba que quería escapar. En este caso el mensaje es claro,

murió por traidor, igual que Judas. Exacto.

Así que para nosotros el caso está cerrado.

¿Por qué? Porque si el muerto era un mafioso

es competencia de antimafia.

¿Por qué vamos a pasarles un caso como este?

No te preocupes, sé lo que hago, ve a descansar.

Sí, comisario, pero perdone... Ocúpate de tus asuntos

y confía en mí. Venga, vamos.

-Gracias.

Bien. Mimi ha salido de casa a las diez.

Sí.

-Por un momento pensé que estaba viniendo a verte.

¿Por qué?

-Porque venía en dirección a Marinella,

Pero luego en cierto punto ha frenado

y se ha detenido ante la verja de un chalet.

Ha bajado...

la ha abierto y ha entrado.

En ese momento yo estaba muy cerca de él.

¿Y qué has hecho?

-He continuado.

¿Le has adelantado?

-Sí, pero él se ha girado.

Ay...

-No puede haberme reconocido,

solo hace una semana que tengo el Micra

y llevaba unas gafas de sol enormes

y un sombrero que parecía Greta Garbo.

Habría que verte.

(RÍE)

-Después ha retrocedido con el motor apagado.

En el chalet las luces estaban encendidas.

Él ha abierto con llave

y en la puerta ha aparecido una mujer que le estaba esperando.

¿La has visto bien? -No, estaba demasiado lejos.

¿Lo he hecho bien?

(RÍE) Lo has hecho muy bien.

Gracias.

-Disculpe, disculpe...

¿Está buscando a alguien? Sí, buenos días.

-Buenos días... Eh...

Buscaba al señor Casanova, creo que vive aquí.

-No, aquí no vive ningún señor Casanova.

¿Ah, no? -No.

¿Entonces de quién es el chalet? -Del señor Pecorini,

pero no viene nunca, por eso lo que hace es alquilarlo.

Ah, entiendo, ¿y el señor Pecorini dónde está?

-En Catania, el señor Pecorini ha abierto en Picaniello,

acaba de abrir una carnicería que es una maravilla.

Ya. Gracias, que tenga buen día. -Igualmente.

Adiós. -Adiós.

Comisario... Pasa, pasa.

He acertado. ¿Sí?

He llamado a las inmobiliarias de Vigata,

y al final he encontrado la que buscaba.

El chalet de Pecorini lo lleva la agencia "Bella Casa".

¿Y qué has descubierto? Pecorini ronda los 40,

es de Vigata y carnicero de profesión.

Hasta hace dos años vivía aquí, luego se mudó a Catania

donde ha abierto una carnicería. ¿Ahora quién alquila el chalet?

Nadie, está libre.

Así que libre...

¿Qué te pasa, Catarella? -Una mujer le reclama.

¿A mí, dónde?

-En la sala de espera, dice que se llama Dolorosa.

¿Dolorosa, señor? ¡Si es de las que alegran la vista!

Quiere hablar con usted personalmente.

Pues hazla pasar. -Señor, qué mujer,

qué pedazo de hembra, faltan ojos para mirarla,

¡ya le digo! Catarella, hazla pasar.

-Por supuesto, señor.

Señorita Dolorosa, pase.

-Gracias.

Buenas tardes.

Me llamo Dolores Alfano.

Pero Alfano no es mi apellido, es el de Giovanni, mi marido.

El mío es Gutiérrez. Ah, española.

-No, soy colombiana.

Pero ya hace tiempo que vivo en Vigata.

Ah...

Usted dirá.

-Verá, resulta que mi marido embarcó en un carguero,

es segundo oficial. ¿Y qué sucedió?

-Pues que al cabo de 20 días no me había escrito ni llamado.

Me preocupé y le llamé yo,

Me dijo que estaba bien de salud y que tenía mucho trabajo.

Y luego, hace unos días, me llegó una postal.

Es esta.

Ah, bien, esto la habrá tranquilizado.

-No. ¿No?

No me han tranquilizado, porque...

creo que no es él quién la ha escrito.

No sé, la letra, la firma, son...

son distintas, fíjese.

Compárelas con las del año pasado.

O con esta.

Además...

la postal me ha hecho pensar en la llamada,

su voz era distinta.

Yo en ese momento pensé que era cosa del móvil, pero...

ahora ya no estoy tan segura.

¿Qué tengo que hacer?

Bueno, no lo sé.

Efectivamente la letra de esta postal

es distinta a la de esta otra.

¿Ha intentado volverle a llamar?

-Sí, claro.

Le he llamado varias veces, pero no me ha contestado.

Le he estado llamando antes de venir, pero...

no me coge el móvil, no contesta nadie.

Bueno, entiendo su preocupación, pero...

-¿Ustedes no pueden hacer nada?

No, es que ni siquiera puede denunciar su desaparición.

Además, ¿cómo sabemos que las cosas que las cosas no fueron de...

otra manera?

-¿De qué otra manera?

Bueno, es solo una suposición, ¿eh?

Pero quizás su marido no embarcó porque, conoció a alguien...

No sé si me explico, a alguna persona...

-No.

Comisario, mi marido me ama, de eso estoy completamente segura.

Le enseñaré algo.

Me la envió hace cuatro meses, léala.

(CARRASPEA)

Eh...

Yo solo puedo darle un consejo...

No sé, ¿sabe el nombre del buque donde embarcó su marido?

-Sí, claro, se llama Ruy Barbosa.

Podría ponerse en contacto con el armador del barco y...

-Sí, el armador es Stevenson and Guerra,

tiene un delegado en Nápoles que se llama Pasquale Camera.

Sí, yo...

creo que tengo apuntado el número.

Aquí está. No, no me lo dé a mí,

tiene que llamar usted, yo sin una denuncia no puedo.

-No, comisario... Pero...

-Por favor, ayúdeme,

no sé cómo resolver todo este asunto.

Eh... -Por favor...

(SUSPIRA) Está bien...

-Cuento con usted.

Comisario, he hablado con Musante, de antimafia.

¿Y qué te ha dicho? Una cosa rara.

Recibieron un aviso que luego resultó ser una pista falsa.

Hace dos meses llegó una carta anónima

a sus oficinas. Vaya novedad.

Esta carta era especial, parecía que esta vez iba en serio.

Decía que don Balduccio ordenó eliminar a alguien.

Es un anciano, hace tiempo que dejó los asuntos de la familia.

No sé, en la carta pone eso, que intervino

porque se había sentido ofendido personalmente.

¿Y quién era esa persona que le ofendió

y por lo cual mandó que mataran? No, la carta no lo explica,

solo pone que era un mensajero

que en lugar de entregar la mercancía

la había vendido por su cuenta.

¿Y a qué conclusión llegó antimafia?

Se pudieron a investigar, descubrieron que Balduccio

estaba en coma en una clínica de Palermo,

por lo que se convencieron de que así no podía ordenar

el asesinato de nadie y cómo no tenían

ni siquiera el cadáver del mensajero...

¿Entonces? Pues...

llegaron a la conclusión de que les había tomado el pelo.

O alguien quería fastidiar a Balduccio sin saber lo del coma.

Vamos, sube.

Campanadas.

-O sea que mi marido no embarcó en el Ruy Barbosa.

Al parecer no.

-No es una broma, ¿verdad?

No, señora.

-¿Entonces qué le ha pasado?

La hipótesis más probable es que se trate

de una desaparición voluntaria.

-¿Pero por qué?

El señor Camera nos ha dicho

que su marido antes de embarcar le hizo llegar una nota.

Había encontrado un trabajo mejor.

-Sí, pero podría ser falsa, como la postal del otro día.

Sí, podría ser, por eso quiero ver esa nota.

Pero para eso necesito que presente

una denuncia formal de desaparición.

-Claro, lo que usted diga, ¿debo ir a comisaría?

No, no hace falta, Fazio la redactará aquí mismo.

Tengo que hacerle algunas preguntas, señora.

-Venga, siéntese a mi lado.

Venga, venga.

(CARRASPEA)

¿Aquí? -Sí, cerca.

Señora...

De la carta que me hizo leer se deduce

que la relación es, ¿cómo le diría?

Muy intensa.

-Sí, mucho.

Bien...

¿Y las últimas veces que su marido estuvo en casa...

se comportó diferente?

Quiero decir, ¿había cambiado algo?

-Sí,

Giovanni había cambiado.

Sí, pero no cómo usted piensa. ¿No?

-No.

Bueno, Giovanni últimamente estaba...

estaba más...

hambriento.

No se saciaba nunca.

Terminábamos de comer y casi no daba tiempo de llegar a la habitación

y luego...

me pedía cosas que...

no me había pedido antes.

¿Entonces usted excluye...

que su marido haya podido huir con otra mujer?

-Sí, por completo. Ajá.

Bueno, está bien, zanjemos este tema.

¿Tenía enemigos?

-No, él nunca me habló de enemigos,

alguna discusión con otros oficiales o...

con alguien de la tripulación, pero nada importante.

¿Y aquí en Vigata?

-En Vigata ya no tenía demasiados amigos.

De muy joven se había ido con sus padres a vivir a Colombia,

estaba más en el extranjero.

¿Tiene los nombres y direcciones de esos amigos de Vigata?

-Por supuesto, sí.

Fazio, luego los anotamos.

¿Cuándo hubiera tenido que embarcar su marido?

-El cuatro de septiembre Gioia Tauro.

Salimos juntos en coche el día antes.

Bien, ¿y por qué fueron juntos?

-Para estar juntos hasta el último momento.

Habíamos alquilado un pequeño apartamento.

¿Y para qué?

-Bueno, Giovanni tenía poco tiempo para venir a verme a Vigata,

así que yo me iba para allí, estábamos dos o tres días juntos

hasta que zarpaba de nuevo.

Ya. ¿Y su marido recibió esa noche alguna llamada?

-No, ninguna llamada, no. ¿Y a la mañana siguiente?

-No, Giovanni salió a las ocho de la mañana

y yo me quedé allí, ordené un poco el apartamento

y luego volví a Vigata.

¿Y desde ese día ha vuelto al apartamento de Gioia Tauro?

-No, ¿qué iba a hacer allí sola?

Claro. O sea que el apartamento quedó como lo dejó usted ese día.

-Sí, sí. Ya.

¿Nos dará la dirección y las llaves?

-De acuerdo.

Estas son las últimas fotos que hice con mi marido.

(RÍE) Mire, en esta Giovanni quedó muy bien.

Disculpe, ¿quién es este?

-Ya se lo he dicho, fuimos a ver a este medio pariente de mi marido,

se llama don Balduccio Sinagra.

Mire, le dejo en compañía de Fazio que le tramitará la denuncia,

no olvides tomar nota

de las direcciones de los amigos del marido en Vigata.

Sí, señor.

Hasta pronto, señora. -Hasta pronto.

Comisario... ¿Sí?

(MEDIO LLOROSA) Comisario, por favor,

se lo ruego, ayúdeme a encontrarle.

No puedo estar sin él.

Por favor, haga algo... Eh...

Tranquilícese, señora, haremos todo lo posible, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

Suena un teléfono.

Sí, diga. -Buenos días, Montalbano.

Soy Macannuco. Ah, Macannuco, ¿qué hay?

-He hecho lo que me pediste.

He entrado en el piso de la calle Gerace.

¿Y bien?

-Antes debo pedirte algo,

¿puedes enviarme en una hora la orden judicial de registro?

¿En una hora? Lo intentaré.

-Hazlo rápido, por favor.

¿Has ido tú personalmente?

-Sí, en persona, como me has pedido. Sí.

-Y también he echado un vistazo por ahí.

Encima del armario del salón había una caja de zapatos.

Estaba vacía, pero dentro había restos de un polvito.

¿Me vas a decir de qué era? -Sin lugar a dudas. Era cocaína.

¿Y las fotos? -Ahora te estoy mandando

las de las habitaciones. Está bien.

Macannuco, muchas gracias, ya hablaremos.

-Hasta luego, y no olvides la copia de la orden.

No, tranquilo, hasta luego, adiós. -Adiós, Salvo.

-No lo entiendo.

Alguien entró después.

No puede ser, yo lo dejé todo ordenado.

¿Esos son los pantalones de su marido?

-Sí.

Son los que llevaba antes de embarcar.

O sea que su marido esperó a que usted dejara el apartamento

y volvió con otra persona.

-¿Para hacer qué?

Es muy raro.

A él no le gusta la cerveza.

Yo tengo en la nevera porque a veces tomo, pero...

Comisario, dígame una cosa.

¿Por qué motivo Giovanni volvió al apartamento?

¿Y con quién iba?

Quizás debía verse con alguien y no quería que le vieran por ahí

ya que oficialmente había embarcado.

-Discúlpenme.

Una última pregunta, ¿cómo conoció a su marido?

-En la consulta de mi padre, la enfermera se ausentó unos días

y me pidió que la sustituyera.

¿Su padre es médico?

-Era dentista.

Ah...

¿Y qué le había hecho a su marido?

-Es que tuvo un accidente de moto

y se rompió dos dientes, mi padre le colocó un puente.

Claro.

Comisario. ¿Sí?

¿Está usted seguro?

¿El muerto del barrizal es Alfano?

Yo diría que sí. ¿Por qué se lo cargaron,

tiene alguna idea? Sí.

¿Don Balduccio? ¿Tú qué crees?

¿Sabes qué me ha dicho Macannuco? No.

Que Giovanni a pesar de todos los controles que debía pasar

traficaba con droga. Es imposible.

Es posible, y esto para don Balduccio era una gran ofensa.

Giovanni era un traidor y se lo cargaron.

Y lo cortan en 30 pedazos como las 30 monedas y lo entierran.

Exacto. Le deja marcharse a Gioia Tauro con Dolores,

le secuestra, le trae de vuelta a Vigata y aquí lo mata.

Y para retrasar la aparición del cadáver dice que ha embarcado.

Exacto. El plan funciona,

aunque luego don Balduccio enferma y termina en el hospital.

Seguramente fue así.

¿Y ahora qué hacemos con la señora?

De momento no le diremos nada, no puede ni reconocer el cadáver,

la señora no nos puede ayudar.

Comisario, los que mandaron el anónimo a antimafia

lo sabían todo. Exacto.

Muy bien, y entonces en el momento oportuno

les dejamos que descubran todo el pastel.

Pero de momento necesito dos días más para pensar. Vámonos.

-Sí. Un momento que le aviso, un momento.

Comisario, es para usted. Sí, voy. Encárgate tú de esto.

Sí.

¿Quién es? -El Sr. Giacchetta.

¿Diga?

-¿Comisario Montalbano? Sí, ¿quién es?

-Soy Fabio Giacchetti, ¿me recuerda?

Ah, sí, sí, ¿cómo están la madre y el niño?

-Muy bien, gracias. Ajá.

-Comisario, no sé si... Bueno, se lo digo.

Le llamo para decirle que he vuelto a ver el coche.

¿Qué coche?

-El que intentó atropellar a la mujer, ¿recuerda?

Ah, sí, sí, ¿cuándo?

-Justo ayer, estaba delante de mí parado en un semáforo

y pude anotar el número de matrícula.

¿Pero está seguro de que se trata del mismo coche?

-¿Cómo quiere que lo esté? A veces estoy seguro y otras no.

Pero lo reconocí porque era igual exactamente que el de la otra noche,

tenía un faro trasero roto, así que anoté la matrícula.

¿Y me podría decir cuál es? -Por supuesto.

La matrícula es AX962TP.

Se la repito, ¿de acuerdo?

AX962TP. -Sí, eso es.

Echad un vistazo por los alrededores

y luego me contáis, y atentos, ¿eh?

Arrancan un coche.

Pasos acercándose.

Buenos días.

Arrancan un coche.

¿Qué significa este descubrimiento?

¿Qué te retumba en la cabeza después de que Giacchetti te diga

que el coche que intentó atropellar a Dolores Alfano de noche

era el comisario, además de amigo, Mimi Augello?

Son dos palabras, complicidad y conspiración.

Mimi Augello y Dolores Alfano han urdido una conspiración

contra mí, porque no cabe duda que son amantes.

Sus encuentros empezaron en septiembre,

poco después de que Giovanni Alfano se fuera para embarcarse.

Ya. (RÍE)

¿Fue él el que empezó o fue ella?

Intentemos entender cómo han ido las cosas.

Después de encontrar el cadáver en el barrizal

Mimi Augello me presiona para que le adjudique el caso,

¿pero por qué, por qué este caso?

¿Por qué sabía que el cadáver del barrizal

era el del marido de su amante?

¿Y si lo sabía quién se lo había dicho?

Dolores.

Y Dolores sabe que su marido ha sido asesinado.

Y...

¿cómo puedo definir el comportamiento de Mimi?

Mimi es víctima del chantaje sexual de Dolores.

Y no sabe o no puede decir no,

Dolores es una mujer muy hermosa

que sabe cómo hacer valer sus argumentos.

Pero solo hay una palabra...

Traición.

Una traición.

Si Mimi se ha metido en esta historia,

si ha caído...

en el campo del alfarero, el maldito campo del alfarero,

el único que le puede sacar soy yo.

Veamos si soy capaz.

Veamos si soy capaz.

Veamos si soy capaz.

-¡Eh!

¿Qué hace con el cubo de la basura?

Buenos días, soy el comisario Montalbano, ¿y usted?

-Esterina Trippodo.

Ah, ¿es la vecina? -Sí.

¿Conoce bien a los señores Alfano?

-¿Se piensa que pierdo el tiempo con todos los comisarios del reino?

Bueno, estamos en una república. -¡Ni hablar!

¡Yo esta república de mierda no la reconozco!

¡Soy monárquica y moriré monárquica!

Además, ¿quiere que le diga la verdad?

¡Ya estoy harta de repetir lo mismo una y otra vez!

Perdone, ¿pero no repetiría lo mismo a un comisario...

monárquico?

No lo puedo decir abiertamente que me juego la carrera,

pero yo soy monárquico.

(RÍE EMOCIONADA) -¡Qué maravilla! (RÍE) ¿Sí?

-Qué alegría más grande. Pues claro.

-¡Vamos, venga!

(RÍE) ¡Viva el rey!

(LOS DOS) -¡Viva el rey!

-Bueno, usted dirá.

Sí. La última vez que los Alfano estuvieron aquí

creo que el cuatro de septiembre, ¿les vio usted?

-No les vi, pero estuvieron aquí,

porque por la noche vi que tenían la luz encendida

y estaba el coche.

A la mañana siguiente, más o menos sobre las once,

yo siempre salgo a esa hora, ya se habían ido.

Ya veo, ¿y notó algo raro?

-Sí, cosas vomitivas.

¿Qué es lo que vio?

-Cuando bajé ellos ya se habían ido,

por eso fui a vaciar el cubo, porque suelo hacerlo yo misma.

¿Y sabe qué había dentro? ¡Una jeringa llena de sangre!

Menos mal que llevaba guantes.

¿Estas cosas se las dijo a mi colega Macannuco?

-Ja, ja, no le dije nada.

(RIENDO) No es de los nuestros como usted.

(RÍE) Sí.

Tocan a la puerta.

Adelante.

¿Se puede? Ah, Fazio, pasa.

¿Hablaste con el amigo de Alfano? Sí, señor.

¿Te ha dicho algo interesante? Sí, creo que sí.

Ajá.

Quien obligó a dejar Vigata a Pecorini

fue el mismo don Balduccio Sinagra en persona.

¿Y por qué?

Porque se empezaba a rumorear sobre una posible relación

entre la señora Alfano y Pecorini.

Y don Balduccio le dijo a Pecorini que era mejor cambiar de aires.

Cuéntame bien toda la historia.

Sí, veamos...

Hace unos dos años Arturo Pecorini, el carnicero,

se enamoró y perdió totalmente la cabeza por Dolores Alfano.

Y no fue discreto, todo lo contrario,

cada mañana le mandaba un ramo de rosas,

le hacía regalos, incluso valiosos,

y enseguida corrió la voz por el pueblo.

¿No sabía que Dolores era la mujer del nuevo protegido de Balduccio?

Lo sabía perfectamente. ¿Está loco?

No, no está loco, es un chulo, un violento,

de los que no se asustan por nada, siempre va de duro.

En fin, un delincuente.

Con 20 años fue arrestado por homicidio,

pero fue absuelto por falta de pruebas.

Más tarde otra absolución por intento de homicidio,

y alguna pelea que otra y varias tonterías más

porque era y sigue siendo un prepotente.

¿Por qué Dolores no fue a la policía?

Bah, Dolores no fue a la policía porque...

a Dolores Alfano el carnicero le gustaba.

Ah...

Don Balduccio se enteró, no aceptaba que un carnicero

dejara como una cornudo a un pariente

que además era alguien a quien él apreciaba mucho.

¿Y qué hizo don Balduccio?

Primero fue a hablar con Dolores,

cuatro días después ella se fue a Colombia a ver a su madre,

que al parecer se encontraba mal. ¿Y Pecorini?

Entendió el mensaje de Balduccio, también ahuecó el ala

y se fue de Vigata.

Y entonces dejaron que Dolores volviera al pueblo,

qué casualidad, ¿me explico?

¿Sabes si Augello está aquí en la comisaría?

Sí.

Pues ve a buscarle y venid los dos. Está bien...

Perdone, ¿puedo preguntarle algo antes?

Porque le doy vueltas desde hace tiempo.

Dime.

¿Cómo sabía que Pecorini tenía una relación con Dolores Alfano?

No lo sabía.

No lo sabía...

¿Y por qué me hizo investigar a Pecorini

antes de que la señora Alfano viniera a comisaría?

No te lo puedo decir, Fazio, aún no.

Ah...

Gracias de todos modos, avisaré al subcomisario Augello.

Pasa, Mimi, siéntate.

Fazio, hazme un favor,

dile a Catarella que no nos moleste bajo ningún concepto.

Sí. Y luego vuelves.

Anda, siéntate.

Siéntate, Fazio.

Veamos...

Desde hace un tiempo en esta comisaría hay mal ambiente.

Mimi, por favor, habla solo cuando yo te lo diga.

Es probable...

que una parte de esta situación sea culpa mía.

Reconozco que he perdido un poco de ese impulso,

de esa energía que antes os llevaba a apoyarme en todo.

Éramos un equipo, éramos un solo hombre.

¿Te he dicho que puedes hablar, no te lo he dicho?

Y ahora tú, Mimi, me dices que necesitas más autonomía,

más espacio.

Me das un ultimátum.

¿Qué pasa, te preparas para la sucesión?

¿Puedo hablar? Solo para contestar a mi pregunta.

No.

Las cosas no son como imaginas. Entonces no hace falta que sigas.

Con mi palabra tendrás suficiente, no necesitas nada por escrito.

Está bien.

¿Qué significa "está bien"?

Significa que ahora el caso es tuyo.

¿Cómo? El del muerto del barrizal.

¿Comisario, quiere decir que se retira?

Exactamente.

Ah, pero con una condición, que hagas lo que hagas,

una detención, una rueda de prensa, un comunicado,

antes me lo tienes que decir.

Claro, faltaría más. Bien.

¿Puedo abrazarte? No, no hace falta,

yo me voy unos días, así que me tendrás que sustituir en todo.

Luego Fazio te contará cómo va la investigación

y se pondrá a tu disposición.

Buen trabajo.

Gracias.

Gracias, Salvo.

Comisario...

no sé por qué toma esa decisión,

y no quiero saberlo,

pero puede usted mandar al garete a toda la comisaría.

Augello no tiene la cabeza en su sitio.

Preferiría no colaborar con él.

No es un cuestión de querer o no querer, es una orden.

A sus órdenes, comisario.

Intenta entenderlo.

Es un caso muy delicado, se trata de la mafia.

Y por eso te pongo al lado de Mimi.

Lo entiendo, pero si el subcomisario Augello

se cabrea yo no lo podré detener. Pues me avisas e intervendré.

Pero usted estará fuera.

No pasará nada estos días, estate tranquilo.

De todas formas tienes mi número. Sí, lo tengo, pero no me sirve,

su móvil está siempre apagado. Bien, lo he entendido.

Lo que tenía que entender lo he entendido.

Con permiso. Muy bien.

Campanadas.

-Gracias, señora, hasta pronto. -Gracias.

-Dígame, ¿qué desea?

Ese es el problema, mi esposa me ha dicho lo que debía comprar

y ya no me acuerdo de nada.

-Típico de los maridos.

Sí, ya se lo digo a mi mujer: "Yo no debo hacer la compra".

(RÍE) Con permiso. -No se preocupe.

¿Hola?

(ALEGRE) Ah, Tanino.

-Comisario, bienvenido, ¿cómo está?

Muy bien, muchas gracias, ¿y usted? -Ay, vamos tirando,

la habitación está lista, le acompaño.

-Con permiso. -Cavaliere, ¿ha cogido algo?

-Una mierda he cogido. (RÍEN LOS DOS)

-Deme eso. Venga, comisario, vamos arriba.

Venga, comisario, siéntese en esa mesa.

No le importa comer con el cavaliere Pitacuda, ¿no?

En absoluto. Soy Salvo Montalbano, mucho gusto.

-Me llamo Liborio Pitacuda y no soy cavaliere, siéntese.

Ah, tengo que advertirle de una cosa,

aunque pueda parecer descortés,

yo cuando hablo no como y por tanto cuando como no hablo.

Bienvenido al club.

-A ver qué maravilla ha preparado Tanino, mira, mira, mira.

-Aquí tienen.

(LOS DOS CON GUSTO) -¡Hum!

-Y otro espagueti con marisco.

Que aproveche, señores. Gracias.

-Gracias, gracias.

(DEGUSTA LOS ESPAGUETIS)

-Con permiso.

Gracias.

-Gracias. -Y el especial lubina al azafrán.

-Estupendo

¿Cree que este maravilloso milagro está destinado a repetirse?

-Se repetirá, tranquilo, se repetirá,

como el milagro de la sangre de San Genaro.

Llevo años viniendo aquí

y jamás me ha defraudado la comida de Tanino.

¿Sabe que un gran restaurante francés

se lo quería llevar a París?

Pero no hubo manera, Tanino dijo: "Yo soy de aquí, y aquí moriré".

Hay tanta mezcla de sabores que me gustaría saber

dónde aprendió a cocinar este hombre.

-Sí, sí. Tanino, ven aquí.

-Dígame, cavaliere. -Cuéntale cómo te hiciste cocinero.

-Bueno, ¿qué le voy a decir, comisario?

Yo hasta hace pocos años cometía pequeños delitos,

entraba y salía de la cárcel.

-Buena presentación. Anda, continua.

-Luego una noche se me apareció la virgen.

¿Está bromeando?

-Es verdad, comisario.

Era preciosa, hermosa, luminosa.

Me cogió de las manos, me miró a los ojos

y me dijo: "Tú vas a ser un gran cocinero".

¿Pero cómo es posible?

-¿No sabía la historia de la virgen? No.

Pues cuando ha visto la lubina ha dicho la palabra exacta, milagro.

Gracias, Tanino, ya puedes irte.

-Siempre a su disposición.

Les retiro los platos. Gracias.

-¿Y qué le trae por aquí, comisario?

Necesito estar un tiempo solo.

-Le entiendo. Yo también una vez al año me escapo aquí.

En Trapani vivo con mi mujer, cuatro hijas y ocho nietos,

aquí me relajo, me depuro, navego por las aguas de la soledad.

Para mí esto es una clínica donde me desintoxico

de un exceso de sentimientos.

¿Y qué hace usted en Trapani?

-Era profesor de filosofía, ahora estoy jubilado.

¿Echa de menos la enseñanza? -Para nada.

¿Qué sentido tiene hoy en día enseñar filosofía?

Hoy en día, los...

los chicos ya no piensan, o peor,

les aburre aprender lo que pensaban Kant, Hegel...

Habría que cambiar la asignatura de filosofía

por una de...

(PENSATIVO) no sé...

instrucciones de uso.

Entonces sí que obtendría sentido. ¿De uso de qué?

-De la vida, querido señor.

Enseñarle a la juventud el sentido de, por ejemplo,

no estrellarse contra otro coche el sábado por la noche.

Y decirles cómo filosóficamente se podría evitar.

Benedetto Croce en sus memorias...

escribió...

Ay, estoy jubilado y solo hablo de filosofía.

No, dice cosas interesantes.

-¿Ah, sí? Pues buenas noches, yo me voy a dormir.

(RÍE)

-Buenas noches.

Buenas noches. -Buenas noches.

Me marcho mañana.

La primera vez que vine aquí mi padre se estaba muriendo.

No fui capaz de verle mientras se iba, la idea me aterrorizaba.

Cuando fui capaz de hacerlo...

ya era muy tarde.

-Yo seguí una investigación suya hace tiempo.

La del tráfico de armas que le llevó luego a descubrir

la tumba de esos dos jóvenes amantes, la del perro de terracota.

Usted abandonó la investigación del tráfico de armas

y se lanzó a investigar un crimen ocurrido hace 50 años

cuya resolución no hubiera tenido efectos prácticos.

¿Sabe por qué lo hizo?

¿Por curiosidad? -No.

Para escapar de la realidad de todos los días.

Esta realidad cotidiana es muy pesada para usted

y se escapa de ella, igual que hago yo que me refugio aquí.

La muerte de su padre era un hecho real,

pero usted se negó a aceptarlo.

¿Le añora?

Muchísimo.

Graznidos fuertes.

Dime, Macannuco, soy Montalbano.

Oye, escúchame bien, ¿eh? -¿No me das ni los buenos días?

Sí, buenos días. Deberías volver al piso de via Gerace

y traer el cubo de basura de los Alfano.

Como recordarás estaba oxidado.

-¡Una jeringa llena de sangre!

Precisamente ahora recuerdo

que el interior del bidón era de metal resinado,

que no se oxida, por lo que esas manchas deben ser de sangre seca

proveniente de la jeringuilla, ¿me explico?

-Bien visto, Montalbano, si es así voy a por él ahora mismo.

Bien. Ah, escucha una cosa,

te voy a enviar una carta por mensajero

y tú tienes que reenviarla desde Gioia Tauro.

-¿Y esta carta a quién debo mandársela y por qué?

Te lo escribiré todo en la carta, ¿de acuerdo?

-Está bien, Montalbano, así lo haré.

Gracias.

Adelina...

Adelina... -¿Qué pasa, inspector?

Ven aquí, anda.

-¿Qué pasa, inspector?

Siéntate y escribe.

-¿Yo? Sí.

-Pero si usted sabe que yo con las escritura...

No, no importa, coge un folio en blanco...

y escribes lo que te estoy escribiendo yo en esta hoja.

¿De acuerdo?

Aquí está.

Anda, lee.

(LEE CON DIFICULTAD) -"La jeringuilla que tú sabes

la tengo yo.

Adivina quién soy

y da la cara para que lleguemos a un acuerdo".

¡Señor, cuántas faltas!

Escribe usted como un "analfabético".

Es que tiene que ser así.

Tómatelo con calma, que yo me voy a duchar.

-Bien.

Gracias. -De nada.

-¡Comisario! ¡Comisario, estoy aquí!

Le estoy muy agradecido, señor comisario.

Su exquisita... Diga, diga.

-...amabilidad... No es nada.

-Por aquí, comisario.

Adelante.

Pase.

Hasta hace pocos minutos

parecía que don Balduccio podía salir de esta,

pero acaba de tener otra crisis

y el doctor no permite que se le exponga a más esfuerzos.

Está tan atormentado por esta historia...

Si me lo permite se lo contaré yo.

Por aquí. Gracias.

-Hace muchos años don Balduccio dio una orden

de la que luego se arrepintió. Ya.

-Le habían dicho que un pariente suyo

actuaba en su interés en vez de el de los Sinagra.

Don Balduccio se lo creyó...

y cometió un error.

Seis meses después...

le dijeron que la historia que le habían contado

sobre ese hombre no era cierta.

Pero el daño ya estaba hecho y no había vuelta atrás.

¿Cómo remediar eso? Solo había un modo.

Convirtió en su hijo al hijo de aquel hombre

y le dio una vida limpia.

Ya habrá comprendido que hablamos de Giovanni Alfano.

Antes de irse, Giovanni vino aquí... La Sra. Alfano me enseñó las fotos.

-En esa ocasión don Balduccio le dio una carta de...

presentación para un amigo de Villa San Giovanni.

Sí. -Esa carta nunca fue entregada.

Nuestra opinión es que Giovanni no fue capaz.

¿Por qué?

-Porque Giovanni probablemente nunca ha cruzado el estrecho.

¿Y dónde pudo quedarse?

-En Catania.

¿Sabe usted exactamente cómo fue todo?

-No se trata de saber cómo fue todo. Ya.

-Don Balduccio lo intuyó.

Queríamos tener una confirmación y esperábamos que nos la diera usted,

pero usted ha puesto en medio a su compañero

y nosotros creemos que está cometiendo grandes errores.

No podemos permitir que siga equivocándose mucho tiempo más.

No me gusta nada su última frase, pero no me gusta nada de nada.

-A mí tampoco, pero debía decírsela,

como ve, nosotros sabemos... ¿Qué saben?

-Nosotros sabemos que su compañero y Dolores, por así decirlo,

se encuentran.

Y la opinión de todos es que esa historia debe de terminar.

Comisario, ¿por qué encarga la investigación a Augello

y además empieza otra por su cuenta?

No hago una investigación paralela.

Es que no entiendo que vigilara a Dolores Afano

antes de que viniese a comisaría a hablarnos de su marido.

Lo mismo con respecto a Pecorini.

Bueno, ven esta noche a mi casa y te lo explicaré todo.

Pero... has de tener paciencia.

Mientras haz una cosa,

envía esto por mensajería rápida a Macannuco en Gioia Tauro.

Tocan a la puerta.

Voy a ver quién es.

¿Quién es?

Catarella... -Disculpe.

¿Te he hecho daño? -No, señor.

Lo hecho con las uñas y con los dedos para no molestar.

Prefiero cuando haces ruido. -Tengo el artículo.

Dáselo a Fazio.

Gracias. Gracias.

-De nada. A ver, aquí está.

(LEE) "Dos de febrero, crimen en Putumayo.

Un comerciante de Vigata de 52 años, Filippo Alfano,

residente hace dos años en Colombia,

fue asesinado ayer en su despacho...".

Na, na, na...

"La causa de la muerte un disparo de arma de fuego en la nuca.

El cadáver fue descuartizado con una crueldad inaudita,

fue despedazado en 30 trozos".

Esto es una firma con timbre incluido.

Don Balduccio hizo doblete.

Coge el artículo y guárdatelo.

¿No se lo doy a Augello? No, lo harás cuando yo te lo diga.

Adelante.

¿Se puede? Anda, entra.

¿Cómo no va a prosperar la mafia si para combatirla ponen inútiles?

Buenos días, Fazio. ¿Qué ha pasado?

Pues que les he hecho un resumen a antimafia de la operación

y les he dicho que los indicios apuntan a don Balduccio,

pero dicen que es una pista falsa.

Les he dicho: "Ahora el muerto tiene nombre y apellido,

se llama Giovanni Alfano". ¿Sabes qué han contestado?

Que no puedo ser Balduccio quien lo mató.

¿Y por qué? Porque dice que Sinagra

se retiró hace tiempo.

Y porque nunca ha oído que Alfano tuviese nada que ver

con los asuntos mafiosos de la familia.

¿Y qué piensas hacer?

Seguir adelante, Salvo, tengo tantas pruebas contra Balduccio

que no me puedo retirar ahora.

No puedo retirarme, ¿lo entiendes o no?

Suena un teléfono.

¿Diga? -Montalbano, soy Macannuco.

Macannuco, ¿qué tal? -Tenías razón, has acertado.

Ah...

-Las manchas del fondo del cubo son de sangre.

El cubo lo tiene la científica

para analizar si es la misma que la del lavabo.

¿Cuánto tiempo necesitan?

-Les he pedido que fueran deprisa, mañana por la mañana me dirán algo.

¿Has hablado con tu superior?

-Sí, me ha autorizado a interceptar los teléfonos.

¿Le has dicho que no informe a Tommaseo?

-Sí, se ha opuesto un poco, pero al final ha aceptado.

Recuerda que yo no debo aparecer ni ahora ni nunca.

-Tú tranquilo, nunca te he mencionado, tenlo por seguro.

Adiós. -Adiós, hasta pronto.

A ver, para empezar...

he descubierto que Mimi...

tiene una amante.

Lo siento mucho por su mujer, comisario,

pero el inspector Augello es un mujeriego, así que...

Su amante es Dolores Alfano.

(SE ATRAGANTA)

Ya ves. Su puta madre.

Sí.

Su historia empezó hace un par de meses.

Al principio solían verse de noche, en el chalet de verano de Pecorini.

Ella le sedujo, creo yo.

Lo persuadió...

con un objetivo claro.

Pero antes de todo te quiero contar la historia de Dolores.

Dolores hace dos años tuvo un romance con el tal Pecorini,

el carnicero.

Balduccio se enteró y obligó al carnicero a largarse a Catania.

Al poco tiempo Pecorini obtuvo de Balduccio Sinagra

permiso para volver de vez en cuando a Vigata

para llevar sus negocios.

Pecorini ya no tiene ningún interés en la mujer de Alfano,

sin embargo se ven a escondidas y la historia continúa

de manera aún más pasional que antes.

Dolores cree que no se librará nunca del marido,

que es un hombre de Balduccio,

y entonces junto a Pecorini decide matar a Giovanni Alfano

e intentar acusar al mismísimo Balduccio Sinagra.

Entonces fue Dolores quien lo mató.

Junto con Pecorini.

¿Y por qué quieren culpar a Balduccio?

Creo que es idea de Pecorini, para vengarse de él por haberle echado.

Y además a los dos les conviene alejar las sospechas.

Claro.

Dolores le contaría a Pecorini

cómo asesinaron a Filippo Alfano en Colombia...

Y ambos en práctica una réplica exacta

del típico crimen ordenado normalmente por Balduccio.

Pero vayamos por orden.

El tres de septiembre Dolores y Giovanni Alfano

salen de Vigata para ir a Gioia Tauro.

A medio camino ella convence a Giovanni para parar en Catania

y allí le lleva junto a Pecorini.

Sí, pero ¿Giovanni no sospecha, no le parece raro?

No, en mi opinión Giovanni ni siquiera conoce a Pecorini

y además ella le diría que era un amigo.

-Buenos días. -Buenos días.

-Giovanni, Arturo. -Sí, es un placer, pasad.

-Gracias.

Disparo y cuerpo desplomándose.

Y aquí viene lo más interesante.

Mientras Pecorini se dirige a Vigata con el cadáver despedazado

Dolores va a Gioia Tauro.

Entra en casa y prepara toda la escena.

Coloca los pantalones en la cama,

las copas con la cerveza y el vino.

Lleva consigo una jeringuilla con sangre del marido

y con ella deja algunos rastros de sangre en el lavadero,

a fin de poder demostrar después que Giovanni estuvo allí con ella.

Por último deja algo de cocaína en una caja de zapatos.

Una vez preparada la escena vuelve a Vigata, pero comete un error,

tira la jeringa con sangre en el cubo de basura de la casa.

¿Pero entonces la carta que manda a la comisión antimafia...?

Bien, unos días después

Dolores y Pecorini envían una carta a antimafia

en la que acusan a Balduccio

de matar a un mensajero por traidor.

Lo que querían era hacer pasar a Giovanni

por un mensajero mafioso asesinado por su jefe.

Luego, mediante una persona de su confianza,

probablemente un pariente,

escriben aquella postal con la firma aparentemente falsa

de Giovanni Alfano y ponen en escena toda la comedia.

Claro...

así cuando aparece el cadáver en el barrizal

ella acude a nosotros y sin darnos cuenta

nos ofrece la pista mafiosa que en cambio es falsa.

Ella quiere dirigir las investigaciones

y las quiere controlar porque quiere estar segura,

y ahí entra en escena nuestro amigo Mimi Augello.

Hace dos meses le pilló por banda y lo engatusó muy bien, está claro.

Cuando sale a la luz el cuerpo del barrizal

va a ver a Mimi y le dice que está segura que ese es

el cadáver de su marido asesinado por Balduccio Sinagra

y pretende que Mimi tome el mando de las investigaciones

porque quiere asegurarse de que Balduccio acabará encerrado.

Él está perdidamente enamorado, claro,

la cree ciegamente, ofrecería una mínima resistencia,

pero al final...

hace con él lo que quiere.

No me lo puedo creer.

Sí...

Suena el teléfono.

¿Diga? -Has acertado, Salvo.

Hombre, Macannu. -La sangre del fondo del bidón

es la misma que había en el lavabo, es decir de Giovanni Alfano.

Estaba seguro. Oye, ¿te he llegado la carta?

-Sí, sí, he ido a enviarla por correo urgente.

Supongo que llegará mañana.

Bien, solo queda esperar alguna reacción.

-Pues a esperar.

Muchas gracias, Macannu. -Buenas noches.

En cuando Mimi llegue le dices que esta noche has estado pensando

y le das el artículo sobre el asesinato de Filippo Alfano.

¿Y qué cree que hará él?

Lo considerará una prueba importante.

Correrá a Montelusa para hablar con Tommaseo y quizás con Musante.

En fin, perderá el día entre un despacho y otro,

pero tú cúrratelo, ponle las cosas bien difíciles, ¿vale?

Es importante que le tengas ocupado todo el día.

¿Y luego? Cuando yo haya vuelto

que vaya a mi despacho y le contaré

lo del arresto de Dolores, quiero que estés presente.

Está bien, comisario. Adiós.

-¿Hay alguien?

¿Hay alguien?

¿La jeringa dónde está?

(RÍE) -La jeringa está en un lugar muy seguro,

¿qué se cree?

¿Cuánto dinero quiere?

-¡Dinero le hará falta mucho,

porque yo sé lo que usted hizo!

-¿Ah, sí?

Tenga mucho cuidado, no sea que a usted le pase lo mismo.

(RÍE)

-Señora Alfano...

queda detenida por la muerte de su marido.

Vamos.

-Buenas tardes, señor. Hola, Catarella.

Comisario, ¿cómo ha ido?

Ha confesado, ¿y Augello? En su despacho, acaba de volver.

Me ha preguntado si la Sra. Alfano había llegado.

Procedamos.

Tocan a la puerta.

Adelante.

Madre mía. ¿Qué pasa, Salvo?

¡La virgen santa, qué noticia, qué noticia!

¿Qué noticia de qué? ¿Quién iba a esperar algo así?

Me acaba de llamar Macannuco. Bien, ¿y cuál es la noticia?

Han detenido a Dolores Alfano en Gioia Tauro.

¿Cómo que han arrestado a Dolores Alfano en Gioia Tauro?

Sí, en Gioia Tauro. ¿Pero por qué?

¿Cómo que por qué? Por el homicidio de su marido.

No es posible. ¿Por qué dices eso?

Ha confesado, Mimi, ha confesado. No puede ser.

Fueron ella y su cómplice,

cómplice amante, el tal Pecorini, el dueño del chalet.

Nos han engañado, vino aquí, nos soltó un rollo

y resulta que...

Oh...

Mimi...

¡Mimi! ¿Augello?

Mimi... Augello...

Levántale la piernas.

¿Mimi, me oyes? ¡Augello!

Quítale los zapatos. ¡Eh, Mimi!

Despierta, hombre, soy Salvo.

-A ver, pon esto aquí, por favor. Sí, cariño, sí.

-Salvo, siéntate atrás. Abróchate el cinturón, ¿eh?

Perdona, cariño, voy a hablar un momento con Salvo.

Salvo, perdona un momento. ¿Sí?

¿Puedo hablar contigo?

Dime.

Nada...

quería decirte que tuve ese desmayo...

porque me di cuenta de que me había equivocado en todo.

Como hombre y como policía.

Mimi, somos humanos, todos podemos equivocarnos.

Te pido disculpas por mi comportamiento las últimas semanas.

Has sido un capullo. He sido un capullo, un capullo.

Y te quiero dar las gracias

por darte cuenta de que yo no estaba muy bien.

Y por tener paciencia, mucha más de la que sueles tener conmigo.

Tampoco te acostumbres.

También quería darte las gracias por otra cosa.

Mira, Salvo, yo seré tonto, pero tonto, tonto, no.

Por la historia de Macannuco y lo de Gioia Tauro,

me juego lo que quieras a que detrás de este caso estás...

solo tú.

¿Eh?

Mimi, descansa en las vacaciones.

O te vas enseguida o te pego una patada en el culo.

Adiós, Salvo.

Arrancan el coche.

El comisario Montalbano - El campo del alfarero - Ver ahora

La caza

El thriller psicológico de TVE te mantendrá enganchado desde el primer capítulo. Cuenta con dos temporadas, y cada una es todo un misterio por resolver… ¿a qué esperas para empezarla?

La Caza de Monteperdido:

Hace cinco años, dos niñas de once años, Ana y Lucía, desparecieron en Monteperdido, un pueblo rodeado por la naturaleza exuberante del Pirineo. Tras una extensa búsqueda y los intentos infructuosos de las autoridades por encontrar alguna pista, el caso nunca se resolvió. Los vecinos del pueblo quedaron marcados por la tragedia. Ahora, tanto tiempo después, una de las niñas, Ana, ha regresado.

Pero, ¿dónde está la otra niña, Lucía? ¿Sigue aún con vida? ¿Cómo ha conseguido Ana escapar de su cautiverio? ¡Dale al play y comienza la aventura!

No recomendado para menores de 16 años La caza. Tramuntana - Capítulo 1: El Cant de la Sibil.la - Ver ahora
Transcripción completa

"Bela, sé que estás agotada,

pero necesito que lo mires y me digas si es lo que visteis.

Lo grabamos todo, así no te tengo que molestar.

Sé que todas lo queréis olvidar

y lo entiendo,

por eso te pido que me lo cuentes solamente una vez,

luego lo puedes borrar ya de tu memoria".

(Teléfono)

(Teléfono)

Sargento Selva, ¿quién es?

Hola, mi coronel. Ya estoy en el cuartel.

Acabo de llegar, necesito más tiempo para ponerme al día

con la investigación que hizo la sargento Campos.

Entendido. En cuanto sepa algo le llamo.

(SUSPIRA)

"Todo era normal, no sé qué quiere que le cuente".

"¿Por qué no empezamos por el principio?".

(Gaviotas)

(Campanas)

(Música de gaitas)

(Petardos)

(Petardos)

Bernat, ¿te das cuenta de la hora que es?

Dani no está bien, no quiere cantar.

Hacía mucho que no se ponía así. -Tranquila, Teresa. Hablaré con él.

(Ensayos de canto)

(Ensayos de canto)

-¡Va, Dani!

Abre la puerta, llevas media hora ahí encerrado.

-Sal de una puta vez, Dani,

que tiro la puerta abajo y te arrastro de los pelos.

(Apertura de cerrojo)

(RESPIRA NERVIOSO) -¿Por qué te pones así?

Ni que fuera la primera vez que cantas.

-No puedo, Sami, de verdad que no puedo.

-Te vas a poner la casulla y vas salir a cantar.

Y si te da vergüenza, te pones en la última fila

y haces que mueves la boca. ¿Crees que te van mirar estando ella?

-Como suene un móvil en el concierto, corto cabezas.

-Me duele el pecho. (SUSPIRA)

-Ven. (RESPIRA NERVIOSO)

-Siéntate.

Respira despacio. ¿Te acuerdas de lo que te decía Madó Teresa?

-No vale ni una mierda. -Esa boca, Daniel.

-Tiene un ataque de pánico.

Un lingotazo de whisky y se le pasa.

(CHISTA) ¿Quieres que hablemos?

Cinco minutos y ensayamos.

(Coro)

(CANTA "EL CANTO DE LA SIBILA")

(CANTAN)

-¿Dónde está Dani?

-Eh. ¿Adónde vais?

-Ahora vengo.

-Berna vuelve en cinco minutos, se va a enfadar, ¿eh?

Bela, ¿dónde vas? -Volvemos en un momento.

-Virginia, sigue tú, anda.

-Si no quiere cantar, que no cante, ni que fueras su madre.

-¿Has visto a Dani? -Creo que se ha ido.

Iba con la ropa de calle, me lo encontré antes en el pasillo.

-A lo mejor Bernat sabe dónde está.

(Apertura de puerta)

-¡Bernat!

(Música trágica)

(Sintonía)

(Grillos)

(Teléfono)

¿Samiah? ¿Sami?

Tenéis que estar deseando meteros en la cama.

Bueno, ya queda menos.

Despiértalas. Me han dicho que la compañera de Madrid

quiere hablar con vosotras, ¿vale?

Sargento, soy Cati Trías, la cabo al mando del puesto.

El dibujante terminó el retrato con las indicaciones de las niñas.

Parece un bebé. ¿No lo habíais visto antes en otras fiestas?

Me acordaría.

Con esos ojos el caparrot da miedo.

Aquí lo llamamos así, caparrot.

Pero hace años que no sale ningún personaje de bebé

en las fiestas de Sa Beata. Gracias, cabo Trías.

¿Y te acuerdas de cómo era?

Si era alto, bajo, delgado...

Llevaba zapatos de hombre.

Le vi los zapatos al mirar a Bernat en el suelo.

Bernat era el director del coro, ¿verdad?

Nos enseñaba a cantar y un poco a tocar el piano.

Sami, he venido para averiguar quién ha hecho esto,

pero para eso necesito tu ayuda.

Tú eres la que más cerca estaba cuando pasó.

La sangre me manchó las zapatillas.

Había ido a buscar a un amigo y...

Tranquila.

¿Pasó algo más ayer?

¿Algo antes del ensayo o durante?

¿Algo que te llamara la atención con Bernat?

(BELA) Todo era normal.

No sé qué es lo que quiere que le cuente.

¿Por qué no empiezas por el principio?

No es Nochebuena, que es la tradición,

pero Bernat quería que hiciéramos "El Cant de la Sibil-la".

"Todo el pueblo iba a estar en la iglesia".

"¿Y viste a Bernat con alguien antes de que pasara?".

"Con los caparrots. Se estaban preparando para las fiestas".

"Ya he hablado con ellos.

No vieron a nadie salir de la iglesia

y no les suena esa máscara".

(RÍE)

(Llaman a la puerta)

Pasa.

Sargento Selva, estamos recopilando la información

pero nos va a llevar un tiempo.

Cati...

¿Te importa echar una foto? Es para mi hija.

Se va a reír una jartá.

Vamos, coño. Que aquí huele a perro mojado.

(Disparo de foto)

Ya.

Sargento, con todos mis respetos, las niñas

y el pueblo hemos pasado por un infierno.

No es agradable que haga bromas.

Cati, yo no soy la sargento Campos.

No te importa que te llame Cati, ¿no?

A mí esto de los formalismos no me va mucho.

He venido a terminar un trabajo, no a hacer amigos.

Por cierto, Cati,

la documentación la quiero para dentro de diez minutos.

Ni uno más ni uno menos. Si esto sale mal,

el coronel Figueroa me va a cortar las pelotas.

Entiéndelo, llevo 40 años con ellas. Les tengo cariño.

(BELA) "Nos quedamos ahí paradas.

El caparrot se fue corriendo por la puerta de las celdas".

No sabíamos qué hacer. Bela, tranquila.

No es culpa tuya. No es culpa de ninguna.

En un momento podréis iros otra vez con vuestros padres.

Lance y Mónica, tengo apuntado que se llaman.

Llevo dos años con ellos pero no son mis verdaderos padres.

Las tres venís del Lluc des Teix,

el centro de protección de menores del pueblo.

"Mi madre murió en un accidente de coche cuando tenía cinco años.

No tenía más familia y me llevaron al Lluc.

Hasta que conocí a Lance, me había visto cantar.

Dice que tengo un don".

-¿Por qué no te das una ducha? Te va a sentar bien.

(BELA) Con todo lo que había ensayado.

No es fácil cantar con una espada delante de las narices.

(RÍE) Todo esto pasará, Bela,

y podremos oírte cantar a la Sibila.

(Campanas)

(BELA) "Julia es la que más tiempo lleva fuera,

por lo menos siete años con Gerard y Joanna.

El Lluc está bien pero es mejor una casa, una familia".

-Acuéstate, ¿o quieres comer algo?

-Solo me apetece dormir.

-¿Ha podido hablar con los guardias?

No entiendo qué hijo de puta le habrá hecho eso a Bernat.

-De quien tenemos que preocuparnos es de Julia.

-Todo eso me parece una pesadilla.

-Tendríamos que haberla sacado del coro aunque Bela estuviera.

Ya te dije que no me gustaba.

(INÉS) Santa María, madre de Dios...

(BELA) "Inés y Llorenç siempre estaban en el Lluc con Madó Teresa.

Son muy amigos. Ayudan en todo lo que pueden.

Supongo que Samiah les dio pena y la cogieron hace unos seis meses.

Ella nunca había estado antes en una familia".

-En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

(DANI) "Hola, no estoy. No me dejes mensajes

y vuelve a llamarme, no seas rata. Chao".

-Dani, ¿dónde estás? Llámame.

-Bernat era un despistado, por eso me dio una copia de las llaves.

Tendrá que venir Criminalística.

¿Sabes si tenía algún problema con alguien? ¿Algo de dinero?

Nunca necesitó mucho para vivir.

¿Y algún familiar en el pueblo?

Gloria, su mujer, falleció hace 15 años.

Una embolia. No tuvieron hijos.

Bernat dejó de dar clases de piano hace dos años, cumplió 53,

pero tuvo que jubilarse porque estaba perdiendo vista

y casi no veía. ¿Quién querría hacerle daño?

Usted no le conocía, pero Bernat...

Teresa, sé que está siendo difícil esto,

pero estas primeras horas son las más importantes.

Quien haya hecho esto conocía bien las costumbres del pueblo.

Las fiestas, los caparrots...

La iglesia...

¿Quién podía estar debajo de esa máscara?

Un loco.

No se me ocurre otra cosa. Un enfermo.

Bernat no tenía problemas en Tramuntana con nadie.

23, "El canto de la Sibila". Son sus programas de radio, Cati.

Hablaba de música y de las cosas de aquí, de la isla.

Es lo único que seguía haciendo.

Eso y dirigir el coro del centro de menores.

Teresa es la directora del Lluc des Teix.

Bernat disfrutaba enseñando a los niños y niñas del Lluc.

Ellos le adoraban, se lo habrán dicho.

Les costará olvidar lo que ha pasado.

Quiero llevarme esas cintas.

(BERNAT) "El día del Juicio llegará,

el sol perderá su claridad, se verá oscuro y entelado.

La luna no iluminará y todo el mundo será oscuridad.

Son algunos versos de 'El canto de la Sibila'.

Pero ¿quién es la Sibila?

¿Quién es esa profetisa que anuncia el juicio final?".

¡Biel! ¿Es ella?

Vete a casa.

¡El puto cerdo de Bernat se llevó a mi hija!

¿Quién me va a decir ahora dónde está?

No tenemos el cuerpo para tonterías.

Tira. ¿Esto te parece una tontería?

Te estás ganando una hostia. ¿Por qué nadie me hace caso?

Ya, se acabó. ¿Por qué nadie me escucha?

Eh, Biel. Bernat sabía qué le pasó.

El puto ciego no era tan manso hace años, ¿sabe?

A la esposa no se la llevó ninguna embolia, fueron los disgustos.

Biel... Está borracho. ¡No!

¿Y cómo estarías tú si te hubieran quitado una hija?

¿Qué tiene que ver Bernat con su hija?

No tiene nada que ver. Sí.

Esther se fue, te lo he dicho cien veces.

Se marchó cuando cumplió los 18, nadie le hizo nada.

Y mucho menos Bernat.

¿Ya estamos otra vez con lo de siempre, Biel?

Gracias a Dios, papá.

Llévatelo, por favor. Y que no conduzca.

Tengamos la fiesta en paz. -Sabéis que tengo razón.

¿O a todos os da igual Esther? ¿Os da igual?

¿Os da igual Esther?

Quiero hablar con él en el cuartel.

Sí. -No merece la pena, sargento.

La hija de Biel se fugó porque su padre bebía más de la cuenta.

-¡Eso es mentira! ¡Mentira! -Mira, ¿qué te pasa?

-No. -Has venido a malmeter,

como haces cada vez que pasa algo. Venga, aparta ya.

(SUSPIRA) Mi padre se hizo cargo de la Policía

durante más de 30 años, sabe cómo tratarle.

Es el primero al que escucho no hablar maravillas sobre Bernat.

Es que fue una buena persona.

Le dio clase de piano a medio pueblo, incluyendo a mi hijo.

¿Tan difícil es creer que era bueno?

(RÍE) Me cuesta creer en santos.

(LLORENÇ) ¿Pero qué dices, Gerard?

¿De dónde has sacado eso? Es una barbaridad.

-Ya, pero tiene que haber una explicación, ¿no te parece?

¿O han matado a Bernat porque sí?

-Mira, lo conozco desde que tengo uso de razón.

Deberíamos estar llorándole, acompañando a Teresa, ¿a que sí?

-Teresa no es su viuda, Llorenç.

-¿A vosotros os parecía normal cómo trataba a las chicas?

-Sí... ¿De dónde viene esto, Gerard?

A lo mejor, Bernat no te caía bien, pero no deberías hablar así de él.

-No sé, parece que soy el único que está preocupado por su hija.

¿Os da igual lo que ha pasara en el coro?

Porque a mí no.

Es tremendo lo que ha pasado y es normal que estés asustado.

Todos lo estamos, pero no saquemos las cosas de quicio. ¿Joanna?

-Vamos a esperar a ver qué dice la Guardia Civil, Gerard.

-No sé... Ojalá me equivoque.

-¿Has podido descansar un poco?

-Cierro los ojos y aparece el caparrot.

-No te va a hacer daño.

Pero Samiah, si sabes algo de Bernat, que no te dé miedo.

Puedes contarme lo que sea.

Sami...

-Llévame al cuartel, tengo que hablar con la Guardia Civil.

-"No me dejes mensajes y vuelve a llamarme,

no seas rata. Chao".

-Salta todo el rato. No es normal.

Bernat está muerto, me habría llamado.

¿Por qué no me dijiste que Dani había estado con Bernat?

Un amigo dijo que lo vio salir de la iglesia,

pero Dani estaba de los nervios, ni siquiera podía cantar.

Bernat se lo llevó para hablar con él.

No me gusta cómo lo trataba. ¿A qué te refieres?

¿Era duro con él? Era...

Siempre con secretos.

Y Bernat no es su padre, pero Dani no sabía pararle los pies.

¿Sabes si tenía esa relación con algún otro chico del coro?

A lo mejor es solo que me da miedo que...

Dani no fue al ensayo, pensaba que se había ido a casa.

Fui a buscar a Bernat para preguntárselo cuando...

¿Y si le ha pasado algo?

¿Y si le han hecho daño a él también?

No coge el móvil y Bela y Julia tampoco le han visto.

¿Dónde vive Dani?

En el Lluc. Él nunca ha salido de ahí.

(RÍEN)

-¿Dani?

¿Lo ha visto a lo largo del día?

No estaba en el comedor a la hora de la comida,

pero tampoco le he dado importancia.

-¿Qué está pasando aquí? ¿Cati?

Es Dani, estamos buscándolo.

Nadie ha visto a Dani desde el ensayo del coro.

¿Eso es normal? Esto no es una cárcel,

los chavales entran y salen cuando quieren.

No es tan raro que falte alguno alguna noche.

Una noche o alguna semana. Ya sé cómo funcionan estos sitios.

Dani fue el último que estuvo con Bernat, quiero hablar con él.

He pasado la noche en el cuartel y he llegado hace un momento.

Quería arreglar las cosas de Bernat.

Sargento, tiene que ver esto.

¿Había visto alguna vez este dibujo?

Cabo Trías,

curse una orden de búsqueda y localización de Daniel Coll.

Es un buen chico. No sé qué le habrán dicho.

Han tenido problemas pero es incapaz de hacer daño a nadie.

Mucho menos a Bernat.

¿No tenía ordenador?

Los chicos usan el de la sala común.

¿Por qué hay tantos medicamentos? Le diagnosticaron esquizofrenia.

Hace dos años tuvo un brote.

Creía que su madre estaba en Tramuntana,

que había venido a llevárselo. Pero ya está bien.

Se toma sus pastillas y está controlado.

¿Y no es posible que tuviera otra crisis?

Sé que ayer no se encontraba bien.

¿Se da cuenta de lo que está diciendo?

¿Por qué dibujó Dani el caparrot?

¿Sabe qué relación tenía con Bernat?

Dani no ha encontrado nunca una familia.

Sus antecedentes no ayudan.

¿Quién se encarga de un chaval con problemas mentales?

Bernat siempre ha estado muy pendiente de él, como yo.

Intentábamos ser su familia.

¿Eso es lo que era Bernat para él? ¿Un padre?

Supongo que entonces pasarían mucho tiempo juntos.

Solos.

Si está buscando culpables, se está equivocando.

Teresa, yo viví en un centro como este dos años.

De los 16 a los 18.

Y sí, intentaban que no nos sintiéramos solos,

pero es que lo estábamos.

Yo tenía compañeros que salían fuera buscando un poco de cariño.

Y quizá Daniel hizo eso con Bernat.

El problema es que a veces buscas cariño en el sitio equivocado.

Hemos pasado una desgracia.

¿Y usted a qué ha venido? ¿A hacer más daño?

¿La relación entre Dani y Bernat era normal?

Ni siquiera voy a responder a eso.

Encuentre a Dani, es lo que tiene que hacer.

Entonces se arrepentirá de lo que insinúa.

(Viento)

(Risas)

(Risas)

Sargento.

Sara. El agente Vila ha encontrado algo en el ordenador.

No ha sido complicado entrar en su correo,

tenía la contraseña guardada.

No hay mucho, debe ser el único adolescente

que no esté enganchado a las redes sociales.

Pero este "mail" me ha llamado la atención.

Se lo envió a Bernat el 11 de marzo.

Hace tres semanas.

Aparte de un par de correos sobre los ensayos del coro,

Dani no se escribía más con Bernat.

¿Sabe algo del caso?

Sa Calobra está fuera de mi demarcación.

Supongo que lo llevaría el UCO de Palma.

Póngase en contacto con los compañeros que lo lleven.

Quiero toda la información.

(Música "El canto de la Sibila")

(BERNAT) "'El canto de la Sibila',

una figura pagana que la Iglesia transformó en santa.

Su profecía, siempre encarnada en la voz de una niña,

nos anuncia el fin del mundo,

el día en que solo los justos sobrevivirán.

Pero ¿quiénes son los justos?".

-Dicen que fue Dani quien mató a Bernat.

-Sabes cuánto le quería.

-¿Y si lo hizo por lo que pasó?

Dani estaba obsesionado con aquella noche.

-Julia, ni tú ni yo sabemos qué pasa por la cabeza de Dani.

No tiene nada que ver.

Eh, tranquila.

"Dani no es malo. Tiene días raros,

como cuando dijo que había visto perros colgados en la iglesia.

Locuras".

-"Él quería a Bernat.

No digo que más que nosotras, pero le quería".

"¿Crees que había algo especial entre ellos?

¿Entiendes a lo que me refiero?".

"Yo no vi nada. Nunca"

Eres una mentirosilla, pelo azul.

(BOSTEZA)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Estás bien, cariño? ¿Quieres algo de comer?

¿No?

Perdón. Es mi hijo, es que la chica que me lo cuida...

No pasa nada. ¿Le gustan las casitas de pájaros?

Es lo único en lo que piensa, sí.

Ahí tiene toda la documentación del caso.

¿Me traes un café doble?

¿Qué ha hecho la sargento Campos, tomar declaración al pueblo?

Quería llegar como fuera a la verdad.

¿Estoy delante de la presidenta del club de fans de Sara Campos?

Se equivoca.

Teníamos nuestras diferencias, pero hizo una buena investigación.

Bueno, para eso estoy aquí, para ver qué ha hecho la sargento.

(Radio del coche patrulla)

(Ladridos)

¿Nieve?

¡Hola! (GIME)

¡Hola!

Sargento Campos.

¿Por qué tengo la sensación de que esto no es casualidad?

Yo también me alegro de verte.

Sargento, el cabo Gamero está a cargo del chico muerto.

Nahim Bakri, 15 años.

Apareció el 10 de marzo en la playa de Sa Calobra.

Apareció en la arena pero no murió ahogado.

Antes de que lo arrojaran al mar, fue asfixiado.

¿Dónde vivía? No fue fácil identificarlo.

Entró en el país sin familia desde Marruecos

y su último registro es del centro de acogida de Algeciras.

Piensan que la vida en la calle iba a ser mejor.

Enseñamos la foto de Nahim en el puerto de Palma

porque pudo entrar por ahí

y, efectivamente, le reconocieron. Durmió en los muelles.

Pedimos las cámaras de seguridad y apareció él.

Marc Silvela, estibador del puerto de Palma, 32 años.

En las grabaciones se ve cómo habla con Nahim, lo invita a tomar algo

y después lo lleva a su casa.

¿Hubo abusos sexuales?

Sí. Además en la sangre de Nahim hayamos restos de una droga,

una variedad de GHB no detectada fuera de la isla.

y que debió dársela para que no se resistiera.

Pero Marc Silvela tenía GHB en su casa.

Y está preso en Palma a la espera de juicio.

Esto no tiene nada que ver con lo que ha pasado.

Y lo de Nahim es un caso cerrado.

Deja de vernos como si fuéramos unos extraños.

Llevas siete años en esta casa, Julia, somos tu familia.

Está contando lo que sabe.

¿Seguro que Bernat no os hacía nada?

¿No vas a parar hasta que diga que me metió mano?

¿No ves que lo único que me importa eres tú?

Julia, cariño, ¿me estás contando la verdad?

La Guardia Civil cree que Bernat pudo hacerle algo a Dani.

Y que por eso... -¡Olvídate de tus amigas del Lluc

y de Bernat y de Madó Teresa!

Si alguien va cuidar de ti somos nosotros.

(SUSURRANDO) Ven aquí.

Ya.

Bueno, ¿qué, ha dicho algo?

Julia querrá mucho a su amigo pero,

Bernat era un buen tío y ese puto loco de Dani,

todos sabíamos que iba a reventar.

¿Quieres dejar de decir gilipolleces?

Los folletos del taller de Grace están para repartir.

(TV) Bernat Cervera, de 53 años,

fue violentamente asesinado el día de las celebraciones

de Sa Beata en el municipio mallorquín de Tramuntana.

El Consistorio ha decidido suspender los festejos

y ha celebrado una misa en su honor...

(Murmullos en el edificio)

Deberíamos brindar por Bernat.

Por que no sufriera y ahora esté al lado de su mujer.

¡Gerard dice unas cosas de él!

Y Samiah también...

No sé si Bernat es la persona que pensábamos, Jaume.

(Cristales rotos)

¡Collons! ¿Qué haces, Teresa?

¿Y vas a brindar por él?

Si el pobre oyera lo que dices...

Llorenç, no hagas caso de Gerard.

Lo que diga la niña... ¡tienen miedo y es normal!

¿Cuántos vinos nos hemos tomado con Bernat?

Muchos. -Pues eso. Era nuestro amigo.

He venido a Soller para haceros compañía. No quiero veros así.

Perdóname, Llorenç,

es que me duele que se digan esas cosas de Bernat.

¡Que estén buscando a Dani como si fuera un asesino!

Tranquila, no pasa "res".

(TV) A cargo del coro del Lluc des Teix.

Una agrupación musical en la que los adolescentes

de la residencia de acogida del mismo nombre,

tenían la oportunidad de entrar en contacto

con la música tradicional de la isla.

La UCO se ha hecho cargo de la investigación

y ha activado una orden de búsqueda

de uno de los internos del centro, Daniel Coll, de 16 años,

que está en paradero desconocido.

Este año ya se han quemado más de 55.500 hectáreas.

El 75% del territorio...

(MARCA UN NÚMERO)

(Teléfono móvil)

¿Sí? -Samiah, soy yo.

¿Dani? Dani, tienes que volver, te están buscando.

¡Sí, para que me calle! Sami...

Esto no termina con Bernat.

Ven y cuéntaselo a la Guardia Civil.

¡No voy a acabar muerto en Sa Calobra, no...!

Dani, ¿qué pasa?

¿Dani, Dani, estás ahí?

(SE CORTA LA COMUNICACIÓN)

(SONRIENDO) Gracias. De nada.

¿Qué me decías?

Nada... pensé que Bernat tenía una vida secreta

y que nadie la conocía.

Y que tal vez Dani lo descubrió.

Por eso le mandó la noticia de lo de Nahim. Por eso lo mató.

Sí. O puede que sea más sencillo

y este chico, Dani, no está bien, perdió el control

y por eso ha huido, ¿no?

En el pueblo todos piensan que está loco.

Supongo que ahora viene la bronca, ¿no?

No.

A ver... estuve preocupado por ti,

los primeros meses porque no contestabas a llamadas.

Y el día que te llamé y...

y me saltó un contestador diciendo: "el número marcado no existe"...

Supuse que estabas harta de que te sonara y dije:

"Pues hasta aquí".

No, no podía mirar atrás.

Ana y... Santiago.

¡Si es que todavía me cuesta pronunciar sus nombres!

¡No los quiero olvidar!

Me gusta que me siga sonando la alarma de vez en cuando.

Tengo la cabeza dura, pero lo entendí.

Sólo me ha hecho falta un poquito más de un año.

¿Cómo están? ¿En Monteperdido?

Bueno... no te voy a decir que haya sido fácil,

pero Lucía cada día está mejor.

Y Álvaro y Raquel se fueron a Barcelona...

Que lo intentaron pero...

Al final, Monteperdido tenía demasiados recuerdos para ellos...

¿Y tú cuánto tiempo llevas aquí en la isla?

Dos días.

A mí Figueroa me tenía en la oficina haciendo papeles.

Yo creo que le tenía...

¡Tenía pánico de que volviera otra vez al terreno!

Pero entonces llegó el aviso del homicidio

y... Y necesita volver a trabajar.

Y volver aquí a Mallorca.

¡Esto es un paraíso...!

"No existen más paraísos que los perdidos".

Nada, es un libro que habla de la isla.

"Bearn o La sala de las muñecas".

Es que no te lo he contado, pero viví en Mallorca de pequeña.

De hecho, creo que fue la única etapa de mi infancia que fui feliz.

¿Con tus padres?

¿Y tú? ¿Qué?

¿Qué haces en Mallorca?

Pues llevo tres meses en Palma, en Comisión de Servicio de la UCO.

Lo siento.

Por todas esa llamadas, no...

No me veía capaz... Sara.

Ya está.

Vale.

(Teléfono móvil)

Salud. Perdón.

Lo tengo que coger.

¿Sí?

La llamada se produjo hace un par de horas.

El teléfono es de Susan Hartmann,

una turista alemana. Denunció el robo en Pollença,

un pueblo a unos 30 kilómetros. Se lo quitaron del centro.

He movilizado al puesto de Soller.

¿Hay algún testigo? No.

Vale. Pide grabaciones de las cámaras de seguridad

que haya cerca del bar. Bien.

¿Qué te dijo?

Que no quería acabar muerto en Sa Calobra.

Estaba muy nervioso.

Dani lleva una medicación. Si no se la toma...

¿Te dijo algo más?

Que esto no se iba a termina con Bernat.

Luego no sé qué pasó.

Se escuchó un ruido y se cortó.

Dani no puede andar por ahí solo, no sabe cuidarse.

Si Dani te llama, ¿nos lo vas a contar?

¿Le ha dicho a Samiah?

Inés dice que eran cosas sin sentido.

Lo conoces de sobra, nunca ha estado bien.

No sé qué cable se le cruzó... -¡No vengas con que es un lunático!

Es como si sólo hiciera locuras. -Yo no he dicho eso.

Joanna, cariño...

¿Te importa?

Hay veces en las que no me importa

que no me lo cuentes todo, no hace falta.

Pero esto diferente, Julia.

Esto es una trastada o una noche de juerga, ¿entiendes?

¿Qué es lo que no nos estás contando?

Me da miedo que te enfades.

(Graznidos)

Bela dijo que el asesino se fue por esa puerta.

¿Qué es esto, Cati?

La sargento Campos nos pidió hacer una reconstrucción del asesinato.

¿Y sirvió para algo, además de para daros un paseo?

Sí, sí que sirvió.

¿Te incomoda esto? Puedo soportarlo.

Está claro es que el asesino conocía perfectamente esta iglesia;

sabía dónde estaba la salida. Hombre, en un pueblo,

quien más quien menos, la conoce.

Yo no creo que fuera de vuelta al pueblo,

porque si no, le habrían visto.

Pero tuvo que cruzar la plaza.

¿Dónde lleva ese callejón? A la plaza del ayuntamiento.

A lo mejor a ti esto te impresionó, pero esta grabación no sirve,

un juez la tiraría a la basura. Es que no es lo importante.

Necesito las imágenes de esa cámara.

Sargento, esa cámara sólo matrículas.

Esto es un aparcamiento oficial.

Quien mató a Bernat lo tenía bien planeado.

Y eso no encaja con el perfil de alguien inestable como Dani.

(RÍE)

En cambio, este desastre de caso encaja con nuestra sargento Campos.

Cati, tal vez sea mejor que siga solo,

porque esto se está convirtiendo en algo personal.

Todo lo que pasa en mi pueblo es personal.

(Teléfono)

Y si habló de Sa Calobra a Samiah porque la noticia le impresionó.

¿Por qué dice Dani que esto no acaba con Bernat?

Es como si él no tuviera nada que ver con su muerte.

Sargento, estos son los datos de la matrícula del aparcamiento.

Gracias, Cati. Imagínate que Dani no le hubiera hecho nada a Bernat.

¿Por qué huye?

¿No estarás intentando convertirlo en inocente? Dani mató a Bernat.

Cati, ¿de quién es esta matrícula?

La cámara la registró a las 19:37,

cuatro minutos después del asesinato de Bernat.

Supongo que es de un coche de policía.

Quiero saber quién lo conducía. Bien.

(Murmullo de la radio)

Esta liga es muy competitiva, con mucha transición, con mucho...

Con mucha preparación física...

¿Papá? Te he estado llamando, ¿dónde tienes el móvil?

Los compañeros de la UCO quieren hablar contigo.

El móvil no está cargado y yo he estado con la cena.

¿Qué hay, Vicente? Siento venir a estas horas a molestarle,

pero tenemos que hacerle unas preguntas.

La policía nos ha dicho que la noche del 3 de abril

usó un coche con matrícula DYL 77483.

Sí, me jubilé hace unos meses y tengo el coche en el taller.

A los compañeros no les molesta que lo coja.

¿Y salió del parking oficial a las 19:37 horas?

¿Vio a alguien en esa zona? ¿Vio a Dani?

Justo en ese momento acababan de asesinar a Bernat.

A lo mejor se cruzó con ese caparrot.

Filla...

¿Por qué no llamas a Rebeca,

a ver si se puede venir a quedarse con Juan?

Eso no va a ser fácil.

Iba a quemarlo todo el mismo día.

Pero al final lo metí en un garaje.

Supongo que ya sabía que todo esto iba a pasar.

Así no hace falta dar tantas explicaciones.

¿Por qué mató a Bernat?

¿Está mi hija viéndome?

¿Es importante? Sí. Quiero que esté.

No es agradable explicar ciertas historias varias veces.

¿Qué es esto?

Grace, una americana, vecina del pueblo,

daba un taller de pintura. Me apunté.

Dani andaba por allí. Él hizo este dibujo.

¿Y la usó para hacer la máscara del caparrot?

Me cortaron las sesiones de quimioterapia,

no servían para nada.

Dos meses me dijeron hace siete.

Estoy en tiempo añadido.

¿Y eso qué tiene que ver?

Que no tengo nada que perder.

Voy a morirme... en semanas...

Días, no sé.

Cuando uno llega a este punto, se da cuenta de que...

No hay muchas cosas que importen de verdad.

¿Qué tiene usted, sargento?

Yo, a mi hija y a mi nieto.

Y sé que los dos estarán bien.

No es fácil criar sola a un niño que tiene autismo.

Y Cati lo ha hecho. Cati es de hierro.

Saldrán adelante sin mí.

Vicente, usted ha sido policía.

No estamos aquí para hacer terapia.

Quiero los hechos.

Los hechos...

Tiene usted ganas de salir de la isla, ¿verdad?

¿Qué relación tenía con Bernard?

Ahora el pueblo está lleno de forasteros,

pero hace 50 años no era así.

Tramontana está en medio de la sierra.

Y no teníamos las carreteras de ahora.

Los chavales éramos...

Como una familia.

Y será porque estoy viejo...

Pero echo de menos aquellos tiempos.

O a lo mejor es que...

No me gusta en qué se ha convertido el mundo.

¿Por personas como Bernard?

Si es que se le puede llamar persona.

Sargento...

Cati y yo hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano...

Por mi nieto.

"Logopedas... gimnasia...

Terapia con caballos".

"Música".

"Decían que la música puede ayudar a un niño

que tiene autismo a expresar sus sentimientos".

Bernard le dio clases a Juan un par de años, cuando tenía diez.

Cati...

Lo siento.

"Lo siento...".

(EMOCIONADO) Sargento...

Juan...

Habla poco.

Y hace cosa de un mes...

Es que no sé cómo contarlo.

¿Le dijo algo de Bernard?

(EMOCIONADO) Sí... al principio, yo no... no lo entendí.

Pero Juan me estaba contando...

Lo que Bernard le obligaba a hacer en aquellas clases.

"Que ese hijo de puta...

Ponía de rodillas a mi nieto.

Se bajaba los pantalones y le metía en la boca...".

Soy policía, sargento...

Sé cómo funcionan esas cosas, perfectamente,

lo he visto un millón de veces.

(LLORA DESCONSOLADAMENTE)

Estamos hablando de algo que le sucedió a un niño

que tiene autismo hace cuatro años.

Sin testigos...

¿Qué juzgado iba a condenar a Bernard,

a un puto santo como Bernard?

Sabe que esa no era la solución. ¿Y cuál era la solución, sargento?

Bernard habría hecho con otro lo mismo que le hizo a mi nieto.

Tenía que pararlo.

Si esperé a que estuviera...

En la iglesia, la procesión, el caparrot, todo eso...

Fue por no hacerle daño a mi hija.

Me habría dado igual salir con la pistola

y reventarle la cabeza delante de todo el mundo.

Era lo que se merecía.

(SOLLOZA Y LLORA)

No tienes que avergonzarte de nada, Cati.

Cualquiera en su lugar hubiera hecho lo mismo.

De todas formas, no estoy aquí por él; estoy aquí por ella.

¿Sabes que falsificó un informe psiquiátrico

para que le asignaran el caso?

"Como una chota", eso dijo el psiquiatra de la sargento Campos.

No con esas palabras, pero para el caso es lo mismo.

Estábamos seguras de haberlo dejado todo bien atado.

¿Quién sabe? Lo mismo lo teníais.

Y lo que ha pasado con Sara no tiene que ver

con el caso ni con tu padre.

(BERNARD) ¿Y quiénes son los justos?

El engaño, la verdad forman parte de un todo.

También el bien y el mal...

Todos cargamos la virtud y el pecado,

por eso rogamos a la Virgen que interceda por nosotros.

Porque quién no merece el fuego del infierno.

(Murmullos y susurros)

Buenos días. (TODOS SALUDAN)

Hola.

Hola...

Cati está en su casa.

¿Intentarás tomarle declaración a su hijo?

No creo que sirva de mucho.

Ya...

¿Qué estás haciendo?

Una cámara de seguridad grabó cuando Dani llamó a Samiah.

Acaba de llegar, justo ahora, el vídeo.

(Teléfonos en comisaría)

Vicente estaba en Tramontana.

Así que Dani no tiene nada que ver con la muerte de Bernard;

pero, entonces, ¿de qué huye? Acababa de robar el móvil.

(NIEGA)

Dani sabe que esto no acaba con Bernard.

Por eso tiene miedo...

Por eso se escapa.

(Trinos de pájaros)

(Timbre del móvil)

¿Bela? -"¿Te lo han contado?".

"Han detenido al padre de Cati, fue él quien mató a Bernard".

"Esto no tiene nada que ver con nosotras".

"¿Me has oído?".

"Julia... no tenemos que decir nada".

Ya lo he hecho.

Dani...

¡Dani!

¡Dani...!

¿Estás bien?

Te estábamos buscando.

No sé si tenías miedo de Bernard, pero ya está.

Ya está, la Guardia Civil ha detenido a quien lo mató.

Oye...

¿Por qué no te subes al coche y te llevo al Lluc?

Dani... Julia me lo ha contado todo.

Y os creo, sé que es verdad.

Déjame que os ayude.

¿A quién han detenido?

-A Vicente...

Venga, Dani...

Venga.

(Trinos de pájaros)

¿Tienes hambre? ¿Eh...?

Pareces un gato callejero.

Venga, que no pasa nada, sube.

(Notificación del móvil)

(Respiración agitada de Dani)

(Ruido del motor del vehículo)

(TERESA) Tanta muerte es como plaga.

(Gritos y platos rotos)

¿Por qué la puerta del copiloto está abierta?

No entiendo qué tiene que ver Gerard con todo esto.

En el registro del coche encontramos 3000 euros.

¿Qué cojones insinúas? No hace falta subir el tono.

¡Uso el tono que me sale de los huevos! ¡Es mi casa!

Julia... ¿cómo se llevaba tu padre con Dani?

Como cualquiera de mis amigas.

A Bernard no le gustaba, distraía a las chicas.

Tiene que ver con lo de esa noche.

Tiene que ser nuestro secreto.

Creo que no conocemos del todo a Bernard, hay algo bajo esto que...

Es enfermizo.

¿Has visto su libreta? Esta investigación la lleva una mujer

que debe estar internada en el psiquiátrico.

Sé que Dani es tu amigo, ¿me lo dirás si vuelve a llamarte?

-Te lo diré.

(DANI) ¿Te cuento un secreto?

He ido a una casa en ruinas y lo he dibujado todo.

(Motor de un coche acercándose)

Encontrar a un chico de 16 años en una isla,

no puede ser tan complicado.

¡Sara, dónde estás! ¡Contesta, por favor!

¡Dani!

La caza. Tramuntana - Capítulo 1: El Cant de la Sibil.la - Ver ahora

La Caza. Tramontana:

Además, ¡hay segunda temporada! Y sí, ¡también la tenemos para que puedas disfrutarla! Esta vez no te hacemos spoiler… Pero ya sabes, en cuanto devores la primera… ¡no te puedes perder esta segunda y apasionante parte!

No recomendado para menores de 16 años La caza. Tramuntana - Capítulo 1: El Cant de la Sibil.la - Ver ahora
Transcripción completa

"Bela, sé que estás agotada,

pero necesito que lo mires y me digas si es lo que visteis.

Lo grabamos todo, así no te tengo que molestar.

Sé que todas lo queréis olvidar

y lo entiendo,

por eso te pido que me lo cuentes solamente una vez,

luego lo puedes borrar ya de tu memoria".

(Teléfono)

(Teléfono)

Sargento Selva, ¿quién es?

Hola, mi coronel. Ya estoy en el cuartel.

Acabo de llegar, necesito más tiempo para ponerme al día

con la investigación que hizo la sargento Campos.

Entendido. En cuanto sepa algo le llamo.

(SUSPIRA)

"Todo era normal, no sé qué quiere que le cuente".

"¿Por qué no empezamos por el principio?".

(Gaviotas)

(Campanas)

(Música de gaitas)

(Petardos)

(Petardos)

Bernat, ¿te das cuenta de la hora que es?

Dani no está bien, no quiere cantar.

Hacía mucho que no se ponía así. -Tranquila, Teresa. Hablaré con él.

(Ensayos de canto)

(Ensayos de canto)

-¡Va, Dani!

Abre la puerta, llevas media hora ahí encerrado.

-Sal de una puta vez, Dani,

que tiro la puerta abajo y te arrastro de los pelos.

(Apertura de cerrojo)

(RESPIRA NERVIOSO) -¿Por qué te pones así?

Ni que fuera la primera vez que cantas.

-No puedo, Sami, de verdad que no puedo.

-Te vas a poner la casulla y vas salir a cantar.

Y si te da vergüenza, te pones en la última fila

y haces que mueves la boca. ¿Crees que te van mirar estando ella?

-Como suene un móvil en el concierto, corto cabezas.

-Me duele el pecho. (SUSPIRA)

-Ven. (RESPIRA NERVIOSO)

-Siéntate.

Respira despacio. ¿Te acuerdas de lo que te decía Madó Teresa?

-No vale ni una mierda. -Esa boca, Daniel.

-Tiene un ataque de pánico.

Un lingotazo de whisky y se le pasa.

(CHISTA) ¿Quieres que hablemos?

Cinco minutos y ensayamos.

(Coro)

(CANTA "EL CANTO DE LA SIBILA")

(CANTAN)

-¿Dónde está Dani?

-Eh. ¿Adónde vais?

-Ahora vengo.

-Berna vuelve en cinco minutos, se va a enfadar, ¿eh?

Bela, ¿dónde vas? -Volvemos en un momento.

-Virginia, sigue tú, anda.

-Si no quiere cantar, que no cante, ni que fueras su madre.

-¿Has visto a Dani? -Creo que se ha ido.

Iba con la ropa de calle, me lo encontré antes en el pasillo.

-A lo mejor Bernat sabe dónde está.

(Apertura de puerta)

-¡Bernat!

(Música trágica)

(Sintonía)

(Grillos)

(Teléfono)

¿Samiah? ¿Sami?

Tenéis que estar deseando meteros en la cama.

Bueno, ya queda menos.

Despiértalas. Me han dicho que la compañera de Madrid

quiere hablar con vosotras, ¿vale?

Sargento, soy Cati Trías, la cabo al mando del puesto.

El dibujante terminó el retrato con las indicaciones de las niñas.

Parece un bebé. ¿No lo habíais visto antes en otras fiestas?

Me acordaría.

Con esos ojos el caparrot da miedo.

Aquí lo llamamos así, caparrot.

Pero hace años que no sale ningún personaje de bebé

en las fiestas de Sa Beata. Gracias, cabo Trías.

¿Y te acuerdas de cómo era?

Si era alto, bajo, delgado...

Llevaba zapatos de hombre.

Le vi los zapatos al mirar a Bernat en el suelo.

Bernat era el director del coro, ¿verdad?

Nos enseñaba a cantar y un poco a tocar el piano.

Sami, he venido para averiguar quién ha hecho esto,

pero para eso necesito tu ayuda.

Tú eres la que más cerca estaba cuando pasó.

La sangre me manchó las zapatillas.

Había ido a buscar a un amigo y...

Tranquila.

¿Pasó algo más ayer?

¿Algo antes del ensayo o durante?

¿Algo que te llamara la atención con Bernat?

(BELA) Todo era normal.

No sé qué es lo que quiere que le cuente.

¿Por qué no empiezas por el principio?

No es Nochebuena, que es la tradición,

pero Bernat quería que hiciéramos "El Cant de la Sibil-la".

"Todo el pueblo iba a estar en la iglesia".

"¿Y viste a Bernat con alguien antes de que pasara?".

"Con los caparrots. Se estaban preparando para las fiestas".

"Ya he hablado con ellos.

No vieron a nadie salir de la iglesia

y no les suena esa máscara".

(RÍE)

(Llaman a la puerta)

Pasa.

Sargento Selva, estamos recopilando la información

pero nos va a llevar un tiempo.

Cati...

¿Te importa echar una foto? Es para mi hija.

Se va a reír una jartá.

Vamos, coño. Que aquí huele a perro mojado.

(Disparo de foto)

Ya.

Sargento, con todos mis respetos, las niñas

y el pueblo hemos pasado por un infierno.

No es agradable que haga bromas.

Cati, yo no soy la sargento Campos.

No te importa que te llame Cati, ¿no?

A mí esto de los formalismos no me va mucho.

He venido a terminar un trabajo, no a hacer amigos.

Por cierto, Cati,

la documentación la quiero para dentro de diez minutos.

Ni uno más ni uno menos. Si esto sale mal,

el coronel Figueroa me va a cortar las pelotas.

Entiéndelo, llevo 40 años con ellas. Les tengo cariño.

(BELA) "Nos quedamos ahí paradas.

El caparrot se fue corriendo por la puerta de las celdas".

No sabíamos qué hacer. Bela, tranquila.

No es culpa tuya. No es culpa de ninguna.

En un momento podréis iros otra vez con vuestros padres.

Lance y Mónica, tengo apuntado que se llaman.

Llevo dos años con ellos pero no son mis verdaderos padres.

Las tres venís del Lluc des Teix,

el centro de protección de menores del pueblo.

"Mi madre murió en un accidente de coche cuando tenía cinco años.

No tenía más familia y me llevaron al Lluc.

Hasta que conocí a Lance, me había visto cantar.

Dice que tengo un don".

-¿Por qué no te das una ducha? Te va a sentar bien.

(BELA) Con todo lo que había ensayado.

No es fácil cantar con una espada delante de las narices.

(RÍE) Todo esto pasará, Bela,

y podremos oírte cantar a la Sibila.

(Campanas)

(BELA) "Julia es la que más tiempo lleva fuera,

por lo menos siete años con Gerard y Joanna.

El Lluc está bien pero es mejor una casa, una familia".

-Acuéstate, ¿o quieres comer algo?

-Solo me apetece dormir.

-¿Ha podido hablar con los guardias?

No entiendo qué hijo de puta le habrá hecho eso a Bernat.

-De quien tenemos que preocuparnos es de Julia.

-Todo eso me parece una pesadilla.

-Tendríamos que haberla sacado del coro aunque Bela estuviera.

Ya te dije que no me gustaba.

(INÉS) Santa María, madre de Dios...

(BELA) "Inés y Llorenç siempre estaban en el Lluc con Madó Teresa.

Son muy amigos. Ayudan en todo lo que pueden.

Supongo que Samiah les dio pena y la cogieron hace unos seis meses.

Ella nunca había estado antes en una familia".

-En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

(DANI) "Hola, no estoy. No me dejes mensajes

y vuelve a llamarme, no seas rata. Chao".

-Dani, ¿dónde estás? Llámame.

-Bernat era un despistado, por eso me dio una copia de las llaves.

Tendrá que venir Criminalística.

¿Sabes si tenía algún problema con alguien? ¿Algo de dinero?

Nunca necesitó mucho para vivir.

¿Y algún familiar en el pueblo?

Gloria, su mujer, falleció hace 15 años.

Una embolia. No tuvieron hijos.

Bernat dejó de dar clases de piano hace dos años, cumplió 53,

pero tuvo que jubilarse porque estaba perdiendo vista

y casi no veía. ¿Quién querría hacerle daño?

Usted no le conocía, pero Bernat...

Teresa, sé que está siendo difícil esto,

pero estas primeras horas son las más importantes.

Quien haya hecho esto conocía bien las costumbres del pueblo.

Las fiestas, los caparrots...

La iglesia...

¿Quién podía estar debajo de esa máscara?

Un loco.

No se me ocurre otra cosa. Un enfermo.

Bernat no tenía problemas en Tramuntana con nadie.

23, "El canto de la Sibila". Son sus programas de radio, Cati.

Hablaba de música y de las cosas de aquí, de la isla.

Es lo único que seguía haciendo.

Eso y dirigir el coro del centro de menores.

Teresa es la directora del Lluc des Teix.

Bernat disfrutaba enseñando a los niños y niñas del Lluc.

Ellos le adoraban, se lo habrán dicho.

Les costará olvidar lo que ha pasado.

Quiero llevarme esas cintas.

(BERNAT) "El día del Juicio llegará,

el sol perderá su claridad, se verá oscuro y entelado.

La luna no iluminará y todo el mundo será oscuridad.

Son algunos versos de 'El canto de la Sibila'.

Pero ¿quién es la Sibila?

¿Quién es esa profetisa que anuncia el juicio final?".

¡Biel! ¿Es ella?

Vete a casa.

¡El puto cerdo de Bernat se llevó a mi hija!

¿Quién me va a decir ahora dónde está?

No tenemos el cuerpo para tonterías.

Tira. ¿Esto te parece una tontería?

Te estás ganando una hostia. ¿Por qué nadie me hace caso?

Ya, se acabó. ¿Por qué nadie me escucha?

Eh, Biel. Bernat sabía qué le pasó.

El puto ciego no era tan manso hace años, ¿sabe?

A la esposa no se la llevó ninguna embolia, fueron los disgustos.

Biel... Está borracho. ¡No!

¿Y cómo estarías tú si te hubieran quitado una hija?

¿Qué tiene que ver Bernat con su hija?

No tiene nada que ver. Sí.

Esther se fue, te lo he dicho cien veces.

Se marchó cuando cumplió los 18, nadie le hizo nada.

Y mucho menos Bernat.

¿Ya estamos otra vez con lo de siempre, Biel?

Gracias a Dios, papá.

Llévatelo, por favor. Y que no conduzca.

Tengamos la fiesta en paz. -Sabéis que tengo razón.

¿O a todos os da igual Esther? ¿Os da igual?

¿Os da igual Esther?

Quiero hablar con él en el cuartel.

Sí. -No merece la pena, sargento.

La hija de Biel se fugó porque su padre bebía más de la cuenta.

-¡Eso es mentira! ¡Mentira! -Mira, ¿qué te pasa?

-No. -Has venido a malmeter,

como haces cada vez que pasa algo. Venga, aparta ya.

(SUSPIRA) Mi padre se hizo cargo de la Policía

durante más de 30 años, sabe cómo tratarle.

Es el primero al que escucho no hablar maravillas sobre Bernat.

Es que fue una buena persona.

Le dio clase de piano a medio pueblo, incluyendo a mi hijo.

¿Tan difícil es creer que era bueno?

(RÍE) Me cuesta creer en santos.

(LLORENÇ) ¿Pero qué dices, Gerard?

¿De dónde has sacado eso? Es una barbaridad.

-Ya, pero tiene que haber una explicación, ¿no te parece?

¿O han matado a Bernat porque sí?

-Mira, lo conozco desde que tengo uso de razón.

Deberíamos estar llorándole, acompañando a Teresa, ¿a que sí?

-Teresa no es su viuda, Llorenç.

-¿A vosotros os parecía normal cómo trataba a las chicas?

-Sí... ¿De dónde viene esto, Gerard?

A lo mejor, Bernat no te caía bien, pero no deberías hablar así de él.

-No sé, parece que soy el único que está preocupado por su hija.

¿Os da igual lo que ha pasara en el coro?

Porque a mí no.

Es tremendo lo que ha pasado y es normal que estés asustado.

Todos lo estamos, pero no saquemos las cosas de quicio. ¿Joanna?

-Vamos a esperar a ver qué dice la Guardia Civil, Gerard.

-No sé... Ojalá me equivoque.

-¿Has podido descansar un poco?

-Cierro los ojos y aparece el caparrot.

-No te va a hacer daño.

Pero Samiah, si sabes algo de Bernat, que no te dé miedo.

Puedes contarme lo que sea.

Sami...

-Llévame al cuartel, tengo que hablar con la Guardia Civil.

-"No me dejes mensajes y vuelve a llamarme,

no seas rata. Chao".

-Salta todo el rato. No es normal.

Bernat está muerto, me habría llamado.

¿Por qué no me dijiste que Dani había estado con Bernat?

Un amigo dijo que lo vio salir de la iglesia,

pero Dani estaba de los nervios, ni siquiera podía cantar.

Bernat se lo llevó para hablar con él.

No me gusta cómo lo trataba. ¿A qué te refieres?

¿Era duro con él? Era...

Siempre con secretos.

Y Bernat no es su padre, pero Dani no sabía pararle los pies.

¿Sabes si tenía esa relación con algún otro chico del coro?

A lo mejor es solo que me da miedo que...

Dani no fue al ensayo, pensaba que se había ido a casa.

Fui a buscar a Bernat para preguntárselo cuando...

¿Y si le ha pasado algo?

¿Y si le han hecho daño a él también?

No coge el móvil y Bela y Julia tampoco le han visto.

¿Dónde vive Dani?

En el Lluc. Él nunca ha salido de ahí.

(RÍEN)

-¿Dani?

¿Lo ha visto a lo largo del día?

No estaba en el comedor a la hora de la comida,

pero tampoco le he dado importancia.

-¿Qué está pasando aquí? ¿Cati?

Es Dani, estamos buscándolo.

Nadie ha visto a Dani desde el ensayo del coro.

¿Eso es normal? Esto no es una cárcel,

los chavales entran y salen cuando quieren.

No es tan raro que falte alguno alguna noche.

Una noche o alguna semana. Ya sé cómo funcionan estos sitios.

Dani fue el último que estuvo con Bernat, quiero hablar con él.

He pasado la noche en el cuartel y he llegado hace un momento.

Quería arreglar las cosas de Bernat.

Sargento, tiene que ver esto.

¿Había visto alguna vez este dibujo?

Cabo Trías,

curse una orden de búsqueda y localización de Daniel Coll.

Es un buen chico. No sé qué le habrán dicho.

Han tenido problemas pero es incapaz de hacer daño a nadie.

Mucho menos a Bernat.

¿No tenía ordenador?

Los chicos usan el de la sala común.

¿Por qué hay tantos medicamentos? Le diagnosticaron esquizofrenia.

Hace dos años tuvo un brote.

Creía que su madre estaba en Tramuntana,

que había venido a llevárselo. Pero ya está bien.

Se toma sus pastillas y está controlado.

¿Y no es posible que tuviera otra crisis?

Sé que ayer no se encontraba bien.

¿Se da cuenta de lo que está diciendo?

¿Por qué dibujó Dani el caparrot?

¿Sabe qué relación tenía con Bernat?

Dani no ha encontrado nunca una familia.

Sus antecedentes no ayudan.

¿Quién se encarga de un chaval con problemas mentales?

Bernat siempre ha estado muy pendiente de él, como yo.

Intentábamos ser su familia.

¿Eso es lo que era Bernat para él? ¿Un padre?

Supongo que entonces pasarían mucho tiempo juntos.

Solos.

Si está buscando culpables, se está equivocando.

Teresa, yo viví en un centro como este dos años.

De los 16 a los 18.

Y sí, intentaban que no nos sintiéramos solos,

pero es que lo estábamos.

Yo tenía compañeros que salían fuera buscando un poco de cariño.

Y quizá Daniel hizo eso con Bernat.

El problema es que a veces buscas cariño en el sitio equivocado.

Hemos pasado una desgracia.

¿Y usted a qué ha venido? ¿A hacer más daño?

¿La relación entre Dani y Bernat era normal?

Ni siquiera voy a responder a eso.

Encuentre a Dani, es lo que tiene que hacer.

Entonces se arrepentirá de lo que insinúa.

(Viento)

(Risas)

(Risas)

Sargento.

Sara. El agente Vila ha encontrado algo en el ordenador.

No ha sido complicado entrar en su correo,

tenía la contraseña guardada.

No hay mucho, debe ser el único adolescente

que no esté enganchado a las redes sociales.

Pero este "mail" me ha llamado la atención.

Se lo envió a Bernat el 11 de marzo.

Hace tres semanas.

Aparte de un par de correos sobre los ensayos del coro,

Dani no se escribía más con Bernat.

¿Sabe algo del caso?

Sa Calobra está fuera de mi demarcación.

Supongo que lo llevaría el UCO de Palma.

Póngase en contacto con los compañeros que lo lleven.

Quiero toda la información.

(Música "El canto de la Sibila")

(BERNAT) "'El canto de la Sibila',

una figura pagana que la Iglesia transformó en santa.

Su profecía, siempre encarnada en la voz de una niña,

nos anuncia el fin del mundo,

el día en que solo los justos sobrevivirán.

Pero ¿quiénes son los justos?".

-Dicen que fue Dani quien mató a Bernat.

-Sabes cuánto le quería.

-¿Y si lo hizo por lo que pasó?

Dani estaba obsesionado con aquella noche.

-Julia, ni tú ni yo sabemos qué pasa por la cabeza de Dani.

No tiene nada que ver.

Eh, tranquila.

"Dani no es malo. Tiene días raros,

como cuando dijo que había visto perros colgados en la iglesia.

Locuras".

-"Él quería a Bernat.

No digo que más que nosotras, pero le quería".

"¿Crees que había algo especial entre ellos?

¿Entiendes a lo que me refiero?".

"Yo no vi nada. Nunca"

Eres una mentirosilla, pelo azul.

(BOSTEZA)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Estás bien, cariño? ¿Quieres algo de comer?

¿No?

Perdón. Es mi hijo, es que la chica que me lo cuida...

No pasa nada. ¿Le gustan las casitas de pájaros?

Es lo único en lo que piensa, sí.

Ahí tiene toda la documentación del caso.

¿Me traes un café doble?

¿Qué ha hecho la sargento Campos, tomar declaración al pueblo?

Quería llegar como fuera a la verdad.

¿Estoy delante de la presidenta del club de fans de Sara Campos?

Se equivoca.

Teníamos nuestras diferencias, pero hizo una buena investigación.

Bueno, para eso estoy aquí, para ver qué ha hecho la sargento.

(Radio del coche patrulla)

(Ladridos)

¿Nieve?

¡Hola! (GIME)

¡Hola!

Sargento Campos.

¿Por qué tengo la sensación de que esto no es casualidad?

Yo también me alegro de verte.

Sargento, el cabo Gamero está a cargo del chico muerto.

Nahim Bakri, 15 años.

Apareció el 10 de marzo en la playa de Sa Calobra.

Apareció en la arena pero no murió ahogado.

Antes de que lo arrojaran al mar, fue asfixiado.

¿Dónde vivía? No fue fácil identificarlo.

Entró en el país sin familia desde Marruecos

y su último registro es del centro de acogida de Algeciras.

Piensan que la vida en la calle iba a ser mejor.

Enseñamos la foto de Nahim en el puerto de Palma

porque pudo entrar por ahí

y, efectivamente, le reconocieron. Durmió en los muelles.

Pedimos las cámaras de seguridad y apareció él.

Marc Silvela, estibador del puerto de Palma, 32 años.

En las grabaciones se ve cómo habla con Nahim, lo invita a tomar algo

y después lo lleva a su casa.

¿Hubo abusos sexuales?

Sí. Además en la sangre de Nahim hayamos restos de una droga,

una variedad de GHB no detectada fuera de la isla.

y que debió dársela para que no se resistiera.

Pero Marc Silvela tenía GHB en su casa.

Y está preso en Palma a la espera de juicio.

Esto no tiene nada que ver con lo que ha pasado.

Y lo de Nahim es un caso cerrado.

Deja de vernos como si fuéramos unos extraños.

Llevas siete años en esta casa, Julia, somos tu familia.

Está contando lo que sabe.

¿Seguro que Bernat no os hacía nada?

¿No vas a parar hasta que diga que me metió mano?

¿No ves que lo único que me importa eres tú?

Julia, cariño, ¿me estás contando la verdad?

La Guardia Civil cree que Bernat pudo hacerle algo a Dani.

Y que por eso... -¡Olvídate de tus amigas del Lluc

y de Bernat y de Madó Teresa!

Si alguien va cuidar de ti somos nosotros.

(SUSURRANDO) Ven aquí.

Ya.

Bueno, ¿qué, ha dicho algo?

Julia querrá mucho a su amigo pero,

Bernat era un buen tío y ese puto loco de Dani,

todos sabíamos que iba a reventar.

¿Quieres dejar de decir gilipolleces?

Los folletos del taller de Grace están para repartir.

(TV) Bernat Cervera, de 53 años,

fue violentamente asesinado el día de las celebraciones

de Sa Beata en el municipio mallorquín de Tramuntana.

El Consistorio ha decidido suspender los festejos

y ha celebrado una misa en su honor...

(Murmullos en el edificio)

Deberíamos brindar por Bernat.

Por que no sufriera y ahora esté al lado de su mujer.

¡Gerard dice unas cosas de él!

Y Samiah también...

No sé si Bernat es la persona que pensábamos, Jaume.

(Cristales rotos)

¡Collons! ¿Qué haces, Teresa?

¿Y vas a brindar por él?

Si el pobre oyera lo que dices...

Llorenç, no hagas caso de Gerard.

Lo que diga la niña... ¡tienen miedo y es normal!

¿Cuántos vinos nos hemos tomado con Bernat?

Muchos. -Pues eso. Era nuestro amigo.

He venido a Soller para haceros compañía. No quiero veros así.

Perdóname, Llorenç,

es que me duele que se digan esas cosas de Bernat.

¡Que estén buscando a Dani como si fuera un asesino!

Tranquila, no pasa "res".

(TV) A cargo del coro del Lluc des Teix.

Una agrupación musical en la que los adolescentes

de la residencia de acogida del mismo nombre,

tenían la oportunidad de entrar en contacto

con la música tradicional de la isla.

La UCO se ha hecho cargo de la investigación

y ha activado una orden de búsqueda

de uno de los internos del centro, Daniel Coll, de 16 años,

que está en paradero desconocido.

Este año ya se han quemado más de 55.500 hectáreas.

El 75% del territorio...

(MARCA UN NÚMERO)

(Teléfono móvil)

¿Sí? -Samiah, soy yo.

¿Dani? Dani, tienes que volver, te están buscando.

¡Sí, para que me calle! Sami...

Esto no termina con Bernat.

Ven y cuéntaselo a la Guardia Civil.

¡No voy a acabar muerto en Sa Calobra, no...!

Dani, ¿qué pasa?

¿Dani, Dani, estás ahí?

(SE CORTA LA COMUNICACIÓN)

(SONRIENDO) Gracias. De nada.

¿Qué me decías?

Nada... pensé que Bernat tenía una vida secreta

y que nadie la conocía.

Y que tal vez Dani lo descubrió.

Por eso le mandó la noticia de lo de Nahim. Por eso lo mató.

Sí. O puede que sea más sencillo

y este chico, Dani, no está bien, perdió el control

y por eso ha huido, ¿no?

En el pueblo todos piensan que está loco.

Supongo que ahora viene la bronca, ¿no?

No.

A ver... estuve preocupado por ti,

los primeros meses porque no contestabas a llamadas.

Y el día que te llamé y...

y me saltó un contestador diciendo: "el número marcado no existe"...

Supuse que estabas harta de que te sonara y dije:

"Pues hasta aquí".

No, no podía mirar atrás.

Ana y... Santiago.

¡Si es que todavía me cuesta pronunciar sus nombres!

¡No los quiero olvidar!

Me gusta que me siga sonando la alarma de vez en cuando.

Tengo la cabeza dura, pero lo entendí.

Sólo me ha hecho falta un poquito más de un año.

¿Cómo están? ¿En Monteperdido?

Bueno... no te voy a decir que haya sido fácil,

pero Lucía cada día está mejor.

Y Álvaro y Raquel se fueron a Barcelona...

Que lo intentaron pero...

Al final, Monteperdido tenía demasiados recuerdos para ellos...

¿Y tú cuánto tiempo llevas aquí en la isla?

Dos días.

A mí Figueroa me tenía en la oficina haciendo papeles.

Yo creo que le tenía...

¡Tenía pánico de que volviera otra vez al terreno!

Pero entonces llegó el aviso del homicidio

y... Y necesita volver a trabajar.

Y volver aquí a Mallorca.

¡Esto es un paraíso...!

"No existen más paraísos que los perdidos".

Nada, es un libro que habla de la isla.

"Bearn o La sala de las muñecas".

Es que no te lo he contado, pero viví en Mallorca de pequeña.

De hecho, creo que fue la única etapa de mi infancia que fui feliz.

¿Con tus padres?

¿Y tú? ¿Qué?

¿Qué haces en Mallorca?

Pues llevo tres meses en Palma, en Comisión de Servicio de la UCO.

Lo siento.

Por todas esa llamadas, no...

No me veía capaz... Sara.

Ya está.

Vale.

(Teléfono móvil)

Salud. Perdón.

Lo tengo que coger.

¿Sí?

La llamada se produjo hace un par de horas.

El teléfono es de Susan Hartmann,

una turista alemana. Denunció el robo en Pollença,

un pueblo a unos 30 kilómetros. Se lo quitaron del centro.

He movilizado al puesto de Soller.

¿Hay algún testigo? No.

Vale. Pide grabaciones de las cámaras de seguridad

que haya cerca del bar. Bien.

¿Qué te dijo?

Que no quería acabar muerto en Sa Calobra.

Estaba muy nervioso.

Dani lleva una medicación. Si no se la toma...

¿Te dijo algo más?

Que esto no se iba a termina con Bernat.

Luego no sé qué pasó.

Se escuchó un ruido y se cortó.

Dani no puede andar por ahí solo, no sabe cuidarse.

Si Dani te llama, ¿nos lo vas a contar?

¿Le ha dicho a Samiah?

Inés dice que eran cosas sin sentido.

Lo conoces de sobra, nunca ha estado bien.

No sé qué cable se le cruzó... -¡No vengas con que es un lunático!

Es como si sólo hiciera locuras. -Yo no he dicho eso.

Joanna, cariño...

¿Te importa?

Hay veces en las que no me importa

que no me lo cuentes todo, no hace falta.

Pero esto diferente, Julia.

Esto es una trastada o una noche de juerga, ¿entiendes?

¿Qué es lo que no nos estás contando?

Me da miedo que te enfades.

(Graznidos)

Bela dijo que el asesino se fue por esa puerta.

¿Qué es esto, Cati?

La sargento Campos nos pidió hacer una reconstrucción del asesinato.

¿Y sirvió para algo, además de para daros un paseo?

Sí, sí que sirvió.

¿Te incomoda esto? Puedo soportarlo.

Está claro es que el asesino conocía perfectamente esta iglesia;

sabía dónde estaba la salida. Hombre, en un pueblo,

quien más quien menos, la conoce.

Yo no creo que fuera de vuelta al pueblo,

porque si no, le habrían visto.

Pero tuvo que cruzar la plaza.

¿Dónde lleva ese callejón? A la plaza del ayuntamiento.

A lo mejor a ti esto te impresionó, pero esta grabación no sirve,

un juez la tiraría a la basura. Es que no es lo importante.

Necesito las imágenes de esa cámara.

Sargento, esa cámara sólo matrículas.

Esto es un aparcamiento oficial.

Quien mató a Bernat lo tenía bien planeado.

Y eso no encaja con el perfil de alguien inestable como Dani.

(RÍE)

En cambio, este desastre de caso encaja con nuestra sargento Campos.

Cati, tal vez sea mejor que siga solo,

porque esto se está convirtiendo en algo personal.

Todo lo que pasa en mi pueblo es personal.

(Teléfono)

Y si habló de Sa Calobra a Samiah porque la noticia le impresionó.

¿Por qué dice Dani que esto no acaba con Bernat?

Es como si él no tuviera nada que ver con su muerte.

Sargento, estos son los datos de la matrícula del aparcamiento.

Gracias, Cati. Imagínate que Dani no le hubiera hecho nada a Bernat.

¿Por qué huye?

¿No estarás intentando convertirlo en inocente? Dani mató a Bernat.

Cati, ¿de quién es esta matrícula?

La cámara la registró a las 19:37,

cuatro minutos después del asesinato de Bernat.

Supongo que es de un coche de policía.

Quiero saber quién lo conducía. Bien.

(Murmullo de la radio)

Esta liga es muy competitiva, con mucha transición, con mucho...

Con mucha preparación física...

¿Papá? Te he estado llamando, ¿dónde tienes el móvil?

Los compañeros de la UCO quieren hablar contigo.

El móvil no está cargado y yo he estado con la cena.

¿Qué hay, Vicente? Siento venir a estas horas a molestarle,

pero tenemos que hacerle unas preguntas.

La policía nos ha dicho que la noche del 3 de abril

usó un coche con matrícula DYL 77483.

Sí, me jubilé hace unos meses y tengo el coche en el taller.

A los compañeros no les molesta que lo coja.

¿Y salió del parking oficial a las 19:37 horas?

¿Vio a alguien en esa zona? ¿Vio a Dani?

Justo en ese momento acababan de asesinar a Bernat.

A lo mejor se cruzó con ese caparrot.

Filla...

¿Por qué no llamas a Rebeca,

a ver si se puede venir a quedarse con Juan?

Eso no va a ser fácil.

Iba a quemarlo todo el mismo día.

Pero al final lo metí en un garaje.

Supongo que ya sabía que todo esto iba a pasar.

Así no hace falta dar tantas explicaciones.

¿Por qué mató a Bernat?

¿Está mi hija viéndome?

¿Es importante? Sí. Quiero que esté.

No es agradable explicar ciertas historias varias veces.

¿Qué es esto?

Grace, una americana, vecina del pueblo,

daba un taller de pintura. Me apunté.

Dani andaba por allí. Él hizo este dibujo.

¿Y la usó para hacer la máscara del caparrot?

Me cortaron las sesiones de quimioterapia,

no servían para nada.

Dos meses me dijeron hace siete.

Estoy en tiempo añadido.

¿Y eso qué tiene que ver?

Que no tengo nada que perder.

Voy a morirme... en semanas...

Días, no sé.

Cuando uno llega a este punto, se da cuenta de que...

No hay muchas cosas que importen de verdad.

¿Qué tiene usted, sargento?

Yo, a mi hija y a mi nieto.

Y sé que los dos estarán bien.

No es fácil criar sola a un niño que tiene autismo.

Y Cati lo ha hecho. Cati es de hierro.

Saldrán adelante sin mí.

Vicente, usted ha sido policía.

No estamos aquí para hacer terapia.

Quiero los hechos.

Los hechos...

Tiene usted ganas de salir de la isla, ¿verdad?

¿Qué relación tenía con Bernard?

Ahora el pueblo está lleno de forasteros,

pero hace 50 años no era así.

Tramontana está en medio de la sierra.

Y no teníamos las carreteras de ahora.

Los chavales éramos...

Como una familia.

Y será porque estoy viejo...

Pero echo de menos aquellos tiempos.

O a lo mejor es que...

No me gusta en qué se ha convertido el mundo.

¿Por personas como Bernard?

Si es que se le puede llamar persona.

Sargento...

Cati y yo hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano...

Por mi nieto.

"Logopedas... gimnasia...

Terapia con caballos".

"Música".

"Decían que la música puede ayudar a un niño

que tiene autismo a expresar sus sentimientos".

Bernard le dio clases a Juan un par de años, cuando tenía diez.

Cati...

Lo siento.

"Lo siento...".

(EMOCIONADO) Sargento...

Juan...

Habla poco.

Y hace cosa de un mes...

Es que no sé cómo contarlo.

¿Le dijo algo de Bernard?

(EMOCIONADO) Sí... al principio, yo no... no lo entendí.

Pero Juan me estaba contando...

Lo que Bernard le obligaba a hacer en aquellas clases.

"Que ese hijo de puta...

Ponía de rodillas a mi nieto.

Se bajaba los pantalones y le metía en la boca...".

Soy policía, sargento...

Sé cómo funcionan esas cosas, perfectamente,

lo he visto un millón de veces.

(LLORA DESCONSOLADAMENTE)

Estamos hablando de algo que le sucedió a un niño

que tiene autismo hace cuatro años.

Sin testigos...

¿Qué juzgado iba a condenar a Bernard,

a un puto santo como Bernard?

Sabe que esa no era la solución. ¿Y cuál era la solución, sargento?

Bernard habría hecho con otro lo mismo que le hizo a mi nieto.

Tenía que pararlo.

Si esperé a que estuviera...

En la iglesia, la procesión, el caparrot, todo eso...

Fue por no hacerle daño a mi hija.

Me habría dado igual salir con la pistola

y reventarle la cabeza delante de todo el mundo.

Era lo que se merecía.

(SOLLOZA Y LLORA)

No tienes que avergonzarte de nada, Cati.

Cualquiera en su lugar hubiera hecho lo mismo.

De todas formas, no estoy aquí por él; estoy aquí por ella.

¿Sabes que falsificó un informe psiquiátrico

para que le asignaran el caso?

"Como una chota", eso dijo el psiquiatra de la sargento Campos.

No con esas palabras, pero para el caso es lo mismo.

Estábamos seguras de haberlo dejado todo bien atado.

¿Quién sabe? Lo mismo lo teníais.

Y lo que ha pasado con Sara no tiene que ver

con el caso ni con tu padre.

(BERNARD) ¿Y quiénes son los justos?

El engaño, la verdad forman parte de un todo.

También el bien y el mal...

Todos cargamos la virtud y el pecado,

por eso rogamos a la Virgen que interceda por nosotros.

Porque quién no merece el fuego del infierno.

(Murmullos y susurros)

Buenos días. (TODOS SALUDAN)

Hola.

Hola...

Cati está en su casa.

¿Intentarás tomarle declaración a su hijo?

No creo que sirva de mucho.

Ya...

¿Qué estás haciendo?

Una cámara de seguridad grabó cuando Dani llamó a Samiah.

Acaba de llegar, justo ahora, el vídeo.

(Teléfonos en comisaría)

Vicente estaba en Tramontana.

Así que Dani no tiene nada que ver con la muerte de Bernard;

pero, entonces, ¿de qué huye? Acababa de robar el móvil.

(NIEGA)

Dani sabe que esto no acaba con Bernard.

Por eso tiene miedo...

Por eso se escapa.

(Trinos de pájaros)

(Timbre del móvil)

¿Bela? -"¿Te lo han contado?".

"Han detenido al padre de Cati, fue él quien mató a Bernard".

"Esto no tiene nada que ver con nosotras".

"¿Me has oído?".

"Julia... no tenemos que decir nada".

Ya lo he hecho.

Dani...

¡Dani!

¡Dani...!

¿Estás bien?

Te estábamos buscando.

No sé si tenías miedo de Bernard, pero ya está.

Ya está, la Guardia Civil ha detenido a quien lo mató.

Oye...

¿Por qué no te subes al coche y te llevo al Lluc?

Dani... Julia me lo ha contado todo.

Y os creo, sé que es verdad.

Déjame que os ayude.

¿A quién han detenido?

-A Vicente...

Venga, Dani...

Venga.

(Trinos de pájaros)

¿Tienes hambre? ¿Eh...?

Pareces un gato callejero.

Venga, que no pasa nada, sube.

(Notificación del móvil)

(Respiración agitada de Dani)

(Ruido del motor del vehículo)

(TERESA) Tanta muerte es como plaga.

(Gritos y platos rotos)

¿Por qué la puerta del copiloto está abierta?

No entiendo qué tiene que ver Gerard con todo esto.

En el registro del coche encontramos 3000 euros.

¿Qué cojones insinúas? No hace falta subir el tono.

¡Uso el tono que me sale de los huevos! ¡Es mi casa!

Julia... ¿cómo se llevaba tu padre con Dani?

Como cualquiera de mis amigas.

A Bernard no le gustaba, distraía a las chicas.

Tiene que ver con lo de esa noche.

Tiene que ser nuestro secreto.

Creo que no conocemos del todo a Bernard, hay algo bajo esto que...

Es enfermizo.

¿Has visto su libreta? Esta investigación la lleva una mujer

que debe estar internada en el psiquiátrico.

Sé que Dani es tu amigo, ¿me lo dirás si vuelve a llamarte?

-Te lo diré.

(DANI) ¿Te cuento un secreto?

He ido a una casa en ruinas y lo he dibujado todo.

(Motor de un coche acercándose)

Encontrar a un chico de 16 años en una isla,

no puede ser tan complicado.

¡Sara, dónde estás! ¡Contesta, por favor!

¡Dani!

La caza. Tramuntana - Capítulo 1: El Cant de la Sibil.la - Ver ahora

Malaka

Este thriller policiaco ambientado en Málaga, es de esos que no te dejarán levantarte del sofá… Todo empieza con la desaparición de una joven, hija de un importante empresario de la zona. Las indagaciones sobre su desaparición desvelarán conexiones y secretos insospechados… Además, se desata una guerra entre bandas por el tráfico de drogas… Pero tranquilo, porque la inspectora Blanca Rodríguez regresa a la ciudad tras más de 15 años para intentar resolver todo esto… ¿qué tal si te pones tu chaleco antibalas y le ayudas en este misterio?

No recomendado para menores de 16 años Malaka - Episodio 1: Fenicios - Ver ahora
Transcripción completa

(Motor)

(Reloj)

(Gruñido)

Hasta luego.

Adiós, Paqui.

¡Darío! ¿Qué?

A ti quería yo verte.

Para agradecerte lo de mi hijo.

No pasa nada, Victoria. Que no haga más chaladuras.

Venga, lo que haga falta.

Llega el poli

y le dice a la Juani:

"A ver, señora, ha habido una explosión,

no sabemos muy bien.

Hemos visto un cadáver y no sabemos muy bien

si el cadáver es su marido, ¿no?". La Juani empieza: "¡Ay, mi Paco!

¡Ay, pobrecito mi Paco...!".

(RÍEN)

Entonces va el poli, dice el policía local:

"Nos hemos encontrado un pene, entonces no sabemos.

Tiene que verificar, para salir de dudas, ¿no?".

Va el poli y saca una picha y la Juani mira la picha y dice:

"Eso no es de mi Paco.

Y tampoco me suena que sea de ninguno del barrio".

(RÍEN)

Hija puta la Juani, se había follado a todo el barrio.

Tenía el coño como un bebedero de patos.

-Como un bebedero de patos...

Venga, Gato, cuéntate tú un chiste ahora.

Venga, compa.

Cuéntate un chiste.

Venga, cojones, con esa cara, cuéntate un chiste,

que estamos todos los colegas.

Venga, cuéntate un chiste.

Venga, compa, que tienes a todo el mundo esperando.

Vamos, Gato, miau, mia...

¿Te ha hecho gracia el chiste o te cuento otro?

No lo he pillado.

Hijo puta.

No me digas miau.

¡Eh, Gato! Adiós.

Hazte un cigarrito aliñado,

a ver si me relajo una mijita.

¿Vas a la sala? A ti qué te importa.

Tío, tranquilo, solo es por preguntar.

No veas, colega.

Se nota que se acaban las vacaciones y vuelves a ser un pringado.

¿A que te meto una hostia?

Méteme dos. ¿Qué haces?

Como al Pipo, que lo has dejado cuajado.

Aunque no te lo merezcas, tengo un regalito para ti.

Para que te despidas de lo bueno como Dios manda.

¿Esto?

Qué color más raro, ¿no?

¿Qué quieres que me haga un anillo?

Material nuevo, me acaba de llegar, flipa.

Mete un trallazo que te cagas.

Cuidado con el peta antes de dormir, no lo cargues mucho,

que eso es la bomba, ¿eh?

¡Vete por ahí!

¿Qué?

A mí se me ha acabado.

Hace fresco, ¿no?

Dicen que el frío de Málaga cala,

que se te mete en los huesos.

Eres de las calladitas, ¿eh, niña?

¿Tienes un chicle?

Claro.

Toma. De sandía.

Gracias.

Es que acabo de vomitar.

He echado hasta la primera papilla.

¿Sabes eso de que tienes tropezones entre los dientes?

¿Sabes lo que te digo?

Ah,

y tengo 33 años.

Ya hace bastante que deje de ser una niña.

Era un piropo, tía, no hace falta ponerse borde.

(MÁQUINA) "Muchas gracias, buen viaje".

Zorra.

¿Qué has dicho?

Te he dicho zorra.

Tu puta madre.

Pon la tele un ratito, anda.

Toma.

¡Hombre!

Mira quién viene por la puerta.

¿Qué pasa, mamá?

¿A dónde vas tan rápido, campeón?

Al cuarto.

Ven aquí, coño.

Esa boquita, Darío.

¿Qué pasa? Que soy su padre.

Ven aquí.

Illo, ven aquí.

Ven aquí.

¿Cómo estás?

Bien. ¿Sí?

Me han dicho que la estás liando, cabrón, ¿eh?

Metiendo más goles que...

Ahora, una cosa, con esto...

Está reventada.

Ya.

Esto lo vamos a arreglar ahora mismo.

Te vas a comprar unas botas nuevas.

Las buenas, las de Messi, ¿eh?

¿Qué pasa? ¿No quieres cien pavos?

Adiós, León.

A este, ¿qué le pasa?

No me ha mirado a la cara ni una vez.

¿Qué le va a pasar?

La edad.

Y que se parece mucho a su padre.

Joder, mierda.

¿Qué pasa, gorda?

¿Estás bien?

¿Te has cortado o algo o qué?

Hola, ¿qué tal, cariño?

¿Qué pasa, Darío?

¿Qué pasa?

¿Todo bien? Muy bien.

Toma...

Lo de esta semana y lo de la que viene.

Si te hace falta más, me lo dices.

No hace falta más que lo que le corresponde a tu hijo,

gracias.

Habrá que comprar platos, ¿no?

¿O algo?

Así me gusta a mí.

Buenos días.

¿Una habitación?

(TELEVISIÓN) ¿Para qué corréis?

Somos colegas, tío.

-Eres un madero, tío.

-Una cosa es que seamos unos chotas

y otra que se entere todo Dios.

-¿Chotas? Chivatos.

-¿Qué?

-Sí, claro.

Así salió de fábrica,

el 'Pepsicolo' y el 'Bocas'.

-Te has confundido.

-¿Me he confundido?

Mira, ¿quiénes son? ¿Los Pecos?

-¿Y esto?

-¿Qué te he dicho a ti?

¿Qué te he dicho?

-Quien trabaja contigo, nada de drogas.

-¡Ah, claro!

Venga...Las esposas.

-¿O qué?

¡Perico!

(SILBA)

¡Perico!

¡Perico!

(TELEVISOR) "Decenas de miles de personas...

-No aguantamos, tenemos 30 años de vida,

o lo solucionamos ya, o morimos.

Hay pueblos que no tienen ni gente,

ni médicos ni nada de nada,

ni luz, vivir, seguir existiendo.

Que luego se utilicen que parece que...

Me cago en la puta.

Un placer tenerte aquí, Blanca.

Tu padre fue más que un mentor para mí,

y ni que decir tiene que mi puerta está abierta

para lo que necesites.

Gracias, señor.

Nada, por Dios.

Jacinto es aquí toda una institución, en el cuerpo.

A todos nos afectó muchísimo lo que le ha pasado.

Bueno, ¿vamos al tajo?

Vamos.

Aquí tienes.

Noelia Castañeda, hija de Germán Castañeda,

uno de los empresarios más importantes de aquí.

Está muy relacionada a nivel político, así que,

tendrás que ser rápida y discreta.

¿Qué ha hecho?

Desaparecer.

¿Desde cuándo?

Pues parece que anoche no fue a su cena de cumpleaños.

Anoche...

Pero eso es muy pronto, ¿no?

De eso te informará la familia.

¿Quién ha puesto la denuncia?

Oficialmente no hay denuncia.

Pero señor, entonces no hay caso.

Castañeda es un hombre muy influyente y un amigo,

y ahora es un padre preocupado, Blanca.

Tómatelo como un favor personal.

Pero...

Buenas, ¿quería verme?

No, pero no me queda otra.

Blanca, este es Darío Arjona.

Un castigo por algo que debí hacer mal en otra vida.

Y ella es Blanca Gámez,

la hija del mítico comisario Don Jacinto Gámez,

que se incorpora hoy.

Bienvenida a la Costa del Sol.

Gracias, pero soy de aquí.

A ver lo que duran esta vez.

No se preocupe, he aprendido la lección.

¡Arjona!

¿Te he dado permiso para que te vayas?

Perdona.

Vais a trabajar juntos.

Con todos mis respetos, señor,

yo este trabajo lo puedo hacer sola,

no necesito un guía turístico.

A mí tampoco me hace falta hacer de niñera.

Bueno, pues vais a trabajar juntos, punto y final.

¿Te suena esto?

Es un polen nuevo,

lo llaman oro.

No sabemos quién está detrás.

¿Quiere que me ponga con esto?

No, es por si te llega información.

Ahora, prefiero que te centres en la chica.

¿Qué chica?

Blanca te informa.

Comisario, insisto, que yo me muevo mejor solo...

Yo también insisto, señor.

Bueno, tomo nota y lo archivo en mi carpeta personal

de cosas que me importan un huevo.

¡Vamos! Al tajo.

Buenos días.

Blanca...

No me llames señor, que aquí no se estila.

(Teléfono)

Señora, la policía le está esperando.

-Gracias, Amy.

Es hindú.

A Noe siempre le han gustado ese tipo de cosas.

Olga de la Coba.

Asistente personal del señor Castañeda.

Me ha pedido que le disculpen.

Ha tenido que salir por un problema urgente en una obra.

Pero no se preocupen, yo les atiendo.

¿Podemos ver su habitación?

Sí, claro, acompáñenme.

¿Vive usted aquí?

No, pero paso más tiempo que en mi casa.

Y hoy es el cumpleaños de Noelia, ¿correcto?

Anoche quedamos en un restaurante y no se presentó.

¿Ha hecho esto anteriormente?

Lo de desaparecer.

Que yo sepa no, pero es bastante independiente,

está acostumbrada a entrar y salir con libertad.

Vamos, que podría estar de fiesta perfectamente, ¿no?

No, no lo creo.

¿Por qué?

Para ella la idea de fiesta sería como una alineación de chacras.

¿Tiene novio? ¿Novia?

Ella no habla de eso, al menos conmigo.

Pero no creo, le gusta estar sola.

No falta nada, es que tiene poca ropa.

Ya... ¿A qué se dedica?

Básicamente lee y pasea por el campo.

Casi siempre está arriba,

en la finca de los Monte.

Y supongo que no contesta al teléfono, ¿no?

Da apagado, pero eso es normal.

Cada dos por tres

lo pierde o se queda sin batería.

¿Tiene coche?

No, ni carnet, no soporta contaminar.

Su madre.

Murió cuando tenía 15.

Antes de empezar a trabajar para Germán.

Pues ya que saca usted el tema,

¿podríamos hablar con él?

Bueno, ya he dicho que ha tenido que atender un asunto importante.

No me está entendiendo, que dónde está.

En la antigua prisión provincial.

Estamos reformando el edificio para hacer un centro cultural.

Muy bien, enhorabuena.

Dígale que vamos para allá.

Gracias por su cooperación.

¿Qué?

¿Qué?

La niña se está poniendo como las grecas.

¿Te lo explico o qué?

Cuando se acabe la fiesta o el dinero vuelve con papá.

Yo no he dicho eso.

Tengo muchas cositas que hacer, ¿vale?

Bueno, ¿y entonces?

¿Qué sabes del tal Castañeda?

Pues que es rico.

¿Y?

Algo malo habrá hecho.

Mira, mira, mira qué maravilla estos dos.

Ya saben que estamos aquí.

Illo...

¿Este es tu barrio o qué?

¿Tan merdellón me ves?

Merdellón...

Hacía siglos que no oía la palabra merdellón.

Bienvenida al Bronx.

¿Qué coño hacemos aquí?

Tengo que hacer un mandadito.

¿Un mandado de qué?

Castañeda nos está esperando.

Sabes conducir, ¿no?

Pues mañana me lo cuentas.

Este tío es gilipollas.

Hermano, ¿qué haces, cómo estás? Me alegro de verte.

Aquí estamos, con un litro, estamos refrescando aquí el gaznate.

El colega...

(SUSPIRA)

Se ha ido su madre la que...

A ver, que no quiero hablar con el perito,

que no quiero escuchar al diseñador,

lo que quiero es que lo soluciones

y que me mandes el informe ya.

Pues le dices a la concejala que ya no hay marcha atrás.

Mira...

Noelia sabe cuidarse.

Se ha pateado ella solita un montón de países.

Hablo de Turquía, Tailandia o la India.

Así, que no nos pongamos nerviosos.

Ya es mayorcita.

¿Entonces por qué nos ha llamado?

Por la existencia de Olga.

Y porque estoy pendiente de un proyecto urbanístico.

(Móvil)

¿Me va a explicar eso o va a atender otra llamadita?

A ver...

¿Cómo te lo explico?

No me gustaría

que Noelia apareciera en cualquier momento haciendo ruido

con sus amigos ecologistas.

No se llevan muy bien.

Digamos que vivimos en mundos diferentes.

Yo en la tierra,

y ella en la luna.

Desafortunadamente.

(Móvil)

Y los negocios no van bien.

Los negocios van estupendamente.

Dime.

Eh, una cosa.

Espera.

Olga ha mencionado algo de una finca.

¿Hay alguien arriba que me pueda atender?

Pascual, el capataz.

¿Le puede decir que me mande la dirección?

Gracias.

A ver, cuéntame.

(SILBA) Illo, ¿qué?

Gato, Gato...

Dichosos los ojos que te ven, hermano.

Hablando de ojos, no veas cómo traes los tuyos tú tan temprano.

Algo nuevo, hermano.

Algo que hemos probado. ¿Sí o qué?

¿Qué pasa, Gato?

¿Buscando raspas de sardina por los callejones?

Pues mira, estoy buscando algo, ¿habéis escuchado algo?

Algo, sí.

Qué pechá de reír...

Enséñamelo, Juanlu, por favor.

(SILBA)

Bueno, bueno, hermano, canela pura,

mejor que el afgano.

Esto no es lo que busco,

yo busco como una placa dorada, como un lingote de oro.

De eso aún no sabemos nada.

Bueno, hazme un favor,

si te enteras, me dices, hermano.

Vale, hermano. Gracias, tío.

Una cosa sí se dice.

La Salo se ha echado novio.

Uno al que le ha dado mucho el sol.

¿Qué tienes ganas de cachondeo?

Gato, suéltame, Gato...

-Estamos buscándonos la vida.

Juanlu, que contigo no va la cosa.

Cabrón, que me partes el brazo.

¿Me escuchas? ¿Te callas?

Como te pases... Ni una más, gorda de mierda.

¿Que si me estás escuchando?

Que sí, pero suéltame. ¿Me estás escuchando?

Sí, pero suéltame, por favor.

Eso es, dímelo.

Por favor, Gato.

Eso es... Gato, suéltame por favor.

Gato, ¡suéltame!

¡Eh! ¿Qué?

¡Gato!

¿Tú que quieres? ¿A dónde vas?

Quieto ahí. Quieto ahí.

Te vi...

Aparta, aparta...

Eh, ¿qué, qué? Sube ahora, ¿qué quieres?

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Va, va, va.

¡Va, va!

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Para, cabrón, para.

Me cago en su puta madre.

Tu nación... ¡Alto cabrón!

¡Quieto!

Si te pillo te mato.

¡Quieto, cabrón!

(RESOPLA)

(Llaves)

¿Hola?

¿Pascual Moyano?

Soy yo.

¿Qué tal?

Blanca Gámez.

Inspectora de policía. Encantado.

¿Me enseña la casa?

Sí, le abro.

Bonito cuchillo.

Estos montes están llenos de guarros.

¿De verdad Noelia pasa los días cocinando en un hornillo?

Sí, señora.

Come de lo que da el huerto.

¿Hay alarma?

No.

¿Perros?

Cuatro.

Los tengo atados.

¿Dónde?

La finca es grande.

Hay una caseta a medio kilómetro.

¿Qué tipo de caseta?

Un almacén, para herramientas y aperos.

¿Noelia suele venir con gente?

¿A hacer fiestas?

Yo siempre la veo sola.

¿Y cada cuánto viene usted?

Dos veces por semana.

A comprobar que todo esté bien.

Y hacer arreglos.

¿Cuándo fue la última vez que la vio?

Hace tres días, el sábado por la mañana.

Pasó en taxi y me saludó.

¿En taxi?

Sí, el que la bajó a Málaga.

¿Va y viene en taxi?

Sí.

¿Es suyo?

No.

¿De Noelia?

No lo sé.

Eric, Eric se la pasa a Mula,

Mula al hueco de Adrián,

Adrián prepara la zurda y...

¡Gol!

¡5-0!

La manita para Antoñito, pringado.

(SILBA)

¿Qué pasa viejo?

Vente.

Fernan... -¿Qué pasa?

-Me pones otra y una tapita de rusa, me la apuntas, ¿vale?

-Cerveza y tapita, la tapita la apunto.

-Hombre, que si no me emborracho, yo lo que quiero es estar...

-Con esta ya no hay más, ¿vale, campeón?

Se ha terminado. -Venga, illo.

-Venga, nos vemos.

¿Qué pasa illo? Illo, ¿qué pasa hermano?

¿Algún problema o qué?

No veas el día que llevo.

Me han encasquetado a una compañera nueva,

una de Madrid, una enterada.

Para tenerte ahí... vigilado.

En peores plazas has toreado.

Sarabia es un cabrón.

¿Sabes lo que ha sacado esta mañana el hijo de puta?

Un pedrolo como el que tenías el otro día.

No jodas, ¿de una incautación? Ni puta idea.

¿De dónde lo sacaste?

Un pijo que vino a pillarme un pollo,

no me podía pagar y me dio una china.

Pero la coca era una mierda.

¿Sí?

¿Tú lo puedes localizar?

Qué va, tío, ni de coña.

No saben nada del oro este.

Ni el Juanlu, he preguntado por todos los lados.

Están nerviosos, no saben quién lo ha traído y lo mueve.

Yo sé quién es. ¿Sí o qué?

Antes vi a uno que no era del barrio.

Uno con pinta de chulito, con una cicatriz aquí.

No veas cómo corre el maricón.

De eso sé algo, eh.

¿Ese quién coño es?

Jesús Pacheco, le llaman "el malo",

un camello de Algeciras o por ahí,

que ha venido a montarse el chiringuito.

¿De Algeciras?

Pues se va a montar una polla.

Convoca el Parlamento.

¿Cuándo? ¿Ahora?

¿Qué pasa, que tienes algo que hacer?

¿Ver la novela o algo o ganarle la Champions?

¿Al niñato?

Venga hombre, Barra.

Qué viejo.

Tío, ¿qué? ¿Qué pasa, Gato?

¿Está el gordo?

Dentro.

Te veo fuerte, cabrón.

Hasta luego.

Afloja, que petas.

Tú dirás.

Esta noche hay meneo, ¿vale?

Chungo.

Lo de siempre.

Venga.

Pues venga, cámbiate que nos vamos.

Mírale, ha traído al perrito.

Ve a hablar a los mayores, anda.

Y hazte una mijilla así,

que tienes todavía la reja marcada en la cara.

Niño, ¿quieres dejar el trabajo?

Al final te va a agarrar.

Mira...

A mí me gusta los lunes quedarme en casa viendo MasterChef,

así que, aligerando.

Perfecto.

Pues lo primero, el oro.

El chocolate, ¿quién lo está vendiendo?

Gente de la costa.

Rusos,

napolitanos,

marselleses.

Déjate de rollos, Rashid,

que esa gente está en otra película.

Escúchame, por mis muertos

que esto es de los putos nigerianos.

¿Quieres dejar a nuestros muertos en paz?

Son muchos y tienen muy mala pipa.

Que son los negros Tota, además,

seguro que se juntan con los moritos.

Vienen todos de África, la misma mierda.

Impresionante, Suizo, ¿eh?

¿Cómo te has enterado que Nigeria y Marruecos

están en el mismo sitio?

Yo soy de Túnez.

Como si vienes de la puta Ponia, gachí.

A ver...

El oro ha llegado a la comisaría, ¿vale?

Va a empezar a salpicar mierda y no nos conviene.

Nosotros no tenemos nada que ver.

Pero te gusta vivir bien, ¿verdad, Tota?

Y ganar un dinerito fácil, estar tranquilito, ¿verdad, Rashid?

Pues esto lo tenemos que arreglar.

¿Estamos?

Muy bien, segundo.

El tío ese, el majarón de la cicatriz en la cara.

Que se cree que tiene la polla más gorda que nadie.

¿Ese quién mierda es?

Vaya hombre, me he dado cuentasolo, ¿no?

Llega una droga nueva y un tío que no conoce nadie.

¿Y nadie sabe nada?

Di lo que quieres y así acabamos antes.

Pues mira, quiero al tío ese. ¿Vale?

Y me lo vais a traer ustedes.

Mañana.

Como si tienes que ir a Túnez.

Bueno, ¿está todo clarito?

Muy bien.

Muy perita, venga.

Vámonos, esta familia tiene que ver MasterChef.

Buenas noches.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Está cagado.

Está perdiendo el respeto en la calle.

-¿Ves? Te lo he dicho.

Me cago en todo.

A ver Tota, para que yo me entere,

a este lo huntáis a cambio de protección, ¿no?

¿Y si no cumple?

-Si no cumple lo que hacemos es... Que te calles.

Mira, guaperas, te voy a contar un cuento.

Hace unos años, esto iba como la seda.

Pero llegaron los nigerianos.

Ojalá los cuelguen de las tripas en las vallas de Melilla.

Se abrieron paso a machetazos limpios.

Es lo que tiene venir con hambre y sin nada que perder.

Fue una matanza.

Yo perdí un hermano y dos primos.

Que Dios los tenga en su gloria.

¿Sabes quién fue el único

que tuvo cojones de meter a esos bestias en vereda?

Pero Tota, es un puto madero.

Qué más da que el gato sea blanco o sea negro.

Con tal de que cace ratones.

(Música)

Y entonces, el hermano de Napoleón,

pues tuvo que ser en el 1800 y pico.

Cuando pisó Málaga, dijo: "Merd de gent".

Vamos, mierda de gente.

Y eso ha ido derivando hasta merdellón.

Claro, merdellón.

O sea, para que me haga una idea, lo que en Madrid llamamos cani, ¿no?

Sí.

¿Qué tal Gonzalo?

Míralo, aquí...

Míralo.

Duerme como un campeón.

Mira qué cosa más bonita.

Está precioso.

Necesito que me hagas un favor.

Claro, ¿qué quieres?

Que mires la situación financiera de un empresario local.

Vale, ¿cómo se llama?

Germán Castañeda.

Germán Castañeda...

Andrés...

¿Sí?

Gracias.

No hay de qué. No hay de qué, mi amor.

¿Qué tal con tu padre?

No, es que hoy se me ha complicado el día.

Mañana iré.

¿Mañana?

Sí.

Está llorando...

Venga, ve.

Tranquilo, mañana hablamos.

Hablamos en otro momento.

Te quiero, te quiero.

Buenos días.

Buenos días, cariño.

A ver si hablamos esta noche.

Qué fea te pones cuando haces números.

Sol, termina que nos vamos.

¡Inés!

¡Inés, baja!

Inés se fue hace rato. Con su novio.

-Bueno, Sol, anda, vete a por tus cosas, guapa.

¿Cómo que con su novio?

Vamos a ver...

Inés tiene 16 años.

Es solo un amigo.

Un amigo...

¿Tú sabes sobre qué deberíamos hablar esta noche?

De tu hija.

Qué feo te pones cuando haces el troglodita.

Sol, venga, vámonos.

Buenos días, Inma.

Quino, hay una señora esperándote.

-Perdón, ¿detective Joaquín Romero?

Sí, soy yo. Soy Petra Vergara.

Encantado.

¿Puede atenderme aunque no tenga cita?

Por supuesto, sí, pase a mi despacho.

Gracias.

Ese Quino...

Es Álvaro, mi hijo.

Algo le pasa.

Me estoy volviendo loca y no puedo más.

Necesito que me diga en qué anda metido porque...

Porque no lo reconozco.

¿Qué edad tiene ahora mismo? 20.

Recién cumplidos.

¿Estudia, trabaja?

En teoría estudia.

Pero lo único que hace es dormir y trasnochar.

Apenas come y entra y sale a su antojo.

¿Sabe si consume drogas y se relaciona con malas compañías?

Esperaba que...

Que eso lo descubriera usted.

¿Ha observado usted últimamente comportamiento violento?

No.

Bueno, suele estar como ido, aunque...

de repente tiene unos prontos que asustan.

Lo que quiere es que le haga un seguimiento.

Las 24 horas del día.

Ya.

Bueno, llegados a este punto, deberíamos de hablar de honorarios.

Claro, ¿efectivo o tarjeta?

Efectivo, a ser posible.

¿Es suficiente para arrancar?

Sí, sí.

Este tipo de operaciones suelen ser costosas,

en caso de necesitar más dinero le avisamos.

Por supuesto.

También necesitaría un número de contacto.

Lo tiene detrás de la fotografía.

De acuerdo.

Nada, señora...

Tendrá noticias muy pronto.

Muchas gracias.

Y no se preocupe.

Seguro que no pasa nada.

Gracias.

(Teléfono)

Que sea la última vez que me dejas tirada

en un sitio de mierda como ese.

¿Has visto el muñeco de la puerta que no tiene falda?

Yo tampoco.

Pues no te hacía yo de las cagonas.

Ni yo a ti de los corruptos...

Oh.

Impresionante.

Que la señorita ha estado investigando.

Pues te habrás dado cuenta

que me han declarado inocente por falta de pruebas.

Sí.

Pero ya sé qué clase de policía eres.

Yo por lo menos no voy matando inocentes.

Que yo también sé investigar.

Déjame trabajar en paz, ¿vale?

(Móvil)

Tú guarda la pistolita, ¿vale?

¿Qué pasa ahora?

Hostia...

¡Me cago en su puta madre!

Mierda, joder.

Mierda.

Buenas.

Buenas.

Me cago en su puta madre.

¿Lo conoces?

Un camello de los Cucos.

(Móvil)

Mucho estaba tardando esta.

¿Qué? Las noticias vuelan, ¿no?

Solo las malas.

Tranquila, al que haya hecho esto lo vamos a encontrar, ¿vale?

Mira...

Para empezar esto no tenía ni que haber pasado.

Además, tampoco hace falta que busques mucho.

Han sido los negros.

Eso todavía no lo sabemos.

Yo sí, te recuerdo que sé cómo funcionan,

los he visto trabajar de muy cerquita.

Han sido ellos.

Te lo digo yo.

Muy bien, muy bien, me lo apunto.

Más te vale.

Porque como a la perra le maten a los cachorros,

de esta teta no mama ni Dios. Y mucho menos un gato.

Otra cosa, el majarón de la cicatriz en la cara

te espera esta noche en la playa.

Vale, me lo apunto.

Yo estoy haciendo todo lo posible para que...

Estás más gordo, Nabil.

Y tú más flaco, cabrón.

Ya te vale.

Ya era hora.

He estado muy liado, hermano.

Ya. ¿Te hace falta algo?

Qué va.

¿Sabes lo que de verdad echo en falta?

Esas tardes de pesca, los dos charlando,

con tus porritos, la musiquita, el mar como un plato.

Ya ves...

Lo que te haga falta, ¿vale?

Estoy bien.

Me han dicho que la cosa se está poniendo calentita.

Ha aparecido un cadáver de los Cuco

con la firma de los negros.

Hija puta la Tota, te corta el grifo.

Últimamente me he aficionado

a ver documentales de animales.

¿Eso qué tiene que ver?

No sabes lo que se aprende de los bichos.

Los leones.

No veas cómo se lo curran para cazar una cebra.

¿Sí o qué?

Y en cuanto la matan,

aparecen carroñeros por todos los lados.

Ya pueden luchar los leones todo lo que quieran

por defender lo suyo.

Que al final,

la hiena se come a la cebra.

Hija puta.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Todo el mundo pierde, lo gana otro.

¿Me cambia usted señorita?

Ya ves, tío.

Esto no es lo que era, esto es la mierda,

la cerveza cara, mala...

Que no vengo más.

Gracias.

Que no la entiendo, tío.

Tendríamos que montar un garito.

Ahorraríamos en cubatas.

-Podemos pasar el polen, ese que estás pillando.

Así sí que la liamos.

Tío estás en la parra.

Estás colgado con la chorba esa.

Es una loca.

Tío... -No me toques.

-No puedes seguir así, estás hecho una mierda.

Lo que tú eres y mírate.

-Esta sí.

Espabila. -¿Qué pasa?

Disculpe, señorita.

Lleva mucho tiempo esperando, ¿la puedo ayudar?

No.

¿Busca a un paciente? No, no, gracias.

Me han dicho que me andabas buscando.

Mira...

Te voy a decir dos cosas, ¿vale?

Te vas para Cádiz o para donde coño vengas.

Te vas a llevar tu puto polen dorado de mierda.

Yo no tengo nada que ver con eso.

Con el chaval que ha muerto tampoco, ¿verdad?

O te crees que me chupo el dedo.

Quillo...

Que no quiero líos.

He venido a ganarme el pan.

¡Aquí hay un puto panadero! ¿Te enteras?

Un poli es lo que eres. Si no, otro gallo cantaría.

¿Qué dices de poli tú?

¿Qué estás hablando de poli?

Suelta la pistolita y lo comprobamos.

¿La pistolita vas a decir?

¿La pistolita? Me cago en mi puta madre.

Mira la pistolita dónde la dejo, mongolo.

Te mato.

Me voy a cagar en mi puta madre.

(GRITA)

¡Ahora qué!

¡Eh! ¡Cabrón!

(GRITA)

¡Cabrón, cabrón!

(TOSE)

Hijo de puta, cabrón.

¿Dónde vas?

Eh, ven aquí.

(RÍE)

(Motor)

Malaka - Episodio 1: Fenicios - Ver ahora

Néboa

Esta serie de suspense producida por RTVE fue todo un boom en su llegada la pantalla. Y no es para menos, porque es de esas que no te dejan dormir hasta resolver el misterio… ¿Te atreves?

Mónica Ortiz, teniente de la Guardia Civil, llega a la isla de Néboa para investigar el asesinato de una joven durante el primer día de la celebración del carnaval. Allí se suma a un equipo formado por el teniente Ferro y la sargento Souto con los que intentará encontrar al asesino: el "Urco".

Víctor Ros

Víctor Ros te invita a viajar en el tiempo, concretamente al Madrid de 1882. Allí, conocerás a este joven de 14 años que se gana la vida robando con su pandilla. Pese a su corta edad es una pesadilla para la policía de Madrid, que lucha por detenerle. Cuando lo consigue, el inspector Armando Martínez se da cuenta de que el chico es muy listo y tiene un instinto merecedor de un futuro mejor. Y le ofrece salir de la calle a cambio de cuidar a su madre y formarle como policía. ¡Ya te puedes hacer una idea de lo que te espera!

No recomendado para menores de 12 años Víctor Ros - Capítulo 1: El misterio de la casa Aranda - ver ahora
Transcripción completa

¡Ay!

Buenas noches, madre. Buenas noches.

¿Qué hace cosiendo a estas horas?

Hay que trabajar para vivir.

No hace falta, que para traer dinero a casa, ya me valgo yo.

¿A quién le has robado esta vez? A alguien que le sobraba.

Hijo, si te viera tu padre... Padre trabajó como un esclavo.

Y cuando enfermó no pudo pagar un médico.

A mí no me pasará lo mismo.

¿Están todos en sus puesto? Sí.

Venga, conquense, di lo que te ronda por la buhardilla.

-Robar una joyería es demasiado para nosotros...

Somos tironeros y chirleros.

¿Estás o no estás con nosotros?

Estoy.

-Hay moros en la costa. Yo me encargo.

Si me pasa algo, la que manda eres tú, Juana.

¡Cómo va a mandar ella, si es una mujer!

Es una mujer. Pero tiene más cojones que muchos hombres.

Venga, vamos.

Silbato

¡Eh!

Te tenemos, cabrón.

Venga, chaval, baja.

Ten cuidado, no te vayas a romper una pierna.

Así que tú eres el famoso Víctor, el extremeño.

Saca todo lo que lleves encima.

Cuando digo todo, es todo. Los brazos.

¿También robas libros? No lo he robado. Lo compré.

¿Que lo compraste? Pero ¿tú sabes leer, zagal?

Más que tú, murciano de mierda.

¿Cómo sabes que soy murciano?

Tú sabrás, zagal.

-Señor, han robado en una joyería de la calle Pozas.

Dicen que han sido unos chavales.

Llévatelo a los calabozos.

Blázquez, ven conmigo. Eh, mi libro.

¿Qué, chaval, debutas?

Oye, que te estoy hablando... -Déjalo, Montoya.

La primera vez siempre es la peor.

Y el primer bofetón,

el que más duele.

¿Por qué te han detenido?

Por ser pobre.

Ríen

-Nos ha jodido mayo... Como todos los que estamos aquí.

-Tú eres un chirlero, ¿verdad?

¿Por qué lo dices? Porque yo también empecé así.

¿Quién te ha detenido? Martínez.

-Buen tipo.

¿Buen tipo?

¡Es un policía! -Todos tenemos nuestro trabajo.

Nosotros robamos, él nos detiene. Pero sin rencor.

Si te lo encuentras en una taberna, te invita a vinos.

¡Estáis locos!

-No. Lo que estamos es acostumbrados, chaval.

-Ya conocerás a otros peores, como Ortigosa.

Sí. El muy cabrón me dio tal paliza,

que casi confieso hasta lo que no había hecho.

Esta vez me han pillado porque he querido.

Pero no pienso volver más aquí.

-Volverás. Todos volvemos.

Fíjate en Luis Candelas, como él no ha habido nadie.

Y le dieron garrote vil.

Así que te gustan las aventuras de Ulises...

¿Por qué? Siempre consigue lo que busca,

aunque tenga enemigos más fuertes.

Eso se llama astucia.

Y tú, ¿qué buscas en la vida, extremeño?

Si quieres le digo a Blázquez que pase,

tiene la mano más ligera.

Solo busco no ser menos que los demás.

También buscas que tu madre no trabaje como una esclava.

Lo sé. Pero eso no se consigue robando joyerías.

¡Yo no he robado ninguna joyería, joder!

¡Blázquez!

¿Les han pillado? Todavía no. Esta es tu parte.

Uno de los tuyos le llevó estas alhajas a tu madre.

Y tu madre me las ha traído.

Te voy a hacer una oferta, Víctor.

Mírame. He hablado con tu madre

y le he pedido que te deje bajo mi tutela.

A cambio, le conseguiré un trabajo digno, con un sueldo suficiente.

¿No tiene usted hijos? No. ¿Por qué?

Porque parece que quiera que yo lo sea.

O eso

o es que es usted maricón.

Llévatelo a los calabozos.

¿Qué tengo que hacer? Estudiar.

¿Para qué?

¡Para que salgas del hoyo del que casi nadie sale!

Esta es mi dirección.

Te espero allí a las tres en punto.

Si te retrasas un minuto, lo entenderé como un "no".

No tengo reloj.

Toma. Piensa muy bien lo que decides, extremeño.

Y ahora, vete.

Vamos, vete.

Me parece que se ha quedado usted sin reloj y sin preso.

¿Por qué hace esto?

Este chico es especial.

Sabe leer, pese a ser pobre.

Con 14 años manda a chavales más grandes.

Y nos ha engañado como tontos para robar una joyería.

¿Conoces mejores virtudes para ser policía?

¿Quiere convertir a un chirlero en policía?

En policía no, Blázquez.

En el mejor policía.

¡Víctor, espera!

¿Qué haces aquí, Juana? No nos puedes dejar, Víctor.

No puedo fallar a mi madre.

¡¿Y a nosotros, sí?!

Tú eras el que no se conformaba con robar carteras, y te seguimos.

Nos hemos jugado el pellejo por ti, ¿eso no cuenta?

Aquí es. No entres ahí.

No te conviertas en uno de ellos.

Es la hora.

¡Eres un traidor! ¿Me oyes? ¡Un traidor!

¡Un traidor!

¡Bienvenido, inspector Víctor Ros!

Croquetas de bacalao, mis preferidas.

¿Y esto? Ah, el potaje que tanto le gustaba a mi madre.

Lo hago una vez a la semana.

Y dejo la ventana abierta para que le llegue el olorcillo al cielo.

Gracias, doña Angustias,

por lo que hicieron por nosotros.

La buena gente se merece que la ayuden, Víctor.

Estamos muy contentos de tu vuelta.

Nos tenías muy preocupados con lo de Asturias.

Fueron tiempos duros. Pero ya pasaron.

Venga, que se enfría. Vamos.

¿No vas a bendecir la mesa? Ya la hemos bendecido a mediodía.

A Dios no hay que molestarle,

tiene muchos asuntos que resolver, como yo.

Ahora que Víctor está aquí,

podría ayudarte. Por ganas no será.

Pero en poco le puede ayudar el alumno al maestro.

¿De qué se trata?

Un asesino de prostitutas.

"Ya ha matado a cuatro".

Hubo un caso parecido en Londres. En el 88, creo.

Sí, el de Jack el destripador.

El asesino de estas mujeres se le parece mucho.

"Es como un fantasma al que nadie ve".

Jack el destripador sigue libre, y mató once mujeres.

Tenía entendido que fueron cinco.

Probablemente, el resto era obra de un imitador.

Eso me ha dicho Aldanza. ¿El nuevo comisario?

Ojalá lo fuera. No.

Hizo fortuna y ahora dedica su ocio

a investigar científicamente.

Me está ayudando. Me encantará conocerle.

Será pronto. Mañana cenamos con él. Te encantará.

Es un caballero.

Me regaló un ramo de flores el día de mi cumpleaños.

Otros se gastan su dinero en fiestas,

él en luchar por una sociedad mejor.

Ojalá hubiera muchos así en España.

Señor inspector.

A sus órdenes. Menos formulismos, Blázquez.

La experiencia es un grado.

Usted es inspector y yo sargento.

No dejó a Don Armando que le soltara.

Intentó convencerme, pero no pudo.

Le presento al agente Crespo. -A sus órdenes.

De momento, no somos más.

Nos llaman la nueva Brigada Metropolitana,

pero somos cuatro gatos.

¿Y la mesa del señor Ros? Esta mañana la traen, señor.

¿Qué tal su hija? Será toda una mujer.

Guapísima. Tiene ya 14 años. Déle recuerdos.

Dígale que se mejore del catarro.

¿Cómo sabe que tiene catarro?

Por tres razones. La primera: sus ojeras.

La segunda: siempre ha sido elegante

y lleva una corbata horrible.

Eso solo puede significar

que algo le ha hecho pasar la noche en vela.

¿Y la tercera razón? La principal y definitiva.

Antes de entrar,

nos hemos encontrado con mujer y nos lo ha contado.

-Señor, acaban de encontrar a otra mujer muerta.

¿Cerca de una iglesia? Sí.

Crespo, acompáñeme.

Encárguese de hacer las presentaciones con el comisario.

¿La has descubierto tú?

Ve soltando las monedas que había junto al cadáver.

No había nada, señor. ¿Quieres ir al calabozo?

Allí se divierten mucho con los chavales como tú.

Corre anda, corre.

Su currículo es intachable.

Tres años infiltrado con los radicales asturianos

desactivando la célula más importante del norte.

Ah, y su famoso caso de Figueras.

Por cierto, ¿cómo supo que el asesino de ese marqués fue su hijo,

y no el anarquista que habían detenido?

Porque no me fío de las primeras apariencias.

Pues va a tener un caso donde aplicar sus método.

Anoche se produjo un intento de homicidio.

Una joven, Aurora Alvear, casada hace un par de semanas

intentó matar a su marido.

-Si ya sabemos quién es la culpable, con detenerla

Y lo habríamos hecho de no ser porque

es la tercera vez que ocurre en esa casa.

La primera vez fue hace 40 años. -Eso suena a una maldición.

No me diga que cree en fantasmas.

¿Yo? No, no, pero que a veces pasan cosas inexplicables, sí.

A primera vista impresiona.

A ver si es verdad que cree en fantasmas, Blázquez.

¿Y usted, comisario, también cree en espíritus malignos?

-Vayamos dentro, nos esperan.

Mi hija no ha recuperado el raciocinio

y el médico ha prohibido que se incomode a mi yerno.

Cualquier pregunta que tengan que hacer, me las harán a mí.

-Y las cumpliremos, don Augusto.

Si tiene algo que preguntar, pregunte ahora.

¿Qué relación tenían su hija y su marido?

-Inmejorable, apenas llevaban dos semanas casados.

Algo iría mal si su hija le acuchilló.

Es esta casa, está embrujada.

Si hubiera conocido su fama, no la habría comprado.

¿Cómo ocurrieron los hechos?

De noche, mi hija Aurora bajó a la biblioteca,

cogió un libro y, tras leerlo, fue a la cocina a por un cuchillo.

Y luego ya saben lo que pasó. ¿Qué libro era?

"La divina comedia". Estaba en el suelo.

¿Podemos verlo?

Mi hija Clara está en la biblioteca. Les atenderá.

El comisario y yo tenemos cosas de qué hablar.

-Sí, vayan ustedes.

-No se dejen llevar por su imaginación.

Es amante de las novelas de detectives,

y a veces pierde el contacto con la realidad.

Comisario, por aquí. -Sí.

-De la mujer que lea, huye: que siempre es fea.

Madre, madre.

No es tan fea.

-Juro que dejé el libro en su sitio, lo juro.

¿Qué está pasando aquí?

¿Y quién es usted para querer saberlo?

El inspector Víctor Ros. Sargento Blázquez.

Vaya, perdonen. Mi madre se ha desmayado.

¿Me permite?

¡Víctor, espere!

-El libro... Arreglado.

El libro se ha convertido en cenizas. Es obra del demonio.

Madre... Nuria, llévesela a sus aposentos.

-Sí.

Soy Clara Alvear. Gracias por su ayuda.

Veo que es usted un hombre de acción.

A veces no queda más remedio... ¿Qué ha ocurrido?

Mi madre venía a quemar el libro maldito.

Pero no ha hecho falta, se ha quemado solo.

¿Eso es posible?

Blázquez, sujete aquí.

¿Qué hace?

Recogemos las cenizas para analizarlas.

Y otra cosa. Sé que no será del agrado de su padre,

pero nos gustaría interrogar a todos lo que durmieron aquí anoche.

Yo me encargo de ello.

Además de doña Aurora y su esposo, el señor Donato,

dormimos Gregorio, el mayordomo y yo.

El resto trabaja hasta la hora de la cena.

¿Qué recuerda de anoche?

Estaba cogiendo el sueño cuando empecé a oír unas voces

que hablaban bajito... Unas voces. Como unos susurros.

-Si usted lo dice, eso serían. -¿Y qué decían?

"Sucubus" o algo así. ¿"Sucubus"?

-"Sucubus".

-¿Qué quiere decir? Nada especial, tranquila.

¿Qué pasó después de las voces?

"Luego me levanté y vi a la señora en la biblioteca".

"Cogió un libro y empezó a leer cosas muy raras".

-"Descendimos del puente por la testa,

donde se une a la orilla, (VOZ) "Sucubus".

y entonces la fosa fue manifiesta...".

-Señora, ¿le ocurre algo?

Después la vi coger el cuchillo en la cocina.

Y fui a buscar al mayordomo.

"Cuando llegamos a la habitación, ya le había metido tres cuchilladas".

Menos mal que Gregorio le quitó el cuchillo, porque si no lo mata.

¿Qué ocurrió después?

-Intenté parar la hemorragia del señor con un torniquete.

Antes de eso, ¿no oyó algo raro?, algo como "sucubus".

No. Tengo un sueño muy profundo.

¿Cuánto hace que trabaja aquí? Toda la vida.

Cuando el primero, mi madre era ama de llaves.

Yo tenía tres años. En el segundo era criado.

Se cerró la casa, nadie quería comprarla.

Fueron 10 largos años. -¿Y ha vuelto aquí de nuevo?

-Cuando supe que tenía inquilinos, vine y me contrataron.

No tiene miedo a la leyenda.

-Tengo más miedo a las personas que a los espíritus.

Puede retirarse.

-Es el mayordomo. Estuvo aquí las tres noches chungas.

Sí. Y la primera vez tenía tres años.

Estaríamos ante el asesino más joven de la historia.

Lo mismo eso le marcó y repitió la faena.

Fue el primero en atenderlo. Nadie cura a quien quiere matar.

No se fíe, lo mismo hizo Perdigón.

¿Quién es ese? El miura que mató a Espartero.

Le mostró nobleza y al tercer capotazo, lo corneó.

Le siguen gustando los toros.

En los toros se aprende más que en la universidad.

Yo prefiero el teatro, allí los muertos son de mentira.

¿Cuándo va a terminar todo esto?

¿Conocías a la víctima?

Trabajaba aquí cuando yo llegué hace un año.

Pero se quedó embarazada de un cliente

y luego la dejó tirada en la calle.

¿Sabes quién es? Se llevó el secreto a la tumba.

Le había jurado a su novio que no se lo diría a nadie.

¿Cómo se puede ser tan ingenua?

¿Sospechas de algún cliente de la casa?

Aquí vienen ministros, militares periodistas,

empresarios de intachable reputación...

¿Cree que le dejarían interrogar a alguno de ellos?

¿Por qué no dejas esto, Lola? Eres muy joven.

¿Y trabajar de criada para que me folle el señorito de la casa?

Aquí cobro más por lo mismo. ¿Por qué no deja usted la policía?

¿Por qué me preguntas eso?

Policías y putas nos parecemos.

Ustedes son sargentos, inspectores, guardias...

Nosotras somos putas de lujo, de tugurio y las de la calle.

Además, a los dos nos pasa lo mismo.

Vemos la basura que guarda la gente,

pero tenemos que guardar sus secretos.

Disculpe si le he molestado.

Sé que usted es el único que se preocupa por nosotras.

"El señor Aldanza esperaba a dos personas".

Sí. La otra no tardará en llegar.

Espere aquí, por favor.

Si desea comunicarse conmigo,

solo tiene que llamarme por el primer tubo y acudiré.

¿Esto como funciona? Muy sencillo.

Cada uno está conectado con una parte de la casa.

El de arriba llevaría su voz a la zona de servicio.

Vaya. Magnifico artilugio.

Si me disculpa.

Es un honor conocerle, señor Ros. El honor es mío, señor Aldanza.

Tiene usted una biblioteca magnífica.

Galton, Bertillon, Lombroso, los grandes de la criminología.

Gracias.

Lástima que no se hayan editado en castellano todavía.

Eso no es problema.

Armando me dijo que habla inglés y francés.

Mi padrino se empeñó en que estudiara.

Encontrar a un policía español que hable idiomas es un hecho insólito.

Puede usar mi biblioteca cuando lo desee.

No lo repita dos veces.

Ese debe ser su padrino. Salgamos a recibirlo.

¿Qué datos tiene del asesino?

Sabemos que es un hombre.

Por la fuerza y porque las mujeres no suelen actuar así.

Son más discretas, no buscan el espectáculo.

Cierto.

Por la trayectoria de la herida,

nuestro hombre mide unos 180 centímetros.

Ataca de frente

y la herida está siempre en el costado derecho. Es zurdo.

Y la incisión es mortal. Sabe de anatomía, sin duda.

¿Un médico?

Un militar bien adiestrado... Sea quien sea, es alguien pudiente.

Deja 30 monedas de plata junto a cada víctima.

Con eso, una familia puede vivir bastante.

30 monedas.

Lo que le dieron a Judas por vender a Cristo.

Se está vengando de alguien con esas mujeres.

Hay otro dato, todas las víctimas habían sido madres.

No creo que sea un dato relevante.

Muchas chicas acaban haciendo la calle por quedarse embarazadas.

Si son criadas, las echan de las casas.

Y si son prostitutas, las echan.

¿Y que tal lleva el caso de la señorita Alvear?

No te sorprendas, el señor Aldanza tiene contactos en todas partes.

Me han dicho que el señor Alvear está fuera de sí.

No me sorprende.

Primero, la crisis económica, y ahora lo de su pobre hija.

¿Crisis económica? ¿No lo sabía?

No.

Fue víctima de una estafa por parte de un banco.

Lo increíble es que le estafaron con el mismo método piramidal

que usó la hija de Larra en el 78.

¡Si levantara la cabeza...!

Ha tenido más imitadores su hija robando que él escribiendo.

Si le puedo ayudar...

Sí. Me gustaría saber si Aurora Alvear

tiene verdaderamente fiebres tropicales...

¿O está siendo envenenada?

Tráigame una muestra de su cabello y lo averiguaremos.

A veces creo que lo suyo es magia.

Es ciencia, amigo.

Estamos en una época de adelantos que van a cambiar el mundo.

Y para bien.

Angustias no te perdona que estés en una pensión.

Mañana le enviaré un ramo de rosas. No sé si bastará.

Buenas noches.

Y gracias por presentarme a Aldanza.

Haremos grandes cosas juntos, ya lo verás.

Hasta mañana.

No tan deprisa, amigo.

No llevo nada. Eso ya lo veremos.

¿Luis?

¿Víctor el extremeño?

Señor. Si me permite, señor

yo me fumo el puro, que usted no tiene mucha práctica.

Gracias.

Veamos. En este plato hay un trozo de cuero.

En este, las hojas de un libro. En un tercer plato,

Crespo está vertiendo las cenizas de ese puro que casi me mata.

Fíjense.

¿Qué pretende? ¿Quemarnos el edificio?

Es un sencillo experimento, señor comisario.

En este pañuelo están las cenizas del libro

de la biblioteca. ¿El que dicen que se quemó solo?

Dígame cuál de las tres cenizas aquí expuestas

es similar a las de este pañuelo.

Las del tercer plato.

¿Querían engañarnos con un puro?

Quieren que creamos en fantasmas.

Y está dentro de la casa.

Averigüe quién es. Le doy una orden:

no vuelva a arrojar agua a la señora Alvear.

Su marido está muy molesto.

Pero... Ni peros, ni peras.

No le gustó que interrogaran a los criados.

Pidió que solo habláramos con él.

¿Y cómo se puede investigar un crimen sin hablar con los testigos?

Con mucho cuidado.

Don Augusto es un grande de España.

Y lo que es más importante: amigo de Cánovas.

Una queja suya y estamos todos de patitas en la calle.

Ahora el presidente es Sagasta, ¿no?

-No me extraña que se confunda.

Es un quítate tú "pa" ponerme yo...

Crespo, a ver cómo va lo de mi mesa. A sus órdenes, señor.

Sánchez, consígame una pizarra, la más grande.

Blázquez, interrogue al anterior propietario de la casa Aranda.

Hágalo con tacto: será familiar del último asesinado.

Yo seguiré investigando.

Lo mismo eso no le gusta al comisario.

Estoy aquí para investigar, no para hacer política.

¿Cenizas de tabaco?

De puro habano.

No puede ser. Alguien dejó las cenizas...

El libro.

Vuelve a estar aquí. ¡Madre del amor hermoso!

Debe ser esta.

Es parte del Canto XXIV,

el dedicado a los ladrones y a los castigos que les esperan:

"Descendimos del puente por la testa..."

No siga, no sea que pase algo terrible otra vez.

No se preocupe: no hay ningún fantasma.

Sólo alguien que quiere engañarnos.

Pues, desde luego, nos está engañando muy bien.

Si me disculpan...

¿Cómo ha podido saber la página que leía mi hermana?

Fíjese: la esquina superior derecha estaba doblada...

Alguien tenía interés en que su hermana abriera por aquí.

¿Puedo llevármelo? Claro.

Ayer se fue sin interrogarme.

No estaba aquí la noche de los hechos.

¿No tiene preguntas que hacerme?

Yo le puedo decir cosas que mi padre nunca le diría.

De acuerdo. Pero entonces mejor ir a otro sitio.

"In nomine pater et filii et spiritus sancti".

Que Dios perdone sus pecados, amén.

¿No va a rezar un padrenuestro por su alma?

Pero si era una prostituta.

¿No lo era María Magdalena y era amiga de Cristo?

Está bien, rezaré un padre nuestro.

Y tres avemarías.

Reza en latín

¿Cómo se llevaban su hermana y su marido?

Mal. Mi hermana se casó porque la obligó mi padre.

Estaba enamorada de otro hombre, un pianista.

¿Pudo convencerla de matar a su marido?

No es capaz ni de matar a una mosca.

Y es pobre.

Por eso su padre casó a su hermana con el señor...

Donato Vergel.

Así es. Pero se equivocó.

Es un vividor que quiere nuestro dinero, no darnos el suyo.

Aunque mi padre no tiene ni idea.

¿Cómo sabe usted eso?

Leí una carta de una amante que tiene en Barcelona.

Sería usted una buena policía.

Ya me gustaría. Pero soy mujer. Y a las mujeres en este país

no nos dejan ni votar, como bien sabe.

¿Su padre también leestá buscando marido?

Sí, pero la va a dar igual.

Yo me casaré con el hombre que quiera.

Ese hombre será la envidia de todos los demás.

Eso que me ha dicho es precioso.

¿Le puedo pedir un favor muy especial?

No debe saberlo nadie.

Lo que usted quiera.

¿Podría darme una muestra de los cabellos de su hermana?

Ni ha notado que le arrancaba el cabello.

No sé. Está como...

Lo siento. No he dormido. He pasado la noche

cuidando de mi hermana.

Me hace estar especialmente sensible.

No hay nada más digno que llorar por quien se quiere.

Conclusiones de lo que llevamos visto y comprobado.

Augusto es un mentiroso arruinado. ¿Cómo lo sabe?

Me lo dijo anoche el señor Aldanza y esta mañana su hija.

Casó a Aurora buscando la fortuna del tal Donato Vergel.

Pinchó en hueso, que diría usted.

El apuñalado es un vividor

que se casó buscando la fortuna de los Alvear,

sin saber de su ruina. Justo castigo.

¿Sabe algo del anterior propietario?

Sí, el señor Rojas es hijo del último asesinado.

Lógico que quisiera vender la casa. Nadie quería vivir allí.

Ha estado cerrada diez años hasta que llegó don Augusto.

Precisamente por la leyenda de la casa,

regateó el precio de la venta. Y ahora viene lo mejor:

Alvear hizo un seguro de vida a su hija y a su marido.

Si éste la palma, el dinero del seguro pasa a su hija.

Así que uno más en el ajo.

No es el último: también está Faustino.

Ese es nuevo.

Es el antiguo novio de Aurora. Un pianista.

Tendremos que pedir otra pizarra si seguimos sumando sospechosos.

Y no lo entiendo.

Está demostrado con testigos que Aurora apuñaló a su marido.

Y no una vez. Cierto.

¿Qué seguimos investigando?

Si no fuera de buena familia, éste caso ya estaría cerrado.

Tiene razón. Pero hay algo que no cuadra:

El estado de Aurora, su inconsciencia.

Es tan víctima como su marido.

¿Sabe algo de la leyenda? Rojas no quiere hablar del tema:

Dice que hablemos con la madre del mayordomo.

Vive en un asilo por San Bernardo.

-¡Ya tengo su mesa, señor!

-¡Crespo! ¡Ésa es la mesa de mi jefe!

-¿Cuánto tiempo lleva con ella? -Dos años.

-Dentro de dos años te la devuelvo. ¡Eh! Y sin rechistar.

Podríamos haber cogido el tranvía. No se queje, nos viene bien andar.

Lo dirá por usted. Será por ahí.

El señor Barbosa

volvió rico de Filipinas. Hará de eso más de 40 años:

yo era una jovencita. Háblenos de el.

Estaba casado con una filipina.

Se llamaba Genoveva. Era guapísima.

Y muy apasionada.

Había noches que no se podía dormir del...

Bueno, ya se pueden imaginar.

-Nos lo imaginamos.

-Volvió rico de Filipinas.

Dicen que traía un tesoro enorme en baúles

y habían hecho una obra

para hacer habitaciones ocultas donde esconderlo.

¿Por qué tenían que esconderlo?

Se lo había robado a unos piratas holandeses,

en un lugar llamado el Rincón del Diablo.

Vino uno de ellos, era muy rubio, un tal van Hook.

-Te creía muerto.

Discutió con el señor Barbosa.

Le acusaba de haberle robado su parte del tesoro en Filipinas.

El señor Barbosa le apuntó con una pistola

y le amenazó con matarle. ¿Qué pasó luego?

-Lanzó una exclamación en un idioma extraño y se fue.

Jura en otro idioma

-¡Fuera de mi casa!

Lo peor viene después:

La señora no paraba de llorar.

Hacía ceremonias por la noche.

Mató a su marido y la ingresaron en un manicomio.

-¡Por los clavos de Cristo!

¿Alguna vez se escucharon voces en la casa?

Susurros que dijeran palabras extrañas. "Sucubus".

¿Ha vuelto a pasar?

Sí. ¿Cuándo los oyó?

Cuando los nuevos dueños de la casa...

Una noche la señora mató a su marido.

¡Cinco putas muertas! ¿Y qué tenemos. ¡Nada!

Si fueran cigarreras o costureras, no las llamaría por su oficio.

Diría cinco mujeres muertas. ¿Va a decirme cómo debo expresarme?

Le pedía un respeto a las fallecidas.

Y yo le pido que atrape al asesino.

Le he dado lo que me ha pedido.

He dejado que hiciera las autopsias Armona.

Aldanza.

¡Cómo se llame! ¡Deje de corregirme, que soy su jefe!

Suerte ha tenido de que ese Alenza tenga los contactos que tiene.

Si no, ¿de qué?

Sabemos cómo es el asesino, su altura, que es zurdo.

Pero no saben quién es, que es lo que importa.

Hay que detener a alguien y cargarle las muertes.

¿A quién?

A quien sea. Anda que no hay maleantes.

¿Aunque no sea el asesino? No puedo esperar más.

Los periódicos quieren hablar y no les puedo frenar.

Si se hace público tendremos testigos.

¿Está usted loco? ¿Y manchar nuestra imagen?

El pueblo necesita buenas noticias.

Y más ahora que vamos a entrar en guerra.

¿Otra vez África?

No. Otra vez, Cuba.

Mañana empiezan a salir tropas para La Habana.

Por eso necesito dar buenas noticias. Y usted me las va a conseguir.

Tiene dos días. ¿Y si no lo consigo?

Quedará fuera del caso.

¿Le queda claro?

Es impresionante.

Debería ver los de Scotland Yard.

Eso es una policía moderna.

¿Me trae lo que le dije? Sí, aquí está.

Huele a lilas.

¿Sabe que la lila violeta simboliza el primer amor?

No.

Es precioso.

Y preciso.

Es un Carl Zeiss. Me lo regaló su creador, Ernst Abbe.

Un físico y matemático. -¿Y para qué nos servirá?

-Nos permitirá ver aumentado el cabello de doña Aurora.

Échele una ojeada a esto.

Fíjese en la raíz y el tubo. La pigmentación es uniforme.

Y harían falta más análisis, pero si quiere mi veredicto,

esa muchacha no ha sufrido envenenamiento alguno.

Me fío de usted. No es un tema del que sea experto.

Un día las policías tendrán en su plantilla científicos expertos

que resolverán crímenes sin salir de los laboratorios.

-A los carteristas se los trinca en la calle.

¿Puedo?

-Mire, mire. Como si estuviera en su laboratorio.

-¿Eso es un pelo? -Efectivamente.

Si no hay envenenamiento,

debo plantearme líneas de trabajo más...

Más... ¿Esotéricas?

Por decirlo de algún modo.

Yo no creo en esas cosas,

pero tengo un viejo amigo que sabe mucho del tema.

¿Quiere que concierte una cita?

Les repito que aquí no hay ningún tesoro.

Dejen eso inmediatamente.

Antes me gustaría hacerle una pregunta.

¿Cuánto hubiera ganado su hija si su marido hubiera muerto?

Encargó un seguro de vida. ¡Es indignante!

Mañana mismo voy a pedir al comisario que les retire de este caso.

-No debió preguntarle eso.

¿Qué buscan en realidad?

Una cámara hueca. Tuberías ocultas.

Blázquez, aquí suena a vacío.

Salga y dé unos golpecitos desde el otro lado de la pared.

¿Le sirvió de algo el cabello de Aurora?

Temía que fuese víctima de un envenenamiento.

Afortunadamente, no es así.

Pero sigo sin saber qué la mantiene en ese estado.

¿Qué hay al otro lado? Una habitación de invitados.

¿Me puede guiar hasta allí?

Eres maravillosa, Lola.

Por eso me pagan.

Quiero sacarte de esta vida. Quiero que vivas como una señora.

¿A cuántas como yo les has prometido lo mismo?

¡A ninguna!

Cásate conmigo, Lola.

Quiero que seas mía para siempre.

¿Y no te vale con que sea tuya otro ratito?

Ven aquí.

No, ven tú aquí.

¿Cómo se atreve a apartarle del caso?

Quiere resultados. Y no se los estoy dando.

Debe luchar, no puede venirse abajo.

Es el maestro de todos nosotros.

El maestro está muy cansado, Víctor.

No cambia nada en nuestra policía.

En Inglaterra, en Francia,

los métodos científicos avanzan.

En Argentina han resuelto un crimen por la huella del dedo.

Países que un día fueron nuestros, han avanzado más.

Y ahora, otra guerra con Cuba.

¡Qué pena! Miles de jóvenes llevados al matadero.

¡A cenar!

No puedo quedarme. Tengo guardia.

Buenas noches. Hasta mañana.

"Sucubus".

¡Aurora! ¿Qué te pasa?

"Sucubus".

"Sucubus".

"Sucubus".

"Sucubus".

¿Está bien?

¿Qué hace aquí? Venía a relevarle en la guardia.

Gracias.

Gracias.

¿Donato Vergel? -¿Quiénes son ustedes?

-El sargento Blázquez y el inspector Ros.

-No quiero hablar. Pues tiene que hacerlo.

¡Esto es un atropello!

Jefe, tal vez... Déjeme hacer, Blázquez.

Además, serán sólo dos preguntas.

¿Hubo algo que le extrañara al llegar a la Casa Aranda?

Sí. Que don Augusto no tuviera un real.

Si llego a saberlo, no me caso con la estirada de su hija.

Estirada y asesina. ¿Sabe que está enferma?

Lo único que sé es que está loca y me lo ocultaron.

Voy a separarme de ella, le pediré la nulidad a la Iglesia.

¡Quiero salir de esa casa cuanto antes!

Se oyen voces, ruidos.

Yo no creía en esas paparruchas de los espíritus, pero esa casa

me da miedo.

En cuanto consiga lo que me deben,

me vuelvo a Barcelona. ¿Le debe dinero?

Me prometió que, en cuanto encuentre prometido,

se resolverá nuestra situación. O eso o hago pública su ruina.

Yo también tengo mis contactos.

¿Quiere casar a Clara? Sí.

Es tan estirada como su hermana, o peor.

Organiza manifestaciones para pedir el voto femenino.

¡Lo que le faltaba a este país! ¡Que votaran las mujeres!

Venga, alcánceme el vaso de agua, que se me ha quedado la boca seca.

Llame al enfermero: yo no soy su criado.

¿Cómo, si me ha alejado la campanilla?

Haga usted algún esfuerzo en su vida.

Vamos.

Oiga.

Sir Arthur Williams,

antropólogo, psicólogo y experto en asuntos paranormales

y, a pesar de esto último, gran amigo mío.

-Un honor, Aldanza. ¿En qué puedo ayudarles?

Una joven en trance ha intentado asesinar a su marido.

¿No hubo un caso parecido en Madrid?

Hace diez años. Lo conocemos.

Lo que le cuento ha ocurrido en la misma casa.

¡Eso es fantástico!

-Dígale eso al pobre marido.

El ataque ha ocurrido tras escucharse una palabra:

"Sucubus". ¿Le dice algo?

Puede ser una clave. ¿Una clave?

Por lo que cuenta, una de dos:

o esa mujer es una farsante y está imitando el asesinato anterior,

o está hipnotizada.

Ni María Guerrero conseguiría una interpretación así.

Explíqueme lo de la hipnosis.

Hay mentalistas que convierten a sus hipnotizados en esclavos.

Introducen en su memoria una clave, una palabra.

Cada vez que el hipnotizado oye dicha palabra,

es como si recibiera una orden, y la ejecuta.

Esa muchacha, ¿ha vuelto en sí o sigue en trance?

Sigue en trance. Y no es víctima de envenenamiento.

-¿En qué piensa?

-Sólo he visto a dos mentalistas capaces de eso:

Uno, un cubano llamado Lautaro.

Un hombre gordo, grande y negro como la noche.

El otro genio se llama Uberti.

-Es italiano, seguro.

-No, era su... "nickname". Apodo.

Un personaje de "La Divina Comedia".

Puede ser nuestro hombre.

Lo dudo: cumple pena en Londres por estafa.

Uberti ha conseguido lo que nadie había logrado:

mantener a una persona en trance casi un año.

Fue en París y la hipnotizada, también era una mujer.

Creo que me voy a pedir otro chocolate.

Me van a detener, lo sé.

-¿Quieres calmarte de una vez?

-Es fácil cuando no tienes un policía frente a tu puerta.

-No tienen pruebas, ni las tendrán.

-Te dije que bastaba con una muerte.

-Eso lo decido yo.

-Vámonos adonde no nos conozcan. Adonde podamos olvidar todo.

-Si te quieres ir, vete. Pero yo no quiero olvidar.

-Brunetto suena ridículo. Prefería Uberti.

¿Alguna novedad? El "Modus operandi" es el mismo.

El que la mató sólo se adelantó a la naturaleza.

Mire esta pústula,

la paciente estaba enferma de sífilis.

Nos abre una vía de investigación.

¿Alguien a quien había contagiado? Es una buena pista a seguir.

Pronto detendrá al culpable, ya lo verá.

Eso a ella le servirá de poco.

¿Otro libro?

Sí. Y fíjese: está doblada la esquina

de la página que leyó mi hermana.

Parece cosa de fábula.

-Sal ahora mismo, debo hablar con estos señores.

¿Cómo han tratado así a mi yerno? ¿No saben lo que es la educación?

¿Sabe lo que es una investigación?

¿Se atreve a responderme?

Iré a ver al comisario Buendía.

Les juro que voy a conseguir que les destinen a la policía colonial.

¿Cuántas veces te he dicho que es de mala educación fisgonear?

-¡No dé un paso más, don Augusto!

¡Y ustedes, las manos arriba!

¿Y éste quién es? Faustino, el pianista.

Ya nos conocemos todos.

Usted arruinó mi vida separándome de Aurora.

Ahora va a pagar por ello.

¿Un registro de enfermedades contagiosas?

No sabe usted lo que pide.

Los hombres que vienen aquí están avergonzados.

La sífilis no se contagia en las bibliotecas.

Habrá que evitar que se propague.

Será más fácil encontrar un remedio.

¿Cómo dice que se llama la prostituta?

Emilia Fuentes, La Coronela. ¿La conocía?

Nunca la traté, pero un paciente mío

culpaba a esa mujer de haberle contagiado.

Un motivo para vengarse.

Sin duda. Voy a mirar en mis archivos.

Todo sea por ayudarle a encontrar al asesino de esas pobres mujeres.

Le doy su nombre, pero,

No diga que se lo he dado yo, no debería hacerlo.

¿Sabe cuál es su oficio?

Trabajaba en el Matadero Municipal, ¿por qué?

¿Me permite, por favor?

Aurora y yo éramos el uno para el otro.

La casó con ese indeseable por dinero.

Le voy a matar, don Augusto,

le voy a matar.

Si le va a matar, mátelo de una vez,

que es más denso que una obra de Echegaray.

¿-Qué dice, majadero? ¿Le gusta Echegaray?

¡Siéntese o le pego un tiro!

Apúntele a él, se lo merece.

La ha liado por casarla con quien no quiere.

¿Quiere usted que me maten?

No tenga miedo. Éste hombre no le va disparar.

Baje el arma ahora mismo.

¡No lo haré!

Piénselo bien.

Soy policía. Usted es pianista. Y no ha cogido un arma en su vida.

Contaré hasta tres.

Uno,

dos

y tres.

-¡Quieto!

Vamos, Blázquez. Nos llevamos a este infeliz a comisaría.

Perdón. Gracias.

¿Puedo hablar con usted?

Espéreme fuera.

¿Se encuentra...?

Vaya tomándole declaración. Siéntese ahí.

Se ha dado bien la jornada.

No crea. Y a usted, ¿qué tal?

Tengo un sospechoso. Ginés Cañas.

La última le había contagiado la sífilis.

No es mal motivo para matar.

Ya veremos. -Don Armando,

ya tiene al sospechoso en el calabozo.

Ahora voy.

Ven esta noche a casa. Es importante.

Sobre todo si no puedo probar que Cañas es culpable.

Allí estaré.

¿Sabe lo que le puede caer por su estupidez?

No se puede ir pegando tiros por un desengaño amoroso.

Las calles de Madrid estarían llenas de cadáveres.

-No me importaría que uno fuera el mío.

-Si le sirve de consuelo, el marido de su amada

va a pedir la nulidad a la Iglesia.

-Da igual. Ya nada será lo mismo. Aurora ha cambiado.

¿A qué se refiere?

Cuando la casaron por la fuerza cayó en la desesperación.

Me rehuía.

Decía que le dolía verme.

Un día la seguí.

La vi entrar en una casa de la calle Mayor.

¿Sabe a quién iba a ver?

A un vidente, un tal Doctor Brunetto.

Es nuestro hombre.

¿La Coronela está muerta? Me alegro.

En mala hora la conocí.

¿Por qué la mató? Sabemos que le contagió la sífilis.

No es difícil saberlo, mire.

Por esto me despidieron del trabajo.

Por eso pegué a mi jefe.

Toda la vida trabajando allí y cuando caes enfermo,

te dejan en la puta calle.

Parece que usted da puñetazos con mucha facilidad.

Ha sido detenido varias veces.

Cuando bebo me vuelvo un estúpido.

Pero no soy un asesino, se lo juro.

¿Cuándo fue la última vez que vio a La Coronela?

Hace dos meses. Fui a buscarla,

le dije que estaba enferma. Le dio igual.

Siguió ejerciendo y contagiando a sus clientes.

Si hubiera tenido valor, la habría matado yo.

¿Cuándo la mataron? Lo sabe: anoche.

Estaba en la iglesia de San Miguel.

Se lo pueden decir más de 20 personas,

que estaban conmigo rezando por nuestra curación.

Hable con el cura: se lo puede confirmar.

Vaya, es usted religioso.

No lo era. Pero esta enfermedad solo me la puede curar un milagro.

Puede quedársela, por las molestias.

Suéltale, Sánchez: no es el asesino. ¿Por qué está tan seguro?

Este hombre es diestro, Sánchez. Y el hombre que buscamos es zurdo.

Perdonen el retraso, estaba a punto de irme.

Como no tenía a nadie citado...

Es lo que tenemos los policías, no pedimos cita.

¿Policías?

¿No querrán que les descubra quién fue el asesino

del general Prim?

No nos interesan los casos antiguos. Preferimos la actualidad.

¿Puedo? Sí, por favor.

Veo... Veo un sargento de la Brigada Metropolitana llamado Blázquez

que va hacia un tipo con un turbante ridículo y se lo quita.

Necesita un peluquero, doctor Brunetto.

¿Prefiere que le llame Uberti? -¿Cómo lo ha sabido?

Farinatta degli Uberti y Brunetto Latino.

Los dos son personajes de "La Divina Comedia".

Su buen gusto literario le ha perdido.

Nunca he detenido a nadie tan estrafalario, lo juro.

-Pronto me dejarán en libertad. ¿Intuición o predicción?

No he hecho nada. -¿Por qué iba a verle Aurora Alvear?

-Era infeliz. Estaba casada en contra de su voluntad,

venía a preguntarme si volvería con su antiguo amor.

¿Conoce a un tal Gregorio, mayordomo de los Alvear?

Una vez acompañó a Aurora hasta aquí. Es un hombre con un aura maligna.

Tuve que pedirle que esperara fuera. Perturbaba la paz de los espíritus.

Buenas noticias: ya tenemos al culpable.

Era el mayordomo. Se ha ahorcado. Ha dejado una carta confesando.

El culpable es este hombre.

¿Sí?

¿Sabe por qué el libro maldito

volvía a aparecer en la biblioteca?

Yo se lo diré: porque el mayordomo lo cambiaba.

Tenía una caja con diez ejemplares de "La Divina Comedia".

Suelten a este payaso y vayan a la casa Aranda. Les espero allí.

¿Quién ha bajado el cuerpo? -Me lo ordenó Buendía.

El señor Alvear le dijo que limpiara esto cuanto antes.

¡Deje eso!

¿Y que me despidan? ¡Fuera!

-Es el dibujo del medallón de Uberti. El Sol de Filipinas.

Vamos a ver qué más encontramos.

Gregorio no se ha suicidado.

Lo acabo de encontrar en su habitación.

¿Quién compra un billete de tren a París y se suicida el día antes?

Pues como no le haya ahorcado el agente Crespo, ya me dirá.

Sólo estaban en la casa la criada, mis hijas y mi mujer.

No tienen fuerza para hacer eso. No. Le han obligado.

-El mayordomo no pudo superar su culpa y se ha suicidado.

El caso está cerrado.

Me voy al Ministerio a notificarlo. -Le acompaño.

¿Qué piensa hacer?

Necesito su ayuda.

Martínez, bienvenido.

Lola está con un cliente, no creo que tarde.

¿Quiere una botellita de champán?

Se lo agradezco,

pero mi sueldo no alcanza para esos dispendios.

Sabe que usted no tiene que pagar en esta casa.

Mire, ahí viene Lola.

Buenas noches, don Armando. Ya me encargo yo.

Gracias por todo, inspector. Doña Rosa.

Lola. Te estaba esperando. Lo siento, pero estoy ocupada.

¿Prefieres ir con este viejo? Deje de molestar.

¿Me lo vas a impedir tú? Tranquilo.

Espera y luego tendrás la mejor noche que puedas soñar.

Yo no te he invocado. No te he invocado.

¡Clara!

¿Sorprendida?

Les presento al verdadero culpable, el doctor Uberti

o Brunetto, como ustedes quieran llamarlo.

Pese a su túnica, no es ningún fantasma.

Es uno de los mejores mentalistas del mundo.

¡Le ordené que le soltaran!

Y no le obedecí. Este hombre hipnotizó a Aurora.

Con una sola palabra, Aurora recibía una orden que tenía que cumplir:

matar a su marido.

Y la palabra era... -"Sucubus".

Exacto.

¿Por qué Aurora no ha salido de su habitación esta noche?

La atamos a la cama, madre. La palabra se decía desde la cocina

y se extendía a través de un mecanismo ingenioso,

similar al de un buen amigo.

¿Recuerda nuestros golpecitos en la pared?

-Sí. No buscábamos un tesoro,

sino tuberías que comunican unas habitaciones con otras.

Gregorio conocía dicho mecanismo. Uberti, también.

Fueron cómplices en el asesinato ocurrido aquí hace diez años.

¿Y en este no? Se negó a colaborar.

Por eso corrió a salvar la vida al marido de Aurora aquella noche.

Esta vez quien dijo la maldita palabra fue la criada.

¿Cómo sospechó de ella? Fue quien descubrió el cadáver.

Intentó borrar el mensaje que dejó Gregorio para avisarnos.

¿El Sol de Filipinas?

El mismo que decora el medallón de este indeseable.

La habitación era un puro desorden. Su criada quiso limpiarlo primero.

¡Deje eso!

¿Y que me despidan? Fuera.

Me resultó sospechoso.

Pero ella no pudo cargar con Gregorio hasta la horca.

No. Tenía usted otra palabra clave para Gregorio,

por si ponía en peligro sus planes. Al oírla, se suicidaría.

¿Por qué lo hizo?

-Me ofreció una parte del tesoro. -No hay ningún tesoro.

Eso explíqueselo al señor Uberti. ¿O prefiere que le llame van Hook?

-¿No era el pirata al que le habían robado el tesoro?

Su hijo.

-A mi padre le robaron y le mataron en esta misma casa.

Ese tesoro me pertenece.

-Pues tendré que buscarlo más a fondo.

Hay algo que no cuadra.

¿Por qué no entraron durante los diez años que estuvo cerrada?

Pasó esos años encarcelado en Londres.

Un contacto me informó de ello. Envié un telegrama a Scotland Yard.

Me dijeron su verdadero apellido.

Escapó hipnotizando a los carceleros.

-Asombroso. Solo queda que despierte a Aurora.

-¡No pienso hacerlo! -¿Qué prefiere, pelanas?

¿Cárcel o morir lentamente en el garrote vil?

Relájese y déjeme a mí.

Conmigo no, Lola.

No necesito compasión.

¿Por compasión?

Es usted más hombre que todos los que me follan en este burdel.

Malas noticias, ¿verdad? Si no, no habría venido.

Mañana me van a apartar del caso.

Necesito que me hagas un favor.

Aquí está toda la documentación del caso. Los informes. Todo.

Guárdalo.

¿Aquí?

Estará más segura aquí que en comisaría.

Sobre todo si no la manejo yo.

No le digas a nadie que la tienes.

Sólo hay una persona en la quien confiar.

¿En quién? Víctor Ros.

Es como un hijo para mí.

Y el mejor policía que conozco.

¿Algún problema?

No. Armando quería verme.

Será para contarle que ha resuelto

un caso de manera maravillosa. -¿A qué espera, Humberto?

-¡Me llamo Uberti! -¡Como se llame!

¡Despiértela

o va a descubrir la de cosas que puedo hacer con ese medallón!

-Hay una escalera frente a ti.

Descendiste por ella.

Ahora volverás a andarla.

Sube un peldaño, despacio,

ahora otro.

Sólo te quedan tres peldaños.

¡Alto!

¡Uno,

dos

tres!

¡Ya!

¿Por qué estoy atada?

-¡Cariño! -¿Por qué estoy atada?

Duerma. La próxima vez que la vea no quiero ver esas ojeras.

Don Armando nos espera.

Parece que el asesino tiene un plan.

¡Quieto!

Una bala. Siete milímetros.

No pienso abandonarlas.

Ud. es necesario.

-Nuestro nuevo jefe.

-Soy Raúl Corcolés, el nuevo forense.

-¡Han matado a un coronel! -Ha muerto.

Detenida por matar a su marido.

Ha vuelto a casa. Había desaparecido hacía una semana.

-¡Detenido el asesino de Escobar!

No me creo nada. -No me dé lecciones.

-¿No viene con vosotros? -No.

-¡Por favor, no! ¡Suéltame!

-¿Dónde está mi hija?

¿Quieren matar al presidente Cánovas?

Lo intentarán pronto.

¿Me vas a pegar?

-¡Blázquez!

-¡Quieto!

-¡Tío Víctor! ¡Juanito!

-Encantado. Me quiere casar con él.

Quiero hablar con él.

¿Dónde está Aurora? No lo sé.

-¿Me concede el honor de su amistad?

Pídeme que sea tuya.

Y ese hombre, ¿le corresponde?

Por la brigada.

Víctor Ros - Capítulo 1: El misterio de la casa Aranda - ver ahora

Olmos y Robles

Comedia, emoción y acción policial, esos son los géneros que combina esta ficción de TVE ambientada en la localidad riojana de Ezcaray y que narra el duro trabajo al que se enfrenta cada día la Guardia Civil.

Ezcaray es un pueblo tranquilo en el que nunca pasa nada. Sin embargo, todo cambia cuando Boris, uno de los vecinos, aparece decapitado en su casa. Este extraño suceso lleva a la mismísima Interpol al pueblo, y así es como Agustín Robles (Rubén Cortada), un laureado Teniente del Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil, conoce a Sebastián Olmos (Pepe Viyuela), el Cabo Primero más campechano y torpe de La Rioja. El caso adopta dimensiones insospechadas y acaba salpicando a Robles, que se ve obligado a quedarse en Ezcaray y a trabajar con Olmos, su antítesis.

No recomendado para menores de 12 años Olmos y Robles - Capítulo 1: La venganza de los siete infantes de Lara - ver ahora
Transcripción completa

(HABLAN EN ÁRABE)

(SOLLOZA)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLA EN INGLÉS)

¿Hemos recuperado ya la señal de Robles?

La señal rebota y las coordinadas oscilan

en distancias de más de cien kilómetros.

(ALCIDES) Preston, arréglalo, por favor.

(AL) ¡Búscalo vía satélite!

¡Ahí están! ¡Los tengo!

(Gerets) No puede ser.

Están parados.

(GE) Faltan diez kilómetros.

¿Por qué paran?

Porque los van a ejecutar.

(AL) ¡Dios!

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLA EN ÁRABE)

(AL) (FURIOSO) ¡Se los cargan!

(INGLÉS)

(HABLA EN ÁRABE)

(HABLA EN INGLÉS)

¡Corred! ¡Corred!

(SUSPIRA)

Bien.

Que el helicóptero se ponga en camino.

Qué mal me lo ha hecho pasar.

Cuando le vea le mato yo.

(GRITA)

¡Para!

¡Pare!

(INGLÉS) Dios mío, ¡gracias! Tranquila.

Teniente Agustín Robles, de la Guardia Civil.

¡Gracias! Tu hija tiene razón. Eres un héroe.

No tengo hijos. ¡Para! ¡"Stop"!

(Música de la serie)

(SILBA UNCA CANCIÓN)

¡Epa!

¡Venga!

¡Ey!

¡Hola!

Venga.

Boris, buenos días. Buenos días, Olmos.

Si mañana correr, avisa.

Si te cansas, no te traigo en brazos.

(Tono del móvil)

¿Qué pasa, Atiza? ¿Dónde te metes?

No te he visto en toda la mañana.

Olmos, vete para las Ruideras,

donde el pino del Escobón, que hay un cadáver.

(Música de intriga)

¿Quién es?

Raimundo.

¿Cómo puede ser? Si estuve con él ayer.

Acordona la zona y que nadie lo mueva.

A la orden.

MAI 46899, Víctor Paracos.

Adelante, Paracos.

Forense y dos patrullas para fijar perímetro.

Tengo un 3301.

Enviamos los efectivos a la zona.

Hola.

He llamado al tío Serafín. Has hecho bien.

Pobre hombre. Esto le partirá el alma.

Anda. Venga.

Dale, hombre.

No hay rígor mortis. No lleva muerto ni dos horas.

La tierra está demasiado húmeda. ¿Y?

Hace más de un mes que no llueve.

Está húmeda por la baba de Raimundo.

Fíjate.

La descamación del hocico y la lengua grisácea.

Porque está muerto. Lo han envenenado.

Esto es un homicidio.

(GRITA) ¡Raimundo! Venga, Serafín.

Tranquilo, Serafín.

¡El mejor verraco que he tenido nunca!

Serafín, ¡no lo toques! ¡Dios! Déjalo.

Serafín, si lo sabemos...

pero no vale ni para carne.

Al Raimundo lo han envenenado.

(ENFADADO) ¡Este no es mi Raimundo!

¿Cómo no va a ser Raimundo? Míralo bien.

¡Conoceré yo a mi Raimundo!

A este lo han envenenado, pero no es Raimundo.

A mí hace un mes que me robaron al Raimundo.

Serafín, ¿estás seguro de que no es Raimundo?

¡No ofendas! ¡No compares a Raimundo con este lechón!

Si quiere, mi primero, le hacemos al cerdo la prueba del ADN...

y así te quedas tranquilo.

(Música nostálgica)

¿Quieres que te ayude, Sebastián?

Cada carretilla que cargamos te veo más apagado.

No, abuela, si no hace falta. Estoy bien.

Esto son solamente cajas con cosas sin vida.

La vida ya... la dejamos aquí.

Por lo menos yo.

(SUSPIRA) No te pongas tristón, hijo.

Aunque te cierren el cuartel,

aún te quedan muchas cosas por hacer.

Verás que te preparan un buen destino.

(RESOPLA) Abuela, como este...

Este estaba anticuado

y solamente estabais Atiza y tú.

Es normal que lo cierren.

No era rentable para la Guardia Civil.

¿Aún estamos así, Olmos?

Anímate, hombre. Fíjate en mí. Yo también estoy jorobado.

Me llevan a la reserva,

con lo a gusto que me iría a la jubilación.

Pues yo como hizo mi madre, que en gloria esté,

A mí me jubilan cuando me cierren el ataúd.

Eres peor que tu madre.

Te lo cerrarías tú misma.

Venga, vamos a sacar estas tres cajas...

y así puedo ir yo... cerrando.

¡Pues ea!

¡Cata! que tenemos carretilla.

Carretilla... ¡si esto no pesa!

(TRISTE) Abuela...

Sebastián...

Te estás poniendo de un intenso que "pa qué".

(GRITA) ¡Boris!

Boris, venga

(Música de suspense)

¡Boris!

¿Boris?

¿Boris?

¿Estás ahí, hombre?

¿Boris?

(RESPIRA ACELERADAMENTE)

Boris.

(GRITA ATEMORIZADO)

Me han dicho que me buscabas, Alcalde.

¿Te han dicho? Te he llamado media docena de veces.

Pues eso, que me han dicho que me buscabas.

¿Sabes si un coche rojo merodea por la finca de los Perdigones?

Primera noticia. Gracias por decírmelo.

Que tenga buen día.

Espera.

Quisiera pedirte un favorcillo, como alcalde tuyo que soy.

El cuartel está cerrado y tú pronto estarás en la reserva,

pero ¿podrías acercarte?

Está tan cerca del pantano que hay que andarse con ojo,

no sea que alguien...

Se lleve el agua en un botijo. Por ejemplo.

Mira mi Enrique.

Si parece que esté todavía vivo.

solo le falta levantar la pata y mear.

¡Está muerto!

¡Está muerto!

¡Está muerto!

¿Qué te ha pasado?

Boris, el ruso. Está decapitado.

Sin cabeza. Avisaré a comandancia.

¡Quita! que lo vas a pringar todo.

Te marco y te pongo manos libres. Vale.

(CLAUDIO) ¿Listo?

(BRAULIO) Listo. (CL) "Come on", Braulio. Ya

(BR) Yo he perdido la cuenta.

(CATA) ¿Cuántos coches eran? (BR) Tres.

(BR) Las ventanillas tintadas.

Buenas.

Tenemos información sobre unos coches.

(BR) ¿Qué ha pasado?

Tranquilidad. De uno en uno. Levantad la mano.

¿Claudio y Braulio? Dos vinitos.

Marchando.

¡Fuera de aquí ese animal!

Genaro tiene más educación...

O lo sacas tú u os saco yo a los dos.

Vámonos.

Cata, lo de animal iba por Damián, ¿no?

Pero si esa mascota es tan fea que cuando la palme no la diseca.

¿Contenta?

Lo estaría si te hubieras quedado con el Genaro.

Vamos al lío. ¿Es verdad que han matado al Boris?

Yo pienso que...

- ¿Quién lo mató? - He oído que le mataron.

¡Por eso han venido los militares!

Pienso que...

Eran de la secreta, ¿a que sí, alcalde?

Yo pienso...

Es mejor preguntarle a mi nieto Sebastián.

Él tiene más información que Don pienso que.

(BR) Sí, vamos.

Esto me privará del sosiego que tanto valoro,

os tengo que decir que Olmos no está disponible.

Se marchó con uno de los señores que han venido

para entregar su ropa manchada.

¿Una secreta que lava la ropa?

¿Por qué no me callo?

(GRITA) ¡Por favor!

Como alcalde vuestro que soy,

iré al cuartel donde se han instalado a exigir

que me den la información

para que vosotros, mis convecinos, estéis al tanto de lo que sucede.

Soy vuestro alcalde y como tal,

nada podrá detenerme.

¿A dónde cree que va? Buenos días.

Damián Navarro, el alcalde.

Venía porque...

El caso es de la Guardia Civil y la Interpol.

Todo está bajo secreto de sumario.

Ya, pero como alcalde...

Como si es el presidente. Buenos días.

Buenos días. Muchas gracias.

Me he reunido con uno de los responsables en el cuartel

y me ha informado a mí de una operación conjunta

entre la Guardia Civil y la Interpol.

¿Y qué más? ¿Qué más?

Nada más. Eso es todo lo que puedo adelantar.

Me han pedido que guarde el secreto de sumario.

(CL) Estamos igual.

A este no le han contado nada.

Lo mejor es ir allí y pedir explicaciones.

Repito: me han informado a mí

que está prohibido el paso a los ajenos a la investigación.

(CA) ¡Pero yo no soy ajena a la investigación!

Boris siempre se tomaba algo aquí. ¡Tengo su foto!

(BR) La de cosas que sabemos del ruso.

Lo mejor será colaborar con las autoridades.

Para eso habrá que ver quién tiene información de Boris.

¡Pero de la buena! No cotilleos.

Centro de mando instalado y zona del crimen acordonada.

¿Gerets?

Hay que encontrar la pista

antes de que aparezca otra víctima.

Le mantendré informado, capitán.

¡Atención! Hay mucho que hacer.

Parece una película americana.

Como ya sabemos, hemos hallado otra víctima.

El sujeto se llamaba Boris Mostovoi,

aunque como anteriormente, creemos que es un nombre falso.

¿Cómo se llamaba Boris?

El mismo patrón que las otras víctimas.

Decapitado, militar

y lo brazos en posición mortuoria.

Lo suponemos porque quien halló el cadáver se asustó

y contaminó la escena del crimen.

Esta víctima no lleva el tatuaje del ejército ruso.

Intentaba ocultar su identidad.

Lo sabemos porque tenía las huellas digitales borradas.

Nos encontramos ante el asesinato de otro mercenario.

¿Mercenario?

Nos tenía engañados.

Contando con esta víctima, en los últimos 15 días

aparecieron cinco muertos en puntos europeos.

Cada escenario tenía una pista

que llevaba a otra víctima.

Tenemos que encontrarla

antes de que sea tarde,

que es lo que ha pasado hasta ahora.

¿Preguntas?

Están persiguiendo a un asesino en serie, ¿verdad?

¡A trabajar! Acompáñeme.

¿Qué hace aquí un civil? Él encontró a la víctima.

Gracias por venir.

Teniente Agustín Robles. Sebastián Olmos.

Pero no soy civil.

(DUDA) En realidad sí lo soy.

Soy civil de la Guardia Civil.

Este es mi cuartel. Soy cabo primero.

Utilicen lo que quieran.

Ordenadores, faxes, todo.

¿Pertenece a la Benemérita?

¿Y ha destrozado el escenario de un crimen?

¿Sabe lo que son las pruebas?

¿Sabe que por su incompetencia

hemos perdido material para la resolución de los casos?

Bueno, es que...

vi la moto en el suelo y la puerta abierta

y entré a ver qué hacía Boris o como se llame.

Estaba oscuro y tropecé.

Varias veces.

¿Tropezó?

¿Varias veces?

Cinco, sí.

Llévalo al escenario para una reconstrucción.

A ver si tiene mejor memoria que equilibrio.

A la orden, teniente.

¿Lista la habitación de la doctora Aguilar?

Todo listo. Te acompaño.

Me acababa de caer, porque había pisado el...

(AL) Chicos.

Caí al suelo y entonces el brazo de Boris...

cayó sobre mi cara.

Yo me asusté un poco e intenté levantarme.

Y al levantarse agarró el brazo de la víctima

y el cadáver le cayó encima.

Eso. Le ha pasado alguna vez, ¿verdad?

(DECEPCIONADO) ¿No?

La doctora ha enviado el informe de la autopsia.

¿Por qué el asesino los coloca en esta posición?

No lo sabemos.

¿A qué hora coméis?

Lo digo porque mi abuela nos hace unos táper y...

(DUDA) O no, como queráis.

El análisis de los restos de acero del cuello de la víctima

es idéntico a los anteriores.

Acero con un dos por ciento de carbono.

Demasiado carbono me parece a mí eso.

¿Qué clase de arma de acero tiene tanto carbono?

Una de la Edad Media, posiblemente del siglo XI.

Alcides, ¿Aguilar encontró algo más?

Estamos intentando...

¡Claro! ¡Eso es! ¡Lo tengo!

A ver, todos eran militares, con los brazos en posición mortuoria.

Todos fueron asesinados con una espada medieval y degollados.

Está claro, ¿no?

¡"Los siete infantes de Lara"!

La venganza que responde al patrón

del Cantar de los siete infantes.

¡Todos eran soldados y fueron degollados!

Están en el Monasterio de San Millán de la Cogolla.

¡Todos decapitados y sin cabeza!

¿Aguilar encontró algo más?

(AL) En principio no hay nada más. Échale tú un vistazo.

Madre mía, qué mal hecho esta este plano.

Si esta calle no está ahí.

¡Y el meadero de las Truchas está al otro lado del pueblo!

Qué chapuzas eras, Boris.

Caballero, hemos terminado.

Gracias. Un agente le acercará a casa.

No tengo prisa. Si quieren les echo una mano.

O no. ¿Sabe qué pasa?

Yo he nacido aquí y conozco sitios que no encontrarían.

Pero vamos, si no quiere que...

¿Sabe qué? Tiene razón. Igual estamos desaprovechándolo.

¿Quiere colaborar? Claro.

Peinará un radio de cinco kilómetros.

Ahora mismo, señor.

Pero mejor le voy a peinar diez.

O mejor, 20 kilómetros y nos quedamos tranquilos.

Y en cuanto encuentre algo, le llamo.

No me llame. Escúcheme.

Yo le llamo. Esté preparado y localizable.

Sí, señor.

¿Para qué le encargas eso?

El asesino siempre deja las pistas en el lugar del crimen.

Lo ha dicho él. Así nos quedamos tranquilos.

Pero qué pedazo de cabrón.

Dios, es que... ¿Qué pasa?

Que no sé qué hago haciendo esto.

Cazar a un asesino en serie. ¿Te parece poco?

Tu teoría me la sé, pero no sé por qué te acompaño.

Porque quieres hacer lo correcto.

Correcto es estar en el bar con un café y el periódico.

Eso sería lo cómodo. Cómodo y correcto son sinónimos.

¡Mira! ¿Qué pasa?

Allí, en la finca. Un coche rojo.

Algo dijo el alcalde de que vio un coche o una furgoneta.

Debe ser ese.

¿Y si es el del asesino?

Pues debe llevar el maletero lleno de cabezas humanas.

Ala, vamos a echar un vistazo. Espera.

Tengo una idea mucho mejor. ¿Cuál?

Vámonos sin echar un vistazo.

¡Vamos!

Yo es que soy tonto, de verdad. Siempre te sales con la tuya.

¿Por qué nunca se enciende la luz al llegar a una casa abandonada

donde puede haber peligro?

Porque cuando abandonas una casa no piensas en pagar las facturas.

Tiene sentido.

Abre la ventana. Ya voy.

¿Qué pasa?

Tranquilo. Hay alguien tumbado en el sofá.

¿Dónde? Atrás, en el sofá.

(TITUBEA)

¿Qué?

No le veo la cabeza.

Otra víctima.

Vamos a mirar. Vámonos.

Atiza, que somos guardias civiles, hombre. ¡Tira!

¡Isa! ¿Isabel Antúnez?

¡Eres Isabel Antúnez!

Soy Olmos. Sebastián Olmos.

¡Olmos! ¡Pero qué susto!

Él es Gregorio Atiza.

Suele tener más color, pero le has dado un buen susto.

¿"La piensos"?

Preferiría Isa.

Si te has quedado en nada.

He perdido un par de kilos.

¡Un par de docenas! Con lo gor... hermosa que estabas.

¿Ahora estoy mal?

(NERVIOSO) No, estás guapísima.

Antes y ahora.

¡Casi os mato!

¡Danos un beso! Sí, sí.

Ay, qué susto.

Entonces dicen que conocían a Boris Mostovoi.

Sí, señor. Le conocíamos.

Dicen que no se llamaba Boris. ¿Es verdad?

Señora, es información reservada.

No se la reserve y compártala.

¿De qué conocían a la víctima?

Este no comparte nada, Domi.

Qué lástima, con lo guapo que eres y lo sieso que pareces.

Qué malgasto de cuerpazo.

¡Mira! Por lo menos tu compañero está más compensado.

Guapete y sonriente.

A ver, por favor, responda a la pregunta del teniente.

¿De qué conocían a Boris Mostovoi?

Pues de verlo por ahí. Siempre estaba sonriendo.

Y le gustaba mucho el rioja. Hombre de buen gusto.

Lo sé porque venía mucho a mi bar.

¿Aficiones?

Mirarte a ti.

Mujer, que estás perdiendo los papeles.

Este hombre estará casado. Tendrá mujer e hijos.

No va a estar soltero con semejante planta.

Boris siempre me pareció...

No se llamaba Boris. No sé si lo saben ustedes.

Dicen que se llamaba Vladimir.

(A LA VEZ) ¿Vladimir?

Eso dice Aurelio, que se lo dijo Matías, que se lo oyó decir

al comercial que vende los frutos secos a la Cata.

Pues eso, que a mí el Vladimir me parecía muy extraño.

A ti todo lo de fuera te parece extraño.

(BR) Porque son muy extraños.

(CL) Raro serás tú.

Yo soy muy normal.

A ver si podemos centrarnos en el tema.

Sí, perdón.

¿A qué hemos venido?

Ah, sí.

¿Se van a encargar del envenenamiento de Raimundo?

¿Raimundo?

Raimundo es el desaparecido.

El envenenado es otro.

Paren. ¿Hay una persona envenenada y otra desaparecida?

No, Raimundo es un cerdo que ha desaparecido.

Y Serafín, su dueño, dice que lo han secuestrado.

Y luego, el cerdo envenenado

es el que ha muerto envenenado, como su propio nombre indica.

¿Lo van a llevar ustedes o no?

No, nosotros no llevamos eso.

Ni cerdos muertos o desaparecidos, ni animales en general.

Que manden a alguien pronto.

Seguro que sí.

A ver, Vladimir Radimov llevaba...

¡Ese no era su nombre!

¿No? Perdón.

Claudio y Braulio me dijeron que ustedes le confirmaron,

Veo que no. No.

Boris...

llevaba en el pueblo...

Si llevo 16 años como alcalde, llegó cuando

gobernaba con Izquierda Unida. Mi segundo mandato.

¿Y en qué año fue eso?

No. Gobernaba con los populares. Tercer mandato.

¿Y eso fue en el año...? Calla, no.

Llegó a mitad del primer mandato.

Me acuerdo porque pacté con el PSOE...

Vamos a ver. ¿A qué partido pertenece usted?

Yo soy independiente.

¿Cómo era la relación de Boris con el pueblo?

Afable.

Compartíamos alguna conversación

porque teníamos una afición en común.

La taxidermia.

Yo nivel aficionado. solo diseco mis mascotas.

Primero Brutus, mi hámster. Luego mi rata, María del Mar.

Carlos, el hurón. Luego...

Se nos olvidó contarles una cosa.

Esto ha pasado porque el susodicho se encamaba con todas las hembras.

Así que Boris era un mujeriego.

¿Quién?

El que han matado.

No. ¡El cerdo Raimundo!

Es un semental. ¡Por eso lo han secuestrado!

A ver si llaman a las cosas por su nombre.

El ruso se llamaba Vladimir.

Bueno, Dejen trabajar a los agentes.

Venga, circulen.

Era bastante agradable y nunca se metía en líos.

Y ganó dos años el concurso de pulsos de La Rioja.

El ruso, no el cerdo.

(RESOPLA)

¿Cómo han ido los interrogatorios?

Les hemos dado información para aburrir. ¿A que sí?

No sé yo. No he visto al teniente muy centrado.

¿Qué dices? Está centradísimo. Es un teniente del GAR.

El Grupo de Acción Rápida de la Guardia Civil.

Un cuerpo muy prestigioso.

¿Y esta preciosidad quién es?

Es Isa.

¿Isa?

Domi, ¿no te acuerdas de mí? Soy Isa "la piensos".

¡Ay, por Dios! ¡Qué alegría!

- ¡La pequeña Isa! - Don Braulio, qué alegría.

- ¡Ven aquí! - Pero qué bueno.

- ¿Qué tal? - Pero cómo has cambiado.

(RÍE) Si cuando estaba de guardés en la finca eras un tonel.

(CA) Si es que no pareces una piensos.

Te has quedado en un muslo de tu abuela.

Bueno, ¡dejad en paz a la chica!

¿Y a qué has venido? ¿De visita?

He venido a pasar unos días, en busca de tranquilidad y paz.

¿Qué tal por el pueblo? ¿Cómo va todo?

Han encontrado al ruso asesinado

y sin la cabeza, que aún no ha aparecido.

¿Dónde está la vacaburra de "la piensos"?

Burra a lo mejor, pero vaca ya...

No, vaca no. Estás muy guapa.

Está guapa. ¿Cómo está?

(TODOS) Muy guapa.

- Olmos, ¿cuándo se van los agentes?

En cuanto encuentren la pista que dejó el asesino.

Huy, me encantan las pistas. Yo soy muy buena, Olmos.

Por favor, hablen de uno en uno. ¡Silencio!

El que quiera hablar, que levante la mano.

¿Claudio y Braulio? Dos vinitos.

Marchando.

Vamos a ver, el asesino mata, que es lo que hacen los asesinos,

pero este deja pistas

para señalar a su próxima víctima.

Hasta ahora ha habido cinco. Todos rusos y mercenarios.

(CL) Pues nuestro ruso para ser mercenario era majo.

Anda este. ¿Tú cuándo has conocido a un mercenario?

A ver, fueron mercenarios, pero ya habían rehecho su vida.

Uno era profesor de ajedrez, otro cura, otro empresario...

Y el nuestro era taxidermista.

A lo mejor no ganó lo de lanzamiento de disco,

pero ganó el campeonato de pulsos de La Rioja.

Tengo la foto ahí. Míralo.

Así que mira, por cómo se llamara.

Salud, majo.

Bueno, yo me marcho, que a Genaro el sol le da jaqueca.

Un placer, Isa. Me tienes para lo que necesites.

Muchas gracias, alcalde. Para ti Damián.

Mejor alcalde. Me parece bien.

(Música de intriga)

En el plano que había en casa de Boris,

todos los nombres de las calles estaban mal.

¿Y si fuera esa la pista?

Atiza, tenemos que peinar el pueblo entero.

Olmos, no me fastidies, que hemos peinado 30 kilómetros.

Pues...

(TODOS A LA VEZ)

¡No, por favor!

No, gracias, no puede ser. Vosotros sois civiles.

Olmos, les necesitamos.

El tiempo corre en nuestra contra.

El caso es lo primero.

Cualquier ayuda será poca.

(TODOS A LA VEZ)

De acuerdo, escuchadme. Esto es importante.

Hay que hacer las cosas bien.

¿Por qué todo el mundo lleva guantes de látex?

Imagina que alguien mata uno a uno

a los mercenarios de la película de Stallone

y ninguno presenta heridas defensivas.

No he visto la película, perdona.

¿No la has visto? Es alucinante. Bueno, no te la voy a contar.

Quiero decir que si ninguno se defendió

es porque todos conocían al asesino.

Oye, ¿tú hablas con todo el mundode tus casos?

No, con todo el mundo no.

Verás, si el asesino actúa por venganza,

como en "Los siete infantes de Lara",

¡Lo estudiamos en el colegio! Sí.

Es lo de Almanzor. Exactamente.

La historia de Ruy Velázquez y Doña Sancha.

Le pidieron a Almanzor que cortara las cabezas a sus sobrinos.

No me acuerdo por qué. Pues fue en una boda.

Uno de los sobrinos mató sin querer a un primo de la novia,

que era Doña Sancha.

¿Y si el asesino sufrió un trauma en una boda?

Vaya boda debió ser esa.

Vamos a ver, la cuestión entonces es

que si es una venganza,

por algo personal, que causó mucho daño al asesino,

¿qué tipo de persona tiene la frialdad suficiente

para preparar estos asesinatos durante años?

No sé. Oye, ¿esta no era la calle de San Lázaro?

Claro, lo...

¿La han cambiado? No lo sabía.

Plaza de la Verdura.

Ha cambiado las placas.

¿Qué pasa?

No sé.

¿Crees que ahí puede haber una pista?

Pues no lo sé, pero ¿y si?

(ISA) ¡Ten cuidado!

No pasa nada, hombre.

Esto no...

No. (IS) ¿No hay, no?

(SUSURRA) ¡Lo tenemos!

¿Qué tenemos?

No lo sé, pero algo tenemos.

Esto es alucinante.

Gracias a ti.

Seccionó el esternocleidomastoideo, así como las cervicales C3 y C4.

Presenta dos escisiones limpias, como las otras víctimas.

¿Escopolamina? Sí. Lo adormeció.

Le cercenó la cabeza y murió decapitado.

Hace unas 30 horas aproximadamente.

¿Tenemos el nombre?

Yuri Baliev, pero no sabemos nada anterior a 1984.

Es como si borraran lo que hizo.

Hola, buenas. Olmos, ¿qué hace aquí?

Eso mismo podría preguntar yo. Esta fue mi casa durante 15 años.

Aquí guardaba la bici.

Dice que es importante, señor.

Seré breve.

Lo dudo.

Aquí tengo la pista.

Puso las piezas detrás de las placas de las calles,

que previamente había cambiado de lugar.

Eche un vistazo.

La quinta víctima se diferencia en que no presenta tatuajes.

Ni el del escudo de la unidad especial del ejército ruso.

Algo muy raro para ser un militar.

Eso es balanofobia, miedo a las agujas.

¿Es experto en fobias?

No, lo vi en un capítulo de CSI.

Balanofobia no. Belenofobia.

Tú también viste el capítulo.

¿Este es el arma que utilizó el asesino?

Es una réplica. La que utiliza el asesino es del siglo X.

Claro, "Los siete infantes de Lara".

Los soldados de Almanzor degollaron a los siete infantes

con armas como esas.

Aún nos podemos esperar que caigan dos víctimas más.

Los infantes eran hermanos. Estos no son ni primos lejanos.

Ya, bueno. ¿Qué lleva en la bolsa?

Son las placas de las calles. Es por si hubiera huellas.

Menos mal que nos ayudaron los vecinos.

¿Ha involucrado a civiles en un caso?

Pero lo teníamos controlado. Todos llevábamos guantes.

(ENFADADO) Los guantes.

Habrá que ponerse con el enigma.

Eso lo hacemos nosotros.

Algo de ayuda necesitarán. Yo soy bueno con los rompecabezas.

Pregúntele a mi abuela o a cualquiera del pueblo.

No hace falta. Gracias por todo. Adiós.

La ayuda no viene mal.

Procedo a extraer los órganos de la víctima número cinco.

¡Ahí va! Lo que le ha hecho. ¿No me ha oído?

Sí, le he oído.

Procedo a extraer el hígado.

¡Ni una palabra más! Vamos.

(TITUBEA) Mire...

¿Usted no puede estar callado?

(RESOPLA)

Bueno, a divertirse.

El asesino utilizó un juego como este para dejar el acertijo.

La crisis ha llegado al mundo del crimen.

Atiza, esto es muy serio.

¿Y por qué no se lo dejas a los de la Interpol?

Con sus ordenadores, sus pantallitas, su tecnología...

Toda ayuda es poca.

Pues la ayuda es un juego de mi hija,

un bloc y un lapicero.

Falta algo.

¡Ya lo tengo!

Una cervecita con jamoncito.

En eso estamos a años luz de la Interpol.

Que no. Falta la pieza con forma de herradura.

¿Como esta?

Atiza, si es que cuando te pones...

Voy a por unas cervecitas, que nos las hemos ganado.

(HABLA EN VOZ BAJA)

Podría ser un puente.

Eso parece.

Mi capitán, tenemos una foto de la víctima con los mercenarios.

Cinco de los mercenarios son las víctimas.

Parece un país africano.

Uno lleva una espada.

(AL) Es Boba Smirnoff.

Smirnoff es asesor de defensa de Putin.

- Buscadle. - Estamos en ello.

That's it. Un puente de seis pilares y siete arcos.

Uno de herradura que no encaja del todo, pero casi.

¡Espera! ¿Lo tienes?

(TRISTE) No.

¿Por qué no lo dejas ya?

Cuando se descarta lo imposible, solo queda la verdad.

¿Tu abuela?

No, Sherlock Holmes.

A ver: 35 piezas de madera,

siete semicircunferencias, una de ellas como una herradura,

Y... ¿dónde está la herradura?

La herradura, ¿dónde está? Aquí.

Está en juego la vida de una persona.

Es que me pica todo el cuerpo.

Acostumbrado a llevar el uniforme, no me hago a la ropa de calle.

Piensa, Olmos. ¡Piensa!

Piensa, piensa.

Un juego de construcción. El asesino quiere decirnos algo.

Un lugar,

pero como le gusta jugar, se referirá a un sitio conocido.

Un lugar que no nos resulta desconocido.

¡Una casa! Con arcos.

Con arcos... ¡Un casoplón!

¡Un puente!

Busca coincidencias con todos los puentes de Europa.

Tenemos a Smirnoff.

Feria de armas de Logroño.

Da una conferencia.

Preston, puentes en Logroño.

Hay cuatro puentes sobre el Ebro,

pero ninguno con tantos arcos.

Ese es el más parecido, pero tiene seis.

¿Siempre ha sido así?

Ni idea, señor.

Pudo ser restaurado. Busca fotos, dibujos, grabados.

¡Ese es!

Dibujo del siglo XIII.

Tiene el mismo número de arcos...

No se aprecia el de herradura, pero sí los pilares.

¿Y Smirnoff?

No coge el móvil y el escáner no coge su frecuencia.

Sigue con ello. ¡Todos al puente de Piedra!

¡Vamos! ¡Quiero la lista de los invitados a la feria!

Te está quedando muy bien el puente.

Precioso, pero dónde meto el arco de herradura.

¡No pinta nada!

Si es un puente, un arco más.

Qué va. Para el asesino no hay "una cosa más".

Todo tiene un sentido.

Hasta el más mínimo detalle.

Tiene un porqué.

¿Por qué?

Pues porque su mente funciona así.

Así.

Piensa, Olmos, joder.

Piensa, piensa.

¿No puedes tener más cuidado?

Perdona. Solo quería ayudar.

Puedes ayudar a otro. Para lo que haces.

(SORPRENDIDO) No es un puente.

¿Dónde he visto yo arcos en un interior?

¿Que haya ido yo contigo o tú solo?

¡Eso es!

¡Lo tengo!

Y ya verás si tiene sentido.

Aquí está. Mira.

Un monumento. Un puente, lo que te he dicho antes.

No es un puente. Es una galería.

Mira, aquí está.

Sala de los sarcófagos, San Millán.

Allí están los siete infantes de Lara.

Brillante. Ya te digo.

No lo cojo.

Pues que en la sala hay un arco de herradura y seis más.

Tú organiza las piezas y yo dibujo.

Hola. Olmos.

Perdona, pero no tenemos tiempo.

He resuelto el acertijo. Y nosotros.

(DESILUSIONADO) Claro.

El equipo partió hace 40 minutos. Ahora solo quedamos nosotros

y la médico forense.

En 15 minutos estarán en la iglesia de San Millán.

No. Han ido a Logroño, al Puente de Piedra.

¿Para qué? Si ahí no es.

Mira, lo he hecho varias veces y todas las piezas coinciden.

(SORPRENDIDA) ¿Todas?

(GE) Smirnoff es coronel del ejército ruso.

Estudió derecho con Putin en Leningrado.

Coincidieron en el KGB en Dresden.

Capitán, llaman.

Preston.

Mire la imagen que mando.

Sala de los sarcófagos, iglesia de San Millán.

¿Olmos?

Observe, señor.

¿Los infantes no eran siete? Aquí hay 11.

Claro, porque están Nuño Salido,

el tutor de los infantes, y tres reinas.

¿Preston? Encajan todas las piezas, señor.

Incluso el arco de herradura.

A todas las unidades. Cambiamos destino.

¡No hagas caso a un picoleto de pueblo!

Yo también soy picoleto, señor.

Prohíbo cambiar el plan. Al puente de Piedra.

No, señor. Soy tu superior.

Usted es mi superior, pero yo estoy al mando aquí

y solo el comandante de mi unidad puede relevarme.

Te lo advierto.

La responsabilidad de lo que suceda será tuya.

A todas las unidades.

Nos dirigimos a la iglesia de San Millán de la Cogolla.

Limpio uno.

Limpio dos.

Todo limpio.

(Sonido de helicópteros)

Tiene que haber una pista,

porque si sigue el Cantar, todavía quedaría una víctima.

Al menos esta vez casi llegamos a tiempo.

¿Eso es un "gracias"?

solo he dicho que casi llegamos a tiempo.

El agradecimiento para los guardias civiles

está en el honor de cumplir cada día con nuestro deber.

Preston.

¿Señor? Haga fotos de todos los que miran.

Con discreción.

¿Crees que el asesino nos mira? Disfruta con lo que hace.

Vernos ahora después de engañarnos le encanta.

Capitán.

Si nos disculpa.

Robles, ya me ocupo yo.

¡Si nos disculpa usted!

Me da igual tu currículum.

Nada justifica la insubordinación.

No hubiéramos llegado, capitán.

El asesino ha jugado con nosotros.

¿Nosotros? Ha jugado contigo.

Y por tu culpa Smirnoff ha muerto.

Capitán, estoy al mando de esta investigación.

Y así va a seguir siendo.

No si yo puedo evitarlo.

(AGUILAR) Gracias, teniente.

La víctima murió decapitada. Le hemos dado la vuelta al cadáver.

Coincide con las otras, incluso en el escudo de la unidad rusa.

¿Sabemos algo del puente?

De momento nada nuevo.

Aguilar.

Descanse un rato.

¿Lo cogeremos?

Descuide que sí.

Que forense tan joven, ¿verdad?

Ahí hay algo, ¿no?

¿Dónde?

Ahí.

Yo no veo nada... ahí.

Póngase unos guantes.

Será mejor avisar a la doctora Aguilar.

Vamos.

A la orden.

Cabo primero Olmos y teniente Robles.

Son las 16:01. Hay algo entre las nalgas de la víctima.

Procedemos.

Yo no he visto nada, pero procedo también.

Vamos a abrir las nalgas de la víctima Boba Smirnoff.

Al parecer hay algo alojado en el ano.

Separe las nalgas.

¿Cómo?

Sepárelas. ¿Yo?

(FARFULLA)

Bueno.

No hay nada.

Sí que hay. Sepárelas.

Madre mía.

Aguanta.

Paso a extraer algo.

Está depilado y muy blanco.

Buenas. Gerets dice que hay que irse a Logroño,

a la feria armamentística, que espera el ministro de interior...

¿Qué hacéis?

Pues ya ves.

Creo que lo tengo. No te muevas.

La víctima seis se ha hecho algo fijo.

Lo leí una vez, pero no me lo creía

Se llama blanqueamiento anal.

Perdón.

Es una mini cápsula.

Bueno,

procedo a soltar las nalgas.

Es una combinación de letras y números.

VI448.

Otro acertijo.

Huele... a cabra.

Viniendo de donde viene, a jazmín no va a oler.

No, ya.

En el medievo escribían en el pergamino.

Era de piel de cabra.

Y la tinta era ferrogálica, con sales de hierro

y ácido estánico de origen vegetal.

¿Eres un experto en el medievo?

No, lo leí en una novela de Agatha Christie...

Esto podría referirse al Cantar de los Infantes,

que también estaba escrito en pergamino.

Mire, la "V" y la "I" podrían ser "seis",

como son los romances del Cantar.

La cifra 448...

(A LA VEZ) Los versos.

El capitán dice que tenemos que salir para...

Ya te oí, Alcides.

Avisa a todo el mundo. Salimos en diez minutos.

(Sirenas de policía)

Señores, tercera planta.

El primero fue el hijo del multimillonario, Nikolaev.

El segundo Korovin, profesor de ajedrez.

Alto. ¿Nikolaev era el hijo mayor o único?

Único. Único.

Bien, escuche. He tenido una idea.

Vamos a ver, ¿a qué me suena esto?

Le parecerá una tontería, pero mire:

(CARRASPEA) "Oh hijo, Diego González, alférez el principal.

(CANTA) A vos amaba yo mucho, que me habíades de heredar".

Nikolaev, el heredero.

Aún hay más, mi teniente. Escuche:

(CANTA) "Jugador de tablas erais el mayor de toda España".

¿Qué?

Muy bien, Olmos. Korovin, el profesor de ajedrez.

Mire, aquí tenemos:

(CANTA) "Hijo del Suero..."

¡Olmos!

Sin cantar.

Sin cantar.

"Hijo don Suero González, un rey os tuviera en mucho

solo para la su caza".

¿Qué? Yurbernez, cazador en África.

Vamos a ver. Aquí dice:

"Oh, hijo Fernán González, matador de oso y de puerco".

Padre Godomín.

Vamos a ver, dice aquí:

"Gran caballero esforzado,

muy buen bracero aventaja".

¡Yuri! ¿Quién?

¡Boris! ¡Eso es!

Ganador dos veces del concurso de pul...

Perdón.

"Buen guerrero, muy gran heridor de espada".

Smirnoff.

Lleva una espada en el cinturón.

Ya solo nos queda el séptimo de los infantes.

"Tan apuesto de persona, decidor bueno entre damas,

repartidor en su haber, aventajado en la lanza".

(GE) ¡Robles!

Capitán, vamos por delante del asesino.

Quedas apartado del caso.

Podemos evitar que...

También pudimos salvar a Smirnoff,

pero me desobedeciste y perdiste el control.

También te apartan de tu unidad. Lo firma tu Comandante.

Haz un informe antes de marcharte.

Y usted fuera de aquí.

Y no vuelva.

Menudo cantamañanas estás hecho.

¿Qué dice?

(CARRASPEA) Por la mañana me duele el pecho.

Tampoco mucho. No se preocupe.

Ah.

(Tono del móvil)

¿Atiza?

Pon la tele local, que no vas a dar crédito.

Preston, ¿se puede ver la tele local en el ordenador?

Sí, claro.

"El cerdo Raimundo ha vuelto solo a casa tras un mes".

La madre que te...

Serafín está loco y Raimundo se ha echado a dormir.

Se le oye roncar hasta en el campanario.

Dale un abrazo.

¿A Serafín o a Raimundo?

A los dos. Hasta luego.

"Primer Salón Internacional de Armas y Seguridad.

Logroño se engalana en su feria armamentística.

El expresidente de Angola, acompañado de sus cuatro esposas,

aprovecha su estancia para visitar algunos monumentos..."

Angola.

Olmos, será mejor que te vayas.

Gerets llegará en cualquier momento.

La bandera de Angola.

Una cosa, Preston. ¿Dónde estará hoy el expresidente de Angola?

¿Qué hace? ¡Márchese ahora mismo!

Ya me voy. Deseo perderle de vista.

¿Cómo?

Preston es una chica muy lista.

Largo o yo mismo le echo a patadas.

Adiós. Gracias, Preston.

Oiga, el taxi no está aquí.

No está. ¿cómo que tengo que esperar? ¿Qué dice?

¿Cuarenta minutos?

Vamos a ver, ¿está loca? ¡Es cuestión de vida o muerte!

Mire, déjelo. ¡No lo mande! ¡Dios!

(Música de acción)

(Campanas)

¿Pero dónde están los intermitentes?

Si no es un botón, será otro.

Y encima sin cobertura. ¡Vaya cagada del fabricante!

No te cales.

¡No, no!

¡Arranca! La madre que te parió.

¡Arranca!

(Claxon)

Que se me ha calado. ¿Qué quieres que haga?

¡Que no me arranca!

¡Cobertura!

(Tono del móvil)

"Deje su mensaje..."

Mi Teniente, la séptima víctima es un expresidente de Angola.

¡Joder!

Hoy mismo va al Monasterio de Yuso.

Tiene varias mujeres, o sea, damas.

Exactamente igual que en el cantar.

¡Quite este trasto!

¿Sabe qué? Llame usted a la grúa.

Se van a matar de risa. Ya está bien

(GRITA) ¡Taxi!

¡No me lo puedo creer!

(Tono del móvil)

¡Cógelo, teniente! Por el amor de Dios.

(Tono del móvil)

(FURIOSO) ¡Otra vez el puto contestador!

¡Pare aquí!

Avise a la Guardia Civil y a la Policía.

Que vengan para acá.

¡Corran!

(GRITA) ¡Corran!

¡Fuera! ¡Corran!

Cagada.

Gracias.

Teniente.

Tuviste suerte.

Verme corriendo y quitándome la ropa altera a cualquiera.

Todos hablan de tu disparo.

Eso sí ha sido suerte.

Aún no me lo creo.

¿Duele? No, es un rasguño de nada.

Bueno...

¿Te expedientaron y apartaron de tu unidad?

Sí, pero por tiempo indefinido.

Podría haber sido peor.

No dejo de pensar en la venganza del asesino.

¿Qué mueve a alguien para matar de esa manera?

Es algo que ha tenido que preparar durante años, ¿no?

Muchas preguntas sin responder. Demasiadas.

Espero tener oportunidad de responderlas.

(AL) Prepárate, Olmos. Viene el ministro del interior.

Alcides. Se te va a echar de menos.

Cabo primero.

Suerte. Suerte.

Teniente.

Cabo primero Sebastián Olmos. Señor.

Es un honor conocerle.

Es un héroe.

No sé, pero a mi abuela le encantará.

Se sentiría muy orgullosa, pero no podrá contar nada.

¿Ni a mi abuela? Si es parte del cuerpo.

Su acción ha sido admirable, pero lo ocurrido debe ser secreto.

¿Y eso?

En el informe constará que lo ha resuelto la Interpol.

Créame, Cabo primero Olmos,

querría condecorarle.

El agradecimiento para los guardias civiles

está en el honor de cumplir cada día con nuestro deber.

Aun así, querría agradecerle el servicio prestado.

Me siento en deuda con usted.

Pues sí me gustaría pedirle algo.

Le escucho.

Lo primero, que reabra el cuartel de Ezcaray.

Es mi pueblo. Ese sitio es mi vida y a mí me gustaría ser yo en...

Vale, lo entiendo.

Así lo haré.

Señor, permítame.

Vale ya, cabo.

Gracias y perdón.

Es usted un hombre peculiar.

¿Qué es lo otro que quería pedirme?

Es una cosilla.

Gracias.

Isa, lamento lo que dije el otro día.

Lo de vacaburra. No te preocupes.

Haberme criado con niños como tú ha hecho

que lo que piensen de mí me importe bastante poco.

Eso no ha sonado como un halago.

Veo que tiene buen oído, alcalde.

Damián.

Alcalde. Vale.

¿Cómo pudimos ser tan crueles de pequeños?

Estoy muy avergonzado. Ya.

Yo le conozco bien y nunca le había visto así.

Atiza.

Avergonzado de pies a cabeza.

Buenas, ¿qué tal?

(CA) ¡El héroe!

(CA) ¿Quién era?

No os puedo decir absolutamente nada.

(TODOS A LA VEZ)

He prometido no decir nada de lo que pasó.

(CA) ¡Hombre, por favor!

Ni una palabra.

Lo que pasó en Logroño, se queda en Logroño.

Ya está.

Chicos, no le agobiéis.

¿Qué tal?

Mi primero. ¿Sí?

Tengo una sorpresa para ti.

Esto llegó ayer.

Creo que...

¿Qué es? No sé.

Un regalito.

Dios.

¿Buenas noticias?

Las mejores.

Por favor, de uno en uno, sin gritar.

Por favor, ¡calma!... Perdón.

Es la costumbre.

Dos vinitos. (CA) Marchando.

Vaya, hombre.

¿Para qué narices pides que me destinen aquí?

Yo también me alegro de verte, compañero.

Condenada... En la puerta.

Sí.

Aún no me has respondido.

Sé cuál es la relación del padre Godomín con Fernán González.

"El matador de oso y puerco..."

Entrenaba un equipo de fútbol: "Los animales de Volenski".

¿Ves? Somos un equipo.

¿Me vas a responder o qué?

Sí. Primero te voy a enseñar las instalaciones.

No es lo que acostumbras, Gus...

(ENFADADO) De Gus nada.

O Robles o Teniente, ¿entendido?

O Robles o Teniente. Vale, Gus, vale.

Vamos adentro.

(Música de suspense)

¿Puedo enseñarte algo antes de que te vayas?

Este caso está resuelto. Yo creo que no.

Gracias por venir a esta velada del "Señorío de Damián",

un vino que sabe a... ¡Sangre!

Es algo grave.

¿Qué pasa con mi hermano? ¿Ha muerto?

¿No sabrá quién le ha matado?

Te propongo un trato.

Si tú resuelves el caso, haré que acepten tu renuncia.

Si lo resuelvo yo, te quedas.

Preparad.

"Estar atento". Vendrá un gran cambio.

Él mató a Andrés para salvar su carrera.

¿Cómo encontraste la tintorería? Desencripté el pin del móvil.

Podría ser la causa de la muerte,

pero no podemos hacer nada hasta recibir la autopsia.

¿Has averiguado algo?

Olmos y Robles - Capítulo 1: La venganza de los siete infantes de Lara - ver ahora

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Si entre serie y serie te queda tiempo para seguir resolviendo misterios, ¡no te puedes perder estas películas!

La casa torcida

En este thriller todos te parecerán sospechosos de haber envenenado al abuelo de Sophia de Haviland. Esta contratará a su exnovio, el detective Charles Hayward, para investigar su muerte… Pero no será nada fácil, porque deberá hacerlo entre la numerosa y mal avenida parentela con la que vive en una mansión… ¡Atención! Una vez que le des al play, no hay marcha atrás… ¡te mantendrá enganchado hasta el final! Así que, ve al baño, ponte cómodo, prepara palomitas y… ¡acción!

No recomendado para menores de 12 años Cine - La casa torcida - Ver ahora
Transcripción completa

(Banda sonora: música de suspense)

(Banda sonora: música de suspense)

(Banda sonora: música de suspense)

(Sonido de beso)

(Claxon)

(MUJER) Adiós.

-¡Oh!

"(Música triunfal)"

"(Quiquiriquí)"

"La muerte

de una leyenda".

"Esta semana el país ha recibido con gran pesar

la muerte de Aristide Leonides".

"Nacido en 1871,

llegó de Grecia a los 23 años

sin un solo penique en el bolsillo

e inauguró su primer restaurante ese mismo año".

"Poco después, su primer hotel abría sus puertas".

"Su primera esposa, lady Marcia de Haviland,

murió muy joven, pero el señor Leonides

no estaba solo al final de su vida. Le sobrevive

su joven y bella esposa norteamericana, Brenda".

"Aquí vemos al señor Leonides con su nieta mayor, Sophia".

"Amigo o enemigo, no se puede negar

que Aristide Leonides era un magnate de su época".

"(Quiquiriquí y música triunfal)"

Buenos días, señorita Ackroyd.

Buenos días, señor Hayward. Señor... ¿Sí?

Tenemos una clienta. Le espera dentro.

¿Clienta? No me ha dicho su nombre.

Hola.

Hola, Charles.

Siento presentarme así. No sabría si querrías verme.

Reciba mi más sentido pésame...,

señorita Leonides.

Yo quería ir de incógnito en Egipto.

Me sorprendió que dejaras la diplomacia...

por esto. ¿Ser detective?

Es un negocio familiar.

¿Qué puedo hacer por ti, Sophia?

Creo que mi abuelo fue asesinado.

Asesinado.

Murió de un infarto,

pero sospecho que fue provocado.

¿Y qué te hace sospechar eso?

Le encontré yo.

El médico estaba muy raro y...

no firmó el certificado de defunción. Le harán la autopsia.

Claro.

Quiero que tú, Charles,

vengas a casa a investigar qué pasó

antes de que actúe la policía.

Cobrando, por supuesto. (RÍE)

Sería muy poco ético que yo aceptara el caso, Sophia.

Seguro que lo entenderás.

¿Quieres saber por qué me fui?

No... No quería que vieras a mi familia.

El joven diplomático sin blanca no era bastante para ti.

¡Charles, basta! ¿Ahora quieres que los vea?

Ahora es diferente, muy diferente.

¡No para mí!

Es posible que el asesino aún esté en casa.

Estoy asustada, Charles.

¿Tú, asustada?

Sí.

Pues deberías acudir a la policía.

Señorita Ackroyd, la señorita Leonides ya se va.

Al menos piensa en ello.

¡La señorita Leonides!

¿Se conocían de antes?

Muy poco, en El Cairo.

¡Oh, vamos señor Hayward! Piense en la publicidad.

No puede permitirse rechazar el caso.

(Teléfono)

¿Cuál es exactamente tu interés en la muerte de Leonides,

Charles? Un familiar me ha pedido ayuda.

No sé a qué juegas con esto de ser detective.

Tu sitio está aquí, en Scotland Yard, como tu padre.

Dejó el listón muy alto. ¡Y que lo digas!

¿Qué quieres?

El forense se fijó

en las contracciones extremas de las pupilas.

Hizo algunas pruebas

y concluyó que la causa de su muerte fue...

eserina. Es...

Otro nombre de la fisostigmina.

Se usa en el colirio para tratar el glaucoma.

O, si se inyecta en la sangre directamente,

puede provocar un infarto.

Tu padre también se inclinaba así.

Leonides era diabético.

Quizá sustituyeron su insulina

por eserina. ¿El colirio era

suyo? Sí.

Puede que el cambiazo fuera accidental.

Es posible. Apenas hay casos

y los abogados de la familia nos destrozarán si lo planteamos.

¿Y qué hará la prensa?

En cuanto hablemos de crimen, se les echará encima.

Y esa gente disfruta de su intimidad tanto como disfruta

de su dinero.

¿Ese miembro de la familia es hombre o mujer?

Mujer.

¿Libre de sospecha?

Está bien, dos días.

Luego enviaré a la bofia. Oiga, aún no he decidido

si acepto el caso.

Entonces, ¿qué haces aquí? No...

No creo que una familia así hable conmigo

ni que me abra su casa.

No tengo ninguna autoridad.

Leonides tenía amigos poderosos.

También enemigos poderosos.

Era una figura controvertida.

Llévate todos esos documentos. Piénsatelo

"y espera mi llamada".

Gracias, Charles.

¿Por qué? Eh...

Por llevarme a bailar esta noche.

(RÍE)

(Teléfono)

Charles Hayward.

(Disparo)

¿Va todo bien?

¿Sabe usted algo de topos?

No, me temo que no. (SUSPIRA)

Dispongo de un arsenal de armas, trampas, venenos.

A veces utilizo el acebo, se pinchan y así sangran.

Los topos son hemofílicos, enanos sangrantes,

igual que algunos reyes, pero creo que una escopeta

es lo que mejor expresa mis sentimientos.

¿Es el sabueso de Sophia?

Sí, Charles Hayward.

La puerta estaba abierta.

Sí, le esperábamos.

Edith de Haviland.

Mi difunta hermana fue la primera esposa de Aristide.

¡Sophia cree que hay una Borgia bajo nuestro techo!

¡Qué dramático!

¡Josephine!

¡Josephine!

¡Josephine! ¡Josephine, te llama la niñera!

¡Espabila!

De acuerdo, tía Edith.

Ve con ella, sé buena chica.

¡Vamos! ¡Vamos! ¡Suéltame!

¡Venga!

No sé qué haríamos sin nuestras viejas niñeras.

Son fieles. A esta la elegí yo misma hace años.

Hola, Charles.

Sophia... ¿Se puede saber

de qué le conoces? Le conocí en Egipto,

cuando colaboraba con Sotheby's.

Me salvó la vida.

¿No es así, Charles? Bueno,

su caballo escapó hacia las pirámides y yo lo detuve.

¿Qué ocurre?

¡A Sophia no se le ha escapado nada en toda la vida,

ni caballos ni nada, ahora que lo pienso!

A él le gusta pensar que me rescató.

¡Oh, qué encantador!

La tía Edith vino para cuidar de la abuela y, cuando ella murió,

creyó que debía ayudar a criar a sus hijos,

salvarlos de la influencia del abuelo.

La tía Edith

y el abuelo discutían sin cesar.

Ella le decía que era un extranjero que robaba a las arcas públicas,

y él, que era una esnob intolerante y xenófoba.

En el fondo, creo que ella le adoraba.

He aquí el hombre en cuestión.

Sé lo que piensas:

la preciosa hija de un conde y un inmigrante casi enano,

una pareja imposible.

Pero la abuela se coló por él.

Tenía algo exótico y dinámico que la atraía.

Fue un matrimonio feliz.

Muy feliz.

Claro que sus amigos no se mezclaban

y los padres de ella le odiaban.

¿Y por qué siguieron adelante?

Nadie podía parar al abuelo, Charles.

(Música de jazz a lo lejos)

¿Le encontraste aquí?

¿Quieres contármelo?

"Le subía el desayuno".

¿Era... lo habitual?

"Sí".

Buenos días, abuelo.

Le gustaba que lo hiciera.

¿Y eso por qué?

Teníamos...

un vínculo especial.

Abuelo...

"¿Un vínculo especial?".

¿A qué te refieres? A nada.

Nos llevábamos muy bien. Eso es todo.

Este era su baño.

Y el armario fatídico.

¿Otra alcoba?

La de su mujer.

Brenda. Sí.

Ya.

En mi despacho dijiste...

que..., que estabas asustada.

Somos una familia extraña.

Hay crueldad dentro de nosotros y...

distintos tipos de crueldad.

Es lo más inquietante, los distintos tipos.

¿Qué quieres decir? Exactamente eso.

Si necesitas algo, estaré por aquí.

Sí, gracias, Sophia.

(Música de jazz a lo lejos)

¿Es usted el detective?

¡Ah! Tú debes de ser

Josephine, la hermana de Sophia.

¿Cómo estás? Bien, gracias.

¿Descubre los secretos de la gente?

Esa es la idea.

¿La casa del árbol es tuya?

Mía y de Eustace, mi hermano mayor.

Me gusta tu cuaderno.

¿Qué escribes en él? Las cosas que sé.

Sé muchas cosas.

Y, al morir mi abuelo, soy la más lista de la casa.

¿Quieres contarme algo?

Aún no. Verá,

leo novelas policiacas

y un buen detective necesita reunir pruebas

e interrogar a todos para resolver

un caso. El asesino nunca es el primer sospechoso.

Magda hablará con usted.

¿Magda?

No quiere que la llame mamá: dice que la hace vieja.

# No hay nada # como estar en casa... #

No he elegido bien los zapatos: muy frívolos

para la ocasión. Le pido disculpas.

No importa.

¡Oh, Dios!

Anoche bebí demasiado burdeos.

Me da jaqueca.

El borgoña me sienta mejor.

Podría tomarse una aspirina.

¿Una aspirina?

(RÍE)

¡Un trago cura resacas, cielo!

Ya. (RÍE)

¡El mal se cura con el mal!

(SUSPIRA)

¿Quiere una copa?

Es pronto para mí.

¡Qué mono!

Ya verá cuando tenga tres hijos.

Así que...

es usted actriz.

Está claro que no ha pisado un teatro o no me lo preguntaría.

Debo admitir que soy un entusiasta del cine.

Ya veo.

Nunca me han gustado las películas.

Sin embargo, tengo un guion soberbio.

Mi marido lo escribió para mí. "Exposición",

su primera obra de ficción. Llena de pasión.

La protagonista, "moi"...,

tiene un papel enigmático. Dicen que me van más

las comedias debido a mi nariz,

pero este asesinato nos dará

mucha publicidad y...

Continúe. ¿Acaso algo de esto es importante?

Al fin y al cabo, tenemos a nuestra propia Ruth Ellis

bajo este techo.

Ruth Ellis mató a su amante,

no a su marido. Sea como sea,

la ahorcaron por ello. Y con razón.

Pero ¿insinúa que querría ver a Brenda Leonides...

ahorcada? Usted...

tergiversa mis palabras.

Sí, bueno. Creo

que hablaré con su marido.

En la biblioteca.

Gracias por su tiempo.

¿Eso es todo? Por hoy, sí.

¡Bien, estoy hambrienta!

(Puerta y ladrido)

Espero no interrumpir nada.

Charles, permíteme presentarte a mi padre, Philip Leonides.

Es un placer conocerle, señor. Charles Hayward.

Conocí a un Hayward,

subcomisario de Scotland Yard.

Una especie de leyenda en el cuerpo.

Mi padre. Ajá.

Le fueron bien las cosas hasta que le asesinaron.

¿Nunca averiguaron quién lo hizo? No.

Eso no dice mucho en su favor. ¡Papá!

Señor Leonides.

(EL PERRO GRUÑE LEVEMENTE)

Por muy desagradable que vea mi visita,

puedo garantizarle que palidecerá en comparación con lo que le espera

si la policía decide volver aquí.

¿Puedes hacer un esfuerzo, por favor, por mí?

Mi preciosa Sophia está disgustada.

Creo que debemos llegar a un acuerdo, señor Hayward.

¿Está sugiriendo que dejemos que un dado decida por nosotros?

Determinará si continuamos esta conversación o no.

Diga un número. ¿Queréis parar,

por favor? Oiga, mire...

Le asigno el cuatro.

Tiene pocas probabilidades de ganar.

Igualmente, no contestaré a sus preguntas.

Eso es de muy mala educación, señor.

¿Y cree que la presión ilegal de un hombrecillo de Scotland Yard

me obligará a hablar con usted? Ya lo creo.

Sí.

Porque ese hombrecillo y yo intentamos hacerle un favor,

señor.

¡Ah, la libretita, por supuesto! Vaya anotando.

Usted es el hijo mayor, ¿no?

Lo soy.

¿Y desde cuándo vive aquí?

Hace 10 años perdí una partida de póquer con cierta gente.

Mi padre lo vio como una ocasión

para mantenerme a raya.

Eso nos trajo aquí. Eso junto con otros fracasos.

Se refiere a unas obras de mi madre

que tuvieron...

escaso éxito.

Sí, ¿y usted le escribió un guion?

Soy historiador. Escribo sobre arte y literatura medievales.

El guion de mi mujer fue...,

es una excepción. Ajá.

Vivimos por y para las artes.

Así que no interviene

en los asuntos comerciales de su padre.

El tío Roger dirige

Associated Catering,

el buque insignia de mi abuelo. Sí.

Mi hermanito es el mandamás,

pese a tener el olfato empresarial de una mangosta.

(RÍE)

Pero..., en realidad, no le hace falta...

el dinero.

A nadie de esta casa le hace falta el dinero.

¿Y por qué sigue viviendo aquí?

Porque ese era el trato.

Además, ¿quién quiere trabajar para vivir,

señor Hayward?

¿Se ha leído el testamento?

Aún no. ¿Por?

Suponía que a estas alturas...

¡Todos sabemos lo que estipula!

Todos tenemos el porvenir asegurado.

Allí no encontrará pistas, señor Hayward.

Gracias, señor Leonides.

Oh, una cosa más. Si es necesario...

No parece triste, señor.

¿A qué se refiere?

Su padre ha muerto.

Pero usted no parece estar triste.

Adiós, señor Hayward.

(Puerta)

Un hombre menudo que hacía mucha sombra.

Una sombra enorme y bastante torcida.

(RÍE LEVEMENTE) (OLISQUEA)

¿Qué hace?

¿No puedo jugar a detectives?

Huele a puro.

Así que ha conocido a Philip. Pero no huele

a alcohol. ¿Magda está durmiendo?

No, la he conocido.

O sea, que ha rechazado la copa que le ha ofrecido.

¡Buen chico!

Y, con la mente despejada,

se concentra en el objetivo.

No me extraña que le guste a Sophia.

Lady Edith.

¿Cuándo podría hablar con usted?

¡Ah, estoy ocupada!

La poda otoñal. Ah.

Creo en los beneficios de cortar las flores marchitas.

En todas las estaciones.

(Puerta cerrándose)

(Música a lo lejos)

(Ruido)

(RÍE) Clemency Leonides.

No se corte. Entre y salga cuando quiera.

La puerta estaba abierta. Ajá.

Supongo que es el detective que ha contratado Sophia.

Charles Hayward.

Y, ya que hablamos con sinceridad,

le interesará saber que soy investigadora química en La Roche.

¿Y? Y mi especialidad

es la toxicología vegetal, señor Hayward.

Lo sé todo sobre los venenos. (RÍE)

Supongo que no trae el trabajo a casa, ¿no?

(RÍEN)

-¡Roger!

El detective de Sophia está aquí.

Dígame, ¿cómo funciona

lo de vivir todos juntos en esta casa?

¿Quién dice que funcione?

-Señor Hayward.

La tía Edith dice que conoce

a Sophia. Sí, nos conocimos en El Cairo.

Si me parece bien. Creemos que es bueno, ¿no, Clemmy?

Con tal que ayude a encerrar a esa puta...

-Cariño. -Es increíble

que no esperara. ¡Tenía 86 años y ella

le asesinó a sangre fría! -¡Roger, cállate!

Su mujer tiene razón: si no es más cauto,

podrían acusarle de difamación.

¿De difamar a una asesina? ¡Me ha dejado huérfano!

-Tienes 55 años,

querido. No es tan raro.

-Es verdad. Lo siento.

Continúe. ¡Oh!

Bien.

(CARRASPEA)

Usted es el director de Associated Catering,

la empresa de su padre.

Una de sus empresas.

Me la regaló, pero tiene razón: era suya.

De hecho, todo lo es.

En la casa de mi padre muchas moradas hay.

¿Cuándo hablaron por última vez?

¿Qué importa eso?

Es evidente. ¿A qué se refiere?

¿A qué se refiere? -Eh...

Quizá sería mejor continuar en otro momento.

-¿Sabe qué querría hacer?

Estrangular a esa mujer con mis manos.

-No sabe lo que dice. Aún no lo ha asumido.

-¡No es más que una cazafortunas!

¡Y envenenó a un anciano indefenso!

Su marido es muy agresivo.

-No mataría ni a una mosca.

Querer a un padre es algo natural,

pero lo suyo roza la idolatría. Ser el hijo favorito puede no ser bueno.

Déjeme ayudarla con eso. Por favor. ¡No!

Me gusta estar ocupada,

(RÍE) sobre todo ahora que los niños apenas me necesitan.

Y cada vez menos.

Es el destino de una niñera, ya se sabe.

¿Es la única empleada aquí?

¡Oh, sí! Aparte de la cocinera, claro.

Debido a la muerte del señor Leonides.

Quieren privacidad.

Aunque aquí el servicio suele ir y venir.

¿Quién es el que está con Sophia?

Es el señor Brown, señor.

El tutor de los niños. Ah.

Sea amable con la señora Leonides.

No es tan fuerte como los demás.

(Música soul a lo lejos)

(Música soul en inglés)

(Puerta)

¿Puedo pasar?

(SUSPIRA)

No es usted como esperaba.

¿Qué han estado diciendo de mí...

todos los de abajo? (APAGA LA MÚSICA)

No se preocupe, ya lo imagino.

Bestias...

(RÍE LEVEMENTE)

¿Y qué si tengo 37? Nos casamos por amor. ¿Eso es malo?

Ellos nacieron ricos y creen que nadie está a su altura.

¿Cómo conoció a su marido?

Yo era bailarina en Las Vegas.

Sí. (RÍE) Él tenía negocios allí.

Un día entró en el casino donde yo trabajaba

y me vio llorar.

¡Por favor! (SOLLOZA)

No crea que el llanto es mi estado natural.

¡No! Pero me había metido en un lío.

Como una sirvienta indecente.

¿Se refiere a... un embarazo?

Me harté de los hombres.

Quería un hogar.

Soñaba con alguien bueno

que me mimara.

Él me dijo: "Siéntate, cuéntame qué te pasa".

¡Le dije que no, que me echarían por hablar con un cliente! (RÍE)

Y me dijo:

"No te echarán: soy el propietario".

¿Su marido tenía un casino en Las Vegas?

Bueno, no era de dominio público.

Era más bien un socio capitalista. Su...

llegada aquí

no debió de agradar a nadie.

Juré que sería una esposa buenísima.

Y lo fui.

Pero no podíamos librarnos

de esa familia suya, siempre aprovechándose

de él y viviendo de su bolsillo.

¿Y qué fue del bebé?

Resulta que al final no había. Todo fue un error.

¿Su marido tenía

rutinas nocturnas? Bueno...

Le gustaba mirar la televisión.

Solía venir aquí.

Esta era su butaca.

A veces yo ponía música y bailaba para él.

Eso le encantaba.

A veces trabajaba toda la noche con el señor Brown.

El tutor de los niños.

Se llevaban bien.

¿En qué trabajaban?

Aristide escribía sus memorias.

Ya.

Bien, eh...

Tengo que hacerle una pregunta delicada, señora.

Puede llamarme Brenda.

Eh...

La insulina... Sí.

¿Se la inyectaba él mismo?

Sí, pero...

esa noche...

lo hice yo.

Él me lo pidió.

Dijo que estaba cansado y me lo pidió.

Entiendo.

La niñera dice que se sospecha que le mató un veneno.

Sí.

Es una posibilidad. ¿Lo ve?

¡Yo le maté!

¡La policía encontrará mis huellas en la botella y la jeringuilla!

Pero ¡en la botella ponía

"insulina" y no "veneno"!

¡Y, si yo fuera la asesina, habría borrado las huellas!

¿No cree?

(Murmullo de voces)

Señor. Siéntese.

(Música de piano a lo lejos)

¿Conoce a esta mujer?

Sí, Sophia de Haviland.

Trabaja para Sotheby's.

No deja que nadie se le acerque,

pero se rumorea que ustedes dos se llevan muy bien.

¿Conoce a este hombre? Es Aristide Leonides.

Esta mujer es en realidad Sophia Leonides.

Su nieta.

Supongo que olvidaría comentárselo.

Verá, sabemos que Leonides colaboraba con la CIA

desde la guerra civil griega, pero no por qué.

Y, teniendo en cuenta

todo lo que está pasando en este país actualmente,

queremos saber si su presencia aquí

y el hecho de que oculte su identidad...

es una coincidencia.

Seguro que hay una razón

por la que... Oiga.

Usted se aburre en la embajada y quiere trabajar en inteligencia,

¿cierto? Sí.

Pues considérela su forma de entrar.

(Puerta)

(Puerta)

¡No, no, no! Le estaba buscando.

¡Esto es el estudio...! De Aristide Leonides, lo sé.

¿Qué hace aquí?

El señor Leonides me dio acceso a todo.

Ya lo veo.

Y usted es...

el investigador privado y quiere interrogarme.

Sí. Aún no he conocido a Eustace. Hábleme de él.

Es un adolescente. (RÍE)

Rebelde, enfadado...

Detesta la autoridad, le encanta el rocanrol...

(RÍE)

Piensa por sí mismo, algo extraordinario en esta casa.

Y no le gusta que le den clases aquí.

¿Y por qué se las da?

El señor alegó la parálisis que sufrió de pequeño.

Le marginarían por su cojera.

Pero usted no lo cree.

El señor Leonides era muy controlador.

Usted le ayudaba con sus memorias.

Sí, eso...

es totalmente confidencial.

¿Trabajó con él esa noche? Sí, hasta muy tarde.

Con interrupciones.

¿Visitas? Sí.

Eh... Roger primero

y luego Magda. ¿Sabe qué querían?

Ninguno de ellos es muy discreto.

Roger tenía una crisis por el negocio

y Magda quería que el señor financiara su película.

¡Ah! "Exposición".

¿Y aceptó hacerlo? ¡No!

Ella actúa en obras que nadie ve.

Y nadie lee lo que escribe su marido.

Además, ¿qué saben ellos del mundo real?

¿Le visitó alguien más?

Sophia.

Ella es más discreta que los demás.

Es la casa donde nació el señor Leonides.

Quiero una copia de las memorias.

Solo está el original. El original...

también me sirve. (RÍE)

Ha desaparecido.

(Disparo)

Solo hay un remedio para vosotros.

(Graznidos)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladrido)

¿Tu tortuga tiene nombre? Salomé.

Mamá actuó en la obra "Salomé".

Me temo que no tuvo mucho éxito.

Salomé bailó ante el rey Herodes.

Le gustó tanto que se ofreció a darle lo que ella quisiera.

¿Ya ha acabado el interrogatorio?

Eh... Por hoy sí.

¿Ha encontrado pistas?

¿Sabes, Josephine?

En la primera ronda del interrogatorio, no es cuestión

de encontrar pistas,

sino de hacerse una idea de con quién estás tratando.

Tiene suerte de hablar con ellos.

Como familia no hablamos mucho.

Salvo Magda, claro.

Pero ella solo habla de sí misma. (RÍE)

Habrá sido muy triste perder a tu abuelo.

No tanto, no me caía bien.

Impidió que yo fuera bailarina. Me dijo que no valía.

Y a mí me encanta el ballet.

Lamento oír eso.

Josephine,

¿qué me dices del señor Brown?

Tiene una aventura con Brenda.

Los dos se escriben cartas.

Son muy empalagosos. Laurence

es empalagoso. ¿Cómo lo sabes?

"¡Oh, vida mía,

te necesito más que el aire que respiro!".

Te lo estás inventando.

Sé dónde las esconden.

Yo sé muchas cosas.

Escucho tras las puertas.

Aquí la gente no me presta atención.

Todos son muy egoístas.

Pero yo los observo.

Adiós, señor Hayward.

Adiós.

¡Hola, cariño! Hola.

¿Acorralando a su presa, señor Hayward?

Lady Edith. ¿Sí?

Me preguntaba... ¿Las puertas se cierran

por la noche? Religiosamente.

Aristide creía que la amenaza comunista era real.

Personalmente, no me imagino

que Swinley Dean tenga una célula muy activa.

A no ser que cuente

al señor Brown. Es todo un intelectual.

¿Puedo hacerle una pregunta directa?

Son las únicas interesantes.

¿Qué le pasa a la gente de esta casa?

(RÍE)

En efecto, es muy directa.

Lo siento. No lo sienta.

Pasión.

Esto es un hervidero de pasión... reprimida.

Es lo que pasa cuando la persona a la que más amas en el mundo,

por la que darías tu vida

es la misma persona a la que más odias.

Seguro que lo entiende, señor Hayward.

De lo contrario, usted no estaría en esta casa.

¿No es cierto?

"(Rasgueo de guitarra)"

"(Rasgueo de guitarra)"

"(Rasgueo de guitarra)"

"(Rasgueo de guitarra)"

"(Rasgueo de guitarra)"

(Rasgueo de guitarra a lo lejos)

(Rasgueo de guitarra a lo lejos)

(Rasgueo de guitarra a lo lejos)

(Rasgueo de guitarra)

(Rasgueos de guitarra)

(Rasgueos de guitarra)

(Rasgueo de guitarra)

(Rasgueos de guitarra a lo lejos)

(MARCA UN NÚMERO DE TELÉFONO)

"¿Diga?". Brent.

Soy Charles Hayward.

"¡Charlie!".

"¡Qué sorpresa!".

"¿En qué puedo ayudarte, amigo?".

Aristide Leonides.

"¿Qué pasa con él?".

¿Qué haces aquí?

No, Charles, la pregunta es...

qué vas a hacer ahora.

No tendrás miedo, ¿verdad?

Ni el más mínimo. Pues deberías.

(Música y cláxones)

(GRITA)

(LA BANDA TOCA "ELEVATOR ROCK")

(EL PÚBLICO COREA LA CANCIÓN)

Qué, ¿te gusta?

(Gritos y aplausos)

(Aplausos a coro)

Vamos arriba.

(Fin de la música y aplausos)

Esto es de lo que mi abuelo quería que le informara,

de... lo que hace la gente joven,

la música de moda.

Creía que era el futuro de sus negocios:

el ocio, el entretenimiento.

Por eso decía que el mundo se ablandó tras la guerra.

Así que ¿lo de Las Vegas iba de eso?

(Música de rocanrol)

Tampoco quieres hablar de sus memorias, ¿no?

(SUSPIRA)

Vi una foto tuya.

De bailarina.

Es de cuando era niña, antes de mi lesión

de rodilla.

Estabas preciosa.

¿Quieres callarte

y encender mi cigarrillo?

Charles...

Esta cría tiene ganas de bailar.

(Música de rocanrol y voces)

(Música swing)

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

Igual que en El Cairo.

(Fin de la música y aplausos)

"(Trueno)"

(Trueno y sonido de lluvia)

(Truenos continuos)

"(HOMBRE) La última voluntad y testamento de Aristide Leonides,

redactado por mí y firmado por él

ante su familia el 24 de julio"

de 1957.

Cada miembro de la familia recibe una parte sustancial y equitativa.

No obstante, señor Hayward,

la señorita Leonides me pidió que le proporcionara

toda la información que necesite.

Espero contar con su absoluta discreción.

Por supuesto.

Porque, como le he dicho a la familia,

hoy hemos visto que el testamento no estaba firmado.

Todos los presentes y yo mismo le vimos...

o creímos ver que lo firmaba,

pero... ¿Murió intestado?

Eh... Eso parece.

Pero, si murió intestado, entonces...

La principal beneficiaria

es, por supuesto,

la segunda señora Leonides.

Brenda.

En efecto.

(LEJOS) ¡Josephine!

¡Josephine!

(Teléfono)

(Teléfono)

Gracias.

Un lugar magnífico.

¿Qué quiere?

Sé lo del testamento.

Y también que usted tuvo una fuerte discusión con su padre

la noche que murió.

Mire.

Doy palos de ciego...

Pero ¿tuvo algo que ver con la inminente quiebra...

de Associated Catering?

Es usted muy entrometido, señor Hayward.

-He pensado que querrían...

¿Qué pretendía?

¿Convencer a su padre de que le salvara

y él se negó?

-Está a nombre de Associated Catering.

Dos millones de libras.

(RESOPLA)

Esta cifra resolvería los problemas de muchos.

No los míos.

No hice más que decepcionarle.

Y él me perdonaba y... me sacaba del apuro una y otra vez.

Esa noche,

Clemency me dijo que destruyera el cheque,

que, si aceptaba un penique más, sería mi perdición.

Pero no soy tan fuerte como mi mujer.

Al día siguiente...,

estaba muerto.

Estás aquí.

No te acerques así

a la gente. Quien escucha

tras las puertas rara vez oye cosas buenas.

¡Y guarda ese horrible cuaderno de una vez!

(Teléfono y murmullo de voces)

(Murmullo de voces y teléfono)

(Teléfono)

¿Diga?

Amigo, te están siguiendo.

"Ya lo sé, creía que eras tú".

A nosotros no nos detectarías. "Qué,"

¿tienes algo para mí?

"Si me cuentas por qué dejaste Asuntos Exteriores. Tenías futuro".

El mundo libre busca a gente como tú.

¡El mundo libre! ¡Por favor!

"Ya, de acuerdo".

"Leonides era amigo nuestro,

pero dudo que su muerte tenga que ver con eso".

¿Qué asuntos teníais con él?

Nos ayudó en Grecia con la guerra civil.

Financió un montón de organizaciones anticomunistas.

Ajá. Dio dinero a cierta gente

a cambio de nuestra ayuda en Estados Unidos.

"Le encubrimos algunos de sus negocios turbios".

Lo que explica lo de Las Vegas.

"(RÍE) Era un tipo raro".

Se veía como el próximo Alejandro Magno

o algo así.

Le iban mucho los imperios.

Y el Imperio británico se desmorona.

Cada santo tiene su nido.

¿Y eso es todo? "Mira,"

todos quieren saber quién le mató

y nadie tiene ni una maldita pista, pero hablamos de mucho dinero.

"Estaba en todas partes,"

era como un pulpo, así que ¿quién se beneficia de su muerte?

Eso es demasiado obvio.

Quizá tu amigo del coche nos ayude.

Tenemos una amiga en común.

-¿Perdón? -Tu mujer.

-¿Qué hace?

(SE QUEJA)

¡Suéltame! -Oye, oye,

calma, solo queremos saber quién eres.

-(GIME) -¡Eh, eh!

Venga, tranquilo.

-(GIME) -¡Oh, vaya!

Charles, el sargento Glover,

de Scotland Yard.

(GLOVER RESOPLA) -(RÍE)

¡Calma, calma, grandullón!

¿En qué diablos pensaba?

Charles, no es tan grave como parece.

Creía que, por su amistad con mi padre,

confiaría más en mí y en lo que hago.

Le juré que cuidaría de ti

si a él le pasaba algo. ¿En serio?

¿Está diciendo que este..., este payaso iba a protegerme?

-¡El único payaso...! -Cállate, Glover.

Tiene razón: eres un payaso. Lárgate de aquí.

Charles, tienes que entender que estoy sometido a mucha presión.

Hay intereses políticos.

Es delicado.

Y con tu pasado... ¿Cómo dice? ¿Mi pasado?

En El Cairo.

Era diplomático. Sí, claro.

Y yo soy duquesa.

Y ahora dame algo

para que pueda seguir confiando en ti.

De acuerdo.

Podría ser cualquiera de ellos.

Tenían los medios, todos

tuvieron la oportunidad...

¿Y el móvil? Ah.

Ira, celos, amor, avaricia: puede elegir.

Así que ni comunistas

ni la mafia de Las Vegas

ni una conspiración de la CIA.

También estamos investigando

discretamente.

Pero tú puedes entrar en la casa sin una orden judicial,

así que vuelve allí

y averigua quién mató al maldito enano.

(Puerta)

(EL CABALLO RELINCHA)

(RELINCHA)

Brenda admite que le puso la inyección letal,

pero cualquiera pudo cambiar las botellas.

Incluso ella. Sí, incluso ella.

Dime, ¿cómo podía saber Brenda qué pasaría si cambiaba la insulina

por el colirio? Todos lo sabíamos.

Él insistió en decírnoslo cuando cumplió los 86.

Nos explicó con detalle cómo podíamos acabar con él.

(SUSPIRA)

Sí, tenía un extraño sentido del humor.

¿Lo viste la noche en que murió?

Sí, quería hablar de asuntos familiares.

La familia lo era casi todo para él.

Ya, pues háblame de Laurence Brown. ¿Sabías que tenía una aventura

con Brenda? Bueno, ya me imaginaba

que había algo entre ellos. ¿Y si tu abuelo se enteró?

Seguro que lo sabía.

¿Y no le... molestaba?

Probablemente, al seleccionar

a Laurence para el puesto de tutor de sus nietos,

también lo eligiera para que Brenda...

Ya. Para tener contenta a Brenda.

Y sabrás que no firmó el testamento.

Pues sí.

Fue una sorpresa. ¡Y Brenda se queda con todo,

incluyendo, diría yo, la última estocada!

(Vehículo circulando)

¿A qué viene tanta prisa?

Dicen que está progresando.

Pero usted no resolverá el caso.

Su papel es el de Watson.

¡No me digas!

¿Y por qué no me iluminas, Holmes?

Háblame de esas cartas.

¿Qué cartas? Ya sabes,

las que Brenda y Laurence Brown supuestamente se escriben.

Ah, eso me lo inventé.

Me invento cosas a menudo. Me ayudan a no aburrirme.

¡No, no te creo!

Sé que sabes cosas.

A veces no sabemos lo que sabemos.

¡Ah!

Estás aquí. ¿Qué diablos quieres?

Tu chocolate está listo. ¡Llevas barro en las zapatillas!

¡No me gusta el chocolate! Sé que lo haces para tomártelo tú.

Te ayudará a dormir por la noche.

¡No todo lo de la televisión es verdad!

¡Déjame en paz! (SUSPIRA)

Señor Hayward. Buenas tardes.

¿Qué?

Nos falta otro asesinato. ¿No cree, Watson?

¿Otro asesinato, Holmes? Bueno...

Siempre hay un segundo crimen.

Alguien que sabe algo la palma antes de poder revelarlo.

("Shakin' all over", a todo volumen)

(Puerta)

(Golpes en la puerta)

No le he dicho que entre. Lo siento,

pensaba que no me oías.

Todos los idiotas de esta casa quieren hablar con usted; yo no.

(Cesa la música)

Me aburre.

(SUSPIRA)

Tu tutor, el señor Brown, ¿qué opinas de él?

Supongo que al señor Brown le van bien las cosas. No me importaría.

¿Y a usted? Aunque es raro que le guste la mujer

de mi abuelo.

Ah, lo siento, ¿le escandalizo?

No, es que, verá, a todos nos gusta la abuela. Al tío Roger

le pone a mil, se le nota.

Al abuelo le divertiría

ver a esa gata entre las palomas agitando el plumaje.

Ahora tengo una pregunta...

para usted, señor detective.

No me imagino que haya algo que pueda decirte

que tú no sepas ya.

¡Ah, sí! ¿Se folló a mi hermana en El Cairo?

Tu abuelo acaba de morir.

Eso es bueno, la verdad. Un capitalista menos.

No sabes qué dices. (PONE LA MÚSICA)

No le he oído.

¿Se folló usted a mi hermana?

¿De verdad la muerte de tu abuelo te alegra?

Era un fanático

del control que jugaba con la gente.

Era un cerdo sádico.

Su arrogancia era insoportable y recibió su merecido.

(APAGA LA MÚSICA) No fue Brenda.

No es lo bastante lista. (RÍE)

Alguien le tendió una trampa.

Alguien más listo.

(RÍE)

(PONE LA MÚSICA)

(Puerta)

(RESOPLA)

Tiene la costumbre de interrumpir, ¿no? ¿Qué quiere?

Lo siento, será un momento.

Cuando Brenda llegó por primera vez a esta casa

con él, ¿hubo problemas en su matrimonio?

No, mi matrimonio siguió igual.

Mi esposo no probó el fruto prohibido,

si es lo que insinúa.

Y ahora es mejor que se vaya.

¿Le perdonó?

No había nada que perdonar: fue un enamoramiento infantil.

Sí, sí. Entonces, ¿el amor se convirtió en odio?

Si mi marido odia a Brenda es porque cree que mató a su padre.

Así de simple. Sí, pero usted no.

¿Sabe algo más? Debo insistir...

No he acabado. Es inaudito.

Esa noche su esposo le enseñó el cheque.

Usted le dijo que lo rompiera y él se negó. ¿Fue entonces

cuando vio que jamás saldrían de aquí

hasta que muriera su suegro? Sí.

Eso fue exactamente lo que pensé.

Pero él ya no está.

Y podemos irnos.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

¿Sophia?

¿Qué haces?

¿Quemar pruebas? ¡Por el amor de Dios!

Han llamado del "Times". Pronto lo sabrán todos.

(SUSPIRA)

No había nada relacionado con su muerte

en estas memorias. Confía en mí.

¿Que confíe en ti?

Supo aprovechar la guerra.

Bombas.

Destruyes una ciudad y luego entras y la reconstruyes.

Creo que el mundo no necesita saber eso.

Eso y otras cosas.

Y te toca a ti decidirlo, ¿no?

Sí, así es.

Ya. ¿Qué vas a hacer al respecto?

¿Y qué sabes tú de confianza?

(Motor intentando arrancar)

(El motor no arranca)

(SUSPIRA) ¿Qué ocurre?

El coche no arranca.

Qué desconsiderado por su parte. Quédate esta noche.

Mañana pueden arreglarlo.

¿Estás segura?

Tía Edith.

Te he estado buscando. ¿Dónde estabas?

No es asunto tuyo, querida.

¡Qué sorpresa

encontrarle aquí tan tarde!

Mi coche parece haberse averiado. ¡Oh, qué lástima!

¡Un coche tan bonito!

Para ser un detective sin blanca.

Ese es el problema.

Y compré este de tercera mano.

¿Quiere que le lleve a su casa?

Le he invitado a pasar la noche.

¡Vaya, esa es una opción mucho más interesante!

(Puerta)

¡Vaya, no os veía a todos a la mesa desde que el abuelo vivía!

¿Qué hace ella aquí?

¿Niñera?

¡También quiero divertirme!

-Eso no existe en esta sala, cariño.

-¡Josephine! Ya la había acostado, lady Edith.

-Está claro: se ha escapado. ¿Escapado?

No es una prisionera.

¡No quiero acostarme!

Quiero quedarme. -No tienes elección, cariño.

-Sonríe, mi pequeña suplantadora.

Ya me lo contará, Watson.

La enviaremos a Suiza

y, cuanto antes, mejor. No le conviene mezclarse

en este horrible asunto.

-Tú querías que se criaran aquí.

-Quería disciplina en sus vidas, no pensé...

que tu padre controlaría todo lo que hacían.

¿Cómo iba a saber que me birlarían

la maternidad? (RÍE) A veces me pregunto

por qué te molestaste en tener hijos.

En cuanto nacieron, te marchaste a actuar

en el teatro provinciano más remoto que encontraste.

Resulta emotivo

el amor de una solterona por la prole de su hermana.

Emotivo y desesperado.

Enhorabuena, mamá. Otra actuación estelar.

Tranquila, Sophia.

He sobrevivido a dos guerras mundiales.

Sobreviviré a los dardos borrachos y envenenados de Magda.

Josephine tiene razón:

parece que su presencia nos ha reunido a todos.

-Con una notable excepción.

-Puedo oler la sangre.

-Bueno...

No sabía que sus planes también incluían

comida y alojamiento, señor Hayward.

Padre, Charles es mi invitado.

Un invitado no interroga a sus anfitriones

como si fueran asesinos.

-Nos considerará

a todos asesinos en potencia. -No me extraña.

Bueno, entonces, Charles...,

¿qué tal una pregunta directa

para usted?

¿Cómo son los asesinos?

Pues...

como usted...

y como yo.

Como cualquiera.

Apasionados,

despiadados.

Sí comparten algunos rasgos:

la vanidad, una moralidad alterada,

una falta de empatía

y tienden a creerse por encima...

de las reglas y las leyes

que gobiernan a los mortales corrientes.

(RÍE) ¡Esa descripción

encaja con cada miembro de esta familia! No envidio

su trabajo en absoluto. -¡Tonterías!

Es un trabajo fácil.

Y un caso fácil. -Creo que me iré a mi habitación.

-Es un detalle que hayas venido.

Ni siquiera te presentaste en su funeral.

-No hubiese podido soportarlo.

-A nadie le gusta el mal tiempo.

-Los funerales son tristes.

Haber fingido, ya que te llevas nuestro dinero.

-¿Qué clase de hechizo le echaste a ese pobre hombre tan dulce?

-A Aristide le gustaban las bailarinas.

-Tú no eras bailarina.

Eras una chica con bikini en un escenario.

-Lo que no explica por qué no firmó su testamento.

-Le he dicho todo lo que sé al señor Hayward.

-No necesitamos a un detective en casa

para soltarnos las verdades. ¡Oh, Magda!

¿Esa no es una frase de "El fin de la señora Cheyney"?

No, no lo es.

Si quieres saberlo, es de una obra que hice en Frinton.

Gracias por la aclaración.

-Admítelo, Brenda,

prefieres estar con Laurence.

¿Estáis compinchados? -Pues claro que sí.

-Espero que tanto dinero no cambie sus principios, Brown.

-Brenda tiene a su propio comunista bajo la cama.

¿No es allí donde le escondes?

-No me conocéis.

Ninguno de vosotros. -¡Oh, yo creo que sí!

Al menos a las de tu clase.

Dios, mamá está en modo destructor.

-¡Yo no le maté! ¡Le echo de menos!

Y cualquiera de vosotros podía desear su muerte.

-¿Qué quieres decir? -¡El guion de la película!

-Estoy seguro de que el motivo por el que no apoyó el guion

fue porque sabía que triunfaría y podríamos independizarnos.

-(RÍE)

¡Claro! ¡Si ni siquiera lo leyó!

-¿Qué?

-Yo sí.

-O sea, es culpa tuya.

-No, le dije que era bastante bueno.

Pero quiso lanzar una moneda ya que no había dados

y me pidió que eligiera.

Y perdisteis.

(ROGER RÍE)

-Y él dijo que era justicia poética.

¿Ves por qué no quiero que te relaciones con ellos?

-¡Vamos, Sophia!

No hay nada como hablar desde el corazón.

Claro que dudo que haya un corazón

de verdad bajo este techo.

-Esa es la cuestión.

A diferencia de vosotros, yo le hacía muy feliz.

Por eso me dejó todo el dinero.

-Bueno...

Siento interrumpir esta reunión familiar tan bonita,

pero ahora yo tengo algo que decir.

-Josephine ha acertado: al final será una noche divertida.

-No especialmente.

Roger y yo nos vamos.

Para siempre.

-¿A un lugar bonito?

-A Barbados. -Hay

plantas tóxicas para ti.

-Vamos a fundar, financiar y dirigir un orfanato.

-(RÍE) ¡Hay gente con mucha suerte!

-Suponía que tu necesidad de estar con niños

ya quedaba satisfecha con Roger.

-¿Nunca te cansas de querer parecer superior?

-Arruina el negocio familiar y se marcha a Barbados.

¡Qué típico de mi hermano! -Es mejor

que perderlo todo jugando al bacarrá en la Riviera.

-¡Pobre Roger,

que no sabe lo divertida que es la vida!

-Me eligió a mí.

-Sí.

Y cada día que pasa me pregunto por qué.

-¡Yo nunca le pedí...

que me quisiera más a mí que a ti!

-(SUELTA UNA CARCAJADA)

(RÍE POR LO BAJO)

(SUSPIRA)

¿Sí, Eustace?

-Tengo una pregunta para Sophia.

¿Hayward te folló en El Cairo?

-(RÍE) -Pareció dudar cuando le pregunté.

-No seas vulgar, Eustace.

-(RÍE Y SUSPIRA) ¡Qué poco sentido dramático!

¿Puedes explicarnos qué relevancia tiene eso para nuestra discusión?

-En realidad, es muy relevante.

-(SUSPIRA)

-¿Y si ella es la asesina...

y están compinchados?

¿Lo ve?

Ahora van a por usted.

¡Menuda gente!

(RÍE) ¡Sacan todo el mal!

¡Charles, estoy muy asustada! ¿Qué va a ocurrir?

¡La prensa! ¡Será espantoso!

No conceda entrevistas, ¿eh?

Y búsquese un abogado

que le diga qué hacer, qué decir,

lo que debe hacer... ¡Necesito

a alguien como tú! ¡Usted aguante!

Guarde silencio

y todo saldrá bien. ¿De verdad?

¿Ya te ha convencido? ¡Lo sabía!

¡Sophia, espera!

¡Sophia, para! Sophia...

¡Eres igual que ellos! ¿Por qué no te la llevas a la cama?

¡No, para ya!

Comprendo su versión, eso es todo.

¡Ah, qué moral tan elevada tienes!

Debo felicitarla: tiene un don para enemistar a la gente.

Ahora nos separa a nosotros.

¡No! ¿Qué dices? ¡Brenda no nos ha separado!

¡Me abandonaste en El Cairo!

¡Sí! ¿Y nunca te preguntaste por qué?

¡Por favor!

¡Vete, Charles, estás despedido!

¡No podrás despedir a la policía!

¡Sophia!

(Ruido)

(Pasos a lo lejos)

(GRITA) ¡Mierda!

Es usted.

Creía que era otro.

¿Qué haces aquí? Lo mismo que usted:

investigar. ¿Aquí arriba?

Debo irme.

Espera.

¡Josephine!

(SUSPIRA)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

(Música en la habitación)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladridos)

¡Disparates sensacionalistas!

Parece venir de la guerra.

Anoche los perros de su marido

y yo tuvimos un breve encuentro.

No me extraña.

¿Se encuentra bien?

No siempre hemos sido así, ¿sabe?

Mi marido y yo.

Fuimos la pareja más glamurosa de Londres.

Salíamos en todas las revistas.

La gente nos admiraba.

No sé qué nos ha pasado.

(Tintineo de cubiertos)

¿Sabe, Charles?

Son perros de combate adiestrados. Podrían matarlo

en un instante si de verdad quisieran.

¿Quiere decir...?

Que, a como todos nosotros,

les cae bien.

-Ha llegado el hombre del taller

para arreglar su coche, señor.

Gracias.

(Teléfono)

(SUSPIRA) ¡Esos reporteros! ¡Son implacables!

(Teléfono)

El cable de arranque no está.

(Campanadas a lo lejos)

Ya, pues...

Que quede entre nosotros.

Charles, hay una llamada para ti.

El inspector Taverner, de Scotland Yard.

Yo tenía neumonía. ¿Es eso un crimen?

-Solo intentamos establecer los hechos, señor Agrodopoulos.

¿Ignoraba usted que el señor Leonides había muerto?

-Hasta que leí la prensa, sí.

¿Cree que mi hijo

iba a leerme las esquelas cada día en el hospital? (RÍE)

-¿De qué conocía al señor Leonides?

-Me ayudó mucho cuando llegué a Londres.

-¿Por qué?

-Los griegos estamos unidos. Por eso.

Oiga, yo no sé nada.

Él me dio el sobre

y, cuando murió, se lo llevé a Gaitskill.

-¿Y nunca llegó a abrirlo?

-El sobre estaba cerrado y con el sello intacto.

-¿Conoce a los abogados que redactaron el nuevo testamento?

-No personalmente, pero sé que el señor Leonides los usaba...

para la otra cara de sus negocios.

-Y usted sigue siendo el albacea.

-Sí, aunque no me entusiasma.

Deja una pequeña cantidad a la viuda

y el resto de la herencia es para una sola beneficiaria.

La nieta Sophia.

(Puerta)

-¿Sí?

-Una llamada de la casa de Leonides, señor.

-¿Bien? -Han intentado matar a la niña.

-¡Por Dios!

-¡Paren! -¡Paren, por favor, paren!

Cortaron las cuerdas.

-¿Quién la ha encontrado? Yo.

Mi padre ha ido con ella en la ambulancia.

¿La niña se acuerda de algo?

Estaba inconsciente.

Se habrá caído desde arriba.

-(SUSPIRA) ¡Mi pobre querubín!

Madre, si quieres ir allí, puedo llevarte en coche.

No, no hay prisa, no.

Philip dice que está en buenas manos.

Pero, si quieres hacerme feliz,

tráeme un poco de ginebra.

-Usted fue a la casita del árbol anoche.

Creí que era un ladrón.

Por eso solté a los perros.

-Ha llegado un tal Gaitskill.

-Ah, puede entrar.

-¿Qué hace Gaitskill aquí?

(Pasos)

¡Qué desgracia!

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Es el escenario de un crimen, lady Edith.

También es parte de mi hogar.

(SUSPIRA)

(Sollozos)

¿Qué ocurre? ¿Por qué está aquí Gaitskill?

-(LLORA) ¡Pregunta a Sophia!

Por el inicio del reino de la reina Sophia.

-Permítame felicitarla, Sophia. Es usted

una mujer muy rica.

Le sugiero que haga

su testamento en cuanto le sea posible.

Buenos días a todos.

(Puerta)

-Madame Sophia,

su indigente, deteriorada y vieja madre

le pide una limosnilla.

¿Me das alguna moneda?

Tu mamá quiere dedicarse al cine.

-Eres muy graciosa, cariño,

pero quizá no sea el momento para payasadas.

Supongo que sacarás a Roger de la ruina.

-¡No queremos su dinero!

Venderé Associated Catering.

Buena idea.

Es absurdo invertir en un mal negocio.

(Sonido de vidrios rotos)

-Yo soy su hijo mayor.

¡Apuñalarme por la espalda en su último aliento!

-¡Menuda pareja!

¡Desesperados y humillados

porque ahora tendréis que acudir a Sophia con un plato para limosnas!

-Sal de esta sala.

¡Ahora!

-Cuidado con los buitres,

querida hermana.

Qué carga llevas sobre los hombros.

Creo que nos olvidamos de algo.

Philip,

dime, ¿cómo está Josephine?

-Ah, sí, lo siento.

Se pondrá bien, gracias a Dios. Ningún hueso roto.

Quieren que se quede en observación. Sabia decisión.

Ella no debería estar en esta casa: hay muchos peligros.

-Bueno, esto es muy entretenido, pero estoy harta de tanto drama.

Roger necesita salir de aquí. Haremos las maletas y nos iremos.

Y enhorabuena, querida.

-Tengo la sensación de que él tomó la decisión correcta.

Sophia...

Eres una mujer muy lista.

Eres una De Haviland.

He visto lo que hace falta para mantener cierto nivel

y no siempre es bonito, así que quiero que recuerdes

que tu linaje te ayudará a encontrar

lo más importante en la vida:

el sentido del equilibrio.

-Bien, ángel mío, tal vez deberíamos hablar de "Exposición".

Lo siento, papá.

-Pero lo escribió tu padre.

-Al menos lee el maldito guion.

Prolongaría la agonía.

Papá.

(Portazo)

(Puerta)

El abuelo decía que las fortunas no duran

si se reparten entre los débiles de la familia.

Deben concentrarse en manos de los fuertes.

¿Conocías ese testamento?

Sí.

Pinta mal, ¿verdad?

Mencionó la idea

cuando las cosas empezaron a complicarse en El Cairo.

Me dijo que volviera a Inglaterra

para enseñarme a ocuparme de todo.

¿Por eso me dejaste?

Por eso y porque me espiabas.

"Espiar" no es la palabra.

Me rompiste el corazón, Charles.

¡Y dimití!

¿Por qué te callaste lo del testamento?

No lo sé.

Al parecer, creí que era otro engaño del abuelo.

Le gustaba jugar con la gente.

Debe ser hereditario.

Eso creía él.

Me dijo que yo parecía una De Haviland,

pero que la sangre de mis venas era Leonides.

Así que nada puede vencerme.

Y a lo mejor tenía razón.

Crees que yo podría haberle matado, ¿no?

¡No, Sophia!

(SUSPIRA)

(Puerta)

Tal vez el señor Brown se dedique a la jardinería

o puede que quieran incriminarle.

Todo es demasiado evidente.

También la situación de tu novia. Merece la pena

matar por una fortuna como esa.

¡No es mi novia!

Yo llevaré la investigación.

Tu posición se ha visto comprometida.

Deberías estar entre los...

¿Sospechosos?

Si tú lo dices...

Esas tijeras de podar son de lady Edith.

Y no demuestran nada: las cuerdas

se pueden cortar con un cuchillo. Lo que necesitamos

es una prueba clara de la aventura entre el señor Brown

y la señora Leonides.

Será broma, Charles.

Me temo que no.

Entonces...

ve tú primero.

De acuerdo.

Charles. ¿Sí, señor?

¿Es esto lo que debería hacer un distinguido inspector

en sus años dorados?

(RÍE)

¡Aleluya!

(LEE) "¡Oh, Laurence,

mi tesoro, mi querido amor!".

"No hablaré de anoche porque, si lo hago,

mi corazón estallará".

"Ya falta poco

para que podamos estar juntos".

(LEE) "Amor mío: ¿La impaciencia en un amante

es un delito o una virtud?".

"No quiero que él sufra,

no después de lo que hizo por mí, pero sí quiero

que desaparezca".

(RÍE)

("Solitude", Billie Holiday)

(Puerta)

Señora Leonides,

debo pedirle que me acompañe a Scotland Yard.

-¿Cómo dice?

-Cualquier cosa que diga

podrá usarse como prueba en su contra.

¿Lo ha entendido?

-Yo no he escrito esto. -Señora Leonides,

por favor...

-Yo jamás haría algo así.

-Demuéstreles algo de dignidad.

-Yo no lo he escrito.

(SOLLOZA) ¡Jamás escribiría eso!

¡No, han sido ellos! ¡Han sido ellos!

Estarás contento. -¡Te pudrirás

en el infierno! -¡Cínico!

¡El niño de papá!

¡No dejabas de tocarme cuando llegué!

¡Charlie, ayúdame!

¡Estos vampiros

nos han incriminado porque no pertenecemos a su mundo!

¡No dejes que te engañen!

¡Charles, por favor!

¡Nos han incriminado!

-No se puede luchar contra ellos.

Su actuación me había engañado por completo. (RÍE)

Madre, si Brenda es culpable, la ahorcarán.

Ya basta. -Deberían torturarla.

-Te encantaría ver eso.

-¡Él no era tu padre!

Yo quería a mi padre. ¿Lo entiendes?

-Mucho más que a mí.

-(JADEA)

(JADEA)

-¿Ya estás mejor?

Quiero que Brenda tenga el mejor abogado posible.

Lo pagaremos.

Siempre ha estado fuera de su elemento.

¡Pobrecilla!

¿Adónde vas?

A una cita en la ciudad, querida.

-Bien, Charles.

Te has redimido en el último momento.

Sin ti no lo habría conseguido.

Las pruebas son casi todas circunstanciales.

Suelen serlo en los crímenes.

Depende de lo que impresionen al jurado.

Ah, y, si quieres un trabajo de verdad,

ya sabes dónde estoy.

¿En qué piensas, Charles?

¿En que aún podría ser yo?

¿Y que me he ido de rositas con todo el dinero gracias a ti?

¿Y que por eso te elegí desde el principio?

(SUSPIRA)

Alguien pudo falsificar las cartas.

¿No es cierto?

(Puerta)

Hablan de usted en los periódicos y de cómo ha resuelto el caso.

Buenos días, señorita Ackroyd.

Oh, señor Hayward,

esto es muy bueno para usted. Podremos...

contratar a decoradores

y lo que quiera.

(Puerta)

Ya estamos en casa. Ve con la niñera.

-¡Ya estás aquí!

¡Me alegro mucho de verte!

Me he perdido mucho, no hacía falta quedarme ingresada.

-No te enfades, mi pequeña suplantadora.

Deja de llamarla así, Magda.

Cómo me dirijo a mi propia hija, tía, no es asunto tuyo.

¡Josephine, cielo, ya has vuelto!

Dime, ¿cómo reaccionaron Brenda y Laurence?

¿Pidieron clemencia? No debes hablar así

de la gente.

Encontraron cartas de amor en la torre.

¡Lo sabía! He de anotarlo

en mi cuaderno.

Bueno, me voy.

(LEJOS) ¡Josephine!

Las he limpiado mientras no estabas y te estoy haciendo chocolate.

Te ayudará...

¡Por el amor de Dios! ¿Y mi cuaderno?

¿Lo has perdido? Creía que estaba aquí,

pero no lo encuentro.

¿Has mirado en la casita del árbol?

¡Lo has cogido tú! ¡Lo odias!

Muy bien, jovencita. Cálmate.

Lo encontraré.

Lady Edith.

Me temo que los resultados no son buenos.

¿Cuánto tiempo?

Cuesta saberlo.

Quizá unos meses.

Hay un nuevo tratamiento muy prometedor.

No quiero más tratamientos.

Se acabó, ¿verdad?

(SUSPIRA)

Bueno...

Siempre me voy de las fiestas en su apogeo,

cuando más se disfruta.

¡Niñera, la leche ya hierve!

(LLAMA)

Me voy ya si le parece bien, señor Hayward.

Sí, ya cerraré yo. Gracias.

Gracias.

Hoy ha llamado muchísima gente.

(RÍE)

Buenas noches.

(Puerta)

Adelante.

La niñera te ha preparado chocolate.

Lo odio, y ella lo sabe.

Solo lo hace para poder... Poder tomárselo ella.

Ya lo sé.

¿Por qué estás enfadada?

Me aburro.

Y no encuentro mi cuaderno.

Tranquila, lo encontraremos.

(BESA)

("Concierto para piano", Chaikovski)

("Concierto para piano" a lo lejos)

("Concierto para piano" a lo lejos)

("Concierto para piano número 1")

("Concierto para piano número 1")

(Cesa la música)

(Teléfono)

Charles Hayward.

(Campanada a lo lejos)

(Campanada a lo lejos)

(Campanada a lo lejos)

(Campanada a lo lejos)

(HOMBRE) Muy bien, podéis continuar.

Yo le subí la taza a Josephine, pero fue la niñera

quien lo preparó. Pero, si lo preparó

para Josephine, ¿por qué se lo bebió ella?

-Llega a tiempo para despedirnos, señor Hayward.

-¿Adónde van? -Al aeropuerto de Londres.

-¡Cerrad las puertas! -¡Es absurdo!

Perderemos el vuelo. -Sabemos que la situación

es difícil, pero nos vamos para vivir nuestras vidas.

-¿Por qué íbamos a envenenar a una señora

que no nos ha hecho daño?

Puede que ella no fuera el objetivo.

¿Cómo dice?

-¡Un momento, detective! ¿Puede probar algo?

¿Puede demostrar que no es un infarto

o un suicidio? ¿Seguro que la envenenaron?

-El forense está en ello

mientras nosotros hablamos.

Nadie puede salir de aquí sin mi permiso explícito.

-Clemmy, llama a mi abogado. Comprobaremos

si la conducta del inspector Taverner es legal.

¡Nadie puede obligarnos a pasar otro día en esta casa!

Josephine, ya estás a salvo, con mamá y papá.

Cuidaremos de ti.

Ah, señor Hayward, debe de ser un mago.

Cada vez que le hacemos desaparecer, vuelve.

Necesito hablar con Josephine. -¿Y quién no,

últimamente?

Esta misma noche se irá a Lausana.

La niñera ha sido envenenada.

Como el abuelo. ¿No es emocionante? -¡Por Dios!

-¿No estás ni un poco triste?

Creía que te gustaba.

No especialmente. Ah.

Siempre me reñía por cualquier cosa. Y se quejaba.

Y sé que me robó el cuaderno.

-Josephine, ¿sientes el más mínimo afecto por alguien?

Quiero a la tía Edith.

-¿Y a nosotros no?

Josephine...

Disculpen, será un momento.

¿Y a nosotros no?

¿En serio?

Me hace daño. Escucha, Josephine.

Tú y yo...

estamos resolviendo este caso, ¿no?

No tengo mi cuaderno. No te preocupes.

¿Qué sabes exactamente?

Sé muchas cosas. No tengo la menor duda.

Pero tú sabes

quién le echó algo a tu chocolate, ¿verdad? Y sabes

quién envenenó a tu abuelo.

Y sabes quién cortó las cuerdas de tu casita. Bien,

pues es el momento de que Holmes ilumine no solo a Watson,

también a Lestrade.

No diré nada a los policías: son estúpidos.

Culparon a Brenda y a Laurence.

Yo no soy tan estúpida. Sabía que ellos no lo hicieron.

Desde el principio lo sospeché.

Luego hice una especie de prueba y sé

que acerté. ¡Escúchame!

Yo diría que eres una niña muy lista,

pero no sirve de nada si no vives lo suficiente para disfrutarlo.

¿Acaso no entiendes, insensata,

que, mientras insistas en guardar tus secretos para ti,

estarás en peligro? ¡Claro que sí!

Pero en algunos libros matan a uno tras otro y descubren

al asesino porque es casi la única persona que queda.

Debemos esperar a ver qué pasa.

¡Esto no es una novela, por Dios! ¡Han matado a dos personas!

¡Voy a obligarte a decirme lo que sabes

aunque tenga que sacudirte hasta que lo digas!

Ah, está aquí, Charles. Lady Edith.

Josephine y yo estábamos charlando.

Por supuesto, y todo el mundo está un poco tenso hoy,

lo que resulta comprensible, dadas las circunstancias.

Charles...

¿Eh? El inspector Taverner

y el forense le buscan.

Parece que han hecho progresos significativos.

Bien, pues...

No se preocupe,

yo la vigilaré.

Lady Edith... Lo sé, Charles.

Deje que me ocupe yo.

Sí, por supuesto.

¡Bueno...!

¿Qué te parece si vamos a Longbridge

y nos tomamos un helado?

Sí.

Me han dicho que han descubierto algo.

Habrá que esperar el informe del análisis...

-Pero ¿tiene alguna teoría? -Bueno...

Según los síntomas

y sabiendo que tiene que ser un veneno común y accesible,

mi hipótesis sería...

cianuro.

-¿Por qué alguien iba a tener cianuro en su casa?

-¿Aparte de para matar a gente?

-(RÍE)

Topos.

¿Topos?

¡El cianuro se usa para matar topos!

(Sirena y voces)

(Gritos)

Lo siento, lady Edith.

Nadie puede salir de aquí.

(Voces)

Ya lo sé.

Pero el inspector Taverner ha decidido

que es conveniente que ella esté lejos de la casa

una hora más o menos.

Hasta que retiren el cadáver.

En fin, él no cree que una niña de 12 años

o una débil anciana puedan ser

las asesinas.

¿Está de acuerdo, sargento?

Lo siento, estoy algo nervioso.

¡Gracias! Las dejaré salir.

¡A ver, que se aparten todos!

(Voces)

(Claxon)

¿Charles? Mira.

¿Qué haces?

El diario de Josephine. Edith intenta destruirlo

enterrándolo en cal viva. Y ahí hay cianuro.

¿Qué? ¿Qué pasa?

¿Qué?

La tía Edith acaba de irse.

Se ha llevado a Josephine.

¡Es la letra de tía Edith!

¡Sube al coche!

Es un fastidio, no encontraron el cuaderno.

No lo habrás visto...

(RÍE LEVEMENTE)

Cariño mío...

Te quiero más de lo que imaginas.

(Gritos)

¿Lady Edith ha salido ya?

Sí, se ha ido con la niña. ¿Adónde?

Por ahí. ¿Por? ¡Aparta a esos

de ahí, vamos! ¡Apártense!

¡Salgan de ahí, apártense! ¡Vamos, vamos!

(Voces)

¿Qué dice la nota?

"Yo, Edith Jane de Haviland,

confieso que maté a Aristide Leonides".

¡Dios, Josephine!

¡Josephine!

Debo hacerte una confesión.

¿Sí? ¿Cuál?

No vamos a ir a tomar helados.

¿Quieres saber adónde vamos?

Bueno, sí.

Voy a llevarte

a tu nueva clase de ballet.

¿Clase de ballet?

¡Oh, tía Edith!

No tengo mis zapatillas. ¿Por qué no me lo has dicho?

(RÍE)

Creo que allí tendrán todo lo que necesites.

Ojalá pudiera verlo el abuelo.

¿Por qué la tía Edith mató

al abuelo y a la niñera? No es una loca.

No creo que fuera Edith. ¿No fue Edith?

Quizá haya algo en el diario.

Léelo en voz alta.

Eh...

(LEE) "Me aburro tanto... Algo tiene que pasar en esta casa,

así que hoy...".

¡Dios mío!

Sigue.

"Así que hoy he matado al abuelo". "Al abuelo".

"Y he disfrutado mucho".

"Tenía un buen motivo para hacerlo. Se lo advertí".

"Le dije que se arrepentiría de prohibirme el ballet

y espero que esté arrepentido".

"No debería haberlo hecho".

"Eso y otras cosas, muchas más cosas".

"Es ruin, cruel, es mala persona

y cree que puede hacer lo que quiera,

decirle a la gente lo que debe hacer

y volverla loca e infeliz, pero a mí no".

"Soy más fuerte, soy diferente".

"Soy como él y le di una sorpresa en su cumpleaños".

"Le dediqué mi mejor baile".

"Sé cuánto le gusta ver bailar a Brenda".

"Lo veo desde mi casita del árbol

y sé cuánto le gustaba que Sophia quisiera ser bailarina".

"La consideraba hermosa y elegante".

"Pero dijo que era absurdo que yo diera clases de ballet

porque nunca sería buena ni elegante".

"Dijo que 'El lago de los cisnes' sería el de los patitos".

"Le odio".

"¡Le odio!".

Y habla de la carta de Brenda.

"Por fin aprendí a imitar su letra".

"Escribe como una niña de 10 años".

"Copié un poquito de 'Exposición'".

¿Vamos bien por aquí?

Me parece que sí.

"Hoy me toca ser valiente".

"He dejado las tijeras de podar de la tía en el cajón de Laurence".

"Debo subir a la casita del árbol con un cuchillo".

(Trueno)

"Todo lo que vale la pena tiene

una parte difícil".

(GRITA)

(LEE) "La niñera lo sabe".

"Eustace no paraba de preguntar y temí que lo supiera, pero no".

"La niñera sí. ¡Siempre está fisgoneando!".

"Vio el barro en mis zapatillas de ballet

después de ir a por las tijeras".

"Me vigilaba y supe que acabaría atando cabos. ¡Odio a la niñera!".

"¡Siempre intenta darme lecciones y es tan estúpida!".

"¡Odio a la gente estúpida!".

"Son inútiles salvo para morir en las guerras,

como decía el abuelo".

"¡Ella será la siguiente!".

Edith debió de sospecharlo.

Luego encontró el diario de Josephine.

¡Y Josephine mató a la niñera!

Y Edith decidió culparse a sí misma.

No quería que ahorcaran a Laurence y a Brenda

porque eran inocentes,

pero tampoco podía dejar

que Josephine se enfrentara a una vida de instituciones,

a las mofas por ser un monstruo, por ser un bicho raro.

Por no hablar del oprobio que sufriría la familia.

¿Y qué va a hacer con Josephine?

¡Ahí están!

¿Por qué vamos por aquí?

Es un atajo.

¡Es el camino que va a la cantera, no lo entiendo!

¡Tía Edith!

¿Qué es esto?

¡Me estás asustando! No tengas miedo.

¡Tía Edith!

¿Qué estás haciendo?

¡Tía Edith!

(SUSPIRA)

¡Dios mío, van a...!

¡Tía Edith, para!

¡Para!

¡No, no! ¡Cariño, no! ¡No, para!

(GRITA)

¡Para el coche, para el coche!

(SOLLOZA)

(GRITA)

(LLORA) ¡No! ¡No, no, no, no!

(SOLLOZA)

(GRITA)

¡No, no, no, no!

(LLORA)

(LLORA) (CHISTA)

(LLORA)

¿Qué hacemos ahora, qué hacemos? Tranquila.

¿Qué hacemos ahora?

Tranquila, no es culpa tuya.

¡No es culpa tuya!

(LLORA)

¡No es culpa tuya!

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

(Música de tono dramático)

Cine - La casa torcida - Ver ahora

El clan

Este drama policiaco narra la historia real la familia Puccio que, tras su aparente normalidad se oculta un siniestro clan dedicado al secuestro y al asesinato. Arquímedes, el patriarca, miembro del Servicio de Inteligencia desde la dictadura, lidera y planifica las operaciones.

No recomendado para menores de 16 años Versión española - El clan - ver ahora
Transcripción completa

Señor presidente

de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de personas,

doctor Ernesto Sabato.

Señoras, señores,

yo creo que lo que ustedes han hecho,

que ha entrado en la historia de nuestro país,

constituye un aporte fundamental

para que de aquí en adelante

los argentinos sepamos cabalmente,

por lo menos,

cuál es el camino que jamás deberemos transitar en el futuro

para que nunca más el odio,

para que nunca más la violencia,

perturbe, conmueva y degrade a la sociedad argentina.

Vamos.

(Televisión)

Lo dejé afuera.

Álex.

Levanta las manos.

Separa las piernas.

¡Te conviene colaborar con nosotros, carajo!

¡Vamos, derribadlas, vamos!

Dale, movete, carajo.

¡Dale, caminá!

Desde el salón Sur de casa de Gobierno,

se dirige al pueblo de la república

el excelentísimo señor presidente de la nación,

el teniente general don Leopoldo Fortunato Galtieri.

El combate de Puerto Argentino ha finalizado.

Nuestros soldados lucharon con esfuerzo supremo

por la dignidad de la nación.

"Los que cayeron están vivos para siempre

en el corazón y la historia grande de los argentinos.

No tenemos solo el bronce de las antiguas glorias.

Tenemos nuestros héroes,

hombres de carne y hueso del presente.

Nombres que serán esculpidos por nosotros

y las generaciones venideras.

Los pueblos solidarios de América Latina..."

Ustedes fueron testigos privilegiados

de las circunstancias más duras del combate.

En este acto expreso mi agradecimiento

por su actitud valerosa y heroica en el cumplimiento del deber.

¡Viva!

Parece que la semana que viene tenemos todo disponible y limpio.

-Muchas gracias. -Gracias a usted, comodoro.

¿Cómo está Epifanía, comisario? Muy bien.

¿Los chicos? Muy bien, gracias.

Comodoro, ¿cómo está usted?

¿Cómo anda de tiempo últimamente?

Por favor, eso no se pregunta.

Perfecto.

Le espero mañana.

Nos comunicamos en los próximos días para ultimar los detalles de todo.

Muy bien. Con permiso, Puccio. Gordon.

Empuje, empuje.

¡Álex, Álex!

¡A la izquierda!

¡Dale, dale!

¡Bravo, Álex!

Muy bien, tigre. Muchas gracias.

Buen partido.

Álex, partidazo total.

Alejandro. Hola.

Ya van para arriba los Pumas. Encantado.

Álex, qué partidazo. Gracias.

Qué bueno. Álex.

Álex, están los dirigentes que te dijeron.

(HABLAN EN INGLÉS)

Álex, buena, eh.

¿Dónde está mi güisqui?

Ricardo Manuquianes.

Ricky.

Sandra y Sonia, unas amigas.

Buenas, ¿qué tal?

(Gritos)

Las chicas no toman nada.

Y me parece que acá ya no da para más.

Pero si quieren, podemos ir a mi casa.

Encontrarte acá, ¿qué onda?

Nada, me quedé sin nafta.

Tengo el auto acá, ¿me tirás?

Por supuesto, amigo, vamos. Vale.

Es bueno saber que no solamente a mí me pasa estas cosas.

Hace dos semanas,

después de que te fuiste de la fiesta con las mellizas,

llegaron a casa unas escandinavas...

Por acá a la izquierda. Sí.

Eran danesas, suecas...

me la estoy llevando al barco de papá,

que ahora me lo presta porque estoy trabajando con él.

Y hasta ahí todo bien, todo fenómeno.

¿Por acá? Sí, acá a la izquierda.

Y las minas entregadas, locas con navegar,

me quedé sin nafta.

¡Quietos ahí! ¡Levantad las manos!

¡Levantad las manos!

Baje el arma.

Sí, viejo, sí.

Caminá.

Caminá y cállate, vamos.

Acá, la cabeza.

Entrá, carajo.

Nosotros no hicimos nada.

-Bajá la cabeza. -Soltame.

Bajá la cabeza, métete.

¿Estás bien?

Álex.

Sí, estoy bien, papá.

Mira, estos eran algunos niños de quinto.

Mami, mañana me levanto más temprano.

Me agregaron dos clases en el instituto.

Es que te has equivocado

en el denominador común de estas fracciones.

¿Cuál es el denominador común?

12. Y eso se pone aquí.

Es así, ¿cómo que no lo sabes?

¿Y a dónde sería?

Nueva Zelanda.

¿En serio?

Si vas para allá, vas a ver a Maguila.

Sí, buenísimo.

pregúntale cómo hizo para olvidarse tan fácil de todos nosotros.

Y del esfuerzo que hicimos para que él pudiera viajar.

Pa, fue un comentario nada más.

Lo mío también fue un comentario.

¿Por qué te molesta?

Yo no estoy reclamando absolutamente nada.

Al contrario, me preocupo.

Capaz que el pobrecito tuvo un ataque de amnesia

y no fue con mala intención que nos dejó acá,

solos con todo esto.

Bueno, él quiso ser jugador y seguir su propio camino.

¿Su propio camino? ¿Dónde lo leíste eso?

¿Qué se piensan que su hermano es?

¿Un héroe?

¿Un número uno?

No se confundan.

Es un desagradecido

y apenas tuvo la oportunidad,

nos dio la espalda a todos.

Porque a ustedes también los abandonó, eh.

No solo a mí.

¡Álex!

¡Álex!

Menos mal que te pedí que llegues temprano.

¿Cuánto más ibas a tardas?

Acá estoy. Álex, necesito que me ayudes.

Tomá.

De verdad te estoy diciendo.

Mami, ¿le puedes decir a la princesa que me ayude?

Ella tiene que hacer los deberes.

Ahí voy, ma.

Lo que ustedes embalaron fue maravilloso.

cómo la gente no valora lo que es nuestro.

Para demostrar que somos los mejores,

tuvimos que viajar a Sudáfrica y ganarles a los Springboks.

Increíble.

Ustedes sí que lo dejaron en lo más alto.

No tiene mucha sangre por ahí, ¿no?

Inolvidable.

Tenías que poner un póster acá.

Sí, acá.

Esos son los verdaderos héroes.

La selva de la paz.

Saludame a la familia.

Gracias, Álex.

Tengo el deber de informarle que el joven Ricardo Manoquiana

por el Frente de Liberación Nacional.

Ustedes, como grupo familiar del secuestrado,

tienen la obligación de abstenerse de dar aviso a la policía

si quieren volver a verlo con vida.

"Sí, escúcheme, pero ¿él está bien?"

Les advierto que sus teléfonos han sido intervenidos.

La logística de nuestra agrupación

nos permite mantener al rehén

por tiempo indefinido en nuestro poder.

¿Duele?

Todo el día me dolió.

Los alumnos me tienen agotada, te juro.

Y ahora vienen los exámenes.

Mira el nudo que tenés acá.

Sí.

Tenés unas manos especiales, qué suerte que tengo.

Gracias.

¿Está bien así?

Y si no, va a morir de hambre este hombre.

¿Mejor?

Los pies, Álex.

Ayuda a tu madre, que está muy cansada.

Está preparando mamá.

Ma, ¿qué hay para comer?

Arroz con pollo.

Ya termina, pa.

Adriana.

¡Adriana!

¿Qué? En un rato está la comida.

Bueno.

(Golpes)

Tranquilo, es la comida.

Les reitero la suma a entregar.

500 000 dólares en billetes de 100.

Única opción.

"Sí, no va a haber problema."

El pago del rescate tiene que ser únicamente en dólares

y el lugar a convenir

les va a ser informado en la próxima comunicación.

Presión.

(Silbato)

¡Vamos! ¡Dale! ¡Dale!

(DICTA) "Mamá, acá me tratan muy bien.

Si siguen las instrucciones,

todo va a salir satisfactoriamente."

¡Dale! ¡Vamos!

"La plata va y viene.

Dale, dale.

Dale, oso, dale, oso.

Vamos a escribir algo con un poco más de sentimiento,

Ricardo.

"Papá, te quiero mucho.

Perdón por las veces que no te dije te quiero."

Dale, Álex.

(LLORA)

Bien, loco, bien, muchacho.

¿Qué te pasa?

¿Cómo nada? Si estás chocando.

¿Cuál es tu fuerte?

Bueno, pisá para adentro y corré para afuera.

Sí. Y no respires por la boca, dale.

-Se fue de viaje. -Te estoy diciendo que no.

Hace más de una semana que nadie sabe nada de él.

Yo paso por la casa y la familia no me quiere atender.

-¿Probaste a llamarlo? -Lo llamé mil veces.

Me hablan rápido y me cortan el teléfono.

-Qué raro. -No es raro. No es raro.

A Ricky lo secuestraron.

-Pero ¿en qué andaste? -No, en nada.

A la familia ya le pasó antes.

Me vas a decir que a Ricky también lo secuestraron, no,

mucha casualidad.

(LLORA)

(Televisión)

Buen día, Arquímedes.

¿Cómo le va?

(Música)

Mateo.

Hola. Hola.

¿Qué son esas caras?

Apareció Ricardo.

¿Y?

Lo mataron.

¿Cómo que lo mataron?

Apareció muerto en un descampado con tres tiros en la cabeza.

La familia pagó el rescate, pero lo mataron igual.

No, no puede ser.

Sí.

¿Estás seguro que era Ricardo?

Sí...

El hermano tuvo que ir a la morgue a reconocer el cuerpo.

Tranquilo, eh.

Nosotros vamos al velatorio.

Ma, ¿me echarías un poco más de carne, por favor?

Está buenísima, ma.

Se las ve comer con ganas, sí.

¿Te gusta?

Muy rico.

¿No tenés hambre?

Gracias.

Está riquísima.

Gracias, hijo.

Terminá de levantar la mesa.

Sí, voy. Álex, toma.

Andá a levantar la mesa. Sí, ahí voy.

Las cosas se complicaron y no tuvimos otra opción, Álex.

Porque el pibe nunca se tragó tu interpretación en el auto.

Y enloqueció.

Le hablamos, le pedimos que se calme.

Le dijimos que lo mejor era que se calle la boca,

lo íbamos a buscar para hacerlo callar,

Nos amenazó.

Dijo que le iba a contar a los amigos poderosos del padre

y nos iba a destruir a todos.

A vos,

a mí,

a las chicas...

Y yo nunca voy a poner en riesgo nuestra familia, Álex.

No tuvimos más remedio.

Laborda le tuvo que disparar.

Pronto va a haber nuevas perspectivas de trabajo.

Dame un voto de confianza, hijo,

que espero que Dios no me permita defraudarte.

Dime dónde están las armas.

No lo sé, no lo sé.

Dale.

Despejado, señor.

Trae al médico.

Ordóñez, vení.

¿Interfiere en su actividad deportiva toda esta emoción?

Lo que tiene estar acá, digo, con los entrenamientos...

-Sí...

Felicitación. Muchas gracias.

Álex, una pregunta...

Dale, dale.

Sácala desde allá.

Hacemos un brindis por Álex.

Un brindis por Álex.

(Música)

Mirá a la cámara con una sonrisa grande.

Una foto de Álex con el padre, por favor.

Bien, bien, miren a la cámara.

"Este problema del fondo monetario

forma parte del cuadro político del país,

en que dada la situación institucional

realmente el país no puede salir adelante

en virtud de la propia debilidad del sistema institucional

y su falta de competitividad.

Hay un dato de estos días que es mucho más preocupante

que el acuerdo con el fondo.

Parecería que es la fuga de divisas,

de los 2000 millones de dólares de 1980..."

Hace tiempo que estoy saliendo

con la actual suegra de Florencio Outlet.

Enseguida entré en la intimidad de la familia,

me aprecian y me tienen muchísima confianza.

Yo me ofrecí a intermediar por él

ante unos contactos en fabricaciones militares

y si mi intervención era exitosa

y se daba lugar algún contrato,

él me iba a pagar una comisión.

Lo relacioné, avanzaron las negociaciones,

pero al final no me reconoció con nada.

Al tiempo,

me hizo lo mismo con otra mediación, ahora con la petroquímica,

general Mosconi.

Bien me dejaron de lado.

Esas negociaciones se hicieron gracias a mí.

¿Me entiende?

Estos son los hijos de puta que hunden al país.

Por eso viven así.

Ahora van directo a Punta del Este

y se quedan tres semanas de vacaciones.

O quizá más.

Cada vez que don Florencio sale en el barco con su familia,

me dejan la casa a mi cuidado.

¿El hijo siempre va con ellos?

Sí, siempre salen juntos.

Es una familia muy unida.

¿Cuánto hace que tiene el barco?

Hará...

cinco años.

¿Cuándo podemos ver la casa por dentro?

No estando ellos, se puede ver cuando usted quiera.

Y deslora 271 centímetros y 60 de manga.

Muy buena.

Sí, hace dos años, estoy aprendiendo.

Estoy en 70 kilos, ¿crees que me aguanta bien?

Sí, sí, hasta 93, seguramente.

Ah, bueno, bien. 205 litros más o menos.

Bien, bien, buenísimo.

Para río, así que creo que va a andar bien para mí, ¿no?

Sí, sí. ¿Qué material tiene?

¿Qué material es la tabla? Epoxi.

Parecida a la de Nacho, ¿no?

Sí.

¿Quieren verla tranquilos?

Me avisan cualquier cosa. Dale, muchísimas gracias.

¿En qué te puedo ayudar?

Estoy buscando un traje para windsor.

Pensaba un...

4-3.

4-3...

Sí.

Pero no me parece que un 4-3...

Para vos, no.

Tenéis cara de friolenta.

Y con el viento que corre,

me parece que como mínimo tenés que usar un 5-4.

Nunca paso frío.

Este es para vos.

Hagamos una cosa: próbalo.

te hago un 20 por ciento de descuento en efectivo.

Es por allá.

Tenés que probar las nuevas tablas que entraron la semana pasada.

No sabés lo que son, vuelan.

Yo ya tengo la mía.

Mirá.

Una de eslalon.

¿Hace mucho navegás?

Sí, un montón.

¿Me ayudás?

Sí.

Voy.

Te queda perfecto.

(Radio)

Se facturó casi el doble de lo que había calculado.

Yo vi una publicidad en la revista "San Isidro, tu lugar",

Qué bueno, ma. ¿Vos, pa, la viste? No.

Viene gente de todos lados.

vamos a tener que abrir una sucursal pronto.

Mirá qué bien.

Vamos a acostarte.

Anda, a descansar, mi amor, buenas noches.

Hasta mañana, papi. Hasta mañana.

-Chao. -Chao, enana.

Escuchame, estamos evaluando un nuevo trabajo,

Florencio Outlet.

Yo conozco al hijo.

Eduardo. ¿Lo ves seguido?

No.

Cada tanto pasa por el club.

¿Qué más sabés?

Que es un fanático del rugby.

Que sigue al Pumas.

Alejandro, te pregunté qué más sabés.

Lo que sabe todo el mundo, pa.

Que están forrados.

Es de vital importancia

que estés atento ante posibles nuevos encuentros.

Bueno, este es el salón.

"Quiero que averigües todo.

Con quién tratan y por qué.

Por ahora no, yo te voy a avisar."

Y ese es el piano que toca don Florencio.

Es un tipo tranquilo que no quiere quilombos.

Todo va a ser fácil con él.

Pero no.

Nuestro huésped va a ser este.

¿Qué?

Pero...

el plan era otro.

¿Plan? ¿Qué plan?

Yo no definí ningún plan todavía.

Pero el viejo es el que está nadando en plata

A mí Eduardo me quiere como un tío.

Es muy cercana la relación que tengo con él.

Se va a complicar todo y me van a descubrir.

Cuanto más cercana es su relación con el pibe,

mejor para nosotros.

Y esto es lo que va a hacer.

Se va a encontrar con la familia

y le va a decir que lo raptaron la noche anterior

y que lo utilizaron como señuelo frente a su hijo.

Les va a decir que actuó así obligado por un comando terrorista.

¿Algo más, pa? Anda, hijo.

(Gritos)

Hijo de puta...

Estate tranquila.

Ahí está el loco.

¡Álex! ¿Cómo andás?

Qué bueno que vinieran.

Mónica, Gonzalo.

Les preparé la mejor mesa.

Pasá.

¿Canal el Prode?

Frío.

Poner un negocio de ropa.

Helado.

No hay nada que me aburra más que ir a comprar ropa.

Dale, esmerate un poco.

¿Animar fiestas infantiles?

Tibio...

Pará, ya sé.

Poner un jardín de infantes.

Caliente.

Bueno, ese es el negocio que me va a ayudar

a cumplir mi sueño.

Mi sueño será ir a vivir a Suecia.

¿A Suecia?

"Guau".

Tan lejos.

A Kalmar.

La ciudad de donde vienen mis abuelos.

Enfrente de Olaf.

Ah, ya estuviste allá.

No, nunca.

Pero mi vieja me cuenta que es ideal para veranear,

que es más tranquilo

y mucho más previsible que acá.

Kalmar.

Me gusta el nombre.

¿Brindamos?

¿Por qué?

Nuestra organización no está dispuesta

a organizar una prueba de vida.

Va a haber una carta escrita por su familiar

adjunta a las instrucciones donde se detallan los pormenores

para su liberación.

¿Te gusta?

Bien, ahora va a escribir una carta dirigida a sus familiares

para informarles que se encuentra bien.

¿Está listo?

Dale, dale.

Ay, ay...

Escriba:

"Papá,

tranquilizate, que me tratan muy bien".

"Tranquilizá a Roli, decile que la quiero mucho.

Ahora todo depende vos".

Bien, bien.

No entiendo, pa.

Hijo, ¿estás bien?

No cenaste.

¿Pasa algo?

Fíjate cuánto te tiene que entrar en 42.

Yo tengo que salir. Dentro de un ratito vengo.

Ma, me voy a acostar.

¿No me miras la pila de inglés?

Adri, tengo mil cosas para corregir.

Dámelo, ahora me fijo.

-Gracias. -Buenas noches.

Chao, Guille.

(Radio)

Para el pago del rescate,

deberán seguir minuciosamente las instrucciones dadas.

Les reitero la suma entregada.

Un millón de dólares en billetes de 100.

Les recomiendo no hacer infracciones de tránsito

y no miren por los espejos retrovisores.

Si no cumplen con estas órdenes,

tanto la vida de ustedes como la de Eduardo

corren peligro.

Ahí están. Ahí están.

(LLORA)

Van a estar hasta mañana acá.

Una vida se van a quedar.

(SOLLOZAN)

Andá alcanzándome.

Perfecto.

Sentate, por favor.

Yo ahora te quiero agradecer.

Me da mucha seguridad tenerte cerca en estos momentos, hijo.

Lo hiciste muy bien.

Te felicito.

Esto es para vos.

Ojo, que es mucho dinero.

Gracias.

¿Tenés una bolsa para que lo ponga?

Somos de la policía.

Quédese tranquila.

No pasa nada, ya está, ya terminó.

Somos de la policía, ya está, ya pasó todo.

¿Usted sabía que había alguien ahí?

¡No sé de qué me habla!

¿Cuánto hace que estaba ahí?

¡Baje el arma de ahí, no lo sé!

Ya falta poco.

Un poquito más, un poquito más.

¿Cuánto hace que esa mujer estaba ahí?

¿Cuánto hace que esa mujer estaba ahí?

Tranquila, señora, toma.

El comodoro ya está en camino.

Ya se ha notificado.

Iniciamos una etapa

que sin duda será difícil

porque tenemos todos

la enorme responsabilidad

de asegurar hoy y para los tiempos

la democracia y el respeto por la dignidad del hombre

en la tierra argentina.

Buen día. Buenas.

Necesito ver al comodoro.

Ya me lo dijo por teléfono, yo ya le expliqué.

Por eso vine, no me alcanza su respuesta.

Escúcheme, Puccio.

El horno no está para bollos.

¿No le parece evidente?

No me entiende cuando hablo, ¿no?

Quiero ver al comodoro.

Las cosas están bastante espesas.

Sería bueno que usted se guarde un poco.

Este Gobierno está haciendo tantas pelotudeces

que nadie sabe qué va a pasar.

Hazme caso: guárdese.

¿Que yo me guarde?

Por aquí. No, el camino ya lo sé.

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Dale! ¡Dale!

¡Eso! ¡Vamos!

¿Viste las noticias?

No, ¿qué pasó?

Agarraron a la banda de Anibal Gordon.

Un hijo de mil puta que se quedó sin laboro.

Y empezó a chupar gente por cuenta propia.

Parece que el pato rizó un pibe de San Isidro

en la parte de la banda.

¿Podéis creerlo? Pendejo hijo de mil puta.

Estoy seguro que son los que mataron a Ricky.

Adelante, por favor.

Muchas gracias.

Buen día.

Puede pasar.

Gordon, me quedé helado cuando me enteré.

¿Cómo estás?

Son momentos, Arquímedes.

Hay que entenderlo como ciclos.

Yo caí por boludo.

Porque dejé vivo al inútil aquel.

Luego contenía documentación contra un milico,

buena información.

De primera mano.

Y la mujer estaba amenazando con llevarle a la prensa,

a la justicia, no sé qué mierda más.

Y me llamó el comodoro

y me dio la orden de que lo largue.

Y yo como un boludo, lo