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Así es el viaje de los niños que emigran solos hasta Canarias: más de 2.000 menores en el último año

  •  En lo que va de año, se ha multiplicado por cuatro el número de los menores extranjeros no acompañados en Canarias
  • La Vicepresidencia de Derechos Sociales ofrece 10 millones para la atención de estos niños y niñas

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 Varios migrantes esperan en el muelle de Arguineguín
Varios migrantes esperan en el muelle de Arguineguín RTVE

¿Qué cosa tan terrible puede llevar a un niño de 12 años a dejar su país y embarcarse en una patera hacia Canarias? ¿De qué intentan protegerlo unos padres que lo ven marchar a un viaje que, solo este año, ha costado la vida a casi 600 personas? Se lo hemos preguntado a Mohamed: un niño maliense de 12 años, que llegó a las islas hace apenas un mes, pero no obtenemos respuesta.

Mohamed es uno de los 2.006 menores extranjeros no acompañados (los conocidos como MENA) que se encuentran en la actualidad en Canarias. Al comenzar este año eran solo 540. Han ido llegando en alguna de las casi 500 pateras rescatadas cerca de las costas del archipiélago.

Mohamed llegó malherido tras una travesía de varios días y tuvo que ser hospitalizado. Él no tuvo que esperar en el muelle de Arguineguín, en ese campamento improvisado en el sur de Gran Canaria, donde los inmigrantes han permanecido hacinados durante semanas, sin que se respetaran las normas anticovid, comiendo solo bocadillos y durmiendo en el suelo.

En general, los menores han permanecido pocos días en el muelle, aunque muchos más de los que debían. La representante de ACNUR en España, Sophie Müller, visitó la semana pasada el campamento de Arguineguín y se encontró con un grupo de al menos 20 menores en unas condiciones que le impactaron, según nos ha contado a RTVE. ACNUR y la Organización Internacional de las Migraciones han reclamado un trato digno para los migrantes y refugiados y han insistido en la obligación de dar una atención adecuada a los menores.

El sistema de acogida ha saltado por los aires

Muchos han huido de países en conflicto, como Mali o Costa de Marfil; otros emigran por razones económicas. Hay bastantes senegaleses y mayoría de marroquíes. Los menores deben ser protegidos al llegar, sea cual sea la razón de su viaje. Las comunidades autónomas tienen la obligación de tutelar a los niños y niñas, hasta que cumplan la mayoría de edad.

En el caso de Canarias, el Gobierno autónomo es el que ejerce esa tutela, pero la guarda de los chicos está transferida a los cabildos insulares, los órganos de gobierno de cada isla. Estas instituciones tienen centros, generalmente pisos o albergues reducidos, para alojar a los menores, pero este sistema ha saltado este año por los aires.

Desde enero, nos cuentan desde el Gobierno de Canarias, las instalaciones de los cabildos se saturaron y el Ejecutivo regional ha tenido que abrir 21 centros con carácter urgente. En ocasiones, la apertura de esas instalaciones ha encontrado oposición en el vecindario. Es el caso del centro Los Pinos, en el municipio grancanario de Gáldar, abierto en septiembre para acoger a un centenar de menores. Al principio, los educadores tenían que acompañar a los chicos en sus paseos por el pueblo, para evitar encontronazos con los vecinos. Poco a poco, nos cuentan, las cosas se han ido normalizando y ahora incluso se relacionan con otros jóvenes del pueblo.

Más grave es lo que sucedió en un centro de Las Palmas, utilizado para alojar temporalmente a menores que tenían que hacer la cuarentena. Durante dos noches seguidas, los vecinos atacaron el edificio, lanzaron piedras y rompieron cristales.

Pruebas óseas para determinar su edad

Mohamed, a sus 12 años, es un caso excepcional. La mayoría de los menores que llegan a Canarias tienen entre 16 y 18 años. Muchos son sometidos a pruebas de determinación de edad. En la actualidad, son más de 1.000 los que están pendientes de estas pruebas, que, debido a la pandemia, están experimentando retrasos de hasta 6 meses.

Las autoridades canarias han pedido que medio centenar de esos chicos sean trasladados a otras comunidades del país. Y también fondos especiales para financiar su cuidado. Este mismo lunes se ha anunciado que la Vicepresidencia de Derechos Sociales, de Pablo Iglesias, se ha comprometido a destinar 10 millones de euros antes del 31 de diciembre. De momento, la atención a los menores es financiada exclusivamente por la comunidad autónoma.

No sucede lo mismo con los otros migrantes llegados a las islas. En estos casos, es el Estado, a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el que paga el alojamiento. Por ejemplo, a los hoteles y otros establecimientos turísticos que alojan a unos 6.000 inmigrantes y refugiados les abona 45 euros por persona y día. El Ministerio intenta suprimir este gasto cuanto antes y por eso anuncia la instalación de carpas provisionales en instalaciones militares o escolares que le ha cedido el Ministerio de Defensa y también el Ayuntamiento de Las Palmas. Quienes conocen esas instalaciones (por ejemplo, las del Regimiento Canarias 50) nos dicen que no reúne condiciones. “De allí se llevaron hasta los marcos de las puertas”, pero esa es la salida propuesta.

Y por lo que respecta a otros ministerios implicados en la gestión de la migración, en los últimos días se han activado con los viajes de Fernando Grande-Marlaska a Marruecos y Arancha González Laya a Senegal.