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MÚSICA

¿Por qué no te puedes perder una de las entrevistas más sinceras de Bad Bunny?

  • Con declaraciones tan potentes como ésta: “Hay que romper eso de que los gringos son dioses…"
  • Y confesiones como: "Yo no soy músico"
  • Ya puedes leer la entrevista completa en El País Semanal

Por
 Bad Bunny
Bad Bunny

Si aún no has leído la entrevista que el Conejo Malo ha concedido a El País Semanal, no sabemos a qué estás esperando. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque no deja ni un cabo suelto. Habla de sus orígenes, de las ampollas que ha levantado el ascenso de la música urbana latina en el mundo, de la corrupción de su país, su salud mental, el machismo, la homofobia… En dos palabras: oro puro.

Amanda Mars, la redactora que firma la entrevista, presenta al artista como un desafiante a las leyes de una industria consolidada, pues no contaba con el apoyo de ningún sello discográfico detrás. Además de subrayar la defensa que hace de su idioma natal, el español, y su lucha por conseguir que el género urbano sea por fin reconocido a nivel internacional. También se para en su parte más reivindicativa, valorando el hecho de que sus canciones denuncien la corrupción en Puerto Rico o reivindiquen más derechos para las mujeres.

La periodista comienza este repaso por su de momento corta, aunque intensa, carrera profesional, destacando que hace apenas cuatro años Bad Bunny estaba embolsando la compra a los clientes de un supermercado de Vega Baja, una ciudad cercana a San Juan (Puerto Rico). Después enumera algunos de sus últimos logros: artista global número 1 de 2020 en Spotify, premio American Music Awards al álbum latino del año por "YHLQMDLG", y su último disco como el primer trabajo completamente en español que debuta en la primera posición de la lista Billboard 200. Una buena forma de dejar patente lo que el artista ha conseguido en tan poco tiempo.

Analizamos la entrevista párrafo por párrafo

No toca ningún instrumento, no sabe leer las notas y no le hace falta. Todo ha sido tan rápido que a veces se le olvida que es rico y se descubre pensando que debe ir al súper. Otras, se quiere encerrar en su mundo y no saber de nadie. La mayor parte del tiempo disfruta”, comienza Amanda Mars describiendo el presente del artista. 

“La canción número uno es de un trapero. Y en cuanto al género urbano del reguetón, tienes que ser de Puerto Rico o un fanático del género para distinguir un reguetonero de Thalía. Ya todo el mundo incluye ritmo de reguetón en sus canciones”, lo dice un Bunny orgulloso de los pasos agigantados que está dando la música latina urbana. Aunque también es perfectamente consciente del rechazo que todavía sufren. “Eso no se va a superar nunca”, afirma comparándolo con el racismo o la homofobia. “El reguetón es un género que viene de la calle, del underground, de la gente pobre que no tuvo opciones. A veces, hasta criminales, pero no lo digo de forma despectiva. Gente que salió de la cárcel, o vendían drogas, y al final vio una luz en ese género del reguetón. Muchos pudieron abandonar ese estilo de vida y comprarse casa y carro. Yo creo que de ahí viene ese rechazo."

Resulta curioso como a pesar de los exitazos que ha cosechado, y que seguramente seguirá cosechando, el puertorriqueño habla de sí mismo con humildad, incluso llegando a reconocer que no se considera músico. “Yo no soy músico. Considero músico a la persona que toca un instrumento musical, yo por tragedias de la vida no toco ninguno, pero no me voy a ir del mundo sin hacerlo”, apunta. Acto seguido, la periodista le pregunta que entonces cómo se define. Y él contesta: “Como un artista que ve las cosas de manera diferente y trata de crear su propio mundo.”

Sus letras están cargadas de sexo explícito, así sin tapujos, ni medias tintas. Porque para él es la forma de describir las cosas cómo son, de forma honesta o de la forma que él se las contaría a un amigo. Aún así, confiesa que vigila mucho el machismo en sus letras. También hace lo propio con el colectivo LGTBI o con la violencia machista que se ejerce sobre las mujeres en su país. Porque para el artista la clave está en lanzar el mensaje sin que parezca un sermón. Como muestra, uno de sus últimos lanzamientos, el tema Yo perreo sola, que en un principio sorprendió mucho, pero que enseguida tuvo una acogida brutal. Tanto, que muchas mujeres latinas y lo tienen como un himno de su libertad. 

Que le gusta el riesgo, es evidente. De otra forma, no se atrevería a hacer cosas como: pintarse las uñas, llevar faldas o incluso amenazar varias veces con dejarlo todo y retirarse. Es transgresor y eso gusta. Y lo es, no solo por su estética o por su música, sino también cuando habla sobre salud mental o cuando afirma que no cantará en inglés. “Hay que romper eso de que los gringos son dioses… No, papi. Me enorgullece mucho llegar al nivel en el que estamos hablando en español, y no solo en español, sino en el español que hablamos en Puerto Rico. Sin cambiar el acento.”

PLAYZ

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