Enlaces accesibilidad

España acelera y termina 51.400 viviendas en la primera mitad del año, pero no cubre ni la mitad de los nuevos hogares

  • La entrega de casas sube un 14,4% en el primer semestre, sobre todo por la vivienda protegida, que se duplica
  • Las nuevas viviendas, sin embargo, no cubren ni a la mitad de los 107.000 hogares formados entre enero y junio
Construcción de un edificio de viviendas en Almería
Construcción de un edificio de viviendas en Almería AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA EUROPA PRESS

La construcción de viviendas en España se acelera: en la primera mitad de este año, se terminaron 51.406 viviendas, un 14,4% más que en el mismo período del año pasado y la cifra más alta en un primer semestre desde hace más de una década, en concreto, desde 2012. Sin embargo, ese incremento no alcanza para aliviar el déficit de viviendas que arrastra el país, ya que ni siquiera cubre la mitad de los 107.688 hogares que se formaron entre enero y junio.

Aunque sea insuficiente, las cifras publicadas este jueves por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana reflejan un impulso significativo en el número de casas que se incorporan al parque residencial español, en un momento en el que la vivienda es el principal problema para los ciudadanos -desde hace al menos dos años, según los barómetros del CIS-, con un elevado volumen de demanda insatisfecha tanto de compra como de alquiler. De mantenerse un ritmo similar en la segunda mitad del año, España superaría en 2026 las 100.000 viviendas terminadas, un umbral que desde 2012 solo ha superado en una ocasión, en 2024, cuando se acabaron 100.980 casas. Una excepción incluso si sólo se tienen en cuenta los últimos años: desde la pandemia, la media roza las 90.000 viviendas anuales.

Ese impulso, además, proviene casi en su totalidad de las viviendas protegidas, que entre enero y junio de este año se han duplicado respecto al primer semestre de 2025, con 11.270 viviendas calificadas entre planes estatales y autonómicos. Eso significa que en apenas seis meses se han movilizado casi tantas viviendas protegidas como en todo el año pasado, cuando se calificaron 12.858 casas de protección oficial, y más que en cualquiera de los diez años anteriores, con la única excepción, de nuevo, de 2024, cuando se alcanzaron las 14.371 viviendas protegidas.

La vivienda libre, estancada

La vivienda libre, en cambio, apenas sube un 0,6%, con 40.136 casas frente a las 39.878 que salieron al mercado en los seis primeros meses del año pasado. De hecho, si se compara con la segunda mitad del año pasado, hay incluso un cierto descenso, puesto que entre julio y diciembre de 2025 las promotoras inmobiliarias sacaron al mercado 40.973 viviendas. Un estancamiento que refleja la dificultad de los constructores para poner nuevos pisos a la venta, a pesar de la gran demanda existente y a los elevadísimos precios que se pagan.

También se observan diferencias en la distribución territorial de ese impulso en las viviendas terminadas: los mayores incrementos se registran en las provincias de Badajoz, Castellón, Valladolid y Huelva, que doblan e incluso triplican las viviendas que incorporaron en el primer semestre del año pasado. De nuevo, en buena parte de las subidas se detecta el empujón que ha supuesto la calificación de nuevas viviendas protegidas, por ejemplo, en Girona, donde las viviendas libres terminadas bajan un 16%, pero las protegidas se multiplican por 20, con 600 nuevas.

En términos absolutos, las provincias que más viviendas incorporan a su parque residencial son las dos más pobladas, Madrid y Barcelona, que precisamente por eso son de las que más demanda de casas -y precios más elevados- concentran. En el caso de Madrid, en la primera mitad del año rozó las 9.000 viviendas terminadas, de las que 3.006 eran protegidas, mientras que Barcelona llegó a 4.306 casas de protección para un total de 8.605 terminadas.

Una brecha que se sigue abriendo

Ese impulso, en cualquier caso, es todavía insuficiente no ya para enjugar, sino al menos para aliviar el déficit crónico en la construcción de viviendas que España está acumulando en los últimos años. Así, la diferencia entre los nuevos hogares contabilizados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el primer trimestre de este año y las viviendas terminadas en ese período es de 56.282 casas menos de las que se necesitarían para cubrir la nueva demanda.

De esta forma, el déficit acumulado en los últimos cinco años, desde la pandemia, asciende ya a casi 780.000 viviendas: desde el segundo trimestre de 2021, se han terminado algo menos de medio millón de viviendas, mientras el número de hogares nuevos roza los 1,3 millones. Es un problema que atraviesa todo el territorio (sólo en Soria tienen más casas terminadas que hogares nuevos en los últimos cinco años), con déficits muy abultados en las zonas más tensionadas, como Madrid, que en estos últimos cinco años suma casi 114.000 hogares más que viviendas, o Barcelona, donde los nuevos hogares superan en 82.000 a las nuevas casas.

Con todo, el impulso registrado en la primera mitad de este año permite que varias provincias, hasta ocho si se incluye la ciudad autónoma de Melilla, sí presenten superávit en la relación entre viviendas terminadas y nuevos hogares. Alguna tan representativa como Barcelona, donde los hogares nuevos rozaron los 5.000, por lo que hubo 3.636 viviendas terminadas por encima de la demanda. Un pequeño rayo de esperanza para el grave problema de la vivienda que tendrá que consolidarse en los próximos meses y años.