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Urbagestión, la empresa que está detrás del desahucio de Maricarmen

  • Con el nombre comercial de Urbagesa, es una plataforma de inversión en activos reales e inmuebles en rentabilidad
  • Ha denunciado que se le denomine "fondo buitre" y se define como "una sencilla pyme"
  • Especial " Para entrar a vivir"
Momento en que sacan a Maricarmen tras el desahucio
Momento en que sacan a Maricarmen tras el desahucio EFE
Elena Carretero

URBAGESTIÓN DESARROLLO E INVERSIÓN, S.L se presenta como una plataforma de inversiones con sede en Valladolid y Madrid que está especializada en la promoción, el desarrollo y la gestión o asesoramiento de productos de inversión (Inmobiliario, Farmacias). Destaca en su propia web su elevado nivel de especialización y su dedicación a inversión directa en activos reales e inmuebles en rentabilidad (oficinas, edificios, locales con diferentes usos comercial, terciario, oficinas, industrial, residencial, hotelero, suelo).

La empresa dueña del piso que ha habitado Maricarmen durante 71 años, hasta su desahucio este miércoles, 23 de septiembre, ha insistido públicamente en que no es un "fondo buitre". En un comunicado señalaba que “como bien sabe la parte ejecutada, no se trata ni de un fondo de inversión ni de un fondo buitre, sino de una sencilla pyme”.

Su lema: “Limitamos el riesgo, mejoramos la rentabilidad de la inversión”

La firma, cuyo nombre comercial es Urbagesa, se constituyó en 2005 como una Sociedad Limitada y estableció su sede social en Madrid. Los empresarios Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes figuran como administradores solidarios y el organigrama empresarial carece de consejero delegado. Ambos controlan un grupo empresarial con presencia en Madrid y Valladolid y vinculado a más de una docena de sociedades. Su lema es, según figura en su web: “Limitamos el riesgo, mejoramos la rentabilidad de la inversión”

Su campo de actuación no se limita a la vivienda. Según el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME,) en 2015 amplió su objeto social para incorporar la intermediación, el asesoramiento, la gestión, promoción y compraventa, entre otras operaciones, relacionadas con oficinas de farmacia, laboratorios y ópticas. Su cartera comercial incluye también activos procedentes de entidades financieras y diferentes tipos de inmuebles destinados a generar rentabilidad.

Aunque este miércoles no está habilitado el acceso a los anuncios inmobiliarios en su página web, sí oferta una veintena de locales, alguno por valor de más de 5 millones de euros en un conocido portal de compra y alquiler. Cuenta en la actualidad con más de una decena de edificios de viviendas en venta, casi todos en la capital española, entre ellos "un edificio que se vende con inquilinos, aunque más de la mitad terminarían el año que viene y el resto no son de larga duración". Así consta en el anuncio de su web al que ha tenido acceso EFE y que explica que "es un activo que bien puede optimizarse el arrendamiento o por el contrario buscar una revalorización del activo, previo vaciado y reforma del mismo". La empresa tiene en venta asimismo casi 300 farmacias en una veintena de ciudades españolas.

Cómo llegó el hogar de Maricarmen a manos de Urbagestión

En 2018, la familia que había sido propietaria del edificio vendió la finca ubicada en el barrio madrileño de Retiro a Renta Corporación Real Estate, uno de los grandes grupos inmobiliarios españoles. Dos años después, Maricarmen recibió una oferta para comprar su vivienda por más de 240.000 euros, pero no podía afrontar esa cantidad. La pagó entonces Urbagestión, que convertida ya en propietaria comenzó la nueva batalla. Exigió a Maricarmen, que pagaba una mensualidad de renta antigua de 500 euros, 2.650 euros al mes - montante inasumible para la inquilina-. Y a partir de este momento entran en confrontación dos concepto para una misma vivienda: el de hogar construido durante toda una vida y el de activo inmobiliario sujeto a las reglas del mercado.

La inmobiliaria se agarra a la ley de Arrendamientos Urbanos de 1994

El desahucio se ha apoyado en la ley de Arrendamientos Urbanos que es de 1994. Este dice que un contrato de renta antigua no se puede subrogar dos veces. "Al fallecimiento de la persona que ocupase la vivienda por segunda subrogación no se autorizan más subrogaciones". Este ha sido el caso: el padre de Maricarmen firmó el contrato de renta antigua en 1956 y falleció a los 4 años. Como el franquismo solo permitía a los hombres firmar estos contratos, el contrato se subroga por primera vez a la madre de Maricarmen. La madre fallece en 2005 y el contrato pasa Maricarmen, que se subroga por segunda vez y última.