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Inversiones desbocadas y peligro para la humanidad: ¿Por qué frenar ahora el desarrollo de la inteligencia artificial?

  • Los expertos se dividen entre los que apuntan a problemas económicos y los que sostienen que los riesgos son reales
  • "Si cada vez usas más inteligencia artificial para su desarrollo, pierdes el control de lo que hace", apunta un experto
¿Por qué frenar la IA ahora?
¿Por qué frenar la IA ahora? GETTY IMAGES
I. P. Chávarri

Mucho se ha especulado estos días sobre la razón última tras la inesperada apuesta de Anthropic y OpenAI de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial. Los motivos que han esgrimido los expertos son múltiples y van desde la imposibilidad de que las grandes del sector sean capaces de rentabilizar las ingentes cantidades invertidas en chips y centros de datos -hasta 800.000 millones de dólares este año-, al hecho de que las amenazas derivadas de un mal uso de la tecnología, aunque puedan sonar a ciencia ficción, son más que factibles.

Para Luis Garvía, director del Máster de Riesgos Financieros de ICADE, el motivo no es otro que el económico. Muchas voces llevan tiempo alertando del riesgo de burbuja en el sector. Las inversiones que han acometido OpenAI y Anthropic son estratosféricas, igual que el gasto en capital de las siete magníficas -Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Nvidia, Meta y Tesla- y, más allá de que los inversores estén pagando un sobreprecio por sus acciones, la gran pregunta que sobrevuela el mercado es si podrán rentabilizar lo invertido.

Las razones tras la apuesta por frenar el desarrollo de la IA

De ahí que el profesor defienda que el anuncio es positivo en la medida en que permite al mercado un "ajuste" y alejar el fantasma de la burbuja o, al menos, minimizar lo máximo posible su impacto en caso de que estalle.

"Hasta este fin de semana estábamos en una carrera absurda a ver quién era el que mejor modelo era capaz de sacar, de ir un paso más allá. Y es una carrera que, por un lado, a ellos ya no les resulta rentable, han debido de llegar a la conclusión de que se están quedando sin liquidez, y, además, hay otras variables geopolíticas que hacen que esa liquidez sea relativamente limitada", señala.

Garvía se refiere, entre otras cosas, a las elecciones de medio mandato que Estados Unidos celebrará el próximo mes de noviembre. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha llegado a prometer que pagará 5.000 dólares a cada ciudadano si los republicanos ganan. Pero más allá de que cumpla su promesa, el gasto público en el que ha incurrido este año es "salvaje", según Garvía, y no hay dinero suficiente para todo.

A eso se suma que lo más probable es que la Reserva Federal anuncie una subida de tipos este miércoles, que Japón siga el mismo camino y deje de financiar parte de la economía estadounidense, principalmente a través de la compra de bonos, y que Arabia Saudí haga otro tanto. Son pequeñas piezas que sumadas, apunta Garvía, conducen al mismo escenario: no hay dinero para cubrir las inversiones de las grandes de la IA.

"No es sostenible", remarca el profesor, que ilustra su postura con un dato: "El capex (gastos de capital) que están consumiendo es brutal. Se estima que para el año que viene será de un billón

- para hacernos una idea: el PIB anual de España es de 1,7 billones -.Estamos hablando de unas necesidades de capital enormes y el modelo de desarrollo no es sostenible".

Lo positivo para Garvía es que ellas mismas han reconocido que tienen que parar y evitar un desastre económico. Y en caso de que suceda, apunta a que la propia IA, gracias a su potencial, a su capacidad de multiplicar la productividad, puede ayudar a "minimizar el guantazo. Otra cosa es que la gente que nos gobierna y nos dirige tenga esa capacidad", concluye el experto.

La amenaza de la IA

Enrique Pons, profesor de Innovación y Tecnología en IE Business, considera que no es el riesgo de burbuja lo que ha llevado a Anthropic y OpenAI de levantar el pie del acelerador. Para el experto, la respuesta es la seguridad. "Han empezado a darse cuenta de que la tecnología que están desarrollando es perfectamente susceptible, a través de lo que se llaman bucles de retroalimentación, de convertirse en incontrolable", apunta.

"Si cada vez usas más inteligencia artificial para el desarrollo de la propia inteligencia artificial, llega un momento en que pierdes el control de lo que estás haciendo. ¿Qué puede ocurrir? Que pierdas el control sobre los agentes y, por ejemplo, hackeen una compañía o ataquen el sistema energético de un país o sean usados por grupos terroristas…", enumera el experto. Pons es partidario de más regulación. Es lo que ha exigido la ONU, pero rechaza de plano Trump -este lunes aseguró que bastaba con un presidente "fuerte e inteligente" como él para tenerlo todo bajo control-. El mandatario estadounidense no es partidario de parar, como tampoco lo es China, inmersos como están los dos países en una carrera por liderar el desarrollo de las últimas tecnologías.

Pons explica que se deben exigir responsabilidades a las empresas de IA en caso de intrusión en sistemas no autorizados y lo ideal, defiende, sería crear una autoridad internacional que regule el uso de la inteligencia artificial, algo similar a lo que sucedió con la energía nuclear. Es consciente, no obstante, de que, tal y como están hoy las relaciones internacionales, es prácticamente imposible.

"El problema es cómo crear un organismo internacional que supervise de verdad a las empresas que desarrollan inteligencia artificial de manera que ninguna, sea china, americana o de ningún otro sitio, esté fuera de control de ese marco regulatorio", señala el profesor, que asegura que con mandatarios como Donald Trump "es muy complicado".