Las mujeres pierden materia gris durante la pubertad y el embarazo, pero no durante la menopausia, según un estudio
- Es el primer análisis de cómo se reorganiza el cerebro femenino durante las tres principales transiciones hormonales
- La reducción de materia gris propia del envejecimiento se "atenúa" durante la transición a la menopausia
A lo largo de su vida, las mujeres experimentan tres grandes periodos de transición hormonal: la pubertad, el embarazo y la menopausia. Los tres están asociados a grandes impactos en sus cerebros, y si bien los dos primeros se han estudiado ampliamente, la menopausia sigue siendo en gran medida terreno inexplorado para la ciencia.
Un análisis pionero publicado este martes en la revista Nature Communications viene a cambiar esto. Según este estudio, que compara por primera vez cómo se reorganiza el cerebro femenino durante las tres transiciones hormonales más importantes de la vida, la menopausia es el único periodo de los tres en el que las mujeres no pierden materia gris cerebral.
Aunque la pérdida de materia gris, tanto en la adolescencia como en el embarazo, se pueda asociar a algo "negativo, como un declive cognitivo o la pérdida de habilidades", en realidad es más bien "un cambio adaptativo", tal y como ha explicado en un encuentro virtual con los medios Sophie van 't Hof, investigadora del Amsterdam University Medical Center y coautora principal del estudio.
La reducción de materia gris se relaciona con un aumento significativo de las hormonas tanto en la pubertad como en la maternidad. Las investigadoras se preguntaron, por tanto, qué ocurría en el cerebro femenino durante la menopausia, cuando se produce el efecto contrario: un declive de las hormonas esteroides sexuales. "Nos sorprendió que nadie hubiera indagado en estos cambios en materia gris durante la menopausia", ha afirmado Van 't Hof.
En el estudio han observado los cambios en el cerebro de más de 200 mujeres que atravesaban la pubertad, el embarazo y la menopausia, comparándolas con tres grupos de control distintos: otras mujeres de las mismas edades que o bien ya hubieran superado esos procesos hormonales, o bien que estuvieran en una fase previa.
Entre las mujeres premenopáusicas y las postmenopáusicas vieron una "pequeña pérdida de materia gris", algo esperado ya que es un proceso que se va dando a lo largo de toda la vida. Sin embargo, lo llamativo fue que durante la transición a la menopausia vieron "una pausa" en este declive en la materia gris propio del envejecimiento.
Del "cerebro de embarazada" a la "niebla mental" de la menopausia
Los cambios hormonales en estas etapas de la vida femenina se asocian con conceptos populares como el "cerebro de embarazada" -concepto que se usa para explicar la pérdida de memoria o la confusión que se vive en este periodo- o la "niebla mental" que se atribuye a la menopausia.
Las autoras del estudio, sin embargo, no se atreven a establecer un vínculo claro entre estas situaciones y la modificación de la estructura cerebral. Al tratarse de un campo de estudio novedoso, han señalado, no es posible todavía confirmar una relación causal.
Sí que se muestra en este artículo que las niñas que atraviesan la menarquía o primera menstruación viven una pérdida de un 0,13% al mes en el volumen de materia gris total y un 0,16% en cuanto a la materia gris cortical, la ubicada en la corteza cerebral y que es fundamental para funciones cognitivas superiores como el pensamiento, la memoria, el lenguaje, la percepción sensorial y la toma de decisiones.
En el embarazo, la pérdida es de 0,12% en el volumen tanto de la materia gris total como de la cortical -datos muy similares, por tanto, a los de la pubertad-. Otros estudios recientes han apuntado que la reducción del volumen de materia gris durante la gestación puede alcanzar el 4,9%, aunque hay una recuperación parcial en el posparto.
Según las autoras del estudio, la disminución de volumen durante la gestación afecta predominantemente a regiones implicadas en procesos como la cognición social, y que tienen como finalidad facilitar los "comportamientos de cuidado materno" y "el vínculo afectivo entre la madre y el bebé".
Implicaciones en la salud mental femenina
Al ser un trabajo inicial, todavía no se pueden sacar conclusiones de las consecuencias que tienen estos cambios en la plasticidad cerebral. "Necesitamos más trabajo de base", que se centre en "el estrés" o "la salud mental", tanto en adolescentes como en mujeres gestantes o en las que atraviesan la menopausia, ha apuntado Van 't Hof.
En cuanto al embarazo, "hemos visto que hay cambios en la estructura del cerebro, pero queremos saber qué significa eso, qué funciones del cerebro están cambiando, qué implicaciones tiene para las madres", ha señalado por su parte Elseline Hoekzema, coautora del estudio y también investigadora en el Amsterdam University Medical Center.
La investigación en la que ha participado facilitará en el futuro entender, por ejemplo, el funcionamiento del cerebro de las mujeres que sufren enfermedades mentales, ha anticipado la científica del Pregnancy Brain Lab.