Un paciente logra sobrevivir nueve meses sin diálisis gracias al trasplante de un riñón de cerdo
- Tim Andrews, de 66 años, vivió durante 271 días con un riñón porcino hasta recibir un órgano humano
- Los investigadores pretenden que este tipo de xenotrasplantes pasen de terapia de transición a una definitiva
Un riñón de cerdo modificado genéticamente ha permitido que un paciente con una enfermedad renal avanzada sobreviviera durante nueve meses sin diálisis hasta recibir un riñón humano. Es la primera vez que se lleva a cabo esta transición entre el trasplante del órgano de un cerdo y el de un humano, y también el periodo de supervivencia más prolongado sin diálisis tras un xenotrasplante de riñón porcino en un paciente.
El estudio, llevado a cabo por médicos del Mass General Brigham, la red hospitalaria de Massachusetts (Estados Unidos), y publicado este viernes en la revista The Lancet, supone todo un hito científico en la recién creada ciencia de los xenotrasplantes —aquellos de animales a humanos—.
El primer xenotrasplante de riñón porcino del mundo a un receptor humano vivo se llevó a cabo en 2024 en el principal centro de esta red, el Hospital General de Massachusetts; el paciente sobrevivió 52 días antes de fallecer por causas cardíacas no relacionadas con el trasplante. Ningún estudio anterior había documentado una supervivencia del xenoinjerto superior a dos meses, un "puente" satisfactorio hasta la recepción de un órgano humano, ni los mecanismos que provocan el fallo tardío de estos trasplantes en receptores vivos.
En este caso, el protagonista del hito es Tim Andrews, de 66 años en el momento del trasplante. Andrews ha logrado recibir el trasplante de riñón humano en enero de este año tras vivir nueve meses con un órgano porcino en su interior.
De transición a posible terapia definitiva
"La escasez de órganos es la mayor crisis a la que nos enfrentamos actualmente en el ámbito de los trasplantes", ha afirmado el autor principal del estudio, el doctor Leonardo Riella, del Centro de Ciencias del Trasplante y de la División de Nefrología de Mass General Brigham.
"Sabemos que la mejor opción terapéutica para los pacientes con enfermedad renal terminal que han desarrollado insuficiencia renal es el trasplante, pero sencillamente no disponemos de suficientes órganos humanos para trasplantar a tiempo. Nuestra visión es que el xenotrasplante podría ayudar a subsanar esta carencia: inicialmente como puente para que los pacientes dejen de someterse a diálisis mientras esperan un riñón de un donante humano y, potencialmente, a medida que demostremos su seguridad y durabilidad a largo plazo, como terapia definitiva por derecho propio", ha apuntado Riella en una nota de prensa.
Andrews ha recibido un estricto seguimiento de su trasplante, incluido el rechazo, la aparición de anticuerpos y una posible infección de origen porcino. El riñón comenzó a funcionar de inmediato. Un episodio temprano de rechazo mediado por células T se resolvió con tratamiento, no se detectó ninguna transmisión de patógenos porcinos y el paciente pudo prescindir de la diálisis durante 271 días.
Al cabo de aproximadamente seis meses, la inmunosupresión se redujo debido a una infección. Posteriormente, el xenotrasplante desarrolló una lesión microvascular e inflamación que derivó en un fallo orgánico, aunque poco después el paciente recibió un riñón humano de un donante fallecido sin mayor complicación.
Los resultados ilustran tanto el potencial como los aspectos que deben mejorarse en los xenotransplantes como solución puente para los pacientes en espera de un riñón humano.
"Los pacientes son los verdaderos pioneros aquí", ha afirmado Riella. "Al dar un paso al frente y mostrarse dispuestos a participar en estos estudios en fase inicial, están contribuyendo al avance de la ciencia. Sin su confianza y su valentía, no podríamos hacer lo que hacemos".